25/3/17

Poema de Paulina Vinderman

  

Las casas son bajas en Ciruelo.
La calle principal tiene dos cuadras custodiadas
por palmeras desparejas: poemas anhelos hacia el sol.
Y es el sol el verdadero alcalde en Ciruelo, el habitante principal.
Cuando tropezamos con las sombras que él fabrica
 podemos creerlo todo: hasta el sueño del sueño
cuando lleguemos al hotel.
Un sueño donde las palabras se detienen.
No nos perseguirán aquellos que no fuimos.
Tampoco los que fuimos.
Entraremos en una noche —esa clase de noche—
que no sabe cantar la musiquita de la infancia.
Una noche muerte, con olor a guayaba y a territorio invadido.



© Paulina Vinderman

Poema de Norberto Barleand


Adelante

                            24 de marzo

Estás en la penumbra del silencio
en sinuosas campanas de la lluvia,
cuando el cielo agita con tus ojos
el pasado de un otoño adormecido.

Estás en los claveles  que deslizan
los ecos del encuentro,
la nostalgia del verbo esfumado
entre sutiles codicias y despojos.

Estás en la casa
donde ocultaron  tus ideas y tus sueños,
sublevadas partituras
compartidas entre  árboles sin hojas.

Estás en la raíz de esa aventura
frustrada por cobardes con fusiles.

No pudieron quebrar aquella noche.
Solitaria
 Desnuda
 Aferrada al vuelo, a la paloma
 al duende azul de los diluvios
 a  la bravura de tus gestos sin palabras.

Estás en los rincones del futuro,
donde muchos  miraron y no  vieron

Pasaron tantos años ,
tanto fuego crecido en mi retina.
Hoy
abrí la ventana de aquel cuarto,
la calle estaba ausente,
Coches ,  ruido y peatones ,
chicos alejados de la infancia
gorriones sin vuelo ni semáforo.

Aquellos por quienes tu lucha era un destino
Sin anuncio y un final impredecible.
Era temprano  en la avenida del tiempo
con pasos de seda te acercabas para decir

    Estoy con mi túnica,  mi canto
                                              Y
                                              Seguimos

© Norberto Barleand

Poema de Ana Guillot



                    
               a Mía,  in memoriam 

tierra entre mis dedos
rastrillando la brecha
entre cada caricia y su sonido
como un terroncito de diamantes
corpúsculos de lo que fue
quedando
callado y misterioso
cuando se va
el eco de las cosas (su pausa)
lapsos donde lo medular abreva
(solve et coagula)
hoja que late
agua para purificar
el liquidámbar
rama o tribulación
(o tristeza)

/el tiempo detenido
y ella allí, jadeando el horizonte
la hora de la siesta
ese sol/


© Ana Guillot

Poema de Gisela Galimi

                       

Lo que más me preocupa

Esta es una confesión muy personal:
He perdido casi absolutamente
La curiosidad por el mundo.
Irene Gruss


Lo que más me preocupa
es que estoy empezando
a perder la curiosidad.

Como los lirios,
que no hilan ni tejen
y también,
como los muertos.



© Gisela Galimi       

Poema de Raúl Pignolino


Seducción 

Mi sombra no cabe 
en el vientre del mundo 
Allí se queda 
Inerte 
Como un pájaro de invierno 
Espesa y solemne 
Tiembla y se agita 
Casi indefensa 

Mi sombra no reconoce
Otra silueta que la mía 
Los dos andamos juntos 
Intentando seducir 
Las mañas de la muerte


© Raúl Pignolino

Poema de María Silvia Paschetta


Mojarás el pincel

(el aire exige)

La certeza es renuncia de la vida

Tu centro tiene vientos con arena
                   tiene ganas de ser

(y enfrentarás las puertas)



© María Silvia Paschetta

Poema de Patricia Berho



     
  Espejos

Inmortales espejos
Cautivaron mi rostro, emblema de pasajes turbios.
Rostros que se perdieron en reflejos lozanos…
Hoy rostro quebrado.
Es indigna la vida de quien ve más allá
de la imagen que captas – espejismo-
Maniobra del instante.
Mujer que llamas por las noches,
para que te abriguen
para que te arranquen la tristeza- espina encarnecida-
Que prorrumpa el lamento en aullido, hacia la luna llena.
Que ensordezca al avaro.
Que estremezca al egoísta.
Que inunde la calle, el campo, el espacio infinito.
Aullemos los desfallecidos al son de protesta.
Por lo que quisimos ser…
por lo que no nos dejaron ser.
Que el clamor destruya.
Haga trizas todos los espejos
que engendran seres infelices.
Por un mínimo instante, se iluminen esos rostros.
Y al fin sea


© Patricia Berho

Poema de Miguel Ángel Ferreira


Caída en espiral desnudándome
De las horas
Ventana al ronroneo de la lluvia
Al descenso
Al desmenuzamiento
Al deletreo
De la A a la Z.


© Miguel Ángel Ferreira

Poema de Graciela Corrao


instantáneas

amar
una palabra indescifrable

soñé que
mi boca era una Polaroid
miraba a un niño
y salía en tiras de poemas

ver para creer
nos enseñaron
yo para creer
me tapé los ojos

los que no amo
alivian mi sufrimiento



© Graciela Corrao

Poema de Lidia Cristina Carrizo


PAN Y AMOR
a Gabriela Mistral

Tu voz, Gabriela Mistral, se cruza hoy en mi tiempo,
como un acto de fe, por la vida, a los cuatro vientos.
Se mete y arden los costados como trinos en ramas.
Como racimo de amor te detenías en tus andenes, y en tu andar.
El estar en madrugadas con melancolía, cabalgar las ausencias,
extrañando cielos postergados, doliendo pupilas en amaneceres.
Ágiles tus versos, y ese generoso transitar de tu órbita,
nos caben rosas rojas, ternura, ramas y simple semilla.
Cuando el adiós quiebra el corazón sin tu voz y regresas,
la deriva del tiempo te escoge perfecta y en todas partes.
¿Pero acaso tú, moraste en tantas almas, y tantas anchas playas,
en donde a campo abierto, desdoblaste tu alma de pájaro en lo alto?.
Me digo ahora, tus palabras quedaron grabadas en las raíces del alma.
Gabriela Mistral, por pan y amor, en este universo alzas tu voz gigante!.



© Lidia Cristina Carrizo

24/3/17

Poema de Cristina Gauta




Empeñado en demostrar
el sabor febril de la ternura
se filtró tenaz en mis certezas
Como el fuego o un río
atravesó el aire
con girasoles abiertos en la sombra.
Y fue el pulso de una hoguera
lo que consumió lo inmaterial
lo sagrado.
Tan escéptica y pagana
tuve que admitir como verdadero
el respiro irracional de una boca.
Porque la sangre no corre
en un trayecto ciego
se detiene y estalla
en el punto exacto del incendio


© Cristina Gauta

Poema de Adriana Maggio


Regresos

Ahí, debí abrazar a la abuela.- Gustavo Tisocco

único ese momento
como la ola que pega
en la roca
y le borra la inocencia
como cruzar sola la calle
por primera vez
como escuchar la verdad
escondida
en los pliegues de la familia
único
me abrazó sin motivo
me trató de madre
como nunca
quiso anidar entre mis manos
no pude hacerle un lugar
en mi sombra.


© Adriana Maggio

Poema de Oscar Perdigón




El vino espejado de la vida/
se insinúa en dóciles alas/

Se oye un grotesco rumor/
ceñido a las imperfecciones de mi oído/

Se posan sobre un tabernáculo de luz/
las aves del silencio/

En íntima exuberancia/
Con las sombras que se proyectan /
en los espejos invisibles/
de la noche.


© Oscar Perdigón

Poema de Estela Barrenechea


El revés del silencio

“Nace de nadie el ritmo, lo echan desnudo y llorando
como el mar; lo mecen las estrellas, se adelgaza
para pasar por el latido precioso
de la sangre, fluye, fulgura… ”                                                                                                                  
Gonzalo Rojas


Si tu voz sale
que desborde abierta,
que sea como un latido azul
asistido por el cielo. 

Aún hay tiempo para las aguas
de la piedra.
Ellas se pueden beber. Vale la pena
derramarlas en el cántaro.
Desechemos el detritus
que yace al fondo del torrente.
Ahora están la luz y el azar.

No sé como decirte,
de que modo,
con qué frases (a veces ridículas)
lo mucho que quiero la insistencia del aire,
y el mar turbulento en las arterias.
Por cosas tales 
todo gira y repite diferente.


© Estela Barrenechea

Poema de Laura Elena Bermúdez Tesolín


LA NEGRA

Negrita hoy no sonríe
tiene la mueca que expresa un dolor
profundo y sus ojos llenos de lágrimas
pugnan por salir, resiste...

La niña escucha como en eco las palabras
que nuca podrá olvidar, los gritos, aunque no comprende
reconoce por el tono de aquella voz, el insulto.

Negra de mierda, para abrir las piernas sos
rápida vos¡! ¡Anda a trabajar mocosa insolente!

Negrita es menuda, de piel morena como la noche cerrada
y en su cuepo esmirriado y flaco, lleva una vida.
por eso siente el dolor desde sus entrañas cuando esas crueles
palabras golpean su mente.

sus ojos son grandes y te miran ,
si te detienes un solo instante, te miran desde el abismo
donde ha sido ultrajada, violada, golpeada.

Solo un instante... e ira ascendiendo su inocencia
en la tristeza de su mirada.


© Laura Elena Bermúdez Tesolín

22/3/17

Poema de Marita Rodríguez-Cazaux




DESDE EL SILENCIO

Una niña regresa por los pliegues del silencio
y su figura delgada y menudita
desplaza una sombra afinada en el damero
negro y blanco del patio de la escuela.

Mientras destrenza el pelo,
sueña un mundo
que en la orilla lejana del espejo, habita.

Es esa misma niña que persigue
el malabar del puente al cielo que cruza la rayuela
en las tardes, donde la siesta se deshoja.

Al verla,
siempre tengo la certeza
de haber vivido con ella confidencias. Antes,
cuando era nómade la infancia.
Cuando era un mar inmenso, incalculable,
el vértigo del tiempo.

Ahora, el vértigo, es la causa del insomnio.



© MARITA RODRÍGUEZ-CAZAUX

Poema de María Del Mar Estrella


EL ARBOL DE LA VIDA                             

 De raíces profundas y valiosas - tan apegadas a la noble tierra- 
brotó el árbol fecundo de tu vida 
tu tronco de coraje 
que extendió su ramaje jubiloso 
para llenar tu copa de pájaros y nidos. 

Siempre has ido de frente y has sabido 
ser fiel a tus principios y tus voces. 
Levantarte de todas las caídas con vital entereza 
y a través de las lágrimas contemplar el fulgor del horizonte.

(El árbol de tu vida es roble firme 
nada lo habrá de derribar 
ni nadie). 

Hoy es otra estación de tu existencia 
Contempla el poderoso flujo de la sangre 
que mana caudaloso. 

Recibe  este collar de abrazos numerosos y de buenos deseos 
que quieren celebrarte 
y disfruta 
lo que tanto mereces. 

Ya puedes cosechar lo que has sembrado: 
la vida a manos llenas.

                                                    

© MARIA DEL MAR ESTRELLA

Poema de Gastón Sequeira






Abstracción
huir hacia lo abstracto
cerrando los sarcófagos de la conciencia

acaricio los poros del arco iris
navego entre la piel de la belleza

mientras me cercenan los colores

helándome el interior por un instante
hasta sacudirme la última gota

¿cómo volver de este naufragio?

de esta caricia
pesada
como lingotes de felicidad

si es mi cuerpo quien me reclama

a golpear la puerta de la vida
otra vez

con las manos gastadas


© Gastón Sequeira

Poema de María Marta Donnet


Costuras

Acomodó sus nalgas sobre varios siglos. Después de mojar 
el hilo con la lengua hizo el nudo de los años. Manos austeras blancas 
ocultaron lo que no debe saberse y cosieron hacia adelante. El punto 
atrás había quedado dibujado sobre su vientre como una línea parda 
un surco de desvelos en los campos en la tierra que duerme 
entre el día y la noche. Sobre su pecho 
el punto cruz escondió las espinas detrás de la lluvia y zurció 
sus pezones con hojas de parra y de añejas uvas.

Era el alba de la vida.

Amerizaban gacelas en la fe uniendo granos de maíz 
a modo de collares en el cuello recién hilvanado. La esperanza 
guiaba manadas de gladiolos bordados en los huesos en la carne. 
Recién paridos los pecados se ocultaban detrás de los ojos 
inventados por la miseria. Y no se dolieron en la anciana que cosía 
acorralada casi por la mezquina eternidad de un ruego. 
Ella siguió zurciendo entre ánimas que arrugaban los trajes 
los vestidos nuevos y que mordían el hilo cortando las puntadas 
pequeñas. Y entonces sacudiendo sus piernas se levantó y guardó los siglos 
en un bolsillo. Las polillas hicieron el resto.


©  María Marta Donnet



Poema de Teresa Vaccaro

                 
HUMANO
                                       
"aún sabiendo que adentro he comenzado a ser árbol"  
                         María Granata                                       

Aún sabiendo que soy corteza y coraza,
madriguera y abrigo,
mi memoria se reconoce
en el sigilo del tigre. 

Aún sabiendo
alguna vez mudaré de la intemperie,
de la envidia del fuego. 

Alguna vez seré digno
del mejor asombro
y mi madera, ofrenda,
reconstruirá el bosque.


© Teresa Vaccaro

Poema de María Julia Druille


Inconciente 

entre pulsiones 
una columna de arañas migra 
de un lado al otro de la ruta 
yo acelero las aplasto 
se oye el crick crack 
seco de las ruedas 
contra sus pequeños cuerpos de arácnidos 
naturaleza y yo en fricción 
por la mañana me despierto 
en la cima de una loma 
verde hasta el hartazgo 
y me dejo caer caer 
y me dejo rodar 
aún cuando el mareo 
distorsiona la caída 
y arrastra rosetitas, cardos 
que me pinchan los brazos y las piernas 
pero no puedo parar 
una caída interminable 
de la pendiente que termina 
en el borde pedregoso 
y es caer caer caer 
el río no es profundo 
pero unos peces chupasangre 
adorables palometas 
me hacen huequitos en las piernas 
que se adornan 
con hilitos de sangre fresca 
como pequeños arroyitos rojos 
y entonces un bote me aleja del lugar 
por suerte porque 
se viene una tormenta 
cuando me bajo hay un caballo 
está ensillado y me espera 
manso bajo la lluvia 
lo conduzco a un refugio 
pero desboca, pierde el freno 
y se le antoja galopar 
derechito al monte bajo 
chañar o piquillín 
ramoso, puntiagudo 
me desgarra y se me clavan las astillas 
dejan surcos 
parpadeo 
y el caballo se va solo 
pura naturaleza 
sin jinete 
al galope 
por la pradera  



© María Julia Druille

Poema de Mauricio Moday

                                                 

POEMA A LOS NIÑOS PÁLIDOS

 Humilde colaboración al día 15 de febrero de cada año, DÍA DEL CANCER INFANTIL.
                
Pálidos blancos, pálidos tristes,
delgados, inapetentes,  desconocidos
mirada perdida, fiebre creciente
piel sangrante, pelos ralos y escasos
vomitos permisivos, diarrea incipiente
es el onco infantil, que los tiene poseídos. 
                
Punto de inflexión, tema de vida
qué habremos hecho, duda peremne,
seremos parias, corruptos o seres humanos
oscuros  que nos prendió,
el manto de la espesura, blando y manso
con su látigo de justicia, duro y falso.  
                
Nadie sabe de dónde vino pero está,
pocos comprenden que es, pero sacude
niños sanos, fuertes los sacude igual
pero como salidos de una cofradía,
renacen y aguantan sometidos a quimioterapia
se infectan y salen padecen sangrías.                
  
Llega el fin del tratamiento con esperanza
sobre su curación a ultranza
o en la mejoría indolora, larga o corta,
decepción si no cede al transplante y las drogas.
sigamos luchando y participemos optimistas
hasta que el mal desista.
                                                                                                                                             

© Mauricio Moday

21/3/17

Poema de Luis Luna


  Ritual de la espera. Blanco
despojamiento
de la voz sobre el muro.

Más allá de la piedra y su estructura.

Tan lejos. Todavía.



© Luis Luna

Poema de Susana Szwarc

          

DE OTRO LUGAR 

Una realidad que
a punto
se desencadena.
Alguien va por más visión
hacia la pampa como si ahí
en el ojo cimbrara
una casa.
¿Quién la habitará
como hecho excesivo? 

Algo de la necesidad
y casi nada del deseo
dice una
en el valle.
Y la frase
hace vergüenzas. 

Desencadena la visión
un punto de olvido
que no soporta claridad.



© Susana Szwarc                      

Poema de Raquel Jaduszliwer


Vuelo 

¿Por qué la gravidez de un ala
 si es leve lo fugaz
cuando levanta vuelo?

los ángeles caídos no lo saben
guardan en el descenso
velocísimo
el secreto por siempre
 indescifrable.


© Raquel Jaduszliwer

Poema de Rafael Vásquez

  

RECUERDOS  COMUNES

Los recuerdos comunes son momentos,
cuando la vida nos quiso atrapar juntos.
Un simple hotel de citas al comienzo
de todo, cuando todo era distinto.
O una foto mirándonos los ojos.
O un aire en vacaciones. O una espera.
Otra ciudad la tuya y ésta mía:
¿qué pensamientos guiaban cada viaje
para vivir lo que ahora son recuerdos?
¿Qué buscabas en este solitario,
qué chispas en tus ojos encontraba?
No sé tu pensamiento, no sé el mío
en cada instante juntos, nadie copia
lo que una vez vivió.
Ni las palabras.


© Rafael Vásquez

Poema de Anny Guerrini


El mar duerme su destino de sal
en la noche de los silencios.

Mi cuerpo inmóvil
conjuga en el arenal agotado
la presunción de las profecías.

Una música de espumas amordaza
las huecas bestias de la nostalgia.

Mientras los vientos horadan
el follaje gris,
esa errática luna
bosteza bajo las aguas
su penitente blancura.

Y mi cuerpo inmóvil
profana su absurdo signo
en la noche del hastío.


© Anny Guerrini

Poema de Mónica Angelino


un tronco más de la tierra 
muerta

la raíz



© Mónica Angelino

Poema de Mary Acosta


LÁGRIMAS NEGRAS

Lágrimas negras
se ahuecan como piedras
en rostros dormidos.
Sus cuerpos se extienden como raíces
sobre la enlutada tierra.
La sangre regada inútilmente
se desborda,
por el cántaro manso del tiempo.
El espacio llora lágrimas negras
y hoy se esparcen múltiples cenizas,
sobre almas quebradas.
Por el rincón de la luz
llueven lágrimas negras,
cristalizando la memoria de un tiempo volcánico.
Tras crujidos dolorosos, nacen pétalos marchitos
rogando dignidad.
Vidas sin corazones.
Corazones arrojados al sepulcro.
Y tras la realidad trágica,
un fuerte pestañeo: Dios llorando.

© Mary Acosta

Poema de Gustavo Borga



en los ojos
de un ángel
ciego

vi la luz


© Gustavo Borga