23/6/26

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


EMILY BRONTË 

 

Emily Brontë, sacúdete el cuerpo y vuelve a la vida.

 

Escribe para mí ese capítulo negro

en donde la bruma descubre tu máscara de fuego

y el salvaje placer de liberar las manos como águilas.

 

Yo te envidio, Emily,

sin más excusas que las raíces nocturnas

que unían tus pies al centro de la tierra.

 

Por eso te exijo que prolongues el insomnio;

que vuelvas hacia mí tus ojos de borrasca envejecida,

que extiendas tus brazos hasta tocar todo lo que sueño.

 

Gira alrededor de mi cabeza el plumaje de tu cuerpo

y junto con él tráeme la última ráfaga que amaste.

 

 

Emily Brontë, roe la madera y encuentra el camino de regreso.

 

Aunque ahora duermas solamente bajo el tibio reflejo de la luna

donde nunca despiertas al llamado de la hierba.

 

© Patricia Diaz Bialet

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15/10/25

Poema de Patricia Diaz Bialet

  


UN PLATO DE ESTIÉRCOL


Ognuno sta solo sul cuor della terra

trafitto da un raggio di sole:

ed e subito sera.

Salvatore Quasimodo 

 

Cada cual está solo sobre el corazón de la tierra

atravesado por un rayo de sol:

y de pronto anochece.

Traducción de Antonio Aliberti

  

para mi compañero el amor es soplo de extinción súbita

un plato de estiércol

cadena de heces frescas que regurgita a cada baboseo

cucaracha defectuosa que se engendra en la desgana

 

porque él razona el amor como artificio

mientras la otra le ceba el sobaco

dos abolengos falsos e idénticos en sus excreciones

 

-ahora la ignición cubre todo lo viviente como un bonzo desatado-

 

el amor es germen de copera cadavérica

bestialidad que me inyecta

junto a las frases grandilocuentes de su adepta mediocre

futura corpulenta ama de casa amamantando críos propios y ajenos

 

él define el amor como tufo irrisorio

que se burla del martirio de una

ya huérfana dos veces

ya abandonada a la deriva

 

-ahora sólo viajo en una lámpara china desintegrada en el viento

mientras la hoguera bíblica y premonitoria

purifica todo-

 

© Patricia Diaz Bialet

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4/9/24

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


EL OTRO

 

Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.

Raúl González Tuñón 

 

en el sueño ella se pierde con otro

que la atrapa con sus pupilas de avellana

y le susurra todo lo que anhela solapadamente

 

ella es humilde inocentona

que por casualidad pasaba por allí

 

no se imagina en los brazos del otro

ni la enmudece la resina de la realidad que siempre termina por colarse

 

es una exótica flor un poco consternada ante los nuevos halagos

su cintura es angosta y apetecible para el otro

que la saborea en su saliva de ríada

 

ella finge que se escapa de la casa de álamo

que el otro le construye en un chasquido

mientras le borda en sus pestañas la filigrana de los que aman por siempre

 

 

el otro es un entusiasta feliz que tritura nueces para la próxima boda

su género mágico le repara el desdén

ella solamente se deja idealizar así

igual a la tela del pintor

demasiado vacía 

 

Mateo se entromete en un sueño

 

© Patricia Diaz Bialet

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26/5/23

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


una silla en el Abasto Shopping

Av. Corrientes y Agüero, Buenos Aires

 

EL EXPLORADOR 

 

El explorador propicia la humedad de mis curvas

fricciona en mí su propósito tabernario

 

incursiona en el territorio con su pata de abeja

o manosea desde lejos mi espuria abertura

 

sobresale entre las iguanas tendidas al sol en la siesta norteña

me envuelve antes que nadie con su baba vidriosa 

 

se lamenta del bochorno

yo me apuro a abanicarlo

lo rocío descuidadamente

su cutis es fruta abrillantada

 

un gesto microscópico y la manopla de hartazgo se esfuma

 

ya en la habitación de cobre

el explorador se embellece con mieles y puñaditos de celo

 

para paladear esta tarde juntos

se necesita un trayecto de manteca adúltera

concentración a pleno

y nunca maldecir a las esposas o las madres

 

© Patricia Diaz Bialet

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21/1/23

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


ELUCUBRACIONES DESDE UN PATIO DE COMIDAS

 

En esta tarde de oro

soy una vieja cosa desteñida.

Emilia Bertolé 

 

yo que fui astuta

ahora soy absoluta marrana

 

en mi valle insensato

condenada a mi barca contraria

incapaz de conseguirme un asilo

ni un lugar de respeto

 

hilvanada al antihéroe

acicateada por su aguijón inclemente

 

mi esfuerzo es suerte de hierro en el naufragio

 

yo que fui bicho razonante

ahora soy pólvora histérica

 

yerro con frecuencia

ostento mi estupidez lindante con la furia

 

© Patricia Diaz Bialet

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14/10/22

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


EN MI ALHAJERO

 

mucho grito de urraca mal servida

mucha bataola de ímpetu

pero el desleal no logra deportar de mi alhajero los escritos fatídicos

 

el litigio es esporádico

caprichoso

en él relucen las pérfidas malhechoras

el acoso de las pardas busconas

la dilatación de las pupilas

 

cuanto más exaspera su vena

tanto más la reliquia-evidencia se torna soberbia

no logra suprimir la letra antorcha

las oraciones azotes

los adjetivos magnos con que seducía a la querida

las esquelas letales reincidieron como larvas

 

el dije que pende del cogote de la concubina

mejor se luciría sobre mi intacto canesú

 

porque este montoncito de bofe que es mi piropeador de ahora

en su alpargata de sirena errante

cría felonías varias

 

aprendiz tardío de Adonis

subasta su fugaz cerebro pasajero

me destroza con su músculo furioso

 

el río medieval de mis antepasados ya me lo había advertido

no te inmiscuyas más de lo debido con un intrascendente

 

© Patricia Diaz Bialet 

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25/6/22

Poema de Patricia Diaz Bialet

  


UN EXISTIR LÍQUIDO Y LEJANO

 

a mi abuelo materno Carlos Alberto Sáenz *

in memoriam

 

La gama de mis pedidos

termina, lo espero, aquí:

fueron por ella y por mí

en tu voluntad unidos;

fueron anhelos cumplidos,

y sólo falta una cosa:

que bajo la misma losa

nos cobijes a los dos,

oh providencia de Dios

infinita y minuciosa.

Carlos Alberto Sáenz

 

en tramos matutinos escucho silbar la pava de mi abuelo

sin su presencia

un día es once horas de soledad continua

 

mi abuelo es el prócer de mi infancia

 

el abogado nacido en La Plata

el exquisito traductor del Psalterio

el poeta

y su bondad que atesoro

desde la noche en que lo protegí de la muerte

 

mi abuelo con su mirada diamante

practicaba el pesado perdón de los seres humanos

 

en su recinto de último segundo

con su atisbo de clavadista

se afirmó en la espalda lacia del arcángel

y desató sus nudos divisorios

 

a través de la persiana en el cuarto de huéspedes

recibió el reverso del tiempo

con sus pechos rajados y sus pupilas enredándose en mi llanto

 

 

el Dios que él amaba se arrodilló ante él

lo envolvió en abundancia

-mi abuelo comenta ahora desde su estela perenne-

 

 

su ternura fue madero macizo en mi tempestad tardía

y es por su legado que yo reverdezco

 

 

la muerte es un desierto ineludible

una apnea incesante

un existir líquido y lejano 

 

* Carlos Alberto Sáenz [La Plata, 1895 – Buenos Aires, 1976] Se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata en 1919. Fue Gerente General del Banco Nación. Estudioso de la teología, la filosofía y la literatura, integró el grupo fundador de las revistas Signo y Número. Dio clases en los Cursos de Cultura Católica. Publicó en 1965 su traducción al castellano de The Dream of Gerontius, de Cardenal Newman, bajo el nombre de El Sueño de Geroncio. Tradujo los Salmos –uno de los libros poéticos de la Sagrada Escritura– de la Vulgata latina, bajo el nombre de El Psalterio en Vulgar, con prólogo del padre Leonardo Castellani en 1965. Dejó una considerable obra poética, notas, ensayos, y traducciones del latín, francés e inglés. Entre estas obras se encuentra el poemario Verba Denaria y una serie de traducciones de gran belleza de poemas de Francis Thompson y Paul Claudel, entre otros.

  

el departamento de mis abuelos

Güemes y Virasoro, Buenos Aires, 26 de abril de 1976

 

© Patricia Diaz Bialet

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5/3/22

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


MI PERRA NOCTURNA

a mi perra Heather

in memoriam

 

En mitad de un sendero

circular va mi paso

ocupando su propia huella,

del ayer infinito

al futuro infinito,

comprobando

tu breve ausencia de la tierra,

Norberto Silvetti Paz

 

Todos los atardeceres frente al cementerio con coraza de titanio.

Con precisión de orín de celo.

Con mi perra usurpadora de edredones.

Con mi perra de placer escapándose de a poco.

 

Frente a las bóvedas renunciadas por tres rosas.

Frente a los gatos hambrientos y sus zarpas.

Frente a la anciana hundida en su olor a sopa.

 

Mi perra descubre cuevas de arbustos en crepúsculo,

volquetes desplomados,

certezas de basura codiciada,

árboles de dura corteza sin amparo.

 

Todos los atardeceres frente al cementerio con mi tesoro constante.

Mi estrépito de bienvenida.

Mi vigilancia húmeda.

 

 

Mi perra de furia mal pronunciada.

Y sus sílabas remando perpetuamente en la turbiedad de las almas. 

 

paseo nocturno con mi perra Heather en Plaza Francia

Buenos Aires, 1999

 

© Patricia Diaz Bialet

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7/12/21

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


LA SALA DE LOS ESPEJOS

 

intrascendente tiempo

prodúcete a tu gusto

en tanto yo camino por la avenida abajo

avanzo te traspongo y vuelvo a entrar en ti

pasando impunemente tu límite de agua

César Fernández Moreno

 

el baile recibe a las alumnas de sexto grado

mariposas primigenias que acuden a derretirse ante los chicos

 

todas lucimos las prendas adecuadas

las colas de caballo

las polleras de tablas escocesas

los pendientes besos esporádicos

 

en esta sala de espejos veteados

nuestras siluetas diminutas deponen los escudos paternos

al son de los discos de moda

y todos las zapatos despegan de su niñez gradualmente

 

es una suerte que nos conozcamos a través de oscilaciones

que probemos de esto y de aquello

que ondulemos nuestros cuernos de marfil espantadesventuras

 

es una suerte que el tembladeral de los flirteos nos traspase de repente

en este atardecer festivo

porque ahora somos elixires inexpertos y felices

 

ya habrá ocasión para la derrota segura

para fijar nuestros pies en el espacio

y evaporarnos 

 

 

una fiesta en una sala de espejos veteados

Gorostiaga y Villanueva, Buenos Aires, 1973

 

 

© Patricia Diaz Bialet

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2/8/21

Poema de Patricia Diaz Bialet

 


CUCHARAS DE SÉMOLA


a mi abuela materna Pura Rosa Torres de Sáenz*

in memoriam

 

Me parezco a tu ausencia y te pareces

a mí resucitada.

María Elena Walsh

 

Mi abuela Pura Rosa no logra disiparse

Ni su sillón de cobre ni su tez de aguamarinas

 

Ni su voz de fruto aguado

Ni su implacable espejo ceniciento

 

Es mástil en la ausencia

Cigarro iridiscente que restituye lo extraviado

 

El pellizco en el anverso de su codo

Y la seriedad con que me hablaba

El rumor de su tintura malva

 

Mi abuela Pura Rosa es mi salvoconducto

 

Cuando la encuentre en la precisa hora

Cuando la tienda en su mantel de pétalo

Cuando nos guarde el mundo en su baúl de círculos celestes

Y nos cobije la entraña de titanio de los ángeles

 

Ella será historia macerada en el frasco de mi agalla

Fiordo en la escarcha

Un cofre de pompones en el espacio secreto

 

Ella -para quien soy princesa velada en la retina-

Dispensará sus bondades

En mi gota de herencia peñascosa próxima al polvo 

 

*  Pura Rosa Torres de Sáenz [Córdoba, Cir. 1891 – Buenos Aires, 1977]

 

el departamento de mis abuelos

Güemes y Virasoro, Buenos Aires, 30 de marzo de 1976

 

© Patricia Diaz Bialet

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9/12/20

Poema de Patricia Diaz Bialet

  


un hospital en la calle Perdriel

Buenos Aires, junio de 2010

 

SALTAR 

 

Saltar desde la certeza de los misales

los altares

la cuerda de los reglamentos

las tareas mediopelizantes

los cenáculos los festejos los dogmas de toda clase

 

Saltar desde el reptil estival que anida en el raciocinio

cuando beso al consorte astuto para monedas de cambio varias

 

Saltar desde los miembros juveniles

que se enfilan como palitos chinos en su estuche de prudencia

 

Saltar y arrojar las dotes al vacío

las suertes urbanas a la deriva

los púlpitos esperanzados en la futura lechigada

 

Los complacientes barajan las alianzas desde que tengo doce años

 

Hay que saltar desde lo seguro

los trabajos los vecinos los hijos las madres

los jardines de pañales

las infidelidades venideras

 

No lisonjeo al marido de tres clubes

al escribano

al empresario con su tatuaje obligado y dolorido

 

Saltar sin inducir las consecuencias

se quitan las redes una a una

y se salta

sin más

ni siquiera el amante acompaña

él también se extirpa de mí

 

© Patricia Diaz Bialet

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10/10/20

Poema de Patricia Diaz Bialet

  


MIS SEDIMENTOS MILENARIOS


a mis antepasados

 

La muerte es un paso

entre dos

que es siempre uno.

Dora Fornaciari

 

Si me mirasen bien de cerca

-Y sería mejor con prismáticos opuestos-

Podrían detectar mis sedimentos milenarios

 

Según me cuentan

Ellos provienen de otras fecundaciones

No son huecos de orfandades

Sino historia repitente

 

A medida que transcurren los años

Se asientan y proliferan

 

En ellos me visitan mis ancestros

Aterrizan con sus lotes de reminiscencia

 

En su declive hacia lo eterno me renacen con apogeo constante

Con su devoción feligresa a la literatura

Y con alguna otra elegancia en el mapa de la sangre

 

El mérito de mis predecesores es permanecer contiguamente

Acrecentar mi poema

E impedir la estocada certera

 

 

Mis orígenes y yo cerraremos el círculo oportunamente

Visita púrpura junto a ellos será la partida rotunda

 

 

 

© Patricia Diaz Bialet


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26/8/20

Poema de Patricia Díaz Bialet





A LOS DOS

a mi hermano Juan Martín Díaz Bialet
in memoriam

Y después de esta larga noche tediosa
nos volveremos a encontrar.
Vendré de lejos gastado de muerte y recomendaciones,
cansado de lo cotidiano y de lo cósmico,
de las grandes preguntas y las grandes respuestas.
Héctor Yánover


me zambullí con la tropa del hospital nocturno
a lo largo de los roncos corredores que lindan con tu lienzo irreversible

pero no fui cándida hermana
apenas el apretón de la despedida
la morisqueta justa
o el compartir la taza y la soberbia


en ese conmemorar la suerte mezquina de poder ver apenas un mar turbulento
en esa contextura de aura que te encierra
ya serás todo lo cristalino

el mundo nos sostiene aún a los dos
sin embargo

© Patricia Díaz Bialet

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18/7/20

Poema de Patricia Diaz Bialet


  
LA BARANDA

Aquí estamos, Señor, de este lado del mundo,
mirándolo todo detrás de un vidrio oscuro.
Antonio Aliberti

Hasta los ángeles
Tienen prohibido intervenir
En saltos al vacío
Sin alas.
Rafael Squirru

una mujer se trepa a la baranda de su balcón
tiene puesto un salto de cama de seda ocre
el cabello a media altura de los hombros

me mira
no vacila
nada me indica que debo evitar su tragedia

detrás queda su marido
vociferando crueldades
y su hijo inundándose en desamparo

la mujer descalza siente el hielo galvanizado de la baranda
las plantas de sus pies alcanzan a reconocer la temperatura enemiga
ella no titubea
sabe que desea finalizar la estúpida conversación
de una vez y para siempre

está vestida en seda ocre
su cabello es fino y cuidado


no oscila
y se deja caer
prefiere lo desconocido
habrá de ser mejor que toda esta podredumbre

© Patricia Diaz Bialet

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27/6/20

Patricia Diaz Bialet recuerda a Jorge Leonidas Escudero



Tras la llave

¿Quién va? ¿Quién anda?
Díganme quién es y de dónde va a dónde
ese que ante mi puerta pasa a
ser feliz o a inmensamente
andar entre los que no aciertan una.

Pregunto e insito porque anda ese hombre
con la lengua afuera por cansancio y sed
y yo corro igual ante espejismos. Buscamos
lo que jamás de los jamases, pero.

Esto es porque andamos
de modo picaflor en flores mientras
los gatos acechan. Miento,
no se trata de flores ni de gatos
sino de tantear piedras, ver si alguna
es la filosofal de toque para
cambiar nuestro mundo.
Y es mejor no decir más porque estamos
golpeando puertas del horizonte
con la cabeza y nos rebota, pelota,
sin que podamos agarrar la llave.

© Jorge Leonidas Escudero


LOS QUE FUERON

A veces me aparecen.
Levísimos como una niebla de invierno.
Manuel J. Castilla 

los que fueron se acoplan a nuestra retina
como astillas injustas divulgándose en el desvelo

sobresaltan en el oscurecer
con su canción de ladrones que emana desde el arroyo
son imanes encendidos

cierro los luceros a las dos de la mañana
sus voces cobran sobrevida
se ubican en la frente
me desbaratan el brío como crines caprichosas
de a poco desarman mis húmeros
mis sillas para no dormir

abrevan en nuestra pesadilla
estremecen las creencias
se pasean placenteramente por nuestras vísceras dormidas


con creces pagarían por volver


© Patricia Diaz Bialet

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