30/11/19

Poema de María Teresa Andruetto



Solamor

Quiero soledad o amor,
porque solamor es muy duro.
Me quedo aquí, mamá, con tus manos
en las mías. Para las tuyas todo,
hija, nada para las mías.

© María Teresa Andruetto

Poema de Amadeo Gravino



VARIACIONES SOBRE UNA CANCIÓN DE SERRAT Y
SOBRE FRAGMENTOS DE UN FILM DE FELLINI

El sol de Miró
-Amarillo y contento-
Camina por la tarde de incienso
(Desnuda como una adolescente)
Y su calor de 100.000 fósforos
Nos lacera la piel/los huesos y las uñas

El horizonte verde y azul
Se hamaca sobre los últimos techos de la ciudad
En un trapecio que cuelga del cielo
Poblado de golondrinas y estrellas

Debajo
El mar Mediterráneo muerde piedras y arena
(Pintadas por Dalí)

De pronto feroz
El viento sopla sus trompetas
Ante el agua celeste
Que lastima a los barcos dormidos

© Amadeo Gravino

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Poema de Graciela Mitre



A DESTIEMPO

Fue exiguo el tiempo
La bestia lo saboreaba
Como a un manjar
Nada se movió
No hubo gritos, golpes ni insultos
Tampoco nadie cantó
Nos quedamos sin victoria esta vez
Sin vos.

© Graciela Mitre

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Poema de Diego E. Suárez





SABER FLOTAR NO ES TODO 

Nada para aclarar
el agua del vaso
donde nos ahogamos.

(Más que nada
busca
salir volando
estilo mariposa)


© Diego E. Suárez

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Poema de Andrea Farchetto




el éxtasis
de la arena
jamás se altera

el mar se recuesta
y se va

pero siempre
la elige

es cuestión
de honor

© Andrea Farchetto

29/11/19

Poema de Sandra Gudiño



Para vos
fui rojo matisse
al borde de la copa 
y dos litros de azul noche
sintético
anacronía en dos tonos
degradé de sí mismos
para mantenerte despierto

© Sandra Gudiño

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Poema de Diego Bennett





Liberación

El ansioso construye sus temores, luego se instala en ellos”
Emile Cioran

Una noche en la que sus alas
se ataron a los barrotes del ansia
ella esperó

Acarició un instante de fecunda conciencia
se sentó en el presente
y el temor voló

De cada ladrillo brotó una nube
de toda liberación un nuevo cielo

© Diego Bennett

Poema de Diego Saravia



Silencio

Desciendo en la noche
desde mi balsa descarnada
Estrellas se desgajan en el cauce
y lejos se sumergen

Voy por la orilla
envuelto en un poncho de niebla,
heridos mis pies por las ramas
que mudas esperan la muerte

Voy privado de sentidos,
tratando de alcanzar la llave
que libere el alba

El silencio da y quita,
es camino y frontera
y se mide en llagas

© Diego Saravia

Poema de Cecilia A. Olguín



Removido 

Las nuevas hojas nacen 
con la nervadura al viento. 
Sollozan solas. 

© Cecilia A. Olguín

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Poema de Cecilia Glanzmann



SÓLO UN DESTELLO

Cuando se nos pase la vida en este plano
el cordón de plata
anunciará lo intransferible....

y no hay palabras

sólo un destello , o más,  en la conciencia.

© Cecilia Glanzman

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27/11/19

Poema de María Cristina Briante



a los artistas

  hay manos 
es bueno retener 
 paisajes  colores  olores 
               el canto de los pájaros 
las formas del día 
es bueno retener 
el decir de cada habitante en la tierra 
hay manos que
                     hacen su juego 
   colorean  con magia de pinceles 
acarician  instrumentos  y  los sonidos
                                       vuelan alas propias 
 acompañan  arcillas  barros  maderas  piedras
                                         con  formas queridas
 hay manos que
                     unen letras sobre papeles vacíos 
 manos  en mezcla de sabores
                                           nutren  la vida 
hay manos
               hay    manos


© María Cristina Briante

Poema de Rubén Capodaqua



La mañana helada descansa
entre las rocas de tus senos
Mis labios
húmedos de hambre y frío
cuelgan del deseo.

© Rubén Capodaqua

Poema de Susana Rozas



Debajo del silencio

Debajo del silencio
Intento escarbar la infancia;
pero hallo otros    años
                              los crueles….
…elijo, entonces, una voz
  Y
comienza la espera…

La habitación susurra
mi ADN,
cae un libro
designio o sino…

…la abuela es un mandala
tapizando
nuestros años…

© Susana Rozas

Poema de Susana Zazzetti



como una  gárgola que burla
lo eterno
el tiempo fragmenta
lo vivido.
hunde rostros
en la fauce bestial de los días
hasta donde
es posible la tierra.
una vacía repetición de nombres
se vuelve flecha feliz
en el blanco
de una manzana rota.

en estos casos
necesito mayor resguardo.
mirar las piedras
     donde piso.

© Susana Zazzetti

Poema de Luis Pabón



Tal vez los dados

Tal vez sea como antes
que Dios era un trueno o un relámpago,
una montaña en llamas que nadie entendía,
el reflejo mismo del hombre,
el miedo a respuestas existenciales
y lo corrupto del humano,
aquí nada es cierto y todo varía
se amolda al tránsito desajustado
de lo que no entendemos
y es cierto que somos solo sombras
y puntos diminutos en una hoja en blanco.
Una muestra de aquello que nos transforma,
legajos infinitos con líneas invisibles.

Tal vez aquí
solo estén los dados que nadie lanza.

© Luis Pabón

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Poema de Liliana Majic




sin razón

el dolor me cavaba en el cuerpo
en los días
en los cartílagos
en el estómago
en mis falanges

un susurro en el silencio
la muerte
reía

© Liliana Majic

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25/11/19

Poema de María Lanese



Tango

Mano de mujer en tensión de mariposa
que la nuca del varón
                              enciende.

Sortilegio de la sangre
que circula en línea recta
fluyendo desde pasos enterrados       
cautivos de aquel andar                   
                              en sístole
                              en diástole
                     
resucitados en crisálidas
que conjugan sus auras
en lo impecable
                           del latido. 

Enigma de dos cuerpos
con su centro en penumbras.

Cultivo de flores de inquilinato
                            sin perfumes.

Fuego fatuo centelleando
en ambos pechos
entre hendijas desprevenidas  
                          del roce.

Torsos templados en íntimo sigilo
                          sin fisura.
  
Lenguas inmigrantes 
fundidas en la artesa pasional
de tres minutos
                             perpetuados.

Gestos precisos
mujer prendida al ángel
guardián de lo viril.

Mano del hombre con pulso de clepsidra
encontrando su reino
en la cintura de la maga.

Arte de un hechizo
que consiente en amparar miradas
bajo la celosía de los párpados
dejando caer tercas pulidas veladuras
a esa  intemperie de notas
                                     que respiran.

Entonces
los pies perfilan una cópula
el pudor, en el aire, los delata
mientras danzan nuestra sed
    con la intrépida humildad del éxtasis  

      y encarnan lo que beben donde escribo.                                                                                                                                                                   

            

© María Lanese

Poema de Osvaldo Víctor Fernández



                                             A Poema del nombre    silente                                                                    
de Marita Rodríguez-Cazaux 

En esta noche,
bajo esta lluvia,
te juramento
a ningún otro destino;
a que
el mismo mar
nos navegue
a velas desplegadas.

En esta noche,
bajo esta lluvia,
me juramento
Rosa de los Vientos;
a ser rumbo
y proa
a la misma playa.


© Osvaldo Víctor Fernández




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Poema de María Fernanda Regueiro



Te encontré  a media luz
andabas latiendo por mi sangre
con la música de los desencontrados

tenías que decir una palabra
una sola
para desenterrar ese barco 
por el que vagabas dentro de mi cuerpo
escondido  entre  latidos

siempre  supimos
que al final del laberinto
estarías de pie
con un fauno  entre las manos.


© María Fernanda Regueiro

Poema de Lorena Brito



LOS ZAPATOS AZULES 

¿Marca indeleble o destino incierto?
Decime en qué crees. Decime si elegís.
Aprehendo sentires sobre tus pasos,
comprendo vivencias.
Sendero y ciclo que recorreré
en tus zapatos de sacro azul,
infinito.

© Lorena Brito

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Poema de Carlos Carbone


  

LA PALABRA

Dulce la palabra que sale de tu boca
                              y me abraza.
La palabra qué canta
La palabra que subvierte el orden establecido
                                             por los poderosos.
La palabra bandera
La palabra con voz humana
               para derribar voces ciegas.

Dulce la palabra que me ilumina
La palabra manantial
La palabra redonda como un felino
Esa palabra que hace amistad
y trastabillar traidores.

Dulce la palabra multitud
La palabra amante
La palabra amplía y fresca
como un pueblo digno que no
                                         se entrega.

Dulce la palabra que rejunta y crece
La palabra igualdad
solidaridad
la palabra hermanos.
Dulce la palabra que de tu boca sale
y me pone a marchar
otra vez
todos los días
siempre!!


© Carlos N. Carbone

24/11/19

Poema de Raquel Fernández



LA VENTANA

Las dos nos preguntábamos lo mismo:
cuántas veces te habrás asomado a esa ventana.
Ella, con la memoria húmeda de partos.
Yo, con las  rodillas raspadas en un gesto de infancia.
La ventana, aturdida de cielo,
era un ojo místico para verte vivo.
Te tragabas  el sol
de sangre entera
y te derretías,
lobo de escarcha,
para caer en su regazo apesebrado
desnudo y niño.

Yo contaba las manzanas que faltaban
para volver a la escuela.
La oruga del verano
se soltaba la piel
y el otoño
empezaba a ser
una mariposa que dolía.

Las dos nos preguntábamos lo mismo:
cuántas veces te habrás asomado a esa ventana.
Ella te acunaba en sus párpados
que se iban atrás en el recuerdo.
Yo jugaba con los gatitos
y me mordía los ojos
para que ella
-mamá-
no me viera llorar.

© Raquel Fernández

Poema de Mario De Luca



El picaflor del jardín de Santa Clara del Mar

Hoy vuelvo a la casa de Santa Clara
y veo volar al picaflor del jardín
como lo hacía todas las mañanas
sobre las rosas.
Sé que es el mismo
de aquella primera vez
cuando vine con mis viejos
porque siempre llega puntual y
repite el orden de las flores.
Aunque todavía esté lejos
reconozco el zumbido
bien cerca de mi oreja derecha
y ese destello tornasolado
que se desprende de sus alas
me encandila y
me hace cerrar los ojos.

De tan cerca impresiona.

Un ave en apariencia pequeña
verde azul y una franja amarilla
ojos negros de cabeza de tachuela
con el batir infinito y perfecto
las alas grises se convierten
en aletas de un pez volador
flotando imprevisible
primero aquí, después allá
el pico extenso de pala mecánica
ejecuta vibraciones intermitentes
así se presenta y le habla a las flores
en un código telegráfico propio
una vez y otra
succiona el néctar

Cada día al caer la tarde
veo las rosas de pétalos cerrados
los tallos que se inclinan
sin la energía del vuelo.

¿Será así
la manera de extrañarlo
hasta su regreso
el resto de los días?


© Mario De Luca