28/10/23

Poema de Luisa Futoransky

 

 

PUENTE DE AUSTIN

 

Poco se sabe de doscientas y pico especies de mariposas panameñas.

Lo cierto es que a diferencia de las diurnas no pliegan las alas para descansar.

Ligeras de equipaje y siempre listas.

Ellas sabrán por qué se quedan

por qué, dónde y cuándo se van.

 

Al anochecer, entre marzo y noviembre millones de murciélagos migratorios se congregan bajo el puente de la avenida del Congreso, en Austin, y se echan hora y media a volar hasta un lago de la vecindad.

En Austin los murciélagos duplican el número de la gente.

 

Contra mariposas, murciélagos y termitas no hay quien pueda.

Las fronteras menos.

 

© Luisa Futoransky

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Poema de Gabriel Chávez Casazola

 


Coraza 

(Benedettiana)

 

Tu corazón está lleno de sorpresas

es como una feria para niños

y como un cementerio.

 

Tu corazón tiene bosques con árboles prohibidos en su centro

mares de playas solitarias y volcanes dormidos

tiene murallas chinas monumentos favelas

sus catedrales góticas y pequeñas ermitas.

 

Tu corazón está lleno de vacíos, preguntas,

de miradas de noche a los cielos ajenos.

 

Tu corazón está lleno de rutinas

es como un taller mecánico

o como una cita a ciegas.

 

Tu corazón tiene zonas baldías y habitaciones clausuradas

avenidas con anuncios fluorescentes y ruletas

barrios peligrosos donde no es posible aventurarse sin coraza

glorietas floridas como en domingo de ciudad pequeña.

 

Tu corazón está lleno de certezas, de credos,

mediodías alegres con los pies en la tierra.

 

Tu corazón es un aeropuerto

una nota a pie de página

una estación de paso

la casa donde vivo.

 

Solo tu corazón entiende a tu corazón,

solo tu corazón se desentiende.

 

© Gabriel Chávez Casazola

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Poema de Estela Zanlungo

 


La depredación

 

Es una noche

para quedarse toda en el jardín.

Un caracol supura su línea transparente

en los ladrillos sin revoque.

Bajo la soga de tender

el cielo se hace ancho en dos mitades.

 

Es una buena idea tomarse este respiro:

ha sido un día de esos que mejor olvidar.

 

Aunque quizá sólo parece,

como cuando yo alumbro la pared con la linterna, 

y se revela una legión de caracoles

directo a las albahacas.

 

Ha sido un día raro de festejos:

se alza un pulgar,

apunten.

Más cerca un perro llora

como si alguien no terminara nunca de morir.

 

Aquí todos sabemos que la marca es de baba,

y cuanto más oscuro más destello,

y cuanto más destello más deseo.

 

Es una noche para hacer guardia

hasta el amanecer,

pero el sueño es más fuerte

y estoy echada boca abajo

con el pie afuera de la sábana.

Sé que cuando despierte

habrá quedado un palito desnudo

donde se erguía el tallo.

 

¿Cómo es que nadie alcanzó a ver

detrás del brillo?

 

© Estela Zanlungo

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Poema de Rubén Sebastián Melero

 


LLUVIA

 

cierro los ojos

oigo caer la lluvia

y recuerdo la tarde

cuando fuimos al río

en molina punta

 

nos guarecimos bajo un árbol

secamos nuestros cuerpos

te quedaron gotas en las comisuras de los labios

¡qué sabrosos los besos de la lluvia!

 

trenzamos nuestros cuerpos

que bailaron al ritmo de los golpes

sobre los timbales de las plantas

 

(cierro los ojos

el sonido es el mismo)

¡cómo gozan las hojas

las caricias del agua!

 

gemido de las gotas

respiración profunda del follaje

jadeo de las ramas

 

(abro los ojos

veo caer la lluvia)

 

y hay una bruma densa

que te borra

 

© Rubén Sebastián Melero

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Poema de Laura López Morales

 


A estas costas

llegan los domingos

y lo que se queda en la arena

para siempre

 

yo no he sabido volver

de antiguos nombres

 

pequeños ojos de agua

que la luna vuelve blancos

 

© Laura López Morales

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Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


SON ELLOS. MÍRALOS 

 

Aún regresan

con sus largos camisones manchados de sangre,

con los pies llagados

y una lanza clavada en el costado del dolor.

 

Son ellos. Míralos.

Son los muertos que olvidamos al borde de la historia

como un par de sandalias

o el cordón de unos zapatos viejos.

Son los muertos que se trizan

en la cómplice mudez de los testigos,

en las voces de las madres que los siguen invocando.

Son los muertos exiliados de la muerte

que aún escupen su epitafio

en nuestras pesadillas.

 

Son ellos. Míralos.

Cayeron escarchados

con el peso de un fusil.

Las metrallas diezmaron sus contornos

y las guerras vomitaron dinamita en sus pestañas.

Son los soldados

que se hundieron en el barro del combate.

Son ellos y retornan como un puñado de cruces.

Son ellos y reclaman sus álbumes sus ropas

la infancia desbandada en cada tiroteo

las migajas del pan que les robaron

y el abrazo final que nadie pudo darles.

 

Son ellos. Míralos.

Son los niños que murieron de lepra o neumonía.

Aún naufragan por desiertos

por selvas y aldeas miserables.

Aún el frío del hambre los carcome.

Porque no hubo trigo ni carne ni un grano de arroz

que evitara su caída en la ceguera de los pozos,

sus aullidos perforan la memoria

y no bastan los pañuelos  para secar sus lágrimas.

 

Son ellos. Míralos.

Son las víctimas del delito y la  crueldad:

los que fueron torturados por los dueños de los látigos,

los que fueron derretidos como el sebo de una vela,

los que pedían clemencia en las horas del tormento,

los que no tenían vocación de mártires.

Muchas manos no escribieron su tormento.

Muchas bocas sonrieron

y bajaron las persianas y los párpados.

 

Son ellos. Míralos.

Son los muertos escondidos

en oscuros matorrales.

Son las cautivas que aún sienten

el frío de las pinzas

en el cuenco de los ojos.

Son los hombres capturados

como liebres en la noche.

Son los infantes que temblaron

ante el grito del traidor..

Son los muertos que encontraron los linyeras

entre los excrementos y las moscas de un baldío.

Los cuervos continúan

picoteando en sus tobillos

y la culpa agujerea nuestras manos.

 

Son ellos. Míralos.

Ocultamos sus miradas

detrás de los retratos

pero ellos vuelven

tan atroces que revelan  nuestra propia atrocidad.

 

Sus vidas fueron cortadas de un hachazo

y  sus rostros golpearán los nuestros

hasta el día en que amanezca la justicia.

 

© Daniel Ruiz Rubini

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Poema de Dana Fernández Guisande

 


No puedo hacer memoria

todos los días le arranco un trozo

y lo tiro lejos.

La escondo entre papeles oxidados,

entre canciones,

entre el color.

No puedo decir,

mastico palabras,

las tacho,

borroneo.

Entonces olvido,

olvido mi nombre verdadero y las esdrújulas,

mi pie izquierdo, mi llanto.

Olvido a mi hermano

en el patio de un neuropsiquiátrico

Y a mí con un alfajor en el bolsillo

a la hora de visita

sin poder rescatarlo

de sus terrores psíquicos

ni de las drogas duras.

Olvido también cuando se cortó el cableado

un miércoles de ceniza

y se desgajó

para resucitar a los 3 días entre los vivos.

Olvido por qué tatuó su cicatriz.

Me arranco la memoria un poco cada día,

olvido el abecedario y los idiomas,

Olvido de vez en cuando

que no escribo sobre la realidad.

 

© Dana Fernández Guisande

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Poema de Cecilia Carballo

 


 

Hay alguien ahí

mirándote

aún cuando dormís

como una estatua

detrás

vigila cada paso

cuando te vas

de la raya

te persigue con su dedo

te zumba en la mejilla

y su lengua no para

hasta ahorcarte

¿Por qué no hiciste...?

¿Por qué no construiste...?

tu cabeza cae a tu espalda

NO, NO, NO

preferís hundirte como

un escarabajo en la arena

ser un cuerpo con musgo

que se quema

en el fuego

con tal de

sacarte el disfraz

para los otros.

 

© Cecilia Carballo

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27/10/23

Poema de Gabriela Franco

 


 

el hígado cansa

exige sueños de otro día

 

el hígado cansa

quiere ser león de la selva

 

el hígado es caldera

hace muecas, mugidos, bate palmas

 

el hígado es un bufón

cobra entrada, tapia casas

 

el hígado es un actor de comedia

se cree un tórax

 

el hígado es un artista

inventa, traduce, procesa

 

el hígado causa

quiere ser exquisito y se pudre

 

el hígado cáncer

disputa saberes, sabores, dolores

 

el hígado pesa

mata alcoholes, verduritas

 

el hígado quiere ser el corazón

se agranda, oprime el pecho

 

el hígado muere

no hay discusión entre cándidos y cínicos


© Gabriela Franco

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Poema de Patricio Foglia

 


 

día tras día

lleno las páginas de mi diario

mi bitácora de viaje

y ahí estoy yo reflejado

un poco

triste por estar solo y a la vez

por estar rodeado de estrellas

pero mi diario, mi bitácora de viaje

no son estos papeles

ni yo soy yo mismo

viajando por el cosmos

mi diario, mi íntima bitácora

todo está guardado

a miles de años luz de distancia

de estos papeles

 

© Patricio Foglia

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Poema de Marisa Cascallares

 


anudo cintas y cordones

mis manos crean

un amuleto de protección

para los males del cuerpo

un pequeño talismán

que arroje

brillo a la mirada

y silencie por un rato

la ferocidad

del intruso

 

© Marisa Cascallares

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Poema de Martín Pucheta

  


ÁRBOL CON MUERTO

 

el árbol va en el río con el muerto en su hueco.

 

nerviosos chapoteos

borran pétalos, estambres y pestañas.

 

erguida de hermandad vegetal, la costa

vitorea la deriva arborescente

verdea loas mudas la multitud de ramas

la fronda crea pájaros

como racimos de júbilo.

 

se deslíe el día en el crisol, horizonte

forma su mar el sol.

 

un rápido capullo mineral, nebulosa

crisálida, amortaja.

 

ya estrelladas

las aguas

sepultan en el cielo

 

© Martín Pucheta

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Poema de Liliana Chavez

 


Algunas cosas no sirven de mucho

y sin embargo están

existen como una contracción

que debemos padecer

y otras, las imprescindibles

se disuelven con facilidad

las perdemos de un momento a otro

o se rompen de nada

como el látigo de un relámpago

como un equilibrista al que le falta un dedo

 

tal vez esta inseguridad

nos llame desde otro azar

                 desde otra condena

 

no lo sé.

 

© Liliana Chavez

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Texto de Luz Cassino

 


Besar el adiós       

 

Besar el adiós. Un adiós seco al principio, como un golpe de hielo en plena cara, en las ignoradas antípodas del amor, encuentro y desencuentro. Ella, herida mortalmente por su llama, es huella y es camino. Ella, cual Afrodita en celo, irreverente, se escapa a bailar tangos por la noche. El baile es como el beso, es el principio, es el amor, es el no amor y es el adiós.

 

© Luz Cassino

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Poema de Gabriela Delgado

  


Trance de inocencia

 

Una muchachita sentada en el umbral,

los pies apoyados sobre el paraíso.

Rayuela y vereda.

El atardecer se demora ante su rostro.

 

Borrador de hembra, aún sin relieve.

Pudor y audacia.

Por encima de su hombro susurra la historia

una gloria de luces.

Un pájaro se lleva sus pupilas.

Presiente el filo de la tarde.

De todas las tardes.

 

Una curiosidad niña

enamora al porvenir.

 

© Gabriela Delgado

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Poema de Carlos Morteo

  


Lo mismo de siempre 

 

nada diferente al gasto de energía

una corriente de aire cálido    asciende

 

a la vuelta  todo  movimiento

                           se vuelve  verdad

 

siguen los que ponen cabezas en la pared

los que matan la humildad

hubo locos     humanidades

                                      pobres soldados

reliquias      a ellas cuidaban  infames   

¿qué pared porta la cabeza de un rey?

¿quién exibe y cuelga sus cartas de amor?

               sus historias las ponen a la vista

nada diferente

y unos pobres usan de reliquias sus versos

y no hay quién las cuide 

                                  no hay quién las vea

una pluma negra en el aire

 

© Carlos Morteo

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Poema de Eleonora Requena

 


 

Te preguntas para qué has de escribir

si ante el libro de poemas predilecto

todas las palabras nombran lo que

tus sueños dibujaron

 

y estas pleno de imágenes ajenas

 

te conmueves con un mínimo sonido

el soplo de las cosas persistiendo

mientras entras en la tarde

y ya es imperativa tu renuncia

entonces entiendes que callar

es el poema

 

© Eleonora Requena

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Poema de Elena Demitrópulos

 


Viva la vida

 

Están picando cerebros

plantando un chip genérico, nos quieren

caminando en línea, como los cinco patitos.

Postverbal dando giros; como soldaditos

recargando baterías; nos ahorca

el neoliberalismo.

Yo sigo cantando el himno a gritos.

La lengua sufre una poda

me agarran los tobillos, me trozan el vuelo.

Busco un cielo de paz

con una guitarra solapada

salir de este circo

abandonar la jaula.

Una píldora azul me besa

será cuestión de lamer las heridas,

caer de boca.

Un toque final de trompetas un canto de vida.

 

© Elena Demitrópulos

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25/10/23

Poema de Mónica Sifrim

 


 

EL MAL MENOR

 

La vía del cangrejo

No es cavilación

 

 Sino 

 Rencilla

 

Cuando pierde

No piensa       que es

Apenas

 

Un trozo de coral

     Perdido en

         Un montículo

             De arena

 

Dice que la otra

Carretera

Ofrecería

 

Menos

Resistencia

 

Y allá va

   Con el zig zag

 

De un corazón trabado

En la derrota

Piensa que

La izquierda

Será más

Luminosa

Mientras deja la diestra

Acongojado

Pero el cangrejo

Sabe reconocer

El mal menor.

 

© Mónica Sifrim

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Texto de José María Pallaoro

 


QUÍMICA

 

    En este 1971 que se inicia el adelanto tecnológico más importante para destruir a las guerrillas son los sensores eléctricos que estamos perfeccionando en Vietnam. El último furor, se espera, será la química.

 

© José María Pallaoro

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Poema de María Silvia Paschetta

  


Aprendiendo 

 

Despacio

Despacito

Con amor

 

Aprendiendo a cuidar el corazón

 

Se cansó de luchar

y de poder

No ha aprendido a olvidar

y despedir

 

Se le revuelve el ritmo

se trastoca

aletea asustado

pajarito

suspirito y temblor

 

Siempre supo poder

siempre empujó

siempre ocultó/ entre risas/ el dolor

 

Ahora dice despacio

despacito

en pausa/ por favor

dame un aire de luna

un ritmo de canción

un caminar paseo sin destino

un divagar

Dame un poco de alivio

una balada suave

un paisaje con verdes y con agua

una quietud morosa para sentir el sol

la blandura de un gato en la hojarasca

un tiempo de respiro sin esfuerzos

un permiso de abulia sin reproches

un aceptar cariños que devuelven lo dado

un silencio de flor

 

Despacio

Despacito

con amor

 

Es una deuda

 

Aprender a cuidar el corazón 

 

© Mariasilvia Paschetta

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