15/7/26

Poema de Alicia Waisman

 


Inundación       


                           a Leopoldo Brizuela            

         

II


Las cositas amadas

bailan

su danza de muerte

en aguas cenicientas .

 

Rodean mi cama

que flota en el sueño,

resbalan  entre el barro,

se instalan

en ningún lugar.

 

III


Los perros abandonados:

(¿abandonados de quién?)

¿tienen cositas amadas?

¿qué olores reconocen?

¿qué lugares?

¿dónde duermen?

¿dónde lloran?    ¿lloran?

 

Las cositas amadas de cada quien

flotan entre  sueños rotos

 

antes de perderse

para siempre.          

 

© Alicia Waisman

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3/6/26

Poema de Alicia Waisman

 


Sí, los pájaros


El silencio no existe

dice mi hijo

cuando le pido que lo escuche en el camino

de regreso de la playa.

Me habla de John Cage,

encerrado en una cápsula anecoica,

obligado a escuchar el ritmo de sus pulsaciones

y su respiración.

 

Yo hablo del silencio humano.

 

Mientras caminamos nos acompañan, sí, los pájaros.

No reconozco más que algunos de sus cantos;

está también el murmullo acompasado de los pinos

y una canción que en mi adolescencia decía

lo que hoy no tiene palabras.

 

Silencio:

fragor ausente

cielo límpido

inexistencia                aparente

de deseo.

 

Dejarse estar.

                                           Vaciarse.

 

© Alicia Waisman


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18/3/26

Poema de Alicia Waisman

 


Inundación       

                         a Leopoldo Brizuela             

        

I


Un espejo arrastrado por aguas desmadradas.

Qué imagen de mí se va con él

y se pierde para siempre.

 

Un puente deja de unir dos orillas.

 

Un espejo arrastrado por aguas desmadradas

se lleva los mil rostros que guardaba.

Alguna sonrisa con pecas.

Impresiones digitales

y el aliento para limpiarlas.

El fulgor de unas perlas afiladas.

 

Todo se va, contenido en el azogue.

 

© Alicia Waisman

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6/12/25

Poema de Alicia Waisman

 

 

Esta vez

vinieron ocho a visitarte.

Llegaron puntuales:

una, el día anterior,

seis, el del final,

la última, el primer día del nuevo año.

Te preguntás si sabían de esta división del tiempo

este nuestro modo, inútil, 

de tratar de acomodar lo que sucede

a una medida que nos resulte inteligible. Nosotros

-que nos decimos racionales-

vamos y venimos repitiendo historias, aunque duelan.

Ajenas a cualquier disquisición estéril

peritas en belleza

por tres noches te regalaron perfume,

amistad y blancura.

Son efímeras.

Quizás por eso

permanecen.

 

© Alicia Waisman

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22/10/25

Poema de Alicia Waisman

  


Nosotros y los cátaros


I


No fuimos

cátaros.

 

enredadera de palabras

destinadas a morir

en nosotros.

 

Fulguraciones

en las tardes de los sábados,

ardiente frescor.

Nunca

ascetas. 

 

II


Pero fuimos cátaros:

Austero y frugal,

habías renegado de la iglesia,

no era ese

tu dios.

 

Te empapaste de mundo

lo devoraste.

 

Fuiste  Proteo

y yo,

sin ser Sofía,

fui sabia

al encontrarte.

Por una vez

turbamos al tiempo.

 

© Alicia Waisman

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4/8/25

Poema de Alicia Waisman

 


 Dos posibilidades para decir tu nombre


I


Una lanza arrojada

desde el centro del universo

va y vuelve

en el tiempo exacto que toma

pronunciar tu nombre.

 

II


La correntada de ese nombre

–punta de agua–

arrastró el edificio

pacientemente construido

con olvidos.

 

Después de ese nombre

dicho al azar

fue otro

el silencio.

 

© Alicia Waisman

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20/5/25

Poema de Alicia Waisman

 


Definición de abismo

temblor en el cuerpo

música nueva

 

desconocida palabra de múltiples

sentidos

 

tu mano en mi espalda

 

y tu voz preguntando

para quién

escribo

 

© Alicia Waisman

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29/3/25

Poema de Alicia Waisman

 


¿Cuánto tardó tu piel en mostrarse

con arrugas?

Día a día

pequeños surcos

se hicieron más profundos.

El cactus orquídea, mientras tanto,

el que  te acompaña en silencio

desde mucho tiempo atrás,

se dispuso a equilibrarlos.

Cada tanto

dulces lanzas viajan en el perfume de la noche

y tu piel se vuelve

orquídea blanca.


© Alicia Waisman


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28/2/25

Poema de Alicia Waisman

 


Cuatro damas pronto vestirán tu patio

Las ves crecer, cerradas aún, verdes. 

De aquí poco, finos pétalos suaves completarán tu noche.           

La certeza de su blanco perfume nocturno 

apacigua el silencio.                                                   

                                                                                     

© Alicia Waisman

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11/12/24

Poema de Alicia Waisman

 


                           A Horacio Cruz

La risa


El mundo se dio vuelta

también la nieve ardía.

No había olor

que no te conociera.

Disolverme en el  abrazo ronco

por fin aprendido.

¿O sabías?

 

Antes

mucho antes

un escándalo de hojas amarillas

se había desvanecido                         

dando giros

en el aire.

 

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25/9/24

Poema de Alicia Waisman

 


De hortensias y magnolias

 

Oí decir

que allí donde crecen las hortensias

las mujeres no se casan.

 

Corrijo y digo: En esos patios, las mujeres no aman.

 

Nosotros

conocimos un magnolio.

Aún perfuma la mirada que fue mía.

 

Sus flores

maceradas en rocío

estrellan

 

la tierra que pisamos.

 

© Alicia Waisman

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25/7/24

Poema de Alicia Waisman

 


El arriero 

                                                       

Las penas son de nosotros/las vaquitas son ajenas       Atahualpa Yupanqui

 

Desde un colchón de nubes se asoma

un arriero.

¿De quién son los animales que traslada

a lugar más seguro?

Cuando alguno se le escapa, pacientes él y su caballo,

retroceden y lo vuelven a la senda.

Galopa, va al paso, grita arre, silba un silbido fino

y la tropa le obedece,

como él obedece

la ley no escrita de su historia.

Sus penas son suyas.

Lo sabe

sin preguntárselo.

 

© Alicia Waisman

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27/5/24

Poema de Alicia Waisman

 


 

Una vaquita de San Antonio camina

por una pared de ladrillos

iluminada

con los cantos de los monjes.

La miro perderse,

apenas un tenue punto rojo   

se desliza, vivo, por la arcilla

que en otro tiempo

no fue lo que es.

Otras manos

- distintas de las que hoy imploran-

fabricaron los ladrillos         

otras los apilaron   

con orden y cemento.

 

Ella camina, diminuta,

ajena al  trabajo 

y al canto religioso.

 

El mundo de las cosas

y la vida

se esmeran en su contradicción.

 

© Alicia Waisman

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5/4/24

Poema de Alicia Waisman

 

 

Sí, los pájaros 

 

El silencio no existe

dice mi hijo

cuando le pido que lo escuche en el camino

de regreso de la playa.

Me habla de John Cage,

encerrado en una cápsula anecoica,

obligado a escuchar el ritmo de sus pulsaciones

y su respiración.

 

Yo hablo del silencio humano.

 

Mientras caminamos nos acompañan, sí, los pájaros.

No reconozco más que algunos de sus cantos;

está también el murmullo acompasado de los pinos

y una canción que en mi adolescencia  decía

lo que hoy no tiene palabras.

 

Silencio:

fragor ausente

cielo límpido

inexistencia                aparente

de deseo.

 

Dejarse estar.

                              Vaciarse.                           

 

© Alicia Waisman

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