10/12/25

Poema de Darío Würtz Paiva

 

 

-Bocas, otoño…y el sueño viene.

De espaldas en el suelo,

entre brotes nuevos

y agua que dejará la crecida,

veo su boca abierta

mientras caen hojas de los nogales.

El dolor es dulce…

mi cabeza golpeando la noche,

la noche cede. Descalzos en el agua,

                         comemos de nuestros cuerpos,

                         y soy bebido por otra boca.

Cuando los ojos se abren… ¿Si todo fuera real?

¿Cuánto…? Acaso el corazón

golpeando ahora la noche,

incendiándola. -la boca abierta

mientras caen hojas de los nogales.

…Y el sueño viene, las manos acariciando

el rostro del hombre ciego cubierto de arena. Y es una

vieja canción el humo del cigarro en los labios del hombre ciego

que está cubierto de arena…

 Esta manía de no morir al despertar,

entre las hojas.

 

© Darío Würtz Paiva

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27/8/25

Poema de Darío Würtz Paiva

 

                 

 -¡Están ahí!

                                      

                    (a Juan)

                 

¡Están ahí!                

Salen de las sombras,                

hacen su aparición en la tv,                

los diarios.                

Sonríen en los afiches en las esquinas...                

Tendrás la fortaleza, lo sé;                

y coraje tendrás, también lo sé.                

Nadie creía que estarían al volver…                

Y te tiemblan las manos de rabia,                

cómo te temblará el cuerpo en la tortura.                

Otros rostros,                

otros ojos mirándonos impunes,                

pero los brujos                

están ahí!

 

© Darío Würtz Paiva

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12/5/25

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Marcas

                

Golpea con fuerza el sudeste,                

es el viento del repunte,                

de la casa ventana y refugio.                

Las marcas son del tiempo,                

cuentan historias de manos curtidas,                

de miradas duras en el silencio verde                  

y se escriben en el cuerpo.                

Cuando ya no queda nada,                

ni las ganas de saber cuánto se perdió.                

¿Ves esta marca en el omóplato derecho?                

Viento y fuego en el humedal                

corridas y abandono.                

...Y más abajo,                

la próxima partida,                

la soledad habitada de recuerdos…                

Baten las manos el parche de cuero,                

un tambor solo               

 al otro lado del cañaveral…                

¡iiiiiiiiiiiipuuuuuuuuuu! 1

 

                                              1 Sapucay

 

© Darío Würtz Paiva

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12/2/25

Poema de Darío Würtz Paiva

  


-Por las noches... (a mi viejo, que sueña que se durmió)

 

Vuelvo por las noches,

vuelvo cada noche.

¿Esta es tu calma?

Mis pies se mojan;

la niebla en tu orilla

no trae calma, así es hermosa…

Algún humo danza en mis dedos

y yo danzo en el humo

y olvido.

Olvido las palabras del olvido,

recorro tu silencio.

Tu silencio es un viento jugando en tus hojas;

tus hojas caen al agua,

en la niebla de tu orilla.

Tu orilla es una sombra

que vuelve por las noches,

cada noche.

Mojados en tu sombra,

mis pies

son el humo que danza tu silencio

que me recorre por las noches,

cada noche.

 

© Darío Würtz Paiva

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20/11/24

Poema de Darío Würtz Paiva

 

               

-Marejada.

                

Vuelven las palabras a tu voz,                

caen de a una,                

como gotas                  

de una canilla de bronce con sarro.                

Dibujan la orilla del canal                  

donde, bajo los árboles,                

perdimos el miedo.                

Hay camalotes                

y naranjas                

colgados de tu sonrisa.                 

Nuestros pies mojados                  

por el vaivén de la marejada.                

Ayer la ciudad,               

nos hería en sus esquinas…

 

© Darío Würtz Paiva

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18/9/24

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Visión.


Saldrá el sol,

un ciclo interminable.

¡Ah! Remar toda la noche

hasta el agotamiento

y finalmente saldrá el sol.

Veré tus mejillas rojas de frío,

los cayos en las manos.

Saldrá el sol

y el paisaje será completo;

la orilla

todavía lejana;

la ciudad espalda al río;

el puerto…

Pero nosotros,

pequeña novia huérfana,

hoy tampoco seremos vistos.

 

© Darío Würtz Paiva

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26/7/24

Poema de Darío Würtz Paiva

 


  -Pequeña historia que no debería ser contada.

 

Se abrió para mí, (esta vez fue para mí).

Apenas la llovizna un lazo con el mundo.

Ella está parada en el umbral.

Ella es la herida primal que no sangra,

se refleja en los rostros que se atreven a mirar.

Y es un dolor de tan lejos, que uno se deja estar.

Las calles se deslizan hacia lugares inciertos.

En las calles,

seres grises mendigando un poco de calor.

Me descubro entonces las manos vacías proyectando trazos sobre el río.

Promesas para no cumplir.

Permanecer donde no se quiere estar.

No puedo.

La niña que posee palabras de mujer.

No puedo.

La luna incendia todos los fantasmas;

da de comer trozos de sueños.

…Y acá estamos,

frente a frente,

mintiendo lo que no se dice.

Las ansias y el deseo.

La mordedura certera sobre el labio.

                                   Violencia…

                                         La violencia del sexo.

 

               Derramarse en el silencio de lo oculto.

¿Qué miran esos ojos?

                           La fuga… techo y pan.

¿Qué miran esos ojos? Techo y pan.

¿Qué podrían mirar esos ojos?...

Una perspectiva oblicua de rodillas en el suelo,

tragando las fanfarronerías del amor.

¡¿En qué mierda nos han convertido?!

¿Qué no ven? ¿Qué palabras les fueron prohibidas?

 

(La fuga, el juego y la crueldad).

 

Se abrió para mí.

En un camino plagado de rostros,

habiendo tantos.

¡¿Por qué a mí?!

No quería probar de esa piel.

Yo contemplaba el agua,

los barcos cargueros,

me llenaba de días y río.

Pero no alcanzo a odiar la noche.

Enciendo todos los candiles de las imágenes en la mente.

Respiro hondo.

Contengo el aire y me sumerjo.

Olvidar al fin la boca que me bebió.

Un mal sueño.

Ya pasa…

¿Cuándo empezó la noche?

¿Termina alguna vez?

Fuga… techo y pan.

Fuga constante…

Apenas la llovizna…

Fantasmas incendiados…

Me llenaba de días…

me llenaba de días…

¿Por qué para mí?!…

¡Pan y techo!

 

© Darío Würtz Paiva

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29/3/24

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Canal Alem. (I y II)


-I.


Desfilamos por el sendero de los álamos,

extraña procesión,

un carnaval de seres invisibles.

Los ojos en el agua,

el agua surcando los pies.

Guapean el olvido,

esperan la sudestada.

 

-II.


He visto animales muertos bajo la lluvia,

trozos de animales sobre el pavimento;

un tibio atardecer de monte arrasado,

de comunidad incendiada.

La piadosa civilización ha llegado para quedarse.

 

© Darío Würtz Paiva

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26/1/24

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-La calma que pudo quedar.

 

 Llueve,

la lluvia se lleva la calma que pudo quedar.

La suave luz,

                  cayendo,

jugando con las sombras

sobre el hermoso cuerpo desnudo.

El jardín con sus verdes

entrando por la puerta,

es quien se avergüenza.

Una explosión de brillos y aromas

se vuelve la tarde.

Aroma de colchón  fatigado.

               Las mantas en el suelo.

               El hambre como una bendición.

Al llegar sigilosamente entre los árboles,

la noche los encuentra en encajados en un abrazo,

esforzándose por alcanzar el breve lapso de eternidad.

En donde se miente sobre el agua lo que no se dice;

lo que se dice no se cree

y es igual al rostro que porta la noche.       

Entonces,

otra vez el sol,

es la madrugada corriendo los velos.

La última magia,

en los ojos con sueño del desayuno.

El día se vuelve demasiado real,

lo que se ve es  y más.

Una alabanza despojada de temores.  

De esos instantes,

en una hora cualquiera,

en la que el sol entrecierra los ojos,

me deje arrastrar al río.

Me refugie en él,

sentado en su orilla,

me sentí ser el mismo vértigo de la hoja,

que desprendida del árbol cae al agua.

En este río desemboco,

este viento me cruza.

Abandonado de todo impulso,

me dejo transcurrir...

 

© Darío Würtz Paiva

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14/10/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Sin dejarnos ir del todo.

 

Fue una noche junto al río, -le dije-.

El agua estaba calma,

la arena de la playa tan suave bajo los pies…

Y era hermoso verla reír con toda esa Luna,

con mi sombra sobre su piel.

Escaleras arriba nada.

Huyo de los lugares que habité y me habitaron.

Cuando sale el sol,

siempre,

volvemos sobre nuestros pasos,

el cuero curtido, las manos piel de abandono…

Las sirenas invaden la ciudad.

La ciudad lejana,

distante a aquel río, tan ajena a aquella noche.

Estoy atrapado. Voluntario rehén de mí.

Ahora soy un río que me vuelve isla.

Naufrago en un mundo alucinado, irreal.

Voy perdiendo registro de quienes estuvieron a mi lado.

Una leve sensación de ausencias, sin rostros.

Como los sueños de la noche, se van borrando,

queda la impresión de algo que fue bueno.

Peor aún,

amo este desierto que construyo para mí.

Desde un extremo del patio, me veo sentado,

fumando bajo el techo de caña.

No me asombra ser dos;

puede incluso que sea más de dos.

Vuelvo al río cada noche.

Pero el río ya no es el mismo. Yo tampoco.

Y en su orilla junto pedazos que perdí.

Con suma paciencia los coloco en su lugar.

Los acomodo para que no se noten las fisuras.

Y nunca vuelvo a estar entero.

Él y yo nos reconocemos… sólo eso.

Y acá estamos, sin dejarnos ir del todo. 

 

© Darío Würtz Paiva

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23/6/23

Darío Würtz Paiva comparte a Dominguez/Leguizamón/Carrizo

 


-Machito lindo de barrio.

 

                                        (Para todas las translesbomaricas)


machito lindo de barrio

barbudito precioso de la izquierda

chongo descaamisado

 

rojo

verde

de cualquier color

amarillo podrido

 

tu tiempo se acabó nenito

ahora tenés que dejarnos jugar a nosotras:

las proletarias

las mariconas

las degeneradas

las amantes de las amantes

las teloneras de la noche

las putas a las que no les pagaste

las travas que no dejaste entrar

 

ya fue soldadito

tu discurso tan rancio

no lograste la revolución

ahora dejanos jugar a nosotras

que tenemos

el calor

el amor

y el dolor

que vos nos causaste

porque cuando se hunda el barco

vos te vas a salvar primero

déjame llenar canchas

de suspiros y miradas

déjame marchar desnuda y peluda

déjame gritar de bronca y patear

los chapones de viejas catedrales

déjame romper los cimientos

de tus sociedades

déjame corromper a tus hijos e hijas

y mostrarles cielos arcoíris

y jugar con muñecas

y hacerlxs felices

 

déjame agarrarte la mano

y llevarla a mi entrepierna

¿tenés miedo?

mi monstruosa ingle

es sedosa como un gato

déjame que ponga flores en tusarmas

déjame posar mariposas

en tus plazas

de repúblicas grises

de repúblicas rotas

déjame

nenito

dejame                    

                    

Nico Dominguez 

 

-Rutinas.

 

Llegar a casa y tender la mesa

como una señal de claudicación.

Hacer las pases con el mundo

porque todavía el nogal

sigue brotando sus ramas.

 

Llegar a casa y soltar anhelos

como una larga exhalación.

Recolectar los frutos maduros

juntos, vos y los pájaros,

los insectos, los caracoles.

 

La novedad de que las papas y el maíz

pueden tener muchos colores

me llega como una caricia

desde la huerta que armaste

y vuelvo

a romantizarlo todo.

 

Nancy Leguizamón 

 


nunca hablamos del renacimiento. ella

era alcohólica y le faltaba un pecho

pero era hermoso verla llegar en la

madrugada con dos botellas de ginebra

bajo la lluvia diciéndome léeme algo

con una sonrisa quebrada/ dejar su

prótesis gelatinosa sobre la mesa de luz

y cerrar fuertemente los ojos al mundo

            

Alejandro Carrizo

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12/4/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Voy a negar el río.

“¿Cómo decir pez, sin nombrar al río?

                                                                     (Matias Barutta)


En un extremo de la noche,

desnudo, contemplando el silencio,

hacia su mejor juego.

Todo

sucede

lento

a orillas

del Paraná.

Corría el agua por su cuerpo,

vasos,

botellas vacías

de una sed inagotable.

Cuando ya no sorprendamos al sueño

busca en mis manos el registro de tu piel.

Una casa, no lejos

de los pies en la arena;

ahora ,

la soledad de los cuartos

habitados por un desierto verde,

convertían

a la luz del día en un insulto.

El río que se va,

es tal vez lo único que permanece

meciendo una pequeña canoa en su lomo.

Un viento dulce,

un leve aroma

descubriendo los rostros.

Los rostros al sol

de los tristes prestidigitadores

revelando sus trucos,

“entonces te hallaste tendido…”

Parece deslizarse

asía el no retorno de la noche

bebiendo de las bocas,

estallando el silencio.

Y se va,

se va caminando

por el borde calmo, agua y barro

donde no quedan la marca de los pasos.

Y se va,

herido todo de felicidad.

 

© Darío Würtz Paiva

Foto: Francisco Lanche

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10/3/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Good trip.

 

  Toda la espuma da a tus pies. No te

vayas ahora, el cielo oscurece. Hay

pájaros salidos de un sueño.

  El cuerpo, se me hace extraño

hundido en la arena. Contemplo

cuanto sucede, me hago liviano y el

viaje comienza…

  Soy yo esta piedra, de cara al río,

curtida de sol y viento, con una sed de

siglos recibiendo la lluvia.

 

© Darío Würtz Paiva

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25/1/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Camalote.

 

Los ojos

atravesados por la noche

llegaban desde el otro lado del río,

con sus ropajes oscuros,

su aroma a tierra húmeda.

Quién pudiera decir

si es hombre o mujer.

Quién pudiera decir

si vale decirlo.

¿Tal vez una sombra?

Pero las sombras

No tienen ese andar…

ese aire a camalote

y niebla por la mañana.

La Luna se vuelve sobre sí

y es un remanso

el barro en sus pies.

Sus pies,

ahora, sobre una ciudad

que mira siempre afuera,

siempre gris…

 

© Darío Würtz Paiva

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