26/6/26

Poema de Karina Lerman

 


              Poesía de barcos

reservada para ver 

cómo se afilan los ojos tras la marea

-allá a lo lejos en la vigilia

de alguna ciudad-

donde los cuerpos no tienen ya excesos,

sólo una respiración.

 

Querido:

¿Llamarías poema

a un encantamiento silencioso, o si tocáramos

su sangre como un odre en el abismo?

 

                Poesía de barcos

reservada al azul y su hora más febril,

mientras alguien dice: sopla un viento demasiado satisfecho

contra la piel nocturna.

 

© Karina Lerman

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10/10/25

Poema de Karina Lerman

 

 

descanse mija el tiempo no espera a nadie

por la mañana deberá fregar su cara

y palpar la verdad del día

 

a menudo somos     

un cuerpo que arrecia entre las sobras 

fronda mordida por el frío

la precariedad descolgada

de un azul a medianoche

y si acaso estar en gracia

fue aquel sitio de la niñez

con sus caprichos

 

en cambio ahora una bala cuarteada

es un acordeón abierto en mi cabeza

                                           y la luz

vence por completo

a los objetos

   en el preciso lugar de las manos vacías

como si afinara la desgracia sobre la piel

                                       con su pico corvo

 

esta será ya lo veo tu última imagen

me digo

y no sé por dónde rodearla

una y mil veces

se dirá

y para el caso es lo mismo

 

© Karina Lerman

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15/8/25

Texto de Karina Lerman

 


Veo al cuerpo relamer un poco de tierra ámbar y el arco de la luz: una llamarada casi intacta. La muda sustancia en los suburbios. No habías perdido, dije, tampoco la ilación de ser yo vos nosotros; sobre la palma de la mano la epopeya de la vida. Como si corresponder con el tacto a la propia voz fuera acaso invocarse: santa mujer de piel vencida en la tarde por instinto.

 

© Karina Lerman

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14/7/25

Poema de Karina Lerman

 


 

deambulaba bajo los techos

                                                sin anidar

unas gotas de lluvia

le acercaban la letra estancada

                y se le oía ¿dónde estás?

¿has comido, había…

 

               …humedad en el aire?

 

               tenía el pelo tan lábil    ella

               sabía que la palabra perro

               no era mordedura

y la noche la regresaba

entre los restos siempre más fríos

            ahí no hay nada

            ni cama ni moneda ni yo

pedazos de un fuego real

marcan las calles

 

alguien se había devorado todo

y la vieja

atada a su falta

 divagaba

 

y repetía

 

© Karina Lerman

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21/6/25

Karina Lerman comparte a Rajkay Babó

 


EL MONÓLOGO DE LA SILLA SOLA 

 

El niño entra al cuarto

Y ve una silla sola,

Triste, en la oscura sombra.

El niño sale y la soledad retorna.

 

Y la silla piensa..

 

Mi soledad es muchedumbre,

mi solidez incertidumbre.

La pared, que me rodea infinito,

es silencio que retumba, relato suspendido...

Estoy al alcance de cualquiera.

Con sentarse en mi, cambia mi historia.

 

El niño vuelve con guitarra en mano,

Alza la silla y la lleva al patio,

Planta sus patas en la tierra entre flores,

Y rasga las cuerdas para regar canciones.

 

Y sigue pensando la silla…

 

Ahora, paso al calor del sol los días,

Y a la luz oscura de la luna noches frias,

La lluvia me moja y me baña,

El viento me seca cada mañana.

 

El hombre que era niño se acerca a la silla,

y enamorado, corta unas flores para la niña,

de las ramas nacidas de las patas rotas,

de la silla que pensaba en rosas....

 

(Inspirado por la foto de una silla sola en la coquina de un cuarto, hecha por el fotógrafo húngiro-vencaolaso Berci Konyi, en Maracaibo, Venezucia. 

 

© Ana María Rajkay Babó

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17/5/25

Poema de Karina Lerman

 

 

lleva el quejido clavado en su garganta

la expatriada aNNa

 

partículas de aire impuro

inhala

junto a su tienda de baratijas

 

y sin tierra      

exhala improperios

casi difunta

 

¡las aNNas son la peste!

boca de labios flojos       

costura que se deshace

 

la expatriada aNNa

vocifera lo que se pega a su lengua de pobre

fuera del edén la siguen sus gurises

bolsas de nylon, latas y perros

¡vieja loca! le gritan

y ella responde: me he tragado un volcán

y bailo sin techo ni abrigos

                  en un fuego más real

mar adentro naufrago las orillas

 

© Karina Lerman

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29/3/25

Texto de Karina Lerman

 


Y al escarbar las uñas en la espera, mordido del mendrugo, un festín de palabras junto al basural. Ahora la piel tiene el olor de tu cuero cabelludo. Tarde. Yo. Ya no temo a lo definitivo. Y hay un árbol que le da la intención al viento de agitar a la mente para desgajar las azucenas como jirones de fuego. Azucena de río hacia el vado para alivianarse ¿cuál conteo será el más franco por la mañana? 

En pie de guerra todo, menos yo. Aunque te diga: todo es un objeto impar en este asfalto. Y un hambre jamás será igual a otro.

 

© Karina Lerman

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21/2/25

Texto de Karina Lerman

 


¿Soy yo esta tarde en las pruebas del vivir? Veo al cuerpo gastado de los sueños, todas las verdades ante mí; la poca sustancia entre los dedos de quien devora la segunda piel por inanición. En la palma de mi mano releo: el aire es de vidrio y está a punto de quebrarse. Tarde. Yo. A destiempo. Es la hora del sumario en las noches con urgencia. No hay que dejarse atrapar. No dejes las manos sin pedir, te digo.

 

© Karina Lerman

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24/6/23

karina Lerman comparte a Porrini/Ogando/Rodríguez Romairone

  


AFRODITA

 

            el cielo vacía los ojos

            mientras la noche crece

            y ya no cabe en sí misma

 

     se torna un vaho dulce

          entre dos bocas       húmeda

                       Afrodita cabalga   en

                         su jardín de roces

 

                  y a cada forma de luna

                                     yacen

                    en la grama blancos

                              panes redondos.

 

Marcos Porrini

 

Maiandros

 

La fuente que llena,

dió agua cuando estaba estancada.

Tierra pantanosa que no se regaba*

escondida en la roca.

 

Hay una hoja en aquel lugar,

al lado un coihue:

Son brotes que anhelan.

 

Las nubes los riegan

los vientos dan su forma.

 

De la fuente todo bebe

y todo se seca.

Nace lo eterno;

el mar acontece.

 

Alejandro Ogando 

 


Formas de iluminar la noche

 

Elijo un vestido de organza, antes de la fiesta

la abuela me peina las trenzas, enhebro

luciérnagas a mis talones

para divisar serpientes al fondo del jardín.

 

Papá enciende un globo de cantoya.

El farol atraviesa el cielo y lo sigo, corro

entre los árboles hasta hallar a un hombre

dormido en la penumbra, bajo la parra

gorda de uvas y rocío.

El cuerpo del hombre es

largo y peludo, los párpados como alas

de libélula celeste.

Me acuesto a su lado, a través de las hojas

mis zapatos iluminan

la distancia entre nuestros pies.

A las doce las flores se mecen,

él prende un cigarrillo, sobre nosotros llueve

el fuego de un nuevo año.

 

Malena Rodríguez Romairone

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4/7/22

Poema de Karina Lerman

 


Atisbos

 

Escuchamos la tormenta

cada gota es una leve intimidad.

Bordean la atmósfera por no caerse.

Una estampita de algún santo colmada de agua:

allí donde está el indicio crece lo que salva.

 

Cuando la marea de la noche

se abre y se cierra

el agua continúa siendo agua.

Nosotras insistimos.

 

© Karina Lerman


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10/6/22

Poema de Karina Lerman

 


Resquicios

 

Anduvimos de pie tras la vigilia.

Desmesuras del ayuno evocando el juego.

Golpe de manos

polvaredas y perros sin eje.

No olían las horas a demora

no dolía el barro, las espinas

la tierra en las rodillas.

 

En voz alta me decías:

adentro la luz deforma

necesito aire

 

Sin reparos.

 

© Karina Lerman

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11/5/22

Poema de Karina Lerman

 


 

Resquicios

 

Anduvimos de pie tras la vigilia.

Desmesuras del ayuno evocando el juego.

Golpe de manos

polvaredas y perros sin eje.

No olían las horas a demora

no dolía el barro, las espinas

la tierra en las rodillas.

 

En voz alta me decías:

adentro la luz deforma

necesito aire

 

Sin reparos.

 

© Karina Lerman

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6/4/22

Poema de Karina Lerman

 


Ausencias

 

Acaso no haga falta mover el aire.

Temblar en tierra seca.

Ahogarse en la sed de los fuentones.

 

Acaso sepamos existir en la penumbra.

Prestar la ropa.

Prescindir de nosotras.

 

©  Karina Lerman                                                    

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10/3/22

Poema de Karina Lerman

 


 

Las fotos se han tajeado de tanta luz.

En la memoria lo que se amó

-desdibujándose-

mis padres

carcomidos por las moscas,

el patio escolar de frontera

capturado por la inercia,

y en mí

un leve simulacro

del signo..

 

(¿qué delicados pies tenía

que corría sobre el cuerpo de la nocheaire?)*

 

La edad de la infancia

un rumor inocente,

y el escondrijo de los niños

pura ilusión:

 

(el istmo de alguna promesa)

 

Sólo la boca

devuelta al festejo. 

 

*Cita de Liliana Ancalao.


 

© Karina Lerman

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17/2/22

Poema de Karina Lerman

 


¿Oís la animalidad suelta

de cada uno?. Como si algo nuestro

viniera desde lejos. Un relincho

entre varios como conciencia.

 

Entonces, un orgullo refulgía

en las bocas, de pie junto a las crines.

Y en los niños más salvajes

restaba el galope fino

en aquella purísima alegría.

 

© Karina Lerman

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3/1/22

Poema de Karina Lerman

 


 

Parecen harapos sucios

las ojeras de las madres.

 

Abro los ojos y surco

los tallos, el pueblo imaginado

que anida el primer hambre.

Creo temblar en otro idioma

cómplice del cayupán.

 

¿Deberá descender el ave

para afincar en metáfora?

 

Duermo (como antes) sueño.

 

La tierra es una boca rota 

de presagios.

 

© Karina Lerman

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2/12/21

Poema de Karina Lerman

 


 

Aroma de abedul

 

He visto el sol pleno del día,

mi propio gravitar ante

la flor en su vaivén

tras el quejido del viento.

 

¿Qué arrojan los cuerpos,

de qué se sustraen

las aves cuando agitan

de un lado a otro

un cielo obligado,

la vida puesta en sobreaviso?

 

© Karina Lerman

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10/11/21

Poema de Karina Lerman

 


Desdibujados


Conté con los dedos de mi mano

las veces que fui


hija, madre, niña

niña, hija, madre


(un aquí nunca resuelto,

un pasar siempre añorado).


¿Quién había más que nosotras

en el orillo de ese ruedo?


El aire en el tendal fue el vaivén 

de las cosas por venir,

y el aroma del malvón

cortejando a la infancia.


La casa contenía el desparramo

de los años,

un rechinar de las cuerdas

contra lo ingrávido.


© Karina Lerman


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20/10/21

Texto de Karina Lerman

  


El hogar es la vuelta a donde la distancia todavía no cuenta.

J. Berger 

 

Repetición

 

Te dije: ¿has visto la termita?, no a plena luz del día cuando aquel árbol robusto y noble comienza a florecer; sino la otra, que por las noches cuando la entraña de la casa abandona su color, la destreza de las horas traen las lluvias y carcome nuestra fe.

¿Qué es lo que distingue lo que vive de lo que no?, ¿qué sostiene la juntura de los tiempos en esta casa que aún no es distancia?

 

Has dicho: han lastimado las termitas nuestro empeño, agujereado las monedas y lo puro de las ropas.

 

Y una ligera arboleda colmada de atardecer nos ha invocado: sean el hombro que lo rodea, los grandes ojos del azar. Todo aquí es regreso.

 

© Karina Lerman

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2/9/21

Poema de Karina Lerman

 


ESA FLOR que emerge herrumbrada

           ha tomado pulso vital

del daño,

abre al vuelo la preñez,

arroja sus gajos

         al cielo para expandirse,

 

pétalos como letras salpican

la costumbre,

 

un ojo limpia a fuego la miseria

el otro vela por

las fibras verdaderas.

 

© Karina Lerman

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