24/6/26

Poema de Gladis Domínguez

 


TIEMPO KUNUMI

 

Prófugos de la siesta

indiferentes a relojes

trepábamos las ramas de las horas.

Los pies conocían el idioma del arenal

y corrían hasta llegar el sarzo

alegría y miedo se sacudían

sobre el puente colgante.

Nuestra respiración se agitaba

al ritmo del arroyo

que observaba desde abajo.

Todo era parte del juego.

Un Crespín  con su grito de cuchillo

partía la tarde en dos

y el Pombero, paciente y travieso

nos cuidaba desde el corazón del monte.

Había inocencia trepadora en los naranjales

rodillas verdes, bocas dulces

de guayaba y mango.

El mundo cabía en esas  frutas compartidas.

Recuerdo que el catecismo quedaba atrás

cuando la plaza nos llamaba.

La fe nacía en un pesebre ,

creíamos en el Niñito Dios

y en las estrellas donde vivían nuestros muertos

centinelas brillantes mirándonos jugar.

Nos defendíamos sin decirlo

pacto antiguo, primordial

acuerdo escrito en miradas veloces

donde la ternura era la única ley.

Travesura y castigo, circulo infinito

de manitos sucias que guardaron dentro del alma

aquel tiempo kunumi.

 

* Kunumi: Es una palabra para nombrar a niños pero que se hizo extensiva para denominar a los muchachos en general. Proviene de kunu’ũ, que en guaraní significa ternura, mimos, cariño o caricias. Es un término profundamente emotivo que a menudo define la calidez, el refugio y el apego, frecuentemente asociado al cariño maternal o paternal. También puede referirse a un momento de ternura o a dejarse querer. Kunu'ũ: Cariño, mimo, ternura.  Chemokunu'ũ: Me da cariño. 

Kunu'ũmi: Cariñito.

Mi: "pequeñito" o algo con cariño ".

 

© Gladis Domínguez

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