Poema de Gladis Domínguez
TIEMPO KUNUMI
Prófugos de la siesta
indiferentes a relojes
trepábamos las ramas de las horas.
Los pies conocían el idioma del arenal
y corrían hasta llegar el sarzo
alegría y miedo se sacudían
sobre el puente colgante.
Nuestra respiración se agitaba
al ritmo del arroyo
que observaba desde abajo.
Todo era parte del juego.
Un Crespín
con su grito de cuchillo
partía la tarde en dos
y el Pombero, paciente y travieso
nos cuidaba desde el corazón del monte.
Había inocencia trepadora en los naranjales
rodillas verdes, bocas dulces
de guayaba y mango.
El mundo cabía en esas frutas compartidas.
Recuerdo que el catecismo quedaba atrás
cuando la plaza nos llamaba.
La fe nacía en un pesebre ,
creíamos en el Niñito Dios
y en las estrellas donde vivían nuestros
muertos
centinelas brillantes mirándonos jugar.
Nos defendíamos sin decirlo
pacto antiguo, primordial
acuerdo escrito en miradas veloces
donde la ternura era la única ley.
Travesura y castigo, circulo infinito
de manitos sucias que guardaron dentro del
alma
aquel tiempo kunumi.
* Kunumi: Es una palabra para nombrar a
niños pero que se hizo extensiva para denominar a los muchachos en general.
Proviene de kunu’ũ, que en guaraní significa ternura, mimos, cariño o caricias.
Es un término profundamente emotivo que a menudo define la calidez, el refugio
y el apego, frecuentemente asociado al cariño maternal o paternal. También
puede referirse a un momento de ternura o a dejarse querer. Kunu'ũ: Cariño,
mimo, ternura. Chemokunu'ũ: Me da
cariño.
Kunu'ũmi: Cariñito.
Mi: "pequeñito" o algo con cariño
".
© Gladis Domínguez
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