Poema de María Kril
ARENA
Nos habíamos enterrado en la arena hasta el
cuello.
Jugábamos a que nuestros cuerpos muertos
vagaban por esos túneles
que sólo el pensamiento o las manos de un
niño
podían continuar.
Entonces no tuvimos miedo,
vestimos nuestros féretros con caracoles
y ramas de pino sobre el pecho.
Cuando pasó el tiempo y mis manos
no podían salir de ese lugar,
encontré otro modo de hacer
para que de una sola vez
la muerte se llevara
ese juego siniestro que nos envolvió tan vivos
© María Kril
Etiquetas: María Kril
.jpg)


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio