12/4/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Voy a negar el río.

“¿Cómo decir pez, sin nombrar al río?

                                                                     (Matias Barutta)


En un extremo de la noche,

desnudo, contemplando el silencio,

hacia su mejor juego.

Todo

sucede

lento

a orillas

del Paraná.

Corría el agua por su cuerpo,

vasos,

botellas vacías

de una sed inagotable.

Cuando ya no sorprendamos al sueño

busca en mis manos el registro de tu piel.

Una casa, no lejos

de los pies en la arena;

ahora ,

la soledad de los cuartos

habitados por un desierto verde,

convertían

a la luz del día en un insulto.

El río que se va,

es tal vez lo único que permanece

meciendo una pequeña canoa en su lomo.

Un viento dulce,

un leve aroma

descubriendo los rostros.

Los rostros al sol

de los tristes prestidigitadores

revelando sus trucos,

“entonces te hallaste tendido…”

Parece deslizarse

asía el no retorno de la noche

bebiendo de las bocas,

estallando el silencio.

Y se va,

se va caminando

por el borde calmo, agua y barro

donde no quedan la marca de los pasos.

Y se va,

herido todo de felicidad.

 

© Darío Würtz Paiva

Foto: Francisco Lanche

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10/3/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Good trip.

 

  Toda la espuma da a tus pies. No te

vayas ahora, el cielo oscurece. Hay

pájaros salidos de un sueño.

  El cuerpo, se me hace extraño

hundido en la arena. Contemplo

cuanto sucede, me hago liviano y el

viaje comienza…

  Soy yo esta piedra, de cara al río,

curtida de sol y viento, con una sed de

siglos recibiendo la lluvia.

 

© Darío Würtz Paiva

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25/1/23

Poema de Darío Würtz Paiva

 


-Camalote.

 

Los ojos

atravesados por la noche

llegaban desde el otro lado del río,

con sus ropajes oscuros,

su aroma a tierra húmeda.

Quién pudiera decir

si es hombre o mujer.

Quién pudiera decir

si vale decirlo.

¿Tal vez una sombra?

Pero las sombras

No tienen ese andar…

ese aire a camalote

y niebla por la mañana.

La Luna se vuelve sobre sí

y es un remanso

el barro en sus pies.

Sus pies,

ahora, sobre una ciudad

que mira siempre afuera,

siempre gris…

 

© Darío Würtz Paiva

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19/10/20

Texto de Darío Paiva

 


   Todo se disuelve. Y en cada lluvia, me refugio en el estallido de imágenes que emergen dando nuevas formas a los recuerdos. 

   (Todo refugio es atroz, todo recuerdo desolador).

   Miro ahora caer la lluvia por un extremo de la canaleta. El agua forma un charco. Hay hormigas en las puntas de los pastos que sobresalen.

   No hay rostros reflejados en el charco. Es que no habrá fotos que recuerden la tormenta. No las habrá de los ojos de sueños frustrados al amanecer.

   Será todo piadoso olvido… Un algo que no merece ser contado.


© Darío Paiva


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29/9/20

Poema de Darío Paiva

 


La pequeña muchacha

tomó su mejor sonrisa

del fondo del cajón,

donde las guarda,

junto a una que otra mueca de dolor.

La acomodó lo suficientemente bien,

para que parezca real,

y todos celebramos el show.

Cuando me fui,

no pude levantar el peso de esos ojos.

Y guarde uno a uno,

todos los recuerdos de mis manos

en el mismo cajón.

Para que se conserven,

como un cuadro…

 

© Darío Paiva

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15/8/20

Poema de Darío Paiva





-Sobre la cobardia.

  Acaricia los rostros, pronto serán ausencias.
Por el viejo salón, deambulan sus sombras de pájaros desplumados.
  Quién,
quiénes recitarán el linaje de las asesinadas?
Quiénes revelarán a los asesinos?
Marchan las sobrevivientes montadas sobre sus miedos.
La belleza del grito en las calles,
del grito rojo en las paredes nos despedazan “la calma”.    
  Un espectador privilegiado, esos es lo que soy,
carezco del coraje necesario para dar el golpe justo,
quebrar la consciencia, no esperar la próxima…
  El sudor y la sangre,
el hartazgo por el día que termina,
   por la noche,
   por el día siguiente, igual, exacto,
   por los nombres que se apilan como listas de supermercado.
  No escucharemos las historias por sus bocas,
recopilaremos prolijamente los acontecimientos,
las últimas horas, los últimos días.
  Acaricia los rostros pronto serán ausencias...
  Y acá estamos,
como si no pasara nada.

© Darío Paiva

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15/7/20

Poema de Darío Paiva





Duerme bajo una sombra oscura.
Yo reniego de la noche.
Voy hacia el día, temeroso de lo que el día traerá,
esperando por el día que no llega.
Deseamos volver al instante justo
antes del comienzo de la noche.
Porque sabemos que es imposible,
y nos aferramos a las mentiras;
a las sonrisas amables;
a los abrazos incompletos.
Caminamos las calles,
recibimos la lluvia,
cacareamos ideales nobles,
como seres superados, únicos.
Pero somos cobardes.

© Darío Paiva

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3/6/20

Darío Paiva recuerda a Jacinto Piedra



TE VOY A CONTAR UN SUEÑO 

Llegan de noche
gritos lejanos
rota la luna
tiembla de miedo algún charco.
De Salamanca
llaman campanas
los hombres quieren
matarse empuñando un arma.

Ya no se ríen
venden su leña
ya ni agradecen
que el río les dé su arena
solo los niños
pan de la tierra
son las semillas
para hacer nuevas cosechas.

Tranquen las puertas
que afuera gritan
las aves grises
buscando llevarse un alma
sobre los techos
ya han hecho nido
triste esta el cielo
la paz del pueblo se ha ido.

Angel del agua
dame tu espejo
donde la lluvia
de magia prende su vuelo.
en Salamanca
claman campanas
los hombres quieren
matarse empuñando un arma.

Pucha que sueño
fiero he tenido
nubes de humito
a mi patio se han subido
Silba una pava,
cantan rubialas
el monte ríe
le da ojos a mi esperanza.

© Jacinto Piedra




Desfilamos por el sendero de los álamos,
extraña  procesión,
un carnaval de mujeres y hombres invisibles.
Los ojos en el agua,
el agua surcando los pies.
Guapean el olvido,
esperan la sudestada.

© Darío Paiva

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8/5/20

Poema de Darío Paiva



-Hambre.

                       “La jaula se ha vuelto pájaro.”
                                                         (A.P.)                          

prisión para mis manos              
se han vuelto sus caderas.                       
calor húmedo del deseo,                         
acompasar de la piel,                         
sin poseerse nunca del todo.                         
devuelve el espejo                         
imágenes segmentadas                         
(rechinar del mueble y olor a sexo)  
me doy al éxtasis
con la resignación del condenado                       
rituales de pequeñas muertes,
apenas una leve calma en los cuerpos;   
una tregua en la sangre y la mentira.                    
                      
                    
ahora,                         
sentado en un rincón de la vieja casa, 
no puedo sostener la mirada
ante todo un patio de tierra que me interpela.
Y al fin dejar caer los ojos en absoluta oscuridad.                        




© Darío Paiva


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21/3/20

Texto de Darío Paiva



-La mujer del agua.

   Pinta labios rojos sobre sus labios. Ella pone color al día, desde la baranda del muelle, espalda al río. Se estremece, es el viento frío y húmedo de mayo que le ronda la piel. Sólo por esto, la costanera, luce distinta. Hasta el barro chirlo que deja la llovizna es hermoso en este momento.
 Conserva fragmentos de la noche en sus ojos. Toda mano será caricia. Bajo el paraguas de flores, será perdón todo olvido. Y no hace más que mirar hacia la vieja estación.
   Abandonada en un charco, una imagen. Una tristeza de orfandad asola a la ciudad    del ojo  del ojo de fuego.    
   La mujer del agua pinta enormes labios rojos sobre sus labios.

© Darío Paiva

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6/2/20

Poema de Darío Paiva





He visto animales muertos bajo la lluvia,
trozos de animales sobre el pavimento;
un tibio atardecer de monte arrasado,
de comunidad incendiada.
La piadosa civilización ha llegado para quedarse.

© Darío Paiva

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25/9/15

Texto de Darío Paiva



Dejaran.

  No es más que una ventana. Sin embargo, por ella se insinúan otros mundos posibles; de miradas sorprendidas, risas en una cama. De espejos hirientes… mundos de errantes solitarios caminando la noche…
  De este lado de la ventana, todo por hacer. Cubrir los espacios que dejara la noche y ahora el sol, insolentemente los enumera.
– Quién ocupo esta silla junto a la mesa. Vaga, breve sensación de una imagen, que sé, fue querida.
  Restos de un vaso roto, conserva cierto líquido de color indescriptible y se enseñorea entre colillas expulsadas del cenicero. Nadie se atreva a juntarlos; en sus bordes, marcas. Tal vez en ellos se escondan las últimas palabras,-no las recuerdo-, que dejaran las manchas de vino en el mantel.


© Darío Paiva

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23/5/15

Poema de Darío Paiva

                                 

                               Ir. 

El Hombre esperado por el amanecer, 
el instante previo, efímero, 
mirarse las manos, la desnudez, 
quema, 
hiere. 
          Fortifica, 
          bendice, 
          la verdad traída por el alba, 
          el fin de la noche. 



© Darío Würzt Paiva.

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31/1/15

Poema de Darío Paiva



  Ausencias.

“Si no te conozco en esta vida, hazme notar tu ausencia.” 
                    (Milena Agus).


Cuando la noche se vuelve absurda, es decir, indescriptiblemente hermosa, es entonces que prendo un cigarrillo y salgo a caminarla; hasta encontrar el sol.

¿Y si un día descubrimos la soledad? Una sucesión de ausencias no queridas.

No conocía a la niña muerta atada a un árbol, no supe de sus ardientes veranos en el monte chaqueño.


La soledad, bien puede ser un par de zapatillas colgadas de un cable.


© Darío Paiva

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22/11/14

Poema de Darío Paiva


Agua

            I.

Agua, 
siempre el agua, circundándome, 
esta insaciable sensación de sed. 
Inagotable, infinita…




© Darío Paiva

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10/9/14

Poema de Darío Paiva

  

Una de sus máscaras

Me lame, 
me talla, 
me pule, 
me reclama para sí, 
se reserva mi nombre. 
- En el borde calmo de la noche, 
extasiado, saboreo la lluvia.- 
Su caricia helada 
me postra de rodillas; 
la venero, 
¡no reclamo piedad!… 
Soy yo esta piedra, 
desde el origen ofreciéndole resistencia. 
Pero,… estoy cansado, 
mis pies delineando el abismo… 
                 y Ella, 
no es más que una de sus máscaras, 
 la encargada de ejecutar la tarea. 



© Darío Paiva

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18/5/13

Poema de Darío Paiva




Para quien ofrece cerezas en la noche.

-La noche de profundo sueño,
se posó en mis ojos abiertos.
El vino golpeándome la cabeza,
la sed, el embotamiento,
el perfume de su sexo esperándome,
esperando el instante de calma que no llega;
y Yo queriéndome esconder bajo las sabanas…
-Hubo cerezas y besos para la cena.
La muchacha se quitó su última máscara.


© Darío Paiva

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20/10/12

Poema de Darío Paiva



Eternidad

     Donde el sol acecha al Mar
mis extrañas formas prometen volver.

     No ser ya el antiguo canto
que rememora fatídicos atardeceres.

© Darío Paiva

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23/6/12

Poema de Darío Paiva



Un viento es el silencio,
un viento frío lamiendo las bocas;
nombres
que no serán ya pronunciados…
…dentro de mí,
criaturas furiosas.


© Darío Paiva

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9/3/12

Poema de Darío Paiva


Almagro.

No saben que es tibia la noche, duermen.
Muchachas bebiendo en la esquina,
celebran la lluvia que comienza a caer,
humedeciendo calles, veredas,
autos que huyen hacia la mañana.
Se quiebra el sueño en la partida.
No, no es el sueño.
El sonido es más profundo y lejano.
Es la replica del silencio suspendido en las bocas;
la palabra escondida detrás del gemido;
la fuga del lugar de la espera…
La noche sobre si,
cargada en los hombros.
Lo invitan a compartir el vino.
-¿Y por qué no? ¡Si el sol no llega!-
Un vértigo inmenso es ahora la ciudad.
Ni siquiera los labios de quien se queda
lo podrían pronunciar,
sus labios solo contienen susurros calmos.
Las calles son sorprendidas de risas,
cantos de alegres borrachos bailando.
La lluvia en la cara.
Sueña que se va.
Se va para volver a la boca que besa la noche,
encendiendo los días.
© Darío Paiva

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