31/7/26

Texto de Hugo Francisco Rivella

  


El ojo sucio

porque el ojo estalla entre rocas y mares y dolores

dolores en la piel en lo que huele en los siglos pasados con sus mamas al aire

sobre el lomo del río

el tormentoso roce del muerto en el camino

el ojo limpio de leer a Castilla de ensuciarse en Bukosky de sangrar con Rimbaud

de andar como Ungaretti caído en los instantes o ser Montale ardiendo con sus gibas    el ojo bisbiseado de Vallejo y los toros que Lorca desvanece en Nueva York

cada verso a estertores respirado en la nuca del verdugo y su espada.

el ojo en el cielo que dibujan los pájaros

los ojos de la niña que se asombra en los peces que buscan caracolas y tesoros perdidos

el ojo del avaro que reseca la risa que vigila cual cíclope el oro y las monedas

que el mercader ensucia con el alma

el ojo desgastado del muerto en una esquina en la zanja del miedo crujiendo sus metales el ojo que ha empezado a leer las letras que desandan el abecedario

papá mamá te amo carbón agua tristeza

el ojo que se cierra para que venga el sueño y lo acune una diabla de azúcar y de nieve

y haga rondas y cante y vuele y enamore y haga feliz la tierra

el ojo de la madre que en el tumulto busca el regreso del hijo girando en el tiovivo

los ojos del Ché y el siglo en sus entrañas

la bala que lo busca sin poder encontrarlo

porque ha mucho tiempo que entre fieras

salió a juntar eternidades

 

© Hugo Francisco Rivella

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