20/6/26

Poema de María Teresa Andruetto

 


Visita

 

Hoy vino mi madre a visitarme

y caminamos las dos por estas calles.

Hablamos de mi hermano,

de los hijos, de las chicas del Sur,

de mi cuñado. Otra vez yo critiqué

al gobierno y ella dijo otra vez

“¡Es un país tan grande!”. No quiere

que me queje: “¡Este país generoso

recibió a tu padre!” y rodamos las dos

hacia una zona de tristeza, en silencio,

hasta que se detiene y dice: “Ayer

hice dulce de duraznos” y yo digo

que hablaron de mi libro

en el diario.

 

© María Teresa Andruetto

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6/5/26

Poema de María Teresa Andruetto

 


No nos liberamos de una cosa

evitándola, sino solamente

atravesándola.

C. P. 22 de setiembre de l945.

Diario.

 

Del latín recordis

 

Él nos leía a Pascoli en la luz

de la mañana y hablaba de las tardes

aquellas del otoño, los perros oliendo

entre las setas, cuando iba con su padre

a buscar trufas. Ella sabía de memoria

la vida de él. Él nombraba la guerra,

los años escapando, el abrazo

de Paolo y Etiopía. Ella escondía

bajo el plato las cartas que llegaban,

y les sabía los nombres a los primos

lejanos. A veces en las tardes

recientes del otoño, ella recuerda

a Pascoli y un pueblo que no ha visto:

hay un niño con su padre y unos perros,

y hay un hombre que se larga por los techos,

y un amigo, y es otoño,

y es la guerra.

 

Para María Cleofé Boglio.

 

© María Teresa Andruetto

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24/1/26

Poema de María Teresa Andruetto

 

Visita


Hoy vino mi madre a visitarme

y caminamos las dos por estas calles.

Hablamos de mi hermano,

de los hijos, de las chicas del Sur,

de mi cuñado. Otra vez yo critiqué

al gobierno y ella dijo otra vez

“¡Es un país tan grande!”. No quiere

que me queje: “¡Este país generoso

recibió a tu padre!” y rodamos las dos

hacia una zona de tristeza, en silencio,

hasta que se detiene y dice: “Ayer

hice dulce de duraznos” y yo digo

que hablaron de mi libro

en el diario.

 

© María Teresa Andruetto

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12/11/25

Poema de María Teresa Andruetto

 


Tu sei come una terra

che nessuno ha mai detto.

Tu non attendi nulla

se non la parola

che sgorgherá dal fondo

come un frutto tra i rami.

La terra e la morte (l945-l946)

 

Entre los ramos

 

Hay un olor a flores

cortadas en el campo;

con olor a chinitas salvajes

van a verlos y el sudor las abrillanta.

Es octubre y lastima la resolana

entre los fresnos y el aire está tan quieto

y es tan azul allá a lo lejos...

Es domingo y yo no tengo dónde verte.

Sólo esta palabra como un fruto

entre los ramos y este olor salvaje

que regresa, desde chicos ajenos

y mujeres gordas

con pañuelos.

 

© María Teresa Andruetto

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29/10/25

Poema de María Teresa Andruetto

 


Por qué a cada sobresalto...

te vuelven a la mente los troncos

y el río y la colina con la luna

detrás y el camino...?

C. P. l9 de agosto de l946.

Diario.

 

Lapataia/94

 

Caen sobre el camino los troncos

centenarios. Un zorro acecha.

Más allá los manchones

de las castoreras.

Somos nosotros los que vamos

bajo la lluvia, pero parece

que nadie fuera,

que nos hubiéramos hecho de aire

entre las lengas.

 

© María Teresa Andruetto

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28/8/25

Poema de María Teresa Andruetto

 


Estación abierta, retorno.

En la vida no hay retorno.

C. P. 30 de marzo de l948.

Diario.

 

Ahora que viene el tiempo de los pájaros

 

Ahora que viene el tiempo de los pájaros

y de los brotes en las ramas y la blancura

   del almendro,

 

ahora que salgo al aire por las tardes

y riego plantas y veo cómo la tierra bebe

   el agua,

 

ahora que se agitan las polleras

   al murmullo de la brisa,

 

ahora que los niños conquistan el baldío

   y construyen refugios y saltan vallas,

 

ahora que en el barrio las mujeres se sientan

   a la sombra de los fresnos y toman mate

   y hablan,

 

yo miro a cada instante hacia el Oeste, hacia

   tu casa.               

 

Primavera de l992.

In memoriam Clara Rut Crimberg.

 

© María Teresa Andruetto

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9/7/25

Poema de María Teresa Andruetto

  


Banjo en la cocina

 

He perdido una música

Irene Gruss

 

El padre toca el banjo en la cocina

de la casa. Es la siesta del domingo

y amenaza tormenta (...los chicos

juegan, la madre levanta los platos

de la mesa). Bajo la parra zumban

las moscas. El padre toca rumbas,

habaneras, canciones italianas.

 

Alguien sostiene las partituras,

                da vuelta las páginas

(hasta que salta una cuerda

y la música acaba).

 

© María Teresa Andruetto

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24/5/25

Poema de María Teresa Andruetto

 


Peras

 

Había una rosca cubierta

de azúcar, una mesa con el hule

verde y una frutera de vidrio

(por la loneta de las cortinas, el sol

sacaba tornasolados color de ajenjo),

y había peras. Recuerdo los cabos rotos

y el punto negro que, en una de ellas,

hace el gusano. Sé que las dos teníamos

el pelo corto y unos vestidos

almidonados.

 

Después algo (quizás el viento)

sonó allá afuera y mi madre dijo

que acababan de pasar

Los Reyes.

 

© María Teresa Andruetto

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29/3/25

Poema de María Teresa Andruetto

 


Tu sei come una terra

che nessuno ha mai detto.

Tu non attendi nulla

se non la parola

che sgorgherá dal fondo

come un frutto tra i rami.

La terra e la morte (l945-l946)

 

Entre los ramos

 

Hay un olor a flores

cortadas en el campo;

con olor a chinitas salvajes

van a verlos y el sudor las abrillanta.

Es octubre y lastima la resolana

entre los fresnos y el aire está tan quieto

y es tan azul allá a lo lejos...

Es domingo y yo no tengo dónde verte.

Sólo esta palabra como un fruto

entre los ramos y este olor salvaje

que regresa, desde chicos ajenos

y mujeres gordas

con pañuelos.

 

© María Teresa Andruetto

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22/2/25

Poema de María Teresa Andruettto

 


Desayuno

 

Él lee el diario.

Ella dice: antes yo vivía allá

y ahora vivo acá.

 

Él sigue leyendo

Ella: antes vivía allá,

ahora acá.

 

El amor, el amor,

¿qué es el amor?

 

© María Teresa Andruetto

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18/1/25

Poema de María Teresa Andruetto

 


Extravío

 

Aún no sabe decir

su nombre y la han mandado

(a lo de Rabachino,

a comprar harina, azúcar

negra, polvo de hornear).

 

Si lo hace bien,

le darán

(caramelos, estampitas,

besos).

 

En el bar hay olor

a hombres, y a vino viejo.

               También un piso

flojo de madera,

               y ya está el miedo

de pisar en falso.

 

Lleva un papel escrito

(en el hueco de la mano

lleva la letra de su madre).

 

Le han ordenado:

No te pierdas, y va mirándose

los pies, cuenta

los pasos.

 

Cree

(... pero es una intuición

oscura) que quien se mira

los pies no se extravía.

 

Cuenta los pasos

(y después las sílabas,

los cuentos, las monedas),

con los ojos fijos en los zapatos,

pero lo mismo se pierde

en el recuento.

 

© María Teresa Andruetto

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30/11/24

Poema de María Teresa Andruetto

 


Arroz con alcachofas

 

El aceite

borbotea en la sartén.

Allí he echado

dos alcachofas acuchilladas.

He convertido esas flores antiguas

en corazones abiertos,

en carne viva.

Me he dedicado después

a esperar que largaran su sangre

o su sudor,

según se mire.

Luego

he reducido una cebolla

grande

y llena de luz

a polvo,

a jugo,

a numen.

Y otra vez he llorado.

Pero tan poca cosa no me amedrenta.

Me zambullo,

con el jugo y las lágrimas,

en el aceite hirviente

y cuando todo se impregna,

paso una lluvia de arroz

de la caja a mi mano

y de mi mano a la sartén

en donde bullen

los zumos

del dolor y de la dicha.

Ya puedo esperar

que los granos se hinchen.

Sé que soportarán,

igual que yo,

una hinchazón

tres veces superior

a su tamaño.

Sólo hará falta agregar

de tanto en tanto

agua

o caldo,

un baño de mar

que les permita

transitar por el infierno

de la hornalla.

 

© María Teresa Andruetto

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21/9/24

Poema de María Teresa Andruetto

 


No se recuerdan los días, se

recuerdan los instantes.

C. P. 28 de julio de l940.

Diario.

 

Instante

 

Una turbulencia balancea

las barcazas. La luz pinta el aire

de amarillos y están cerradas

las viejas puertas. Nadie

en la pescara, ni las góndolas

lúgubres. En el puente de Cannaregio

ni las de lujo ni el vaporetto,

sólo pequeñas barcazas

han pasado la noche entre los palos.

Allá al fondo, un hombre barre

la fondamenta de Ca laria. El resto,

nada.

 

© María Teresa Andruetto

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26/7/24

Poema de María Teresa Andruetto

 


Esto es lo que queda

de un hombre que se muere:

un pincel y la mano agrietada

que sostiene el pardo, el rojo,

el amarillo... la mano que va,

que se desvela, desde el charco

de luz hacia la tela.

 

© María Teresa Andruetto

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25/5/24

Poema de María Teresa Andruetto


 

Por qué a cada sobresalto...

te vuelven a la mente los troncos

y el río y la colina con la luna

detrás y el camino...?

C. P. l9 de agosto de l946.

Diario.

Lapataia/94


Caen sobre el camino los troncos

centenarios. Un zorro acecha.

Más allá los manchones

de las castoreras.

Somos nosotros los que vamos

bajo la lluvia, pero parece

que nadie fuera,

que nos hubiéramos hecho de aire

entre las lengas.

 

© María Teresa Andruetto

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27/3/24

Poema de María Teresa Andruetto

 


No se recuerdan los días, se

recuerdan los instantes.

C. P. 28 de julio de l940.

Diario.

 

Instante

 

Una turbulencia balancea

las barcazas. La luz pinta el aire

de amarillos y están cerradas

las viejas puertas. Nadie

en la pescara, ni las góndolas

lúgubres. En el puente de Cannaregio

ni las de lujo ni el vaporetto,

sólo pequeñas barcazas

han pasado la noche entre los palos.

Allá al fondo, un hombre barre

la fondamenta de Ca laria. El resto,

nada.

 

© María Teresa Andruetto

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17/2/24

Poema de María Teresa Andruetto

 


Esperar es todavía una ocupación.

 Es no esperar nada lo que es terrible.

C. P. 15 de setiembre de 1946.

Diario.


No vayas en noviembre


No vayas en noviembre al cementerio

cuando asesina la luz sobre las bardas,

ni vayas en febrero

cuando las bocas de la higuera sangran.


No vayas a esa tierra de álamos.


Los manzanares viejos no tienen brotes,

les ha bordado el viento la noche.

 

© María Teresa Andruetto

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28/12/23

Poema de María Teresa Andruetto

 


Víspera

 

Se va la tarde. Decís, a este sitio

vendremos: escribirás, sembraré,

pasaremos los días de viejos.

Sobre la casa que nace, cruzó

una torcaza. Más allá hay un halcón

y unas loras. La luz moja la falda

del Mogote, aviva los manchones

amarillos. Todo es hermoso, digo,

y sin embargo, hay una nota

de tristeza sobre talas y espinillos.

Será porque es invierno, decís,

será porque es domingo.

 

© María Teresa Andruetto

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29/11/23

Poema de María Teresa Andruetto

 


Instantánea con caballo


Tu cuerpo de muchacho

tira las riendas: la pierna

avanza y es bonito el caballo,

te diría, con su pelaje oscuro.

Tal vez sea una yegua mansa

porque hay niños sobre el lomo,

sin cabalgadura. Tu hermano

se ha vuelto hacia el fotógrafo

y están los otros en el cogote

y en la grupa.


Es una foto de blanco

y negro, con los bordes ajados,

te diría (causa gracia esa remera

de banlon, sobre los pantalones

nuevos). Tu madre, escondida

tras los niños, sostiene todo.

Veo las piernas y la pollera;

es su fuerza lo que miro,

te diría.

 

© María Teresa Andruetto

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13/10/23

Poema de María Teresa Andruetto

 


Casa con palmeras

 

Junto a la casa vieja

con cenefas, hay dos palmeras

(y un senderito de piedras negras).

 

Bajo las plantas y los racimos

de flores blancas, dos niñas juegan

 

(al gallo ciego).

 

Después la madre

ofrece flores de calabaza,

                     semillas secas,

y las dos niñas

se van por el senderito

sin dejar huella.

 

© María Teresa Andruetto

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