31/12/15

Poema de Jorge Boccanera


Oasis

Caminé en el desierto de tu lengua.
De cada polvareda hice un recuerdo grato.
De una piedra redonda, un amuleto.
De las verdes tormentas hice un bosque.
De cuatro lagartijas, un amigo.
Caminé,
                  ¿Para qué?
Si el que habla de estas cosas es apenas el viudo de tu lengua.
                  ¿Para qué?
Caminé,
                  Caminé.
El bosque, el amuleto, el amigo, el recuerdo, son puñados de polvo.

¡Tanto excavar por una sola perla de agua!
¡Todo mi harén es una Sordomuda!


© Jorge Boccanera

Poema de María Del Mar Estrella


CARTA AL AMIGO

                      A Omar Meire, con amor 

Te escribo en esta noche
cuando el silencio, en puntitas de pie,
dice tu nombre
y pienso en nuestro vínculo entrañable.

Mucha agua ha corrido bajo el puente,
muchas risas y lágrimas,
historias del tiempo compartido al compás de fracasos y de intentos
entre navegaciones y naufragios.

Te escribo porque sí
sólo para decirte que te quiero
y que valoro tu palabra,
que sos y has sido siempre un oído en la sombra
aquel que nos recibe y se comparte,
a puro corazón y puro abrazo.

Y que es bueno saberte en este mundo
tan arduo y tan difícil.

Tu amistad va de frente, a toda vida,
como un tesoro de ternura
que custodia los hombros de los sueños.

Y por eso te escribo, en esta noche
en que llovizna la nostalgia

sólo para decirte que te quiero
que estoy aquí,
amigo,

y que eso nos basta.



© MARIA DEL MAR ESTRELLA

Poema de Vilma Sastre


AHORA         
  
          y llega a mis pies y entra por dentro  de mí, y pasa para el otro lado de mi alma, 
                                                        F. Pessoa, Lluvia oblicua

ahora me siento
alargo así las manos
                y mis pies descansan
no duermen
simplemente reposan

en su horma oscura
el viejo corazón late sincopado
¡cuidado!
       de arriba dan la orden de volver

            preferiría quedarme
sobre todo si es generosa la oferta
                                       del abrigo
y las lenguas te cubren con un sudor caliente

¿dónde está la variante?
sacudo mis hollines
con la única certeza
            del propio castañeteo
ronco   cadencioso secular
las líneas de la mano se vuelven herrumbre

si regreso en cambio
           me duele la imagen de los pocos que me esperan
      en realidad nadie
                    nadie:  palabra extraña
como los hoyuelos que me crecen en el pecho
y  recorren en sudario hasta clausurar todas mis huellas

el pulso de la memoria se desarticula
            (error de cálculo)
en mi noche ya es de día y las lenguas
me cubren con un  sudor caliente caliente


© Vilma Sastre

Poema de Silvana Merlo


La luna escapa a mi locura

Cuando el gris ansia
se mezcla con la nube
se me queman los ojos
me queman
           para perderme inadvertida
en un sitio solitario
cubierto de secretos humanos
donde la plegaria
vale más que el silencio.


© Silvana Merlo

Texto de Víctor Hugo Valledor



Dejo en el umbral de la pira bautismal una forma que acabo de dar en nacimiento.
Lentamente una pavana se desgrana  buscando un cuerpo deshilachado por los recuerdos.
Acordes sin menesteres de ebulliciones cotidianas.
En vísperas de lo que ha pasado me inclino en reverencias ante la sombra de mi sombra
que se repite incesante en una demoniaca fulguración descolorida. 


© Víctor Hugo Valledor

Poema de Patricia Díaz Bialet

 
PISTA DE BAILE (III) 

Bajo el foco celeste y con la mano siempre ocupada
A lo largo del piolín desgajado de su pierna
El borracho se despluma de afectos, de podredumbres ajenas
Mientras empuña las copas impensables

Uno tras uno los elixires le aguijonean el recuerdo
Ya no importa quién es o quién ha venido a buscarlo
El borracho presenta su tapón de sueño, su anillo de hastío
Y siente cómo una mano apresa su cintura
Pero es inútil asirlo:
Todo el que se acerque se prende fuego


(Anida un vaso de azufre en sus entrañas)




© Patricia Díaz Bialet

30/12/15

Poema de Elena Eyheremendy


El  Saltimbanqui  del  semáforo  desamarra

Secreto  Equilibrista /
deja  entonces  que  todo
nos  llueva  fluya  aquí / en  aluvión.
    Así  tal  vez / cuando  el  futuro  no  te  exista
    podremos  añorar  tu  obstinado  paisaje
    que  no  aprendió  a  ser  bueno  como  el  Niño
    que  antes  de  comercito  se  enjuaga  los  deditos
    con  el  aguamanil.

Sobre  todo  no  sabes / Saltimbanqui /
permanecer  callado  en  tu  fotografía
sin  asaltarme  en  las  esquinas  de  cada  recodo  urbano /
    con  tu  Treblinka  a  cuestas  tu  Guernica
    Palestina  Malvinas  o  el  Olimpo
    imperdonables  Hiroshima  o  Gaza
    Irak  Afganistán  Aleppo  Homs  Malí
    Corea  o  Siria / la  guerra  interminable .

Secreto  Equilibrista /
deja  entonces  que  el  lodo  los  detritos  del  último  tsunami  pecios  y  derrelictos / lluevan  fluyan  aquí / en  aluvión.
    Como  el  petróleo  crudo  en  el  Golfo  de  Méjico
    o  aquel  endemoniado  Iron  Fist  en  el  Sur  de  Sudán /
    que  oleadas  de  sentido  contaminadamente
    erosionen  los  juicios  polucionen  sus  cumbres
    vuelen  toda  academia  que  no  entienda  tu  Lengua.

Deja   que   mezcle   ahora
el  agua  de  este  huracán
con  tu  desolación
    en   estos   versos
    desamparados   como   barcos
    desasidos  de  muelles  y  de  puertos
    mucho  más  deslumbrantes
    pero  tan  oscuros.


©  Elena Eyheremendy

Texto de Darío Paiva



Distancia, tiempo, ilusión.

 Entonces descubro mirando este monitor, que la distancia es una ilusión de tiempo, el tiempo una ilusión de distancia; pero distancia y tiempo, diluyen la ilusión, te atrapan en una suerte de comprensión estática. Donde a uno le es imposible apreciar las cosa con un mínimo de objetividad, y es ahí donde se vuelve a la ilusión(o diríamos se crea una nueva ilusión). Ilusión, donde los ojos-sentidos solo pueden sentir-apreciar en un fenómeno pre-ilusorio, creando en ese justo momento, la ilusión misma con la cual se miran las cosas, quedando atrapado en distancia y tiempo.



© Darío Paiva

Poema de Edda Sartori



Última sustancia. Poema VII.

y ella venía con su sombra exhausta su rizo ceniza
o el aire acenizaba la imagen
o mi ojo desgreñado fragmenta el pequeño espacio
cuando el acorde levanta la negrura
o soy esa mirada donde el silencio cruje
o algo inescrupuloso se acerca
cesura el vacío

escena blancuzca
tarima donde el cuarzo se desliza en vetas
como aguijones de arena



© Edda Sartori

Poema de Daniel Martínez




Los papeles donde se escriben
los poemas de amor sirven para: 

hacer barquitos después de la lluvia

avioncitos y pajaritas de origami
que los hijos guardarán
debajo de la almohada
                antes de dormir

llevar el fuego de la hornalla al piloto del calefón

envolver las hojas de cedrón

anotar en el reverso el pedido del almacén

colgarlos en la heladera
con el imancito de las farmacias de turno

también se guardan entre libros preferidos
o fotos donde nunca envejecemos



© Daniel Martínez

Poema de Cecilia González Gerardi


Azares
destinan,
palabras
al vuelo
caza
mi pluma
en red,
enredo
las letras,
desato
y creo
filiaciones
apócrifas.

Azar de mi raza,
crecer en el hueco
de un manchón de tinta.


© Cecilia González Gerardi

Poema de Daniel Adrián Castelao



Llueve
       ¿tanta agua
            solo para borrar
       sueños?


© Daniel Adrián Castelao

29/12/15

Poema de Carlos Carbone




SILENCIO NOCTURNO

Un día
cayó el silencio
y mis nocturnas manos
empezaron con las preguntas.


© Carlos Carbone

Poema de Catalina Boccardo



FIGURA  DIEZ 

falsean
la voz
una textura
adhieren a huellas dactilares

el alfabeto grueso
áspero o liso

te diría no hay un sonido

entonces el silencio tampoco existe



© Catalina Boccardo

Poema de Claudia Ainchil


VUELO

¿Quiénes están hoy
frente a la ventana exacta?
extender alborotos sin temor
a que se quiebren las alas
cardúmenes humanos cruzan a menudo
las tradicionales guías
inmovilizar traiciones para que se vayan
por donde vinieron
¿será punto o línea
el olor de la piel
en la marejada del sudor pirata?
hay ventanas gigantescas
como lustros sin corona
hay otras medianas que muestran
la longitud invisible
entre ciertas puertas reales y los años
¿quién sucede a los años?
sin embargo, en las pequeñas ventanas
habitan monólogos, no leyendas
cierta ráfaga traspasa ascensores
conciencia y explosión
ser pájaros...
Desde la brisa distingo una pecera
me acerco
tormentas de ojos miran mis ojos
sigo vuelo
el atardecer fluye suavemente. 



© Claudia Ainchil

Poema de Cecilia Glanzmann


TELAR CELESTE

La Creación creándose… En alabanza y en silencio.
C.G.

Fíjate en lo que dices
y en lo que cuentas,
fíjate en lo que dice
al otro
el telar celeste.


© Cecilia Glanzmann

Poema de David Gonzalez

  
El hombre-palabra
pestañas arqueadas
ultrajes piadosos
onanismo simbólico
dice
“elijo el invierno en el mar
el frío salitroso y cortante
la audacia de los loros
la sincronización del deseo
de única piel la playa”.
De haber un dios,
y creíble
es el océano.


© David Gonzalez

Poema de Amalia Mercedes Abaria


EL COLOR DEL SUFRIMIENTO 

Sí, el sufrimiento está allí,
sin ningún color, o señal, o aviso.
Quizás sea un gris, un lento luto de piedra
un violeta descascarado, o el no color
del mundo subterráneo.

El sufrimiento viene,
invade el corazón con sus alas de piedra.

No está el sol,
se ha ido con tu muerte
se ha llevado todos los colores
y una sombra gigante
huye hasta  el fondo.

¿Dónde están, dónde,
el verde, el rojo, el naranja?
¿Con los dientes de la despedida
o en los abandonados juncos
en la orilla del dolor?

Ya no verás el cielo desde tu ventana,
sólo
la hojarasca
              de la noche
                        junto a tu mano
                                      para siempre.



© AMALIA MERCEDES ABARIA

27/12/15

Poema de Silvia Rodríguez Ares



Te asomás a la ventana…

te asomás a la ventana
y una soga te confunde con un árbol

dejás el brazo suspendido
entregás el cuello
tu pelo suave-
mente
cae
sobre la tierra

tu boca se llena de pájaros

pero hablás
hablás
hablás

y se corta el ritual



© Silvia Rodríguez Ares
Imagen enviada por la autora del poema

Poema de Nicolás Ghigonetto


 
El lince

El lince tiene oído absoluto.
Se mueve en la distancia como en la velocidad
de sus pasos.
No distingue entre la maleza la serpiente
o lo frondoso del bosque.
Puede oler
el calor del verano
o la sangre de su presa
en lo esponjoso del cuerpo.
Acecha a sus pares de la selva,
los somete y es juzgado
ante tribunales salvajes.
No distingue entre su vida y la muerte del prójimo.
No siente dolor.
Es signo vital de la selva.
Acecha de noche
-en sus ojos siempre es de noche-
agazapado ante el abismo desafía los miedos.
No es un rey pero merece respeto.
El lince es ciego pero no tonto.
Su inteligencia radica en el oído
que discrimina
el lenguaje de la presa
de los innecesarios y tristes
idiomas de dios en las puertas del cielo
a punto de caer.




© Nicolás Ghigonetto

Poema de Mariana Vacs


MIRADA

Lloré los murales:
Diego Rivera y Siqueiros,
colores enfurecidos
narrando el tormento de México.

Una ciudad hundida
encuentra grietas por donde emerger.

En la noche
agujas se desprenden de mis ojos
y ya no puedo ver.


© Mariana Vacs

Poema de Sandra Pien


¿Hacerle caso al obsceno hastío del día a día?
El cielo y el infierno y en el medio el ser
y seguirle la huella al alarido de la luz 
para atrapar el viento.

© Sandra Pien

Poema de Victor Marcelo Clementi


Emisión aleatoria

Soy aquel aroma pueril que escapa de la alcantarilla
y trasborda al olfato transeúnte
como un hilo suicida,
soy aquel siseo volátil que dibuja
esa hoja recién abatida por una crisálida,
soy aquella vibración huérfana que ruge
sólo en mi cabeza y deposita larvas incógnitas:
me asocio a lo inmediato
desde aquel planeta que sucede vida
y muta en secreciones alegóricas.

el arquitecto que criaturó la Idea
no supo defenderse de ella,
el diseño desbordó al origen,
la simetría ha descuartizado a dios en conjeturas:
tarde o temprano los hechizos traicionan.

dicen que el señor perdona pero el universo jamás,
la creación es un destello violento
la materia compite
la vida reverbera en charcos hediondos

no hay mejor poesía que la supervivencia
los cadáveres son letras que ilustran sinfonías
¿acaso no es paradojal que lo bello
haya sido ecombro y la metáfora fuera silencio?
la muerte es otra deidad que excede al ateísmo
y escupe el ruego de los cobardes

Niestzsche asesinó a dios pero ocultó el arma
y desapareció el cadáver: nada lo incrimina
sólo la negligencia de los crédulos

que repite la historia de tanto mendigar certezas.

  

© Victor Marcelo Clementi Nasif

Poema de Paulina Aliaga


Salitre

La sal la sangre el erotismo y las mentiras
están en todas partes
en el desayuno y en el hospital.
Cuando llego a alguna sustancia
y siento que sé
que me sé
una certeza
que mece
mi cuna 
es un lugar común
y vuelvo al principio
a la pregunta de por qué en el hospital se dice
- “está la muerte”
y en las camas ajenas sin amor está la
vida.
El juego de velar y fustigar los cuerpos
por la felicidad atrapa moscas en celo.
Pero no voy a hablar de lo que no sé.
Por eso digo lugares
comunes
y me toco
para despertar.


© Paulina Aliaga

Poema de Lidia Cristina Carrizo


En la hora fijada

Nada será igual, aunque me empeñe desdoblar distancias.
Allí, un mundo desconoce mi sendero, los pasos ya dados.
En el quehacer cotidiano de las voces nuevas sorprendan.
Sus faroles enciendan desterrando luciérnagas nocturnas.

Miro el reloj , me cuesta creer tanto en lo pasado,
en los segundos, donde cuentas la hora señalada,
donde el signo negativo, nada cambia lo que suma.
Todo será como siempre, cumple en la hora fijada.

En la mañana se desnuda el día, con su música alegórica.
roza mis oídos como una llovizna, el jacarandá se desnuda,
y su piel azul-violeta se derrama, como una última aventura.

No quieras evitarlo, y aunque sientas caer el sol, por tu ventana,
déjame sentirte, déjame entender esas ganas aún, de ser un niño.
Ya no vale la pena, salir corriendo fundando amor a las campanas.

Pero pronunciar tu nombre, sin elegir qué hacer, no te quedes
sufriendo insatisfecho, si puedes evitarlo, bella es la aventura.
No quedes al borde del camino, sin dudas amor, es necesario.


© Lidia Cristina Carrizo

Poema de Gastón Sequeira

  
Pasos
aquí está
el caminante

con los pies vendados
de sueños y nostalgias

midiendo las distancias
de un amor a otro

pateando piedritas
de incertidumbre

aquí está el caminante

besando las heridas
de sus hijos

aromando a la mujer
que lo acompaña

masticando ramas
disfrutando las fragancias

aquí está el caminante
mutando balas por flores

sintiendo en su frente
la brisa de sus principios

dando pasos
hacia el mañana




© Gastón Sequeira

Poema de Victoria Asís


"Momento" 

 Jadeos, sudor, llantos, tijeras 

¡Y una vida
nueva. . . 




© Victoria Asís
Imagen enviada por la autora del poema

Texto de Sonia Quevedo

  
DIVAGANDO 

Entra contrito el vacío escoltado por silencio en medio de la soledad cuando una enorme puerta se abre. 
Se han apagado las brasas dentro del tronco seco, cuando, inclemente el viento  trasciende doblegando las velas. 
Prosigue lento la ausencia y oscila la vieja silla mecida por los recuerdos mientras, duerme la noche su sueño y se descuelga la mañana. 
Retorna el vacío a su estado, se han apagado las brasas y solloza la soledad avanzando ante el silencio. 
Oscila la vieja silla… 



© SQuevedoH

25/12/15

Poema de Paulina Vinderman


La astucia de la luna carga mi bolso
lleno de culpas antes de dormir.
Le cuento mis dolores desde el balcón
y su luz, absorta, me acuna en el concreto.

(ése es un viaje que no haré, el lenguaje se está
llenando de "no", qué hacer con tanta muerte.)

Ella es mi última ciudad,
la más hermosa, la de mayor poder:
el bastión inconquistable y a la vez la cuerda
que me ata a las mareas de la vida (oh, Sylvia).

Nunca pisaré el Mar de la Tranquilidad.

Pero si muero antes de despertar,
sobre mi piel habrá una tersura armónica,
en paz con el silencio
y mis pies no volverán a temer por los zapatos. 



© Paulina Vinderman

Poema de Darío Oliva


La cosa

no soy la cosa/
soy el envoltorio
que rodea a la cosa

pero encima de mí
está la mano de Dios
         que me arruga.-


© Darío Oliva

Poema de Olga Liliana Reinoso



LUCIÉRNAGA

Si tu voz nómade me nombra
me volveré sagrada.

Se irá contigo
ese grito de luz
que provocaste.

Seré tu sombra
tu alada compañía
para decirte siempre
que sigues en mi sangre.

 Irás en mi penumbra
 en mi ostracismo
recordando la vida.

En tus caricias,
en esa urgencia de tu boca,
estaré viva.

Luciérnaga de amor,
amor tardío.


© Olga Liliana Reinoso

Poema de David Rosales


Equidistancia 

Equidistantes son nuestros cuerpos
cerrados por la fatiga del deseo
de un roce amargo,
la oscuridad del silencio
apenas roto en la cercanía del viento,

duermo a tu costado,
un abismo detiene mis manos
ávidas por cercenar el sueño,
donde soy extranjero

la concupiscencia se demora
las sabanas deshilan los últimos suspiros

amanece.



© David Rosales

Poema de María Cristina Briante


SANDRA

seducen
sobre tu piel
manos en caricias
en raspar la tierra hurgar cajones
secar lágrimas ocultar tristezas
manos en juego
manojuegos
manos

© María Cristina Briante

Foto: Oskar Molek (Enviada por la autora del poema)

Poema de Isabel Krisch

                       

                   

                        a Frida 

mirada perdida debajo
de la espesura de las cejas
y una sombra gris que permanece
que se reconoce alrededor
que se supone gris
a pesar del órgano que recepta la luz
a su pesar
una meditación horizontal planea
cientos de veces
la copia de su propia figura
de su obra
su único modelaje
obsesivo el esqueleto
su bermeja muerte
en una pincelada abierta
por un duro pasamanos de metal
construidas las trenzas
que ciñen cráneo y ritmo
ordenado ritmo en el lóbulo
en la magia de unos aretes
o en el único tono del anillo que
aprieta el dedo
ella se impone la sonrisa
la sugestividad
su instrumento
gesto trasgresor en la mirada perdida
o fulmínea
o fascinante
bajo la espesura de esas cejas



© Isabel Krisch
Pintura de Marina Inés Fons (Enviada por la autora del poema)

Poema de Alejandro Drewes



Números rojos

Danza de la muerte
otra vez silenciada

con mordazas invisibles
por todas las pantallas
que reflejan aceptables
niveles de crueldad
(hoy más que nunca el recuerdo
de tus palabras, Adrienne):

our own country, moving closer to its own truth and dread

La sombra de los F-16
se proyecta otra vez
sobre Tiro y Sidón
uniformadas bestias
que avanzan y vuelan
y escriben su propio
Viva la Muerte
bajo la sempiterna
cortina de bombas

sólo el dolor
aquí dentro
desgarra
destroza
desgarra

Un charco de sangre
y este mismo velo
de lágrimas
del todo rotos los huesos
que alguna vez fueron
parte de un niño y el rostro
que ya nunca veremos
detrás de una burka
los escombros
de otra mezquita
que no acaban aún
su derrumbe
Hoy entre campañas y marchas
bastonazos y gases
y coffee-breaks de la ONU
alumbra un sol indecente
sobre Bruselas, New York


El zapping de la Historia
se sucede ante nos
la sombra ominosa y la cifra
de los muertos crece
entre Gaza
y Bergen-Belsen



© Alejandro Drewes