24/6/23

Mario Trecek comparte a Villafañe

 


EL JARDIN       

 

Hay flores en mi jardín, esta primavera.                            

El rosal que mi madre me hiciera,

de una planta que le regalé para el día de la madre,

ya tiene sus pimpollos sedientos de ver la luz

a puro pétalo.

Una mariposa revolotea sobre las petunias.

Creo que no sabe cuál elegir.

La rosada está repleta de flores

pero por fin elige las blancas que,

beneficiadas por la indulgencia de la siesta,

se transparentan al sol.

Arrojo agua, como una llovizna, sobre las margaritas

y vuelvo a mirarla.

El mundo,

la vida,

el universo todo,

caben para ella

en este pequeño jardín.

Siglos de filosofía existencial

se disuelven a la sombra de sus pequeñas alas.

Me muevo despacio para no asustarla.

No siempre tenemos el lujo de estar a dos petunias

de la magia.

 

Lía Villafañe

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3/3/23

Poema de Mario Trecek

 



ARBOL MILENARIO


                            Alguien se pierde en los espejos

                 y abre las puertas cegadas de los años.

                                                               A. Nicotra.

 

No soy río ni arroyo,

tampoco un hilo cristalino

que serpentea sediento,

 libre, entre las piedras.   

Hoy soy tajamar, un espejo,

dos veces yo mismo.

Una esperanza limitada, un cuenco artificial.

pasivo e insuficiente

de saciar la ardiente sed

que me quema,

 me consume interiormente.

Espero que a la hora

de los aquelarres,

cuando la brisa

hace el amor con el oleaje,

que la luna diluvie mil cristales

y en este desborde, en ese derramarse,

en ese torrente,

encuentre el tronco del árbol milenario;

el arca... que nos salve.

 

© Mario Trecek

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1/2/23

Poema de Mario Trecek

 


UN FANAL PARA EL AMOR


                    La alquimia que en el barro

                          busca el oro.  J.L. Borges


Ya no saldrá la luz

a denunciarte.

Serás oro

de valor inescrutable.

Serás el intranscendente

canto rodado

hallado en el paseo

de la tarde.

Ese que romperá

el fulgor a contragrana

impulsado por ese brazo

y esas manos

capaces de caricias ,

de ternuras ,

 también de sobresaltos.

 

Luego vendrá

una noche laxa.

Satisfecha,

saturada de silencios.

Ella abrirá sus fauces

en el socavón del tiempo,

donde planea una bruma

indecisa.

La nostalgia será centinela

de las demoliciones.

Iré por leños, 

afectos dispersos,

estrellas

en la constelación del suelo.

 

Será un esfuerzo de recuperar

olores, contornos

y aquellos besos,

que guardaré

bajo la bóveda celeste

del fanal de los recuerdos.

 

© Mario Trecek

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12/9/22

Poema de Mario Trecek

  


No  me debes nada


Dijo que llegaría

Para cuando sirvieran el vino

Vi cuando corría

El último minuto

Para las diez y veinte y siete

No se trataba de palabras

Sino de insinuaciones

Un destello del vidrio

De la sombra al misterio

De la copa al vacío.

 

Venía en un plato azul la vela

La luz  no se hizo cargo

Crepitaba la angustia

Como aceite hirviente.

Recorrería tus labios gruesos

Tan gruesos

Con todos mis dedos

Reservo  los ojos

míos,  para cuando te recuerde.

 

© Mario Trecek

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3/8/22

Poema de Mario Trecek

 


Una manera de ver el mundo


En las márgenes

oscuras del humo,

se instalaron

los fabricantes de pesadillas.

Juegan al regateo,

en la tiendas de la muerte,

o en el atalaya de la vida,

infectando otoños.

Los pájaros cantan esta mañana,

celebran el sol tibio

no saben de nuestra condena.

 

El miedo, anda suelto.

La esperanza cautiva.

Desconfiar de nuestros cuerpos

y de las caricias..

En las tierras altas

o en las mesetas del tiempo.

Siempre tendrá la mañana

para el uso del cielo,

un caudal exultante de luz

la poesía.

 

© Mario Trecek

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13/6/22

Poema de Mario Trecek

 


 

Cuarentena


Ghotam está tranquila, incuba un dolor

que se esparce por sus calles, desiertas,

inficionando la noche con sus días.

Muta la sonrisa, ya no hay de que.

Las lágrimas salen de sus ojos

son alcantarillas, bocas de tormento.

Alguien murmura angustia psíquica

calla, observa. Habla solo, de si, con nadie.

De nuevo una nerviosa carcajada.

No encuentra la salida, todo es celada, celda.

Una bolsa de papel madera estalla

Lleno de vacío

Como si dos manos ausentes

aplicaran su violencia.   

El silencio, o el palabrerío, los especialistas

la insidia, la sospecha, la delación, es peste

que vuelve inútil todos los barbijos.

 

© Mario Trecek

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11/5/22

Poema de Mario Trecek

 


 

Con ausencia

de nido

de desnudo árbol

resulta tan invierno

el pobre y único sol

que comparto.

¿Si en vez de dar portazos

das puerta?

Si de ventanas se trata

¿Mejor abiertas?

¿Será tu amor a

saltito de pájaro?

¿Si me pongo el pullover

de aquella tarde,

me regresarás el abrazo?

 

© Mario Trecek

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7/4/22

Poema de Mario Trecek

 


El idioma de los enamorados

 

Amo tu lengua húmeda

porque es como

nuestro río,

se enamora de la costa

sin decidir

cual de los labios moja.

Intenta ahogarme

dejarme sin aliento.

Dice agua y discurre.

Dice dientes y arena.

Canto rodado.

Pez en la boca.

Dicen que el fuego

tiene lenguas

y el río brazos.

Pero en la  boca del río

todo se desborda,

dejándome mudo

con su bocabulario.

 

© Mario Trecek

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14/1/22

Poema de Mario Trecek

 


 

No sé qué hacer con tanta primavera


¿Cómo llegaste a mí?

Sin evitarlo

¿Qué haríamos juntos?

Tocarnos

 

Vos tan primavera

Yo otoñando

Vos  tanto atrevimiento

Yo tan asombrado

Vos tan celeste

Yo tan castaño

 

¿Vendrá el desamparo

de no mirarnos?

 

© Mario Trecek

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3/12/21

Poema de Mario Trecek

  


El payaso que fui


Ensayaba mi mejor sonrisa

Quería divertir a todos

Quería agradar

Juro que no era falsa

Quería tener la nariz más grande

Los botones más grandes

Los zapatos más grandes

La sonrisa más grande

Si,  una de oreja a oreja

Estoy cumpliendo años

Ya no divierto a nadie

Ya no me divierto

¿Guardaré en su estuche

mi mejor instrumento?

 

© Mario Trecek

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7/10/21

Poema de Mario Trecek

  


Incendio


El fuego, es como un poema,

mientras arde, fascina.

Luego la nada, humo, ceniza.

Un pájaro en vuelo.

Un libro ardiendo en su hoguera.

Pero, si la lluvia quiere,

la posibilidad del nido,

renace en primavera.

 

© Mario Trecek

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23/8/21

Poema de Mario Trecek

  


Eclipse total


Los griegos entendían la palabra eclipse

como abandono o ausencia.

Inminencia de posibles catástrofes.

Pánico al apagón perpetuo.

Poder ser testigo de un milagro,

regreso de los dioses resucitados,

y a su vez la imposibilidad de constatarlo.

Casi un acto de fe, de astrólogos.

Una paradoja astronómica.

Por eso este martes

Tomaré algunas precauciones

Entre vos y yo

algo se interpuso

y queda como un dolor fantasma.

Una luna menguante.

No solo un fenómeno celeste

sino del universo de los miedos.

Especulo acerca de la singularidad.

De lo que pasa pocas veces en la vida

Y ser solo opción de soldadores,

u opinión de los espejos,

en el observatorio de la herida.

 

Dicen que el amor es ciego:

O lo miro a ojo pelado

con sus consecuencias,

o cierro los ojos y lo imagino

 

© Mario Trecek

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24/7/21

Poema de Mario Trecek

  


Mirá como nos ponemos.


Ardieron, sin dar con las cenizas

por las verdades de sus muertes.

Hizo falta tanta nube para apagar tanto fuego.

Por las mentiras de una vida incierta

Fueron objeto de carnicería.

Hoy no son leña, son bisagra de todas las puertas,

para ser la mejor versión de ellas.

¿Por qué antes eran blancas, níveas,

impolutas en las desesperadas manos del artista?

Luego brujas, oscuras, de noche

negra de incógnita tormenta

o blanco de toda violencia.

Hoy son jadeantes sandías, parral,

verde enredadera.

No apuestan el cuerpo, sino los deseos.

No entregan la piel, ni el pellejo,

no duermen la siesta, y las sábanas

de la cama nupcial, no son fantasmas,

son pañuelo, y bandera.

 

© Mario Trecek

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7/6/21

Poema de Mario Trecek

 


 

Demasiada niebla.

Poca visibilidad.

Arriesgo

lanzo botella al mar.

Escribo mensajes crípticos

que ilusiono poemas

de lo que no fue.

De lo que pudo ser

no tengo nostalgias.

No tengo memoria

del verdadero amor.

Porque no amé.

Porque siendo amado

no coincidieron las caricias.

Porque habiendo amado

no hicimos lo imposible.

La castidad de la lengua

no pudo  nombrar

el viento y su pelea,

avistar alguna barca

atar amarras, ascender velas.

Una suave brisa

se lleva las nubes

pero no el dolor:

Que es isla de cielo breve

para la anatomía de los

de los párpados

y el deseo de los dedos.

 

© Mario Trecek

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14/4/21

Poema de Mario Trecek

 


Después de los incendios


Olvida los cursos de corte y confección, para no quedar atrapados en la costura

de las tradiciones.

En no ser oruga en la oreja verde del mundo y depositar

detritus, sustancias vanas, convicciones de cangrejo.

¿Por qué acariciar el terciopelo, género de dos urdimbres y una trama?

Argumento sin sobresaltos, como piel de durazno o pelambre

de un gato.

Pura estrategia, recurso egoísta de lo acariciado.

Alguien olisquea huellas, y sabe a rancio, amargo.

Todo se percibe como áspero

                          níspero, adhiriéndose tercamente al paladar

                                                             como la pulpa del

fruto de chañar, con su sabor ocre y oxidado.

El heroísmo, palabra que suena a diana, y que solo es ceniza de la aurora,

pólvora mojada, hojas del paraíso después de los chubascos.

Derrumbre, fatiga, letargo.

Desilusión en el año de las  lluvias.

Queda escribir un texto como último recurso, para el penúltimo lector, una

esperanza del marino, enancado en la última ola.

Porque la poesía no desilusiona, es ardid de la belleza.

Un deseo puesto al rescoldo

que después de los incendios

siempre acompaña como el humo.

 

© Mario Trecek

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22/1/21

Poema de Mario Trecek

  


Sobre ellos, mis padres muertos


No hace falta convocar lágrimas.

Llegan como acertijos.

Esferas de casino

Que se inmovilizan en la celda de los ojos

Para hacer saltar la banca de la pena.

Me senté sobre ellos en La Florida,

Sin reparar en la recientes tristezas

Que veneran recientes lápidas

De recientes injusticias.

Donde las flores lucen frescas,

El cementerio crece y

Son asiduas las visitas.

Ese día fijé mi viste en los incipientes

Crisantemos con algo de celos.

Que egoísta.

 Pensé a través de ellos

-mis padres muertos- en los vivos.

Posé mi pensamiento en lo pino

Más que en lo gramíneo.

Reparé más en los pájaros, que

En las hormigas que faenan

Con el remordimiento.

Quise entablar un diálogo:

Sobre la muerte.

Sobre los muertos.

Sobre ellos.

Un soliloquio húmedo y gris

En una tarde que se volvió ojos de tormento.

Una letanía de pensamientos minúsculos

Con un desánimo verdadero.

La tierra tiene predilección de vida

Así como la muerte.

La tierra tiene adicción de pasos

Con ellos, me alejé vacilante.

No de los recuerdos,

Sino de lo imposible.

 

© Mario Trecek

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26/10/20

Poema de Mario Trecek

  


A-mar   


El agua nunca desnuda, transparenta.

La playa nunca descubre, expone.

Los cantos de sirenas de ultramar

Amenazan falsas ilusiones,

Estropear perezas, vacaciones.

Algo nos invita a estar alertas.

Avizorar mástiles,

Para no abandonarnos a la furia y el recelo.

Los niños, relámpagos de luz sin centellas

Atrapan con su tanza a un pez del cielo.

La víctima, una gaviota enmarañada

En el dosel maldito.

Un adulto pretende liberarla.

El ave chilla, se defiende,

No distingue los matices de la estirpe.

De los que inventamos hilos

Para trenzar el día.

De los que desovillamos hebras

Para remontar cometas.

 De los que desplegamos líneas

Para pescar estrellas.

La gaviota, escapa mar adentro

Lejos del desamor estable,

Hacia el cobertizo de la luz y el movimiento.

Huye de esos seres con ociosos sentimientos.

Sin saber a dónde escapa, pero sí de quienes.

El atardecer muerde casi derrotado

El vitral del infinito.

Entonces, calma, te agradezco

Puedo dormir contigo.

El mar de los sueños no es mezquino.

Porque no todo lugar

Que no habitas está vacío.

Porque no todos los modos del mar..

Son violentos.

Porque no todo lo liviano

Vuela en el viento

Porque

No todas las dunas tienen sus perversos

Donde Teseo no pueda con las bestias

Y nos ahoguemos en ese laberinto.

 

© Mario Trecek

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28/9/20

Poema de Mario Trecek

   


Difamaciones


        "La hondura del deseo no va

        Con  el secuestro del fruto" José Lezama Lima.


La piedra de la mentira es

meteorito de la insidia.

Rompe

imprudente el espejo.

Hace añicos la tersura del lago

dañando el ojo y la mirada.

Luego que los círculos concéntricos

chocan entre ellos, se implican,

se recupera la ternura,

la quietud, la calma.

Una inmensa lágrima

como caudal demorado

para uso del cielo

se inunda de angustia, de impotencia,

ante la emboscada.

Luego será una barca precaria

bañada por la luna, que ancla

sus oídos agradecidos

en conversaciones lejanas.

La piedra miente Magdalena.

Susurra, comenta, chismea.

Hasta los que te aman. Dudan.

Esconden sus manos.

Preguntan discretos. ¿Es cierto?

Si vos me lo decís, te creo. Dicen.

Creer no es crear.

Solo es ser fiel a un dogma.

Yo creo. Me aferro a la creación,

estatua de obsidiana, que no presta oídos

a la ceniza volcánica de las difamaciones.

 

© Mario Trecek


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