26/6/26

Poema de Karina Lerman

 


              Poesía de barcos

reservada para ver 

cómo se afilan los ojos tras la marea

-allá a lo lejos en la vigilia

de alguna ciudad-

donde los cuerpos no tienen ya excesos,

sólo una respiración.

 

Querido:

¿Llamarías poema

a un encantamiento silencioso, o si tocáramos

su sangre como un odre en el abismo?

 

                Poesía de barcos

reservada al azul y su hora más febril,

mientras alguien dice: sopla un viento demasiado satisfecho

contra la piel nocturna.

 

© Karina Lerman

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