26/6/26

Poema de Ana Guillot

 


mujer 1 

 

-¡ah!, ¿se podía elegir?-pregunta

ahora que ya es vieja

ahora que su vestido es negro, aceitoso,

que ha parido seis hijos y tiene

el vientre entumecido, lacio

el peinado tirante y esa sonrisa tiesa

y finita

-¡ah!, ¿se podía gozar?

era posible entonces dejarse tocar en la entrepierna

sin que los padres miren

era posible cantar con voz profunda

como chavela vargas

no como doris day

el pasito liviano

ese final feliz y tan yanqui

era posible cantar

un bolero

como si entrecerrara los ojos para él

                  la nuca para él

                   los pechos como frutas abiertas

y ese olor a verano

y las enaguas flotando el precipicio

la clara manera de decir que sí

-¡ah!, ¿se podía reír y no planchar

el ceño almidonado para que no se enojaran en casa?

como si fuera la calle la apertura

                       la noche la apertura

un corredor erógeno

un relámpago en la columna vertebral

-¡ah!, ¿no estaba mal tentarse con la risa de otro

          con el olor de otro

          con la cintura de ese hombre perfumado

         que traía jazmines los domingos?-

 

elegir qué ingles, qué palabras,

qué portazos pegar

cuando le pegan a ella las palabras dolidas

                      las palabras precarias, amarretas

 

haber parido hijos y no haberle escuchado

ni un -te amo-

nunca la caricia después de la descarga

nunca una manera de mirar diferente antes del desayuno

¡ah!, el frío la acobarda

es hora de cerrar esa puerta que viene haciendo ruido

es hora de prender el farol

y apenas descansar

 

© Ana Guillot

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