15/1/17

Poema de Graciela Corrao



los tacos me clavaron un desvío

amor es el tiempo  pasado
del verbo partir
hoy pide un muro donde soñar
lo que sucede del otro lado
¿ soñás con encuentros que no son mundo?
¿ quién me sostendrá en tu superficie líquida?
no buscarán en el domicilio del agua
sus versos no tienen cuerdas
donde trepar el miedo

soy donde callo
la roca que me golpeó
es el fémur desprendido
                            de la alegría
                                                                               

©  Graciela Corrao

Poema de Graciela Perosio



                              
           Ruginin 

Mi tío Vittorio fue al frente de batalla a los doce años. 
A los pocos meses, desesperado, se ató a las vías del tren. 
Y el tren no pasó porque en la noche lo detuvo el enemigo. 
Le dieron una breve licencia pero al terminarla 
se negaba a volver a la guerra. 
Entonces, su madre le promete que lo sacará del frente 
de algún modo, con tal que no deserte. 
A través del Obispo de su pueblo, hijo bastardo de la Reina, 
cumplirá con su hijo. Ma, Ruginin, que ése era el apodo de mi bisabuela, 
prenderá il treno che vi porterá direttamente a Genoa. 
Lei no potrá vederlo. 
Esperó sola y desde la colina en las afueras de Chiávari 
-ella, tan bajita que apenas sobrepasaba la cintura del marido- 
vio pasar el tren que se llevaba al menor de sus hijos. 
De Génova partiría a Argentina donde ya vivía su hermano –mi abuelo-. 
Ya nunca, madre e hijo volverían a encontrarse. 
Años después de haber llegado a América, 
Vittorio pintó un cuadro donde un chico, fusil al hombro, 
desde el vano de una puerta, se vuelve a saludar, mano en alto. 
“L’addio alla mamma” se llamaba la pintura. 
Ignoro qué se habrá hecho de esa tela. Dónde estará. 
Ignoro tantas cosas de nosotros, nonna Ruginin. 
Aquí, en Rapallo, miro este monumento 
dedicado “A tuttii caduti di tutte le guerre”. 
Y me pregunto, bisabuela, si cuando yo parta 
de regreso a mi patria, 
también desde alguna altura, harás una plegaria 
a la Madonna del Orto, una preghiera, adesso 
per una vita nuova, una vita per me 
oltre tutte le guerre.


© Graciela Perosio

Poema de Máximo Ballester




Alcé la mirada hacia las copas
y comprobé la inminente llegada de otra lluvia.
Busqué un refugio lejos de los árboles
y no lo hallé. Detrás de un montículo de hojas
y ramas secas se abría un nuevo camino.
Las primeras gotas eran grandes y golpeaban fuerte
contra el suelo despertando a la maleza. Caminé mojado,
sin rumbo por el nuevo camino, y llegué al otro lado
del bosque, donde me esperaba un arco iris.


© Máximo Ballester

Poema de Clelia Bercovich

                

             ( a Gustavo Tisocco )   

Origen 

Era un lugar de jardines sencillos y dalias 
                       concéntricas. 
entre la estación de trenes y los pinos 
los inviernos congelaban estanques 
 y cielos de vidrio. 
Se acostaba la escarcha sobre el pasto. 
Daban remedio 
los eucaliptos 

Mañanas de pan humeante. 
La crema untuosa de las tardes. 
El  escalón del patio. 

Mis padres saludándome al partir. 

Más cerca del adiós. 

 Más cerca 

     del adiós.




© Clelia Bercovich

Poema de Elena Eyheremendy


Como Niño que balbucea

¿Por qué te moriste, Amigo, sin decirme
por qué parecen deshacerse los lazos
y los ritmos,
cuando la Noche nos arrebata un Pájaro?

¿Puedo esperar acaso todavía el Alba?
¿Vendrá la Alondra
a atisbar el poema de Romeo y Julieta
entre sus verdes sábanas,

esa poesía que estaré no escribiendo
para poder gozar
 la armonia inaudible del lenguaje
que habita el silencio.

¿En qué esquina se inicia
la tenue Luz de un verso, el balbuceo de un Niño
que ha comenzado a vislumbrar
toda la hermosura?


© Elena Eyheremendy

Poema de Mariano Parente


Como se hace la poesía

La poesía es una mortaja
manejada por unos cuantos asesinos de silencios
quirúrgicos en los diagnósticos de las sensaciones
artesanos en el vacío de las palabras
de la cama de ellas
carniceros en la balanza de los culos

acaso la poesía es rima del abandonado
de aquel que no puede mantenerse quieto de razón
es voluntaria al alma que se descubre sola
a la mirada enamorada que tienen las metáforas
clavadas en el cuerpo del deseo
con el rígido temblor que se levanta de los aljibes

bajo las autopistas los zoológicos y los consultorios dentales
allí trabajan como los carpinteros cuando lustran
su roble
cortándolo suavemente desde el tallo
dándole la forma necesaria de la guadaña
así es como la poesía se hace

como la masa cuando se amasa para hacer el pan
a 180 grados de temperatura
a la intemperie de cualquier soledad
pero en el abrazo que se comparte se hace
y en el relámpago
en el cuchillo



© Mariano Parente

14/1/17

Poema de Paulina Juszko


 Cuántos ensayos
para ese último espectáculo sin espectadores
las sepulcroficinas desbordan de cadáveres
      ensayando una Muerte reglamentada:
sin ojos sólo inquina en las órbitas sombrías
corazón rampante pululante
cerebro en alquiler
otros cuerpos crepitan se retuercen chorrean
se abren como frutos demasiado maduros:
es la Muerte tumultuosa que se ensaya en el acto
     llamado de amor
y en el seno de las familias
se repite una morosa y lívida en cámara lenta
la Muerte por asfixia:
estancamiento
parálisis
mudos gritos implorando una última bocanada.


© Paulina Juszko

Poema de Sandra “Tana” Pasquini

 


Cuando mi Padre dice agua quiere decir sombra
dice pan para decir boca
tiembla y sus piernas se doblan como las de una marioneta
cuando mi Padre me mira con su mirada hueca
con sus terribles cuencas vacías
-no es a mí- es al mundo a quien mira
eleva el aliento mi Padre para decir la nada
y los bulevares se bifurcan como nubes
en el azul tremendo de sus ojos
todo lo envuelve en su fuego
ojos de jade pulido
atado de pies y manos a una cama
como un cristo postrado en su colchón de olvidos
fabula mi Padre fantásticas visiones
y ríe como un niño
cuando mi Padre dice -hija-
un yunque brutal cae de sus labios
confirma la sed y los abismos
duerme con la muerte apretada contra el cuerpo
como restos de fotografías calcinadas
ríe mi Padre como un recién llegado
deambula en el recuerdo por los corredores de la infancia
cambia de nombre
de ciudad
de padres
y de hija
me despierta a media madrugada aullando
dice que se quema
que sus huesos se queman
que todo el es una inmensa llamarada
llora acurrucado como un niño
ruge como un desesperado
el dolor lo va abrasando
va tallando su agonía
cuando mi Padre dice muerte quiere decir -cuerva horadando-
costado roto por sus filos
todo él es como una cuadriga adormecida con venenos
sostenido por las pinzas del letargo
brota la voz de mi Padre como volutas negras hacia el cielo
se arranca con las uñas la palabra que lo atora
siente como el tiempo le trepana la osamenta
cuenta los silencios y las pausas del jadeo
languidece mi Padre en lo sagrado
y dice -la putrefacción no es más que un hecho-
y es que lentamente va sabiéndose cadáver.


© Sandra “Tana” Pasquini

Texto de José María Pallaoro

  

MISSISSIPPI DELTA BLUES

     Un hombre joven que debe una muerte, se refugia en una pequeña isla de un delta del Mississippi. Espera a una mujer, ha matado por ella. Dicen amarse, desde jóvenes dicen amarse. Él la espera en la isla desierta. Ella, en un pueblo cercano, va a bares, y frecuenta a otros hombres. Él piensa en ella y en poder escapar de ese lugar ya cercado por la ley. Ella piensa en él cuando otros la besan en el cuello y la abrazan en la oscuridad del bar. Ninguno de los dos pueden salir, quizás no lo intenten, de esa isla que han creado para no estar juntos y amarse en la falta y necesidad del otro.


© José María Pallaoro

Poema de Valeria Cervero




Una casa no siempre es una casa;
puede ser la excusa para una renuncia.
Tal vez así fue para vos, mamá.
Un ejercicio solitario en medio de la espesura.


© Valeria Cervero

Poema de Inés Legarreta


Lo mejor es
la intemperancia
el poder de las palabras
augural deja carbones en la noche
luz mala del campo que corre por los alambrados
y se pierde en la creencia del día
cuando amanece
desde allá


© Inés Legarreta

Poema de Darío Oliva


Regreso

A veces
escapo prendido de la nada,
asociando símbolos antiguos
Eduardo Domínguez

Y no regreso a tiempo
para ocultar valijas en roperos,
papeles amarillos en un libro,
recuerdos malheridos,
rostros que no he visto
y símbolos antiguos,
espejos rotos,
calles-laberinto…

La nada me devora,
y me demora el sueño
en las cenizas de otro cuerpo.

Escapo y me detienen
las sombras de tus ojos
que no quieren verme muerto.

Y sin embargo, a veces,
regreso del silencio
y te devuelvo la palabra
que marchitó el invierno…-


© Darío Oliva

Poema de Ana Romano


Acople

Se esparce
la mancha
que genera
oscura

la dilación

Piadosa
sin omitir
asiente
Aunque
atónita

Una lágrima
impregna
su resignación
a la almohada.


© Ana Romano

Poema de Margarita Drago


Hubo un tiempo

Hubo otoños y mañanas grises
y hojas secas en el patio
aglomeradas por el viento
hubo un parral generoso
cada octubre que prodigaba
sombra y frutos a sus dueños
hubo una casa asolada por las lluvias
invadida por la humedad y el miedo
hubo silencios que acuchillaban gargantas
y llanto y clamor y gritos acumulados en el tiempo
hubo furia pasión rabia ira
y deseos muertos
y hubo dolor
mucho dolor empozado
en el alma y en los huesos
y hubo una mesa un mantel y cuatro platos
y unas manos que cosían
y remendaban sábanas y recuerdos
y hubo un hombre
postrado ante una virgen
y una rosa
por la hija, lejos
y hubo una luz como una daga
que iluminó el silencio.


© Margarita Drago

Poema de Orlando Valdez

  
Y EN EL

soy el vuelo
de siete gaviotas
al ras como arena
entre el viento
lo que queda
de la luna
con la noche
que entra de mar
y en el
aquel
que vuelve
y convierte

la sombra
que abandona


© Orlando Valdez

Poema de Teura Roja


…flasheo

En su habitáculo la garza.
En mí la fantasía de creer en el velo de tu presencia que perturba mi alma.
Entonces me pregunto si serás:
La fruta jugosa.
El sabor azucarado desintegrándose sobre la húmeda lengua.
En  el espeso aroma las gardenias confluyen
 posibilidades con tus ojos pardos cerrando el círculo.
Soy amor tejiendo entre cenizas
 tu nombre en mis labios, en ese desorden celestial
 la sombra  del limbo sacude mi cuerpo.
Animo mi ánimo al observar tu rostro.
 Largo las ataduras para mezclarme en tus brazos
lanzándome a la búsqueda de la cúspide
 cual alondra levanta vuelo escapando de sus
inconfesables cerrazones.



© Teura Roja
Imagen enviada por la autora del poema

13/1/17

Poema de Olga Ferrari


todo es nada 

decir basta en las puertas del silencio

romper fronteras y creencias
como si fuera posible renacer
en los bordes de la vida

sentir el cuerpo vacío
de penas que se callan
pero no mueren
y encender la luz para no verlas

discípulo y maestro de mis días
aguardo
oigo una voz que me nombra

en el puente del tiempo
me acerco y me alejo
todo es posible y todo es nada

no me detengo

desde las edades de mi alma
reanudo el viaje
en este camino de una sola calle  



© Olga Ferrari

Poema de Carlos Carbone


ESE PESCADOR

Ese pescador
Que espera encontrar del otro
                     lado de la caña
La felicidad?
Respuestas ocultas sobre la vida?
Otro motivo para no morir?

Ese hombre
devolverá el pez al río
o se quedará con él como si fuera una
sorprendida esperanza?


© Carlos Carbone

Poema de Gladys Cepeda


Actos repetitivos

la ira es
perderse en la memoria que mastica cerebros
 con música de fondo bulliciosa
como una bocanada de negros estertores
 levantarse y caer
pero no es acto eventual
es una  sensación
 es detenerse
frente a  zarpazos  evolutivos de zozobra
percibir como se  cubre de  péndulos
nuestro caletre
por eso la baldadura
y la incomodidad que nos  empuja
simulamos el descenso
para consumar el empíreo
fuente con  columnas de un angosto corredor de aire ambarino
echado entre el voluntariosos musgo 
que nos estira los músculos
hasta que las nervaduras resistan
y dejen de llamarnos
profanadores  constantes


© Gladys Cepeda

Poema de Víctor Marcelo Clementi


Lugareño del Cosmos

Fugué de las tribus del Edén
para iniciarme lugareño del Cosmos.
Acaso encerraron en las urnas de mi cuerpo
un secreto ávido por desperezarse.

El celibato de las cosas que pensé
presumía voces inexactas
sólo por conspirar aromas
e incitar capullos simiente.

Quizás las profecías de la Noche
engendraron siameses: Tiempo y Muerte
y el Universo fue parábola arrogante.

Desde entonces me habita el hacedor de poemas,
pincel en lluvia para lamer la tierra
y orbitar algo que no nació.



© Victor Marcelo Clementi Nasif

Poema de María Luisa Márquez


LA CASA

La casa es la segunda piel
que nos cubre.
Tiene la sed  de oír mis pasos
guarda en su bolsillo
               lágrimas de emoción 
y tiene la quietud
en el rincón izquierdo.
Es centinela, éxtasis.
Entreabre  su boca
cuando toco la puerta.
Si corro la cortina
     me amanece un sol.
En el confluir de las paredes blancas
se huelen hierbas
                      besos
                           retratos.  


© María Luisa Márquez

11/1/17

Poema de Claudia Tejeda


Fábula 

La otra mejilla, madre 
esta cara enrojecida 
de económica virtud 
catequesis de la indefensa 
de la crédula de reyes y zapatos 
huérfana de guisantes  mágicos 
para subir a los tesoros de tus cuentos 
entre ogros no mencionados. 

Tuve que aprender a matar mariposas por correo 
                                 en un curso de crueldad.



© Claudia Tejeda

Poema de Martha Goldín


contemplo el horizonte

               que se abre con la voz del viento

  la palabra se desvanece
                         y  hace centro en el espacio

¿cuántos sueños perdidos
                             en el adentro de mi ? 


© Martha Goldín

Poema de Víctor “Pajarito” Cuello


cuando llegan los últimos días de otoño

                             a carlos boragno

dieciocho pares de botas y nueve corazones
suelen aparecer en las bolsas de basura

los cartoneros se persignan y después de un
minuto de silencio/
regresan a sus casas

los cartoneros comprenden porqué / desde
hace mucho pero mucho/
tiene gusto a sangre el pan de cada día


El 16 junio de 1955 fue el día en donde todo comenzó a
destrozarse. Comenzaron los fusilamientos; las persecuciones
y el silencio del pueblo. Fue el inicio del horror que, luego,
lamentablemente, se perfeccionó el 24 de marzo de 1976.
Carlos Boragno, historiador de Ramos Mejía, a quien le
dedico este poema, sabe mejor que yo de todas estas cosas



© Víctor “Pajarito” Cuello

Poema de Ana María Oddo


Días de escuela 

Esos días de escuela
en que los pisos emanaban
un olor picante
desinfectado
tan igual
a los guardapolvos planchados
y el cabello atado siempre
prolijamente.
Esos días de saltar
sobre el damero del patio
gritar de alegría
susurrar secretos
de vez en cuando alguna lágrima
pero todo tan medido
recortado.
Esos días de bordar
en la atmósfera lechosa del aula
el pañuelo de enjugar silencios
triturar palabras
        para que tragarlas no doliera tanto.
El pañuelo que más tarde
quemamos en la hoguera
de esa niñez desalojada
zona sustraída
al recuento de los días
como un tiempo en que fui ajena
secuestrada de mí
y anduve sobre brasas
con los ojos vendados
espiando a veces
la locura de vivir. 

                1 de agosto de 2015 



© Ana María Oddo

Poema de Adriana Maggio




Lo que más me duele de la vida,
lo transitorio,
lo sin después.
Lo que más me duele,
la ausencia de algo verdadero
entre las manos.


© Adriana Maggio

Poema de Nora Cóliva


Movimiento estelar

No abandono en mi vida 
el deseo de hacerla algo extraordinario, 
frívolo empeño de las huellas  en el agua. 

Sostengo el desánimo de cada mañana, 
pocos logros del desafío cotidiano. 

Anhelo crecer a lo ancho y a lo largo 
hasta el corazón de mis amigos, 
cerca de lo amado. 

Crecer porque sí, por lo contrario 
crecer de lado y de costado. 

Y cada vez, 
cuando el asombro me desvele,  
un movimiento estelar
                               estará acompañando.



© Nora Cóliva

Poema de Mariano Shifman

  

NADA SE PIERDE

Había una vez... La luz, antes dormida,
comenzó a iluminar amplios senderos:
contra Razón, beatos y hechiceros
emprendieron su lánguida partida.

No hubo vueltas: el viaje era de ida.
El cosmos insensible y sus mil ceros
-los cálculos exactos y severos-
malhirieron los sueños de otra vida.

En medio del desierto, algo persiste:
vivir se torna demasiado triste
si la nada es la última certeza.

Dios resiste en cuidados intensivos
(no ha de morir: hay alguien que le reza);
el resto acaba en puntos suspensivos...


© Mariano Shifman

Poema de María Belén Silva


ACA NO SE PUEDE DORMIR

Acá no se puede dormir
porque vienen las insatisfacciones
y te miran a la cara.
Acá no se puede dormir
porque molesta mirar alrededor
y ver las construcciones erradas.

Yo, bien he sabido revocar la pared de ésta habitación
que hoy tanto me molesta.
Y le puse ventanas demasiado pequeñas
como para olvidarme de todo lo que está afuera.

Yo misma colgué ese cuadro que aborrezco
y me rodee de cosas que no hablan de mí.

Afuera me espera la vida
y cuando salgo tengo sueño
porque acá no se puede dormir.


© María Belén Silva

Poema de Josefina Fischer


RECUERDO

…La materia del arte es el recuerdo…
El sentido del recuerdo
es provocar la belleza de la vida…
(Vicente Zito Lema) 

hoy
la madrugada sorprendió
con tu imagen
clausurando al viento intruso

Sigo huellas
         calzo en el recuerdo

Tus migas vagan en la casa
relucen rincones
son mi brillo
chispea para siempre la sonrisa del buen día                     


© Josefina Fischer