10/9/25

Poema de Fernando Kosiak

 


El poder de los libros

 

2


En 2008 publiqué mi primer libro.

Meses antes, Belén Francese lanzó el suyo

y la burla comparativa no se hizo esperar

arrancando por mis trescientos ejemplares

de edición de autor pagados taca-taca

contra los (agarrate) QUINCE MIL

que Paparazzi publicó de Pequeña Belén (no) ilustrada

con una tapa donde aparecía la poetisa

en babydoll y con el culo en pompa

para ampliar el público lector

(he de suponer)

que compraba este libro en los quioscos de revistas.

En la página veinte la autora le dedica la arrima

(porque a veces me arrimo, se sincera la vate)

la arrima, decía, más extensa a Susana:

Cuánto éxito tiene. Escucha AM en su MB. Logró su éxito con sencillez, se merece un diez. Susana la más divina, tu estrella nos ilumina, sos la diva de Argentina. En tu espejo me reflejo, para llegar bien lejos… o vuelvo a la casita de mis viejos.

Entonces Susana dejó de ser lectora

dejó de ser escritora

para convertirse en objeto lírico

en elemento poético

en piedra angular de una tradición literaria

que llega hasta estas páginas

que en realidad hablan de la nostalgia

y no de la señora en sí

no del sujeto empírico que vive en Punta del Este

y que para buena parte de nuestro país

es un mito más fuerte

que el de la gauchesca.

 

© Fernando Kosiak

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18/7/25

Poema de Fernando Kosiak

 


El poder de los libros

 

1


Detrás del maquillaje

se llama el libro que escribió Susana.

 

(Pausa extensa

poeta mira el reloj

esperando que pase el tiempo o algo)

 

 ¿Listo?

¿Seguimos o necesitan un ratito más?

Dale, seguimos.

Susana publicó sus memorias en 1994

pero la genialidad es que se vendía

úni-ca-mente

en los libritos de Avon

la marca que ella promocionaba en su programa.

El negocio era redondo.

 

Susana no era ninguna boluda en ese entonces

y en los programas de los lunes

siempre comentaba lo que había leído el fin de semana:

la Giménez leía

se encargaba de demostrarlo

y con su libro demostró

que también escribía.

 

En 1999 salió un libro carísimo de fotografías

que terminó en pilas gigantescas en Musimundo

a un precio tan popular

como ella

y no al exorbitante valor

de recién publicado.

Con la oferta accedí al libro tamaño A4

con hojas de papel ilustración

y un peso de un kilo ochocientos.

 

© Fernando Kosiak

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10/3/25

Poema de Fernando Kosiak

 

 

El valor de la escritura

 

En la entrevista que dio la Su

a revista Gente en marzo del 87

dice que en Venezuela

un empresario le ofreció cinco mil dólares

por salir con él

que estuvo en la tapa de Vogue por ser la novia

de la bestia especial, así le dice a Monzón

y que se operó la nariz porque cayó de un caballo.

Los protagonistas de Hola Susana,

dice ella, van a ser los teléfonos

para que me llame la gente

y vuelvo a pensar en el aA-aA-aA de su marcado en el fijo

o en el negocio de los mensajes de texto

que explotaría con la llegada del celular.

Mandá CHISME al 2020

y entérate de las últimas noticias de la farándula,

enviá HUMOR al 2020

y recibí los mejores chistes en tu celular

enviá un sms

y pedí tu horóscopo

y pedí recetas

y pedí poemas

y quién sabe qué otra tipología textual breve

y quién sabe qué más

y si te sobraba algo de crédito

o estabas rematadamente al pedo

mandabas

y ahí cagabas para toda la eternidad

porque te seguían mandando

por días

mensajes que eran carísimos

que te liquidaban el saldo de la recarga sudaca

que hacías raspando una tarjetita de plástico

y copiando un código.

Esa recarga se acreditaba en tu teléfono celular

que muchos llamamos movicom por años

como la empresa mencionábamos al aparato

y ahí florecía el ingenio:

la inteligencia estaba en la abreviatura

en el uso para no superar el límite

de los caracteres impuesto para UN mensaje de texto,

si escribías con corrección

o tenías mucho para contar

veías cómo en un rincón de la pantalla,

aparecía un 2, un 3 o lo que fuera

números equivalentes a la cantidad de mensajes

utilizados a medida que la escritura se extendía,

algunos decían que el límite económico

atentaba contra la ortografía

pero cada letra valía centavos

y quizás

esa fue la única época en que la escritura de todos

tuvo un valor expresado en pesos nacionales.

 

© Fernando Kosiak


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26/7/21

Poema de Fernando Kosiak

 


 

Clavel del aire

 

No creceré desde la tierra, no,

mis raíces necesitan abrazarse a la rama

para desafiar los vientos, las tormentas

 

no pensaré en el abismo oscuro

donde brillan los colmillos preparados, no,

erizaré las púas para proteger mi flor pequeña

 

seré

desde la cima del árbol

sin pensar en el agua que no viene

sin esperar la caricia que no es

viendo cómo cae el primer copo de nieve

sin temor al invierno

convirtiéndome en raíz.

 

© Fernando Kosiak

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12/6/21

Poema de Fernando Kosiak

 


 

Flores secas

 

Existen diversos mecanismos caseros

para crear una flor seca:

uno consiste en guardar pétalos

o flores chiquitas

entre las páginas de un libro,

cuanto más grande sea la flor, más grande debe ser el libro

o más peso habrá que colocar sobre él

para evitar que la naturaleza le termine ganando a las palabras

 

otro método consiste en colgarlas desde el tallo

corola y pétalos hacia abajo

suspendidos en el aire

para que la flor no se deforme

y quede intacta

 

el fin siempre es el mismo:

resguardar para siempre la flor

como recuerdo único y avasallante

 

las flores secas son sucias

juntan el polvillo de la casa,

pierden el color original

de cuando eran símbolos de amor

 

he visto sobre tumbas francesas coronas de flores de cerámica

y sobre tumbas peruanas, coronas de flores de hojalata

como intento de copia de un color

que supo resguardar una intención de recuerdo

de saludo

de intentar combatir la muerte

con los más suave que tenemos

porque no hay crimen en la búsqueda eterna de la belleza.

 

© Fernando Kosiak

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19/5/21

Poema de Fernando Kosiak

 


 

La casa de la infancia

 

Aunque hayamos vivido en muchas casas

siempre hay una

una sola

que es la casa de la infancia

 

la que yo recuerdo tenía las paredes del frente

cubiertas con una enredadera de flores blancas

que se abrían con la noche

entre hojas con forma de corazón

 

pienso en mi madre parada entre ellas

con su uniforme blanco, de enfermera,

saliendo hacia el trabajo

con la sonrisa parda

de ayudar a los demás,

con la mirada eterna atada en el pasado

mientras espera el amor

que la esquiva

o que le llega en otras formas,

en otros gestos

que todos ignoramos

hasta que es demasiado tarde.

 

© Fernando Kosiak

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17/4/21

Poema de Fernando Kosiak

 


 Coronitas de novia

 

Las coronitas de novia son mis flores favoritas

aunque son poco funcionales

porque comienzan a perder pétalos

enseguida que uno las arranca de la planta

y esa actitud ya debe encerrar una metáfora,

los copitos blancos desparramados sobre el mantel

como una evidencia de la muerte

 

son mis flores favoritas porque en el hogar de mi niñez

crecían inmensos matorrales de coronitas de novia

o porque eran las flores favoritas de mamá

o porque encerraban una promesa en su nombre

como si pintaran un cuadro

el de una joven hermosa

caminando a un altar en medio del bosque

con un tocado exquisito de florcitas blancas

que dejaban caer

cada tanto

pétalos sobre el rostro aún soltero

pecas blancas bajo las sombras de los álamos

no sé

imagino eso

 

quizás también me gustan porque son flores de septiembre

y uno siempre ama aquello que existe

en la época del año en que nació,

quizás junto a mi cuna había ramos de coronitas de novia

no creo

pero déjenme imaginar

un bebé negrito en medio de una nube de flores blancas

como si fuera un bebé nacido en el Olimpo

o una de esas habitaciones de hospital de película

donde todos aman a la persona enferma

y se lo hacen saber rodeándola de flores muertas

porque todos están ocupados en estar presentes

no sé

 

no sé por qué me gustan las coronitas de novia

pero ya es septiembre

y es el momento de ir hasta la plaza a la siesta

y robarme manojos de flores blancas

que dejarán caer sus pétalos sobre el mantel

como un reloj de arena

como una clepsidra

como metáfora de la muerte

de todo lo que ya no existe ni volverá.

 

© Fernando Kosiak

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22/3/21

Poema de Fernando Kosiak

 


Sauce

 

Cómo hacer para que un te amo sean más que palabras

más que cántaro vacío,

cómo hacer que tenga la suavidad de una caricia

capaz de erizar las hojas de los sauces

 

las abuelas machacaban esas hojas

las hervían y el té disolvía los dolores de cabeza

 

arrancaban las hojas de las ramas lloradas de la orilla del río

de las finas ramas verticales, las arrancaban

esquivando la cortina verde, las arrancaban

hojas como lágrimas

hojas para calmar el dolor

 

en primavera las abuelas jamás tocaban las flores del sauce

había algo mágico en ellas

un alivio entre las hojas

 

a veces las lágrimas brillan como las flores

a veces hay que esperar a que llegue el otoño

que toda lágrima desaparezca

que cada rama se quede desnuda, vacía

hasta que todo vuelva a crecer.

 

© Fernando Kosiak

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17/6/20

Fernando kosiak recuerda a Stella Berduc





Canto al río Paraná

Porque a mí me mintieron geografías
no quiero creer que en el Brasil nacieras,
rodeado de verdores y misterios
entre obscenas orquídeas, musgos y enredaderas.
Me naciste aquí dentro
en el preciso instante en que mis ojos
se preñaron de esta tierra.
Porque te siento mío, por saberme tu dueña
es que entiendo tu historia
la de tus crímenes, la de tu belleza.
Tu hipocresía de cambiantes tonos
del rosa al negro, o al marrón violeta.
A veces me pareces una chica sonrojada y modesta
y otras en tus derrames de crepúsculos
la sangrienta ramera.
En un atardecer de turbación y espuma
toqué tu comunión con las estrellas
y tus garras ignotas en anzuelos
curva de engaños, en tu mentira inmensa.
Tus ahogados, hijos de las tormentas
con que perversamente te alimentas
en las vidas de un limo tumultuoso
que no se muestran.
Tus heladas, tu fiera madrugada
y la limpia navaja de las velas
cortando el aire helado del ambiente
para alumbrar las islas, las arterias
cuando viene esa loca desde el norte
montada en su potranca de tormenta
enjoyada en suntuosas lampalaguas
que te cubre las lúbricas caderas,
tapándose los pechos espumosos
con verdes camalotes y dos victorias regias.
Trae esa boca enorme que al abrirse
devora las ranchadas que la esperan.
¿Cómo piensas que pueda perdonarte
esa crueldad eterna?
¿Cómo, si no naciendo de mi carne
pueda yo atesorar lo que no muestras?
Seductor en las noches encendidas
preñada de luciérnagas
encantador de seres que no dejan de sufrir
en tus islas traicioneras.
¿Qué cosas les prometes en voz baja
para que no te escuchen las estrellas
cuando viene la loca dando gritos
y arrastra sus viviendas?
Ellos vuelven. Están hipnotizados
por tu lengua barrosa de tormentas.
Como una amante de pródigas caricias y de engaños
en fábulas morenas
no te puede dejar quien ha probado
tus manos limosas bajo la luna inmensa.
Porque fue el hondo semen de tu barro
igual que Dios el que me hiciera hembra,
moriré en tus crecientes cada invierno
para volver a amarte en primavera.

© Stella Berduc



Sauce

Cómo hacer para que un te amo sean más que palabras
más que cántaro vacío,
cómo hacer que tenga la suavidad de una caricia
capaz de erizar las hojas de los sauces

las abuelas machacaban esas hojas
las hervían y el té disolvía los dolores de cabeza

arrancaban las hojas de las ramas lloradas de la orilla del río
de las finas ramas verticales, las arrancaban
esquivando la cortina verde, las arrancaban
hojas como lágrimas
hojas para calmar el dolor

en primavera las abuelas jamás tocaban las flores del sauce
había algo mágico en ellas
un alivio entre las hojas

a veces las lágrimas brillan como las flores
a veces hay que esperar a que llegue el otoño
que toda lágrima desaparezca
que cada rama se quede desnuda, vacía
hasta que todo vuelva a crecer.

© Fernando Kosiak

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2/3/20

Poema de Fernando Kosiak





Procesión de la costura

Metros y metros de seda y terciopelo
telas caras
nada de la mesa de saldos
todo nuevo
todo de la mejor calidad,
carreteles de hilos de oro y plata,
máquinas Singer a pedal
de las viejas
nada de tecnología
todo de manufactura duradera
realista,
porque en el pasillo ya están esperando los clientes
con exigencias antiguas

Santa Águeda no quiere ropa al cuerpo
que delaten los senos cercenados,
San Juan Bautista solo necesita
el cuello de una camisa,
Santa Rita pide un velo
para tapar las cicatrices de su frente,
San Jorge reclama que le borden su capa
con escamas del dragón del rosal

y así todos los santos alzan sus puños
para remarcar sus pretensiones
mientras hago que el pedal de la Singer
avance más rápido
porque he quedado para vestir santos
y nada más,
colgando entre las túnicas beatas
están mis ilusiones
mis pedidos de caricias que nunca llegaron
he quedado para vestir santos
que se amontonan los domingos
en los pasillos de mi casa
y exigen a gritos un ruedo más corto
más a la moda
un escote más púdico,
y gritan y reclaman
hasta mi agotamiento
que ignora sus amenazas
después de todo
qué más pueden hacerme
si nunca cumplieron con regalarme amor.

© Fernando Kosiak

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