17/7/24

Texto de Fabián O. Iriarte

 


DISCURSO SOBRE UNA VISITA A LA CAPILLA ROTHKO

 

Soy una cosa que piensa. Dudo de la existencia de las cosas materiales. ¿Puede una persona caminar sobre las aguas? Hay una aguja que flota, hay piedra que no pesa nada. Es pura masa. Soy pensamiento y masa. Camino sobre el agua y me hago agua. Camino en el aire y me hago aire. El aire es pensamiento, y viceversa. Es fácil flotar en el agua, es fácil soplar en el pensamiento. Más difícil es moldear la masa. Los dedos necesitan entrenamiento. ¿Echaremos a volar alguna vez? ¿Seremos máquinas con alas? Comme vous voudrez. Entramos al espacio de la ilusión. La ilusión tiene ocho ángulos, el espacio tiene catorce paredes. El once será nuestra cifra, repetida por tres. 

El obelisco está roto. Lo rompieron a propósito. La rotura es parte del pensamiento. Las aguas se parten en dos, en tres, en cinco. Los volúmenes se sostienen, no se sostienen, se sostienen. Cada vez es un mundo. Cada ser nace y muere en un mundo. El espacio es luminoso. Los reflejos son color negro, violeta, terciopelo. A veces se trabaja afanosamente para lograr la obra absoluta (reverencia, intimidad, eternidad) pero se muere antes. Él no vivió para verla y él no vivió para verla. La paz se alcanza en la oración, a veces. 

La palabra “oración” tiene dos acepciones. La vida es tanto gramatical como religiosa. La palabra “voz” tiene dos acepciones. Quiere significar “palabra o término” y también “sonido producido por el ser humano (o los animales) cuando el aire es expulsado a través de la laringe y hace que vibren las cuerdas vocales.” Por ejemplo: “su voz sonó trémula y honda” o “pregonó con voz potente sus fuertes impresiones” o el imperativo mandato, “leé en voz alta”. 

La palabra “voz”, ahora que la digo, tiene un modo de pronunciarse que da lugar a confusión. Vos sos una cosa que piensa.

 

© Fabián O. Iriarte

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22/5/24

Poema de Fabián O. Iriarte

  


“VOUS N’ÊTES QU’UN CUL” 

 

—Eric Satie,

impaciente con el público. 

 

El sosiego, cuando se hace infinito,

empieza a parecerse a su contrario.

 

Es como una ley de las palabras,

pero sucede con los estados de ánimo.

 

Hay que tener un carácter anterior y posterior

para poder concentrarse en los detalles.

 

La impaciencia siempre queda entremedio.

(Se funda en la exageración).

 

Nosotros, en cambio, con el público,

quedamos todos atrás.

 

© Fabián O. Iriarte

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24/1/24

Poema de Fabián O. Iriarte

 


LA PENETRACION 

 

           Au lieu de me pénétrer,

        les impressions me percent.

              —R. M. Rilke, 1912. 

 

Algunos afirman que la penetración

es lo más importante. Otros dicen

que es la caricia de la superficie.

 

Yo digo que son las impresiones,

la habilidad de entender el texto

escrito sobre la piel.

 

Es muy fácil

hacer comprensible a todos esto.

 

“De lo inesperado”. Hay signos que indican

el final de una composición. ¿Qué interesa destacar?

El amor ataca como enfermedad.

 

(Quizás tu amiga no me entendió). Es una estrategia

sintáctica, que va más allá de la piel.

 

© Fabián O. Iriarte

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1/11/23

Texto de Fabián O. Iriarte

 


DISCURSO SOBRE ISABELLE HUPPERT

 

Esta actriz francesa hace una mueca asaz ambigua, que he detectado en varias películas. Me encanta su actuación, me encantan los personajes que interpreta. Comparto esta fascinación con un amigo.

En cuanto a mí, el número dos parece ejercer una atracción inexplicable. Por ejemplo: distingo dos clases de instintos. Uno está en nosotros en cuanto hombres y es puramente intelectual. El otro está en nosotros en cuanto animales. El alma siempre piensa, piensa siempre.

La razón por la cual creo que el alma piensa siempre es la misma que me hace creer que la luz luce siempre. Aunque no haya ojos que la miren. Cuando voy al cinematógrafo, las luces se apagan. Aparece la actriz francesa. La luz luce siempre. ¿Ves?

Busco los signos que usamos para demostrar nuestras pasiones. Todas las noches tenemos mil pensamientos.

 

© Fabián O. Iriarte

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21/8/23

Poema de Fabián O. Iriarte

  


Y SÚPOLA TEMPLAR 

 

…priso una vihuela

e sópola temprar.

—Libro de Apolonio (185, 2) 

 

Hace la irrupción en el mundo áspero.

Alguien explicó: “His first line of defense

was his intricate style”.

 

(El género puede cambiar).

¿Cuáles son los sonidos más dulces?

 

Aire pasa entre los dientes, atraviesa,

aire parte la cerradura de los labios después.

 

Uñas rasgan las cuerdas. Templan el aire.

Hay líquidas consonantes, sibilantes

también hay.

 

El calor puede llegar

a ser insoportable. Solía cantar.

 

Sabía cantar todas las tardes.

“Aquí se pone a cantar / al compás”

 

(Puede cambiar el género).

El sonido más dulce y el aire

menos templado.

 

© Fabián O. Iriarte

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24/4/23

Poema de Fabián O. Iriarte

 


HIGGINSON’S PROBLEM

 

Como si la escribiente hubiera tomado

sus primeras lecciones siguiendo (tachadura

imitando / estudiando) las famosas huellas (intercalado

fósiles) de aves (tachado fosilizadas)

en el museo de la (tachado esa) ciudad (añadido estudiantil).

 

Me llegó con su carta el problema

nunca resuelto hasta ahora.

 

Qué lugar asignarle a lo que es tan notable

y sin embargo elusivo.

 

“Mientras mi pensamiento está desnudo,

puedo distinguirlo; pero apenas (tachado lo visto) le pongo vestido,

parece igual, igual que otros, y se duerme”.

 

(Tachadura insensible,

somnoliento, aburrido, se paraliza).

 

Ni la propia abeja evadió la persecución

del chico de la escuela como ella a mí.

Hasta el día de hoy me siento perplejo,

igual que ese chico.

 

© Fabián O. Iriarte

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13/2/23

Texto de Fabián O. Iriarte

 


DISCURSO SOBRE LAS DUDAS ACERCA DE UN TÍO 

 

Había una mujer, es cierto. Creo que una vez vi—escondida entre ropas en el armario, o bajo papeles en la mesa de luz—una fotografía suya, muy breve, muy entrevista, como un destello del misterio de las vidas. ¿Se llamaría Matilde? El tío era hombre. Nos traía maníes, caramelos de anís y chocolate relleno de licor y ciruelas cada vez que volvía de Bahía Blanca, adonde viajaba todas las semanas porque trabajaba de comisionista. Pero a la muerte, descubrí otras fotos.

 

Una en el lago Epecuén, en Carhué, con un amigo, ambos en malla y con todo el cuerpo cubierto de lodo. Ambos saludan con las manos en alto; el amigo, buenmozo y atlético, parece señalar a lo alto y al sur. Quizás mis puntos cardinales estén errados. Quizás he perdido todo sentido de orientación. (¿Qué me dijeron? ¿Qué me insinuó alguien frente a los misterios? Ah, sí; “la sugerencia”).

 

Otra fotografía, con otro amigo, en una explanada, en Luján. Mi tío no rezaba. Más bien, hilaba un rosario de blasfemias contra la divinidad. La orientación es siempre importante. Algunos hablan de “orientación sexual”. Para no perderse, hay que tener siempre a mano un mapa. Una tercera foto, más pequeña, de formato cuadrado, lo muestra con Cachorro, en Villa Regina.

 

Y otra, la última de la serie, en la que el tío pasa su brazo izquierdo alrededor del cuello y por encima del hombro de su amigo (el mismo de la primera imagen), ambos sentados a borde del lago. El borde de la foto es serrado. Simula las olas que tocan apenas los pies de los bañistas. El pasado siempre será un misterio. No hay mapas del tiempo, como del espacio. Entonces, no se podrán decir ciertas cosas.

 

© Fabián O. Iriarte

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14/12/22

Poema de Fabián O. Iriarte

 


LA CONTRADICCIÓN ES EL ALMA DE ESTE LUGAR

 

Cooking is the recognition between sudden and 

nearly sudden very little and all large holes.

G. Stein, Tender Buttons (1914) 

 

Las dos voces se fusionan,

de tanto cantar, de tanto cantar.

 

La dama que se llama Marjorie

vive en Pacific Palisades y me invitó

a visitarla.

 

Ha estado en Brasil cuatro veces

pero ninguna vez en Argentina.

 

“Imperceptiblemente,

en ella me convertí.”

 

La posibilidad de desaparición reside,

paradójicamente, en su presencia.

 

En acercarte lentamente,

inminente, con persistencia, a la fuente.

¿De eso? ¿Ileso? No saldrás.

 

© Fabián O. Iriarte

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21/11/22

Poema de Fabián O. iriarte

 


POCAS PROBABILIDADES DE LLEGAR A IRLANDA

 

Seguramente no hay todo lo que imagino

que existe. Pero, ¿por qué adelantar el golpe

de la decepción?

 

Quizás sea mejor dejar que se impongan,

como un enorme viento embriagado,

cargado de aliento de cebada y whisky,

ciertas vistas. No detener el sueño.

 

Como si fuera el equivalente

del infinito. De los valles más amplios de la tierra,

de las montañas más quebradas por arrugas y violencia,

roca hasta en el carácter de la gente. Y a la vez

la cegadora luz de la verde extensión.

 

No podía faltar. Pero es la manera de calmar

el ansia (a veces vuelta angustia) por todo

lo que falta—acá. Quizás no haya todo. Poco

importa. Es lo que se puede ver cuando

no se está allá, y hay pocas probabilidades.

 

© Fabián O. iriarte

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