16/1/26

Poema de Carlos Aprea

  


Vidurria de San Fermín

 

Uno de enero. Viajar con vos.

Excusas y el tiempo

un puro goce de niño

por nombrar el universo abierto

lejos de la casa paterna,

el hormiguero humano

que derrama voces y andares

en el rumoroso río de la calle.

Dos de febrero. Entrar de tu mano

al caos abigarrado de la ciudad

por las ventanas de mi asombro

sin pestañear siquiera.

Tres de marzo. Perdernos

en un aroma de fondas y músicas,

en el trajín de las grandes estaciones,

donde se juegan

pequeñas tragedias cotidianas

y el melodrama acrecienta el corazón.

Cuatro de abril. Sobrias tus excusas

para oficiar la vida y obsequiarla

como un sabio y meditado derroche.

Qué vidurria esos días.

Cinco de mayo. Aquí están ahora intactos,

el dibujo de nuestro caminar

y el don de mundo que me diste

con elegancia criolla, sin exaltaciones ni reparos

al tiempo dilatado del aprendizaje

y mi lento entendimiento de las cosas.

Seis de junio. Ese callado fervor que bautizó mi fe

en el mundo por venir, una confianza

más allá del terror de los desclasados por el día siguiente

que aventaban las vecinas en los zaguanes del sol.

Siete de julio. Qué vidurria Juancito, hubiera sido,

pero a Pamplona no llegamos nunca.

 

Aquí me quedo, apenas  un segundo en un rincón

donde aún brillan girones de tu rostro,

atrapados por la violenta borradura del tiempo

y por esa imagen final, que insiste en solaparse,

de tu querida cabeza sin memoria,

en esos, tus días últimos, donde buscábamos

por tus ojos vacíos, en tu boca muda,

tu nombre, nuestros nombres,

señales

de haber estado en este mundo.

 

© Carlos Aprea

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20/5/25

Poema de Carlos Aprea

 


lo que queda del tiempo de mañana

 

no hay por venir

hay por partir

solo se multiplica

una resta

 

sustracción

es la presencia de días repetidos

reiteración de ausencias

 

todo lo que viene

y ya pasó

 

© Carlos Aprea

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22/2/25

Poema de Carlos Aprea

 

oportunidades

 

un cielo escampa después de la tormenta

pizarra azul

y pájaros escribiendo una despedida

 

cangrejos sobre la arena

dibujan una danza

antes de volver al agua

 

esa mínima confianza para no dejar

otra página en blanco

antes de partir

 

© Carlos Aprea

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20/11/24

Poema de Carlos Aprea

 


Retrato inconcluso en la memoria


                               a Néstor Mux


Lo que me queda de vos

no alcanza

a dibujar

un pálido identikit,

apenas una luz sombría y el regusto

amargo

de lo incompleto,

lo que no llega a ser

y por eso perturba.

 

No sé si estás aún

en este mundo,

o te fuiste,

en la guerra impiadosa

de nuestra pálida prehistoria,

sé que estuviste allí

donde ardía una pasión

muy joven,

al borde de una foto

envejecida

de donde te han borrado,

o te he borrado yo,

patético agente

de un poder invisible,

como si fueses un peligro

para alguien

que ha sobrevivido,

como yo,

y debe algunos pagos

no solo al destino.

Ambiguo rostro

de quien, frente al arribo

al puerto

de las maravillas

que esta vida aún sostiene,

persiste en popa,

disimuladamente,

como un testigo

silencioso,

pertinaz,

indestructible,

de la estela que va

quedando

atrás.

 

© Carlos Aprea

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28/6/24

Poema de Carlos Aprea

 


Samurái en la oscuridad

 

Pelea por nada en particular,

discute con fantasmas,

malgasta su propia economía

en descargas inútiles.

Cada día, sin excepción,

se considera muerto.

En una duermevela febril

llega el amanecer y filtra

un rayo sobre el cuerpo,

sale de la sombra,

ve cómo se despeja

su propia condena.

Se levanta, abre la ventana

y deja que el viento frío le golpee la cara,

afuera lo espera el mismo sol.

 

© Carlos Aprea

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5/4/24

Poema de Carlos Aprea

 

 

El silencioso

 

Tu nombre suena a adversidad,

pero no ha sido

siempre así tu suerte,

porque has hecho casa, mujer,

y una modesta fortuna.

Solo que tu boca ahora

está sellada con vergüenza,

con el dolor de ver,

día tras día,

a ese ser prisionero

en un cuerpo fallido

que persiste en vivir

y a penas lo consigue.

Es tu culpa,

tu grandíssima culpa,

tu silencio

y tu hijo.

 

© Carlos Aprea

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23/2/24

Poema de Carlos Aprea

 

 

El horizonte desde la Bahía

 

En Bahía Desolación

el sol es tan tenue

que lo tratan como a un prematuro.

Recién nacido

del vientre helado de la tierra,

lo miran de frente

apenas amanece,

y le murmuran palabras con firmeza

para que se digne

a calentar el día,

le ofrecen espejos y oropeles,

salmos y rogativas,

y esperan en silencio

mientras sube al cenit.

 

© Carlos Aprea

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29/1/24

Poema de Carlos Aprea

  


el ausente

 

sobre la piel tendida de la tarde,

sobre el murmullo de los indolentes y desatentos, que nada más

pasan,

sobre los párpados cerrados del ausente,

sobre el fino vello de sus manos desplegadas en las rodillas,

sobre las mejillas entibiadas por el tenue sol que las ilumina,

aire

soplo de la vida, fresco silencio en la

calma engañosa del perdido en sí,

pausa entre tormentas,

reencuentro con la propia respiración,

la identidad a partir del propio ritmo,

ceremonia silenciosa del sentido que vuelve,

el ausente respira

una pequeña paz, un breve descanso,

pausa entre tormentas,

ensimismado en su jardín incesante,

allí, en el cerebro, donde transcurre intacto

como era entonces,

escurridiza memoria del deseo más bello,

jardín mecido como nosotros

por este aire

venido de una región que creíamos muerta,

vuelve,

calma perdida, pulso incesante,

y despiértanos

promesas, entusiasmos,

certeza de la próxima mañana,

aire

déjame respirarte

bajo el cielo enrojecido del día que huye,

hacia el oeste del parque, hacia el oeste de la ciudad,

hacia el fin del mundo.

 

© Carlos Aprea

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8/12/23

Poema de Carlos Aprea

 


la poda

 

entrado el invierno, 

fría la tierra, la corteza fría,

las ramas implorando hacia el cielo plomizo,

el viejo calza sus guantes y prepara

la pinza de podar,

observa en el ciruelo sus extendidas ramas,

recorre el cuerpo que ha dado el tiempo

a la copa desnuda,

sus antiguos nudos, sus bifurcaciones,

adivina una geometría que subyace

oculta a nuestra vista

y comienza, corte a corte,

a volverla visible,

de cada uno de estos cortes

dice,

depende la próxima cosecha.

 

© Carlos Aprea

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