22/6/24

Poema de María Paula Mones Ruiz

 


MÚSICA Y TOSTADAS


Montaña.

Montaña de tostadas, en el centro de la mesa.

Montaña de discos, en el combinado.

Montaña de domingos, en la estatura del recuerdo.

Yo tendría felices cuatro o cinco,

mis hermanos seis y siete.

Mis padres, no sé, no he hecho la cuenta

porque vuelven, porque los espero

cuando el lunes es domingo

 cantan

las tostadas

crujen

 los huesos.

 

© María Paula Mones Ruiz

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27/6/23

María Paula Mones Ruiz comparte a Castresana/ del Río/Velázquez

 

 

De cuando visité por primera vez el Templo Mayor

 

En el campo, el silencio de noche es como un golpe

de martillo en las orejas. Por eso cuando era chica,

yo quería un dios o una diosa que me ayudara a dormir.

No me servía un hombre que elegía a otros hombres

para enviarlos por el mundo a contar sus hazañas.

Ni una virgen que limpiaba con lágrimas

las heridas del hijo, que aceptaba el misterio

y subía a los cielos. Esclava y sin manchas.

Tampoco, ese hijo que ofrecía la mejilla y después,

mientras sufría sabiéndose dios,

llamaba al padre llorando de miedo.

No.

 

Me hubiera encantado tener una diosa

de torso desnudo, con falda de serpientes,

con rodilleras hechas de cráneos de los tontos

y los pies bien metidos en el fuego,

que mostrara las piernas abiertas, las garras

y tuviera un serrucho por lengua.

Que viniera, no a salvarme

sino a enseñarme a matar a la madre,

que luchara con el hermano deforme

y perdiera la cabeza entre las piedras.

 

Ahora, no necesito nada para mí,

aprendí a dormir sola. Pero para mi hija

yo quisiera una diosa que sangre.

 

Soledad Castresana

 


Retórica del álamo y el viento

 

Escuálido como un hombre de pueblo marchito.

No tiene ademanes sueltos como el sauce,

ni se cubre de flores rojas como el ceibo.

Monet deseaba pintar así como el pájaro canta

lo plasmó en arboleda en serie,

gama de rojos, púrpuras, azules.

Verdinegro de noche entre la masa opaca de los árboles.

Y a mí que no poseo el arte del pincel

ese árbol modesto, la ligereza de sus ramas,

las voces danzarinas, las voces del follaje,

el sueño despierto del árbol a la hora de siesta

me fascinan.

En un susurro se hila y se deshila.

Se diría que reposa. Efímero letargo.

Basta un tropel de nubes, truenos, lluvia

para que devenga un remolino de viento, ramas,

hojas, e intente huir como pájaro herido.

 

Delirio del árbol, retórica del álamo y el viento

 

Blanca del Río

 


EPÍLOGO


 “El día del fin del mundo será limpio y ordenado

como el cuaderno del mejor alumno”.

JORGE TEILLIER

 

Estaré aquí cuando se acabe el mundo.

Voy a mirar la claridad por última vez

en la mansedumbre de tus ojos.

Será en la tarde cuando llegará el fin,

inesperado y tierno

ha de entrar en nuestra conciencia.

No habrá temor…

como una ráfaga entre las nubes

vendrá su rayo,

apenas si nos daremos cuenta.

Esos instantes van a provocar la armonía

mientras caen las hojas de los árboles.

 

El tren en su ritual vespertino

se dejara oír como a las seis,

y los empleados han de de alistar sus cosas

para no volver nunca más.

 

La penumbra

amiga  del relámpago y  la sombra

se adueñará de nuestros pensamientos,

y como si aún fuéramos novios

nos besaremos como la primera vez

en la intimidad de la calle vacía…

 

Al calor de nuestros cuerpos

el final

será tan breve

como el paso de los pájaros.

                                              

Santos Velázquez

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9/7/21

Poema de María Paula Mones Ruiz

 


LA NOCHE ESTÁ DE SIESTA


                  A Marcos Silber In memoriam


La noche está de siesta, le dije a Marcos Silber,

de regreso a nuestras casas.

“ Es la misiadura, es la misiadura” contestó mi amigo.

Durante el viaje vimos el frío del silencio

 frazadas con diarios, abultando las veredas

abrigando el sueño

del no visible a los ojos, del no esencial.

“La noche está de siesta”.

“Es la misiadura, es la misiadura”.

Siempre recordaré aquel diálogo con Marcos.

(Ahora con pandemia. Y más misiadura).

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En mi borrador reciente decía:

“poema para terminar”…Y este es el momento,

ahora sin Marcos que se fue el 23 de mayo

 detrás del contagio de un poema

para respirar. Para respirarme estas palabras

porque yo se lo pedí. Y aquí estamos Marcos querido, “Poesía:

palabra levantada hasta alcanzar el resplandor, según tu “Confesión de parte”, en tu libro Papelitos.

 

© Maria Paula Mones Ruiz

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9/6/20

María Paula Mones Ruiz recuerda a José Emilio Tallarico



ESPEJOS

Debería acudir mas a los espejos,
confiar más en su capacidad
de exhibir esos espacios fabulosos
donde habitan las emanaciones de la luz
y  los pertrechos de la sombra.
Una mueca procaz, un monólogo magro
es cuanto puedo concederles,
ellos replican con el paso
de un hombre desvelado en su noche de libros.
Hay un espejo que enmarqué al amparo
de un bricolage compulsivo, está en el living.
Otro, muy pequeño, lo compré porque tenía
una imagen de Lennon que parecía un holograma.
Casi nunca los toco.
Será que ya nos precisamos menos.
La mano está más cerca del saludo nostálgico
que de procurarles brillo.
También la época hizo lo suyo para crear opacidad
y  tal vez sea bueno ahora negociar
un saludable desapego.
Redefinir ecos, formas y hechizos.
No sin culpas, claro.

© José Emilio Tallarico
1950-2019





LENGUAJE DEL ABRAZO

“Abrazo grande”, “Abrazo de oso” - dicen-
pero es un decir nada más que lo posible.
Porque soy nada menos que la medida exacta
del sentir que se está al lado, llegar a tiempo. O no.
Hablar en cruz. En verdad, yo…el Abrazo,   
    soy Talle Único. Le quedo bien a todos y todos esperan
 la prueba necesaria del porqué…
la vuelta ineludible del  reencuentro.
Soy talle único porque no aprieto tiempo ni espacio, 
porque soy instante eterno y no ocupo lugar
Talle único, talle , mi contacto es de acción prolongada. 
Debieran muchos cuerpos de tanto en tanto, hablar en cruz,
antes de llegar a la intemperie del reloj.
Porque soy para todos, no importa el clima de la piel.
Quien no lo crea, que arroje el primer abrazo.
        Verán qué bien les quedo. Solo recuerden
que soy Talle U y que puedo multiplicarme
a partir de uno o de dos, como los panes.
Como Él,  más Tú  y Yo.

© María Paula Mones Ruiz

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10/10/17

Poema de María Paula Mones Ruiz

                                               
       
              
JARRAS DE SEQUÍA

Jarras de sequía pesan
sobre mi tierra fértil de ausencias.
Vuelos del pensamiento desplantan las fechas
de este itinerario de viajes y de árboles.
Y es que uno piensa en la palabra tiempo,
cicatrizante en gotas que seca y borra
lentamente,
los ojos del almanaque,
el nombre de los días.
Hoy haré un brindis sin copas
con un riego vidrioso
en la fechas que no grito
para que no pesen ya en mi tierra
las jarras de sequía.
 Para que crezca alto
el Árbol del Adiós
que está bajito.


© María Paula Mones Ruiz

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25/12/14

Poema de María Paula Mones Ruiz



BONSAI

Acarició la copa del bonsái
como se acaricia la cabeza de un niño
o de un anciano.
Le habló del otoño y los secretos del alba.
Y hubiese querido ser bonsái pero
solo redujo sus raíces hasta palpar el exilio
dormir sin ojos, soñar la Nada.
Frente al marco blanco pintó a ciegas la Luz
para despertar a la sombra del Comienzo
y regar el Árbol de la Vida
según
sus
estaciones.


© María Paula Mones Ruiz

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1/6/14

Poema de María Paula Mones Ruiz

  
ACOMODAR EL PLACARD

Es hora de acomodar este placard.
Color por color, en degradé, como la vida.
Alternar ausencias con presentes abrazos.
Reservar un estante para doblar prolijamente
los tiempos y sus verbos, para que sea más fácil
encontrar lo necesario, en caso de un viaje repentino.
Nunca se sabe…los cambios de estación
descarrilan el tren de las certezas. Por lo tanto:
tener bien a mano una bufanda larga
de buenos momentos. Y un camisón fresco
para las quemaduras lunares del insomnio.
Olvidaba la reserva
de otro estante despejado, para la Poesía…
que me ordena.


© María Paula Mones Ruiz

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10/5/13

Poema de María Paula Mones Ruiz


 
LA CAPITANA
 
A Ernesto Goldar
In memoriam
En su cumpleaños (5 de mayo)
 

Cuando decimos “hasta pronto”
no sospechamos
qué tan cerca está la sombra tripulante
del definitivo “adiós”.
La Capitana, (como él la nombraba)
 no abandona
 su brújula de citas imprevistas.
Ella
cambiará a su antojo
la imagen del reencuentro.
La Capitana, (como él la nombraba)
ignora la morada
del poema que remamos
“en voz desmayada y baja”. 
 

© María Paula Mones Ruiz
Mayo de 2013

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27/2/13

Poema de María Paula Mones Ruiz


PARA QUE YO ME QUEDE 

Esta muerte que me vive
lame  los pasos derramados
fatigada exprime las heridas.
Y muerde sin dientes mi presente . 

Necesitada de mis restos 
languidece
bebe
de mi sombra congelada
digiere mi tiempo
reinventa
los matices de mis días 
para que yo me quede
y ella
                           se vaya.

 
                                        ©  María Paula Mones Ruiz
                

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11/1/13

Poema de David Sorbille


El viaje de rutina me asalta con preguntas  

A “Poemas para la miopía y otras visiones”
de María Paula Mones Ruiz (2009)
 

El viaje de rutina me asalta con preguntas
y sólo sé que el libro no miente
y cuando leo sobre la ceguera siento la ceguera
cuando leo sobre el temor y el misterio
la injusticia y el perdón y los chicos deambulando como parias
y el egoísmo y la sombra sin brazos de un sueño que no cesa
siento que todo es así
como estar en carne viva danzando al compás de los espejos rotos
de esta humanidad que no terminamos de entender
por eso los poemas resumen el dolor del mundo
las noches y los días y la flor que acaricia
los ojos húmedos de una madre
la luz y el calor del amor compartido
la memoria y el aura del padre
la fatalidad y el tricolor brillo de la vida y el silencio
los mil disfraces que cubren el disparate que habitamos
se juegan en la vibración de las palabras
que transmiten la intimidad del universo
entonces la alegría es la alegría
y la tristeza es la tristeza
y todas las motivaciones de esta mujer entrañable
están desbordadas por su belleza de alma
 

© David Sorbille

 

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9/6/12

Poema de María Paula Mones Ruiz


ESTE DÍA

“Este día es bajo”- me dije-
mientras buscaba elevarlo
trepada a los recuerdos de bolsillo.
Aprisioné en la mano,
savia esencial de tiempos
sin límites de gozo.

El día
me creció unos centímetros.
Se instaló en el hueco de mi palma
para desperezarse
y sentirse alto, al lado
del poema.

© María Paula Mones Ruiz

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17/1/12

Poema de María Paula Mones Ruiz


LÁGRIMAS EN FUGA

Cuando todo era caótico, confuso

hubo un tácito Pacto con el Llanto
un mandato, un determinismo.
Hubo lágrimas presas,
censura y tormenta por tiempo indefinido.

Noche y Día se unieron al abrazo
de los ojos silentes del yo oculto.
Hubo lágrimas en fuga y, liberado, el Llanto
bebió de la fuga, rompió el pacto
y fue
dorada guirnalda, anillo cálido
para el sagrado espacio del sosiego.

© María Paula Mones Ruiz
Foto: Gustavo Tisocco

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