23/9/26

Poema de Claudia Bakún

  


Nueva ocurrencia sin nombre 

 

si no vamos a resignar nuestra sensibilidad

frente a la brutalidad, la miseria, el horror

si anestesiarse no es la opción

si frente a cada decepción y cada maravilla

seguiremos asombrándonos como niños,

para poder enamorarnos del mundo

pues entonces

habrá que ser creativos

¡el cerebro humano puede tanto!

mucho más que decir frases hechas

que decretar el deseo e ignorar el cimbronazo

que resignarse a que el amor sea menos

a que la vida sea menos

a que la dignidad sea menos

Habrá que ser creativos

para no inmolarse

ni inmunizarse

para explorar el abanico

la caja de herramientas

para ejercer una aventura que se asuma

que esté advertida de sí

y de que entre el paraíso y el infierno

hay espacio

de que entre el amor y el enamoramiento

hay espacio

no para ser purgado sino recorrido

El nombre inmenso de las cosas que existen

dentro y fuera de nos

puede inventar una puerta

para poner a salvo

la inocencia

 

© Claudia Bakún

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24/5/26

Poema de Claudia Bakún

  


EL SILENCIO

 

los dedos arrugaditos del silencio niño

recién nacido me contemplan.

Viven entre las ramas de los árboles. Esperan

el nacimiento de algo como

el canto de un pájaro la música

de las voces que sueñan la poesía

y la urden como una tejeduría de milagros.

Abre el silencio su manito encendida

tibia de atardeceres, esperanzadora.

Abre su manita al sol, su mano de bebé

y así se queda, con la luz cobijando

la enramada, y dibujando sombras amigables

en la tarde dulce donde

las cosas suceden mientras uno sonríe.

 

© Claudia Bakún

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5/1/26

Poema de Claudia Bakún

  


El día en que Forrest dejó de correr 

 

En realidad, no sucedió nada más que eso.

Un día se había puesto a correr,

otro día dejó de hacerlo.

Todo el mundo,

-el mundo que lo seguía-,

se había preguntado por qué, una vez

y ahora se volvía a preguntar

¿por qué?

Quisieron ver señales de algo maravilloso, hondo, trascendente

guías de ruta

en su mutismo,

en su accionar ininterrumpido y extraño

solitario,

perseverante.

Quisieron ver mensajes, signos, alguna clave

algo que no es de este mundo

algo de misterio.

Y Forrest corría y corría

sólo deteniéndose para lo imprescindible.

Su barba creció, todo su cabello

No respondió a nadie nada sesudo

Y sin embargo quisieron ver, también

en ese acto de retirada,

un sentido, un propósito.

Un día Forrest se puso a correr

Jenny lo había dejado por entonces, y no era ningún detalle.

Ahora, después de cortarse el pelo

le esperaría otro enorme capítulo

pero él no lo sabía.

¿Cómo podía saberlo?

Un día se había puesto a correr,

otro, dejó de hacerlo.

Algo maravilloso, hondo, trascendente, sucedió

antes y durante

Y después

seguiría aconteciendo.

Algo que no es de este mundo

algo de misterio.

En realidad, nada más que eso sucedió

el día en que Forrest dejó de correr.

 

© Claudia Bakún

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5/12/25

Poema de Claudia Bakún

  


El lugar de las cosas

 

Alguna vez fui a poner las cosas en su lugar

Y terminé poniéndome en el lugar de las cosas

Ahí me di cuenta de cómo se veía el mundo siendo naranja

Y de cómo una pera jamás podría rodar tan parejito como ella

Me di cuenta de que para el perro de mi vecina mi gato era la encarnación del diablo

Y de que para mi gato, la vecina era mucho menos importante que mi ovillo de lana

También pude darme cuenta de cómo sufría la lana de mi ovillo con cada tirón

Y de por qué gemía la madera de la puerta cada vez que la llave giraba en la cerradura

Nada fue lo mismo para mí cuando volví del lugar de las cosas

Recién ahí pude poner las cosas en su sitio

 

© Claudia Bakún

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26/8/25

Poema de Claudia Bakún

 

El canto del colibrí

 

Lo escucho.

Me reclama con fuerza.

Como si fuera poca cosa su belleza física,

él me pide que cante

que cantemos juntos

una canción que no sé.

 

Lo escucho,

y es cosa de no creer que esto suceda.

Doy fe de que su canto es real

pero permanece inaudible

aún.

 

No sé cómo puede animarse el colibrí a cantar.

Supongo que él necesita su canto

tanto como yo escucharlo

o más aún.

 

Él lo ha parido a pesar de la predeterminación

de la madre natura,

o tal vez ella le haya dado permiso

sólo a causa de su insistencia.

 

Su canto me convoca

y ahí vuelo

bajo el sol

mientras la partitura se despliega en el cielo

herida de belleza.

 

© Claudia Bakún

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22/2/25

Poema de Claudia Bakún

 


 Domingo

 

En mi plaza -¿por qué la llamo mía?-

hay un árbol que me gusta, y otro

y otro. Hay una calesita

en la que suenan canciones que ya oía en mi infancia

para que otros niños viajen en caballos.

En mi plaza hay perros que juegan

y adultos que los miran

hay el sol pleno y fuerte

niños que se sorprenden

y máquinas de hacer gimnasia.

Hay asientos de madera donde la gente come

duerme o se abraza

y senderos por donde Mar retoza y se pierde.

En mi plaza hay gente que se está enamorando

y un cajoncito para poner libros

que algunos llevan

y que cuando llueve está tapado con plásticos,

una mujer extranjera y pálida

vestida con traje de paisana antigua

que acuna a una niña de meses,

y otra mujer paralítica que llega puntual

a mirar la clase de gimnasia los miércoles a la tarde.

En mi plaza hay gente que ensaya pasos de baile

y practica el corno leyendo de un atril apoyado en el pasto.

Hay botellas con agua olvidadas en los asientos

y la sed con que algunos

van a calmarle el hambre a los mendigos.

Hay de esos hombres tristes sin correa

y otros tomando helado,

un rincón en que dos se besan y se olvidan del mundo

y quien se acuerda de todo al observarlos.

Hay quien toma la presión a ancianos e insolados

muchas personas sentadas como si esperaran ser descubiertas

la bandera que flamea entre las copas de los árboles

olor a pasto que se despierta en algún sitio…

Viento y brisa

Un juguete para cada perro

Un pedazo de cielo para cada alma

 

© Claudia Bakún

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25/1/25

Poema de Claudia Bakún

 


Por primera vez 

 

Todo por primera vez es lento y asombroso

Lento como el comienzo de lo que no se conoce

Como la sensación que entra sin que sepamos qué le va a seguir

Lento, como el fotograma que sucede al anterior en una película que se ve por primera vez sin tener noticias del argumento

Lento y salvaje como todo lo que se inaugura en el hacer sin mapas, -un viaje - el amor - el próximo acompañante en el asiento de al lado - el freno súbito de la rueda

Lento como el conocimiento que se va dando entre dos desconocidos

Como la fundación de las ciudades que llevan más de un nombre en su génesis

Como empezar a entender el idioma del recién nacido húmedo que es el hijo al que apenas se conoce personalmente

Lenta y asombrosa incertidumbre desplegada en encuentro

Un santo decir sí

Un ir a donde no sabes por donde no sabes

Las primeras veces, así, como el ponerse en pie de un cervatillo recién alumbrado

Desplegar las patas finitas y endebles

Y echarse a andar

 

© Claudia Bakún

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5/12/24

Poema de Claudia Bakún

  


Un animal secreto 

 

Cuando el humano duerme

guarda algo del animal que fue

En algún momento de su sueño

el respirar acompasado y los ojos dulcemente cerrados

me dan la paz de saber al durmiente

en un territorio ignoto pero seguro

a salvo de sí mismo

y de las cosas que diurnamente lo inquietan y obnubilan

Mirar ser a un ser dormido

a un humano durmiente

es maravilla de paz en un momento tibio

cuando lo más dulce de esa conciencia

-ahora librada a su suerte en otro campo-

resplandece en la calma, rezumando

Cuando el ser humano duerme

es una sonrisa que respira

Por un momento todo vuelve

a la nobleza original de las cosas

y se acomoda en el sitio inocente

en que un cervatillo o un perro

un canario o un oso

comparten la misma esencia buena

Cuando el humano duerme

es un animal secreto

 

© Claudia Bakún

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10/7/24

Poema de Claudia Bakún

 


 

EL SONIDO DEL FUEGO EN LA OLLA

( a mi tío C.C.)

 

No tengo el mortero de la tía

Pero sí el sonido del fuego en la olla

No es metal que macera

Sino fuego que canta

Entre aromas aprendidos en la infancia

Cabañil es un nombre más de la vida

Rojo de tomate y verde de perejil

Perfumado de pimentón y vinagre

Aceite en la fritura con verdor amainado

Y ardiente

Es olla, no sartén lo que sostengo

Pero yo lo sostengo

Es redonda y profunda

Cavidad que rezuma alimento sabroso

Promesa de alegría compartida

Sobre la mesa vieja

En la casi soledad de dos personas

Unidas por un confuso parentesco

Que se re elije

Más fuerte aún en la desnudez final del tiempo

Crepita el fuego, en la hornalla

Acompañando

 

© Claudia Bakún

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5/6/24

Poema de Claudia Bakún

  


un abecedario del amor

 

hay gestos en los que aún se puede confiar

aún en este sórdido momento planetario 

en que conviven los más puros impulsos 

con los más abyectos, 

y la sombra de las cosas se transforma en semblante 

de una cáscara yerma 

vacía de miga y esperanza

hay gestos en los que aún se puede confiar

la temperatura de una mano

la temperatura de un abrazo

la calidez desbordante de una mirada

nada que mienta nada

unos ojos cerrados que cantan por tierras que no vemos, que se abrazan más allá

unas sonrisas de ojos que se tocan

joyas

esa lágrima

esa humedad en algún ojo que te ame

evidencias de la entrega

 

© Claudia Bakún

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17/1/24

Poema de Claudia Bakún

 


Paisaje después de la fiebre

 

Hay mandarinas en el árbol de abajo

Tengo tantas poesías escritas desde esta misma ventana

por la que hoy me asomo a mirar un poco el cielo

oler el aire, como mi perra hace al recibir el día

Miro un poco más y reconozco ese árbol

que fue frondoso

Un gomero gigante de copa generosa

que un día talaron

Toda la copa inmensa cayó y hoy

está hermoso y alto y entero

No hay teros en el jardín de abajo,

como cuando me mudé a esta casa

pero hay jardín

y los puntos naranjas en el verde

-las mandarinas-

irrumpen en este paisaje post febril

junto al sabor del café con leche

Todo eso que parecía perdido hace dos días

-el hambre, el olfato, la esperanza-

hoy se abre como flor nueva

Si curarse es volver a crecer

si puedo ser capaz de recibir como milagro

la lisa y pura normalidad que sobreviene

después de su pérdida

si mi alma puede estar receptiva a la gloria

cotidiana de tener hambre y de que el café con leche

huela rico

entonces diré con Miguel Hernández

que soy como el árbol talado que retoña:

aún tengo la vida

 

© Claudia Bakún

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6/11/23

Poema de Claudia Bakún

 


Las tareas del agua 

 

Lavo la ropa..

 

Las tareas del agua

me llevan al lugar del rio,

tarde abajo

en un resplandecer

de soles tarareados

o amaneciendo en el canto

de esos pájaros

cuyo nombre no sé.

Las tareas del agua

me ensimisman:

sólo correr por las piedras

sin parar

y dejarse oír generosamente.

Ser rio es una tarea delicada.

 

© Claudia Bakún

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2/6/23

Claudia Bakún comparte a Murari/Maroño/Nuñez

 


Peace piece

 

El pan leva en la ventana,

la carne blanca llena de semillas

La mermelada hierve en la cocina,

la carne naranja y perfumada.

La mañana crece como el pan

y se reduce como la mermelada.

La mañana celeste y amarilla

suave, con una música de piano.

 

Eva Murari

 



como una piedra oscura…

 

como una piedra oscura

que alguien arrojó del otro mundo

la noche cae

y en su caer trae la sombra

 

ante el vacío

no es mi voz la voz

no soy siquiera mis palabras

 

algo habrá de abrirse

o de morir

 

Darío Maroño

 



LA PENA

 

Saliva cae desde el cielo.

Dios babea

los siglos son nubes confusas

que acechan a tus padres

para llover sobre tus hijos

y se pregunta

cuántas verdades me cancelarían

y se sacude en vórtices

tolera apenas cada segundo

ese Padre Tiempo mete miedo

cuando es visible su cara

no puede creer en el Hombre

no más dádivas

cae saliva desde lo alto

Dios es casi uno de nosotros

por su sangre corren milenios

polvo de estrellas promesas

no cree pero ama

es casi humano

un ser imperfecto

nacido de una fusión fría

mágica entre esencias

destinado a morir con el dolor

de habernos entregado en vano a su hijo

 

Matías Nuñez

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24/5/23

Poema de Claudia Bakún

 


LO INCALMADO 

 

Esa voracidad con que me como las palabras queriendo transmitir un todo que no cabe

Esa manera de no poder callar ni el amor ni la sombra ni el deseo ni el miedo

Los dolores que acometen desde adentro en ese afán de perdonar cuando aún no olvido

El miedo a quien pudiera acechar desde los subtes y a los que andan por las calles nocturnas de una ciudad que a penas reconozco

El modo en que me importan mis ávidos amores

Una indomesticada forma de no querer integrarme a la manada sólo por comer la ración del día

La identidad que me otorga ese soplo de desamparo original que aún suena en un ángulo oscuro

El ejercicio de unas alas que no han parado de volar desde el origen

Que pueden levantarme porque son tan mi cuerpo como lo son del ave que despega del mar levantando su presa por el aire

La presa que no fui la que se burla del carcelero y de la jaula

El modo de lamerme las heridas cuando no hay más que hacer que esperar al sol indefectible y claro

La amputación del daño original

La irrupción de la poesía en medio de la muerte

El abrazo obstinado que me doy y que doy sin distinción de razas ni pruritos

El deseo de ser abrazada como quien respirara al encontrarme

La vana pretensión de ser única

La imposibilidad de dejar de ser diversa

La invocación de un amor que nos excede

Que nos habita

Que sabemos posible

Desde el llamado de la sangre universal

Lo incalmado

Eso también soy yo

 

© Claudia Bakún

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10/3/23

Poema de Claudia Bakún

 


Quemar las naves

                               a mis viejos

 

Ellos velaron los últimos jazmines, las glicinas finales,

las camisetas que se iban para siempre

de las puertas y el mate.

Ellos venían del anarquismo y la protesta,

y de ser clausurados por el franquismo,

y llegaron a la dignidad sin un peso,

al médico de barrio y al cana que era bueno,

hasta arribar sin tiempo para el asco

a este mundo de profesionales en serie

donde el minuto se cobra y la consulta cuesta siempre

aunque no siempre valga.

Les sacaron el cine de los barrios,

la virginidad y el casamiento,

y se quedaron sin entender los albergues transitorios,

los amores transitorios,

y la palabra "pareja" que vino a reemplazarles

esposo, esposa, concubinos y novios.

Ellos venían de fábulas de hermanos

donde no era lo mismo si "mi Juan" o "tu Pedro",

y si sufrían , sufrían,

y no había vuelta, ni psicólogos, ni autoestima,

porque se quedaban vacíos, y porque sufrir era sufrir,

es decir que quedarse hecho pelota

duraba sin querer toda la vida.

Desde ahí parieron a sus hijos,

se enfermaron de odios

y no hallaron remedio.

Lo cierto es que a ellos no les llegó

el hedonismo en comprimidos.

Sabían del gusto de otras cicatrices

y la familia se les desmembró en dolor

porque los amigos no calzaban en la herida.

Hoy no saben bien qué hacer

con un mundo de fax y cómodas recetas

que no son para ellos, y a nosotros , tal vez,

tampoco nos sirvan.

Ellos vinieron de un mundo de amapolas y nieve.

A sus padres los casó el abuelo

sin pensar si se amaban

y a ellos los casó el destino

sin pensar cómo amarlos.

Nosotros los miramos con asombro

y nos quedamos esperando otra cosa,

hasta aprender a armarnos de otro modo,

o tal vez a amarnos de otro modo

que quizás nos lleve, también,

toda la vida.

Ellos llegaron a esta ciudad  porteña

en la que amasaron todo lo que pudieron

con la porción de sus vidas que no quedó anudada

al barco que los trajo.

Conservaron su honestidad, su fidelidad al ancla

y una inocencia para llamar algunas cosas por su nombre

aunque no hayan sabido rebautizar la vida.

Quizás nos toque a nosotros

buscar entre esos nudos de vieja soga

chispas de inocencia, hebras de coraje,

soleados hilos nobles,- libres por naturaleza,

alegres, ajenos a toda cultura,

con que coser nuestra esperanza.

Ellos velaron los últimos jazmines, las glicinas finales.

Nosotros los miramos sin querer toda la vida

a fin de aprender con su llanto, su historia,

sus desgranadas manos,

a construir con esmero otro presente,

otro imperfecto puerto

donde quemar las naves

 

© Claudia Bakún

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18/1/23

Poema de Claudia Bakún

 


Catedral


La vida es una arquitectura dolorosa,

una catedral empezada en el gótico

y terminada en el barroco,

en la que dios entra como puede...

Un cambalache de ídolos,

una decoración emparchada

según el cambio de los gustos y de los tiempos...

Y sin embargo

él se filtra como un viento por el vitral roto

y ríe,

tornando habitable el esfuerzo confuso

que levantara aquel esqueleto

como un testimonio lanzado a las estrellas.

 

© Claudia Bakún

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23/11/22

Poema de Claudia Bakún

  


LA RISA DE EROS


“Y el resultado de todo está en estas tres únicas palabras: ardía, ardía y ardía”, Rumi

 

En todo puente hay un puente de madison

una francesca y un fotógrafo de national geografic

En todo puente hay otro puente

en donde se encuentran dos que dejarán de ser los mismos

En todo puente de madison hay un descubrimiento

de una francesca que se desconoce en la que era

Y  un clint eastwood que se descubre nuevo en lo que vive

O viceversa que no es lo mismo pero es igual

En todo puente de madison hay

un fuego inexplicable

un desafío a los miedos más profundos

un gran deseo de atravesarlos que encuentra el coraje para hacerlo

y unas ganas inmensas de vivir a lo que salga esa emoción

que tira más fuerte que cualquier visión de la vida y del amor

que se pudiera haber tenido hasta el momento

En todo clint eastwood hay un pino solanas escondido

que le susurra a susú pecoraro que todo amor hace crecer

En toda francesca, en toda susú

hay una hembra receptiva y anhelante

de su propia metamorfosis

Y aunque miguel ángel solá se vuelva loco en su cárcel

o aparezca el granjero de iowa y le arroje una granada al puente

y lo haga estallar en mil pedazos,

aunque el fotógrafo se mande a mudar antes de llegar a cenar por segunda vez juntos

y es más: aunque se vaya dando un portazo y escupiendo

eros es sabio

y en su versión de cupido

sabe que donde pone el ojo pone la flecha

y que cuatro días locos pueden crear para toda la vida

un espacio inmenso que se abrió en donde hacía falta

la habilitación de un modo de sentir

que va a seguir esa camioneta hasta el delirio

y esa es su burla más poderosa.

La risa de eros

ruge más fuerte,

y aunque se la aten

saca la lengua

 

© Claudia Bakún

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10/9/22

Poema de Claudia Bakún

 


SOY UNA MUJER EN VIAJE

 

Soy una mujer en viaje

Cargo mi valija

A veces me ayudan los compañeros de la vida

Que surgen en el camino

Soy una mujer que viaja sola

Con lo hermoso y lo vacío

Con y sin

Soy una mujer que ama

Y le gusta hablar con las flores los animales y las cosas

Emocionarse

Con una enorme lista de pequeñeces

Y cuando se sube al colectivo

Se entretiene

Escribiendo un te amo

Con un solo dedo

 

© Claudia Bakún

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