16/7/23

Poema de Estela Smania

 

 MANINA

 

Quizás se le enfriaban las manos.

Es posible que acechara las ventanas

en noches destempladas

cuando el mundo parecía

un camarote de tercera

y un centenar de voces la llamaba

por su nombre de pila.

Tal vez haya soñado

(no creo que cantado)

mientras eternizaba

la ropa de los hijos

o espumaba el puchero al mediodía.

Yo la llevo en la sangre

como un puñado de cenizas

que muy de vez en cuando se agita

y me hace creer

con su temblor ligero

que viene a presentarme

sus más sinceras condolencias.

 

© Estela Smania

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29/4/23

Poema de Estela Smania

 


DESAPARECIDO


Franqueó  todas  las puertas

y se alzó  con mis huesos.

No sé  si me desato

o soy hurtado

del anclado paisaje

que me esconde

pero todavía  sus ojos  y los míos

se topan  por las noches

en la ciudad que aúlla.

El otro es quien se lleva

los insepultos miedos

a la cama.


© Estela Smania


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1/2/23

Poema de Estela Smania

 

REFUGIADOS

 

Deambula

sobre pólvora y estiércol

esa  manada  de fantasmas.

Del corazón  a la cabeza

y a la inversa

casi humanos

apenas  remedo  de lo que soñaron

apenas  sombra de la biografía

que les fue prometida.

 

© Estela Smania

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21/11/22

Poema de Estela Smania

 

 

INSOMNIO

 

Si  el sueño

se muestra reticente

y huele la vigilia a humo

y a metales

bueno es tener

al alcance

el hombro de algún dios

donde apoyar la cabeza

y pensar en el destino

como en un animal

domesticable.

 

© Estela Smania

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28/9/22

Poema de Estela Smania

 

NEUTRAL

 

El silencio en su sitio.

Alguien se apresta a caminar el día.

A la hora de la fatiga

llegará la memoria

que moja los pies

y los enfría

y anuncia

un estallido de dedos

hacia una piadosa manta

donde sumergirlos.

 

© Estela Smania

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12/8/22

Poema de Estela Smania

 

 

FIN DE DOMINGO

 

Es el fin de la tarde 

es el hastío

son plumas de congoja

cayendo hasta

los patios y la casa.

Los niños juegan todavía

se esconden

reaparecen

 dando gritos de dicha no gastada

(salvo Manuel

que llora en los rincones

como si visionario

presintiera que le aguarda la vida).

Hay un largo silencio después de la alegría.

Ellas juntan despojos

y dejan rastros como quien no quiere

para que la memoria se sostenga

en el fervor de las conversaciones

en el pan y en el vino

 festejando la boca.

Después llegan abrazos desmedidos

y un derroche de adioses.

Un último portazo

una bocina

hacen temblar los párpados.

Sólo resta asomarse

al precipicio de la noche

a su aire ciego

y desear que se atraviese un sueño.

 

© Estela Smania

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18/6/22

Poema de Estela Smania

  

CONVERSACION EN LA CAMA

 

Ahora que el tiempo

pasa por el ojo de una aguja

quiero que hablemos

de aquel día

de ese jueves de mayo

cuando las hojas se precipitaban

de muerte natural

y yo no tenía rostro

ni nombre

ni deseos

sólo un abierto surco

entre las piernas

y la señal oscura

de tu antojo

en mitad de la frente.

Hablemos de aquel día

madre.

Tendamos sobre el lienzo

los tatuajes del miedo

 los presagios

para arrimar

esta enlutada sangre

al preciso momento

que cayó de tu cántaro

a la piedra.

Hablemos de aquel día

madre

mientras las horas crujen.

 

© Estela Smania

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11/5/22

Poema de Estela Smania

 

 INTIMA

 

En las siestas del verano

cuando quedábamos librados a la suerte

y eran nuestros

el corazón de las sandías

las doradas esferas de las naranjas

tenía lugar

el rito del amor

detrás de los postigos.

Lo presentíamos

porque los oficiantes

salían al resplandor de la galería

él

con un silbo en la boca

ella

con deseos de batir yemas

y quemar azúcar.

Una transparencia de dicha

sin nombre

hacía temblar

canceles

y jazmines.

 

© Estela Smania

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31/3/22

Poema de Estela Smania

 

EL OBJETO DEL DESEO

 

Mi madre me cosió un vestido

de falda amplia

que me ceñía

el talle.

Era verde

y cloqueaba a mi paso

en perpetuo cortejo.

Ella se miraba al mirarme.

Cuando me lo quitaba

librada ya del cerco de sus ojos

volvía a ser esa niña salvaje

desnuda

salvo de las palabras

acaso un poco tonta

que confiscaba sueños

y trituraba

espejos.

 

© Estela Smania

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25/2/22

Poema de Estela Smania

 

 

VIAJE AL CAMPO

 

(Íbamos

las sombrillas bajo el sol del verano

y la alegría brincando).

-Respiren aire puro-

ordena mi madre

y abre los brazos

al portento de luz del mediodía.

Mi padre quiere saber

y fuma en el pescante.

El viejo Agustín

(los ojos lacios debajo del sombrero)

no encuentra las palabras.

-Doña Julia es finada.

-Está al caer la lluvia.

A lo lejos

la casa recostada en el límite

vertical de los pinos

la afilada techumbre de los granos

los perros olfateando recuerdos

en el aire

y el destino adelante

previsible

(una cinta de raso desplegada).

 

© Estela Smania

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26/1/22

Poema de Estela Smania

 

CRISTINA MUERTA EN TRELEW

 

Ella  amaba los números

(el seis  especialmente

con sus aires  de niño no nacido).

Hoy  hilvana teoremas

con plumas y cenizas y aguijones.

Sobre la triste  textura  del poema

su mano  empuja mi mano

que se tuerce

hacia la desmemoria.

                                                                                                                                                                                                                                

 © Estela Smania

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10/12/21

Poema de Estela Smania

 


CARTA DEVUELTA AL REMITENTE

 

No hay soledad más vasta

que la de estrujar la propia letra.

Dolor de saber que la mandamos tarde

que debió ser en mayo

cuando aquellos ojos no podían ignorarla

por todo el territorio

que los guarda.

 

© Estela Smania

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20/11/21

Poema de Estela Smania

 

A mi padre in memorian (julio de 1999)

 

1

Seis dalias he traído

hasta el mármol desierto

debajo de la acacia.

La cardenilla

ausente

desde los días  de la infancia

me distrae

y te abandono

donde no te moja esta lluvia

ni te roza este viento

que  inesperadamente

me desnuda.

 

2

Tu ausencia se repite

como una sed

de lo que hubo en demasía.

 

3

Y mientras te morías

no se durmieron las mariposas de Patzcuaro.

Yo oí al sepulturero

cantar mientras cavaba.

Yo ví a los perros

mordiendo los crespones

del que murió en la víspera.

Era julio

llovía

con la misma parquedad

de siempre.

 

4

Este aire  que transcurre

sobre calles

sobre cepos

sobre cornisas.

Sobre peces.

Este aire que te agrieta las cuencas

te tuerce las comisuras

te agota  afilado.

Este aire verdugo  que te mata.

este aire

este aire.

 

© Estela Smania

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6/10/21

Poema de Estela Smania

 


En el hospital

yace atado

de pies y manos.

En silencio

como si ya se hubiera ido.


Llevo la cuenta de su respiración

                                 entrecortada

le canto

para que duerma.

 

© Estela Smania

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11/6/21

Poema de Estela Smania

  


Como su abuelo

llevaba el nombre

de un príncipe italiano

                   y los ojos grises

                   tristes

de esa abuela catalana

que corrió de la cocina

hacia los patios

a mirar

por primera vez

un avión que surcaba el cielo

entre las nubes

y se trizó la pierna

y murió casi niña.

Vaya a saber de quiénes provenían

su timidez extrema

su estarse para adentro

su silencio.

Yo fui el necesario contrapeso

en mínimas cuestiones

de la sobrevivencia.

Así anduvimos

tendiéndonos las manos

por todo el tiempo

que duró su vida.

 

© Estela Smania

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15/2/21

Poema de Estela Smania

 


Como su abuelo

llevaba el nombre

de un príncipe italiano

                         y los ojos grises

                         tristes

de esa abuela catalana

que corrió de la cocina

hacia los patios

a mirar

por primera vez

un avión que surcaba el cielo

entre las nubes

y se trizó la pierna

y murió casi niña.

Vaya a saber de quiénes provenían

su timidez extrema

su estarse para adentro

su silencio.

Yo fui el necesario contrapeso

en mínimas cuestiones

de la sobrevivencia.

Así anduvimos

tendiéndonos las manos

por todo el tiempo

que duró su vida.

 

© Estela Smania

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23/10/20

Poema de Estela Smania

 


Nos quedamos solos.

Mil noches fueron

más de mil.

Envejecimos

cabeza con cabeza

entre recuerdos.

Se cruzaba la dicha

 a veces

como un relámpago.

 

© Estela Smania

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28/9/20

Poema de Estela Smania

 


Un día

otro día

otro más.

El tiempo empieza a borrar

su voz

sus ojos tristes.

Quedará la memoria

de los buenos momentos.

Por ahora

confusos

inasibles

ajenos.

 

© Estela Smania

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22/8/20

Poema de Estela Smania



No hubo flores
sobre la mortaja.
Hubo cartas
adioses
para el viaje.

Los nietos
dibujaron un barco
sobre el helado piso de la funeraria
un sol
guirnaldas
y la casa
los patios
donde fueron felices.

Después
sonaron
las voces
          altísimas
del coro de las hijas.

Yo no hubiera querido
que se callaran
porque
el mundo seguiría girando
                                    sin él
                                    sin mí
como si nada fuera
como si nada hubiera sido.

© Estela Smania

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3/6/20

Estela Smania recuerda a Vicente Aleixandre



EN LA PLAZA

Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.

No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.

Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, con temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también
transcurría.

Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.

Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.

Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,

no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.

Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza.

© VICENTE ALEIXANDRE




Nos quedamos solos. 
Mil noches fueron 
más de mil. 
Envejecimos
 cabeza con cabeza
 entre recuerdos. 
Se cruzaba la dicha
         a veces 
como un relámpago.

© Estela Smania

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