13/6/26

Poema de Águeda Franco

 


era un jardín de espalda al infortunio

seguro y fugaz como el rocío

 

 un colibrí oroverde visitaba corolas

 entonces no sabía que era mensajero

 del mundo de los muertos

 no existían los muertos en mis días

 en el jardín brotaba la rosa de los vientos

 y llovía una nube cada tarde

 allí pasaba el mundo

 viajeros coloridos

 de lánguido equipaje llegaban a su fronda

 fluyendo de una fuente se derramaba un agua

 que saciaba la sed como ninguna

 

 yo llegaba por un atajo de azucenas

 impregnadas de asombro

 hadaspolillas blancas

dormían en la base de helechos enrulados

 con un palito les tocaba el lomo

 y alzaban vuelo saludando en su lengua

 mi cabeza con alas respondía el saludo con una reverencia 

pasó el viento y el tiempo

 

algo quebró de un saque la membrana del sueño

se me desdibujó el sendero

no supe regresar

y no sé si aún existe en algún plano

 

cómo perdí las claves para desembarcar

en el jardín de todos los cobijos

es la pregunta negra

la espina envenenada

que va pudriendo el corazón

 

© Águeda Franco

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4/3/26

Poema de Águeda Franco

  


               mis amantes levitan en la noche

aparecen sencillos caminando en mis sueños

como si nos hubiéramos despedido ayer

vienen del inframundo

hombres que amé desoladamente

hombres que alguna vez me amaron

 

      (mi piel tenía olor a violeta

       nacida en los resquicios    ese húmedo aroma)

 

¿querrán anunciarme algo?

¿que mi tiempo se agota, por ejemplo?

¿son mensajeros?

¿son advenedizos que permean la seda

que  separa los mundos?

hombres que me quisieron a mansalva

o con una locura difícil de domar 

 

si me amaron

¿qué amaron?

¿mis ojos como pozos de tristeza?

¿mi silencio de  brea?

¿mi compañía austera pero fiel?

¿la estrella en fuga que me cruzó la frente?

¿qué habré sido para ellos?

¿una raya de luz en el cielo nocturno?

 

no exigen   no intimidan

aparecen de a uno cada noche y me miran

figuras mudas contra un decorado

 

algo tienen de mí

algo me dieron

 

viento de otoño los arremolina

los sube a la memoria

los desgrana sobre un colchón de hojas

para que ya no duela

 

© Águeda Franco

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19/1/26

Poema de Águeda Franco

 


La que regresa

                                             El  que regresa viste un traje / de ilusión y derrota  (Edgar Morisoli)


la que regresa no es la misma que se dejaba ir en el río

ondeaba su razón en la corriente

escribía mensajes en las piedras

que volvían al lecho cayendo de sus manos

agua en continuo movimiento

salpicadura  sol de enero

caballos que bebían en la orilla

dorados y bermejos

 

la que regresa es otra que ha bordeado

con pie desnudo el filo del abismo

la tenue línea que separa el más acá del lado oscuro

hendidura  azulada de sus plantas

 

la que regresa busca

la mirada que tuvo

el sueño en que creyó

una trampa de espejos

el camino deshecho en el olvido

 

la que vuelve es otra no es la misma

y no es  el mismo río ni las piedras

ni el sol que cae a plomo ni la tarde

 

busca su vestimenta de fantasma

camina al horizonte sin ser reconocida

diluída en la tarde la que regresa es otra

no es una como no es uno el río

 

la que regresa sabe

que es una con el río y la tarde y las piedras

el aire y los caballos

                                                                          

a  Elda Durán, por esas tardes en el Chocancaragua

 

© Águeda Franco

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16/12/25

Poema de Águeda Franco

 


cinco toneladas de escombros

sobre mí

siete mil litros de  agua salada

un mar sobre mí

un desierto  encima mío con su anchura y todo su cielo

un  planeta  aplastado y terco sobre mí

rocas sin agua y sin embargo

aprender a respirar de nuevo

debajo de cualquier derrumbe

respirar

como si tal cosa    como si fuera fácil

como

si fuera natural

estar abajo

 

© Águeda Franco

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28/11/25

Poema de Águeda Franco

 


chau aguedita

dijo su voz minimizando mi nombre

 

aguedita es un árbol de centroamérica

crece muy bien en cuba

tiene pequeños frutos rojos

y la corteza amarga se usa

para aliviar males hepáticos

 

durante las luchas revolucionarias

calmó la fiebre  de los heridos

 

duro y amargo el corazón de este árbol

se multiplica en subespecies

y  todas brotan con facilidad

y todas son medicinales

y ninguna me nombra

 

aguedita no soy

-ese  árbol servicial-

no apaciguo la bilis convulsa

ni  la fiebre de la revolución

 

no curo

no espero ser curada

 

soy sorda  a esa voz

que empequeñece

 

© Águeda Franco

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18/10/25

Poema de Águeda Franco

 

 

Cada mañana

con un rumor de huesos perforados

abandona su cama

y va al cuarto del hijo.

Lo ve dormir

náufrago a la deriva de sí mismo

abandonado por los buenos vientos.

Treinta años tiene el hijo

pero no se da cuenta.

Una larga rutina montada en el silencio

es lo que los mantiene

Palabras sin sonidos

deshilachadas como lluvia

caminos que se borran

para sus desencuentros.

 

Hace tiempo la madre empezó a envejecer.

El hijo no lo sabe.

La mujer cada día

deja vagar los ojos sobre su hijo náufrago.

Y siente que el cansancio

le gana la pulseada.

Tal vez el hijo

inmune a la misma realidad

no se despierte nunca.

                                                                         

© Águeda Franco

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12/8/25

Poema de Águeda Franco

 

 

anillos

 

me puse el anillo de mi madre

en la mano izquierda

cuando ella murió

su anillo de casamiento

gastado y chueco

 

me quedaba grande

lo sujeté con otro

plateado

comprado en una feria

 

un anillo de oro

deformado

por cuarenta años de matrimonio

y un anillito ingenuo

con aire hippie

 

los dos en esta mano

que no llevó uno propio

durante el tiempo en que tuve marido

 

se ve que no valía

mi mano

un anillo de boda

que se afinara con el uso

 

ni de oro ni de acero

 

ningún símbolo

para días olvidables

que ardieron sin calor

                                                          

© águeda  franco

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2/7/25

Poema de Águeda Franco

 


el que vino de lejos 

 

puso 11 mil kilómetros

entre los campos de batalla

y estos campos lacios

peinados por bueyes

que masticaban paciencia

 

acostada   llanura

sólo la vertical de algún molino

le hacía alzar los ojos

 

cuando  el invierno retaceaba el trabajo

juntaba  a los peones como él

y a los niños

en un galpón de chapas

 y enseñaba a leer

 

entre  él y la trinchera

puso  un continente

y un océano

 

le decían francés

pero parece que vino del piamonte

 

el cañón

retumbaba  en sus sienes  cada noche

 

murió  a los 35

 

lo sobrevive un cuaderno

en el cajón de un mueble

versos en francés

con su caligrafía exquisita

                                                          

© Águeda  Franco 

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29/11/24

Poema de Águeda Franco

 

 

no corren trenes

en los andenes ronca la desidia

tumbada en un banco despintado

los pasajeros se han vuelto transparentes

la que vendía pan

deshace su canasta en la sala de espera

 

no corren trenes

la niebla se  desfleca en las hebras de pasto

 

hasta cuándo el silencio

llamará con la campana rota

la flor de cardo es una aparición

entre los rieles de la playa de maniobras

 

ni sospecha de un vagón fantasma

que estremezca la tierra

y parta en dos la noche

 

la llanura se esfuma

en las vías vaciadas

                                                                                                      

© Águeda Franco

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26/9/24

Poema de Águeda Franco

 

 

            Entre palabras de sonido agreste

         vengo a buscarte.

         No pude venir antes.

 

         No me dejó la lluvia

         no me lo permitió el monte de espinos

         que hacía de coraza

 

         Estoy aquí

         vacía ante la luz de la llanura

         ama de la fragilidad

         avasallada por el horizonte.

 

         Habré tardado mucho

         que tu mirada

         no me acusa recibo.

 

         Me  habré desorientado

         culpa del espejismo de la sed

 

         Habré tardado tanto

         que no tengo lugar  donde la arena

         se amontona contra  el alambrado.

                                                          

© Águeda  Franco

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25/7/24

Poema de Águeda Franco

 


entre bienvenidas y adioses

van fluctuando los días

un octubre demasiado lluvioso

arrancó pétalos amarillos           

no podemos huir

de este viento mojado que penetra la tierra

y la doblega

como si fuera mansa

como si fuera una mujer cansada

dejándose vencer.

                                                                                                      

© Águeda Franco

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27/5/24

Poema de Águeda Franco

 


la casa sepultada bajo hojas y guías         

de plantas trepadoras    

un hogar en lo verde      

de acceso restringido a colibríes

a palomas del monte     

a pequeños insectos de abdomen irisado

              

allí duermo una siesta   

que dura eternidades     

el silencio amplifica        

los pequeños sonidos    

zumbido de abejorro     

raudo batir de alas del mosquito              

rascar de las patitas del ciempiés

              

aquí quiero quedarme   

ajenarme del mundo      

que se parte en cascotes             

aislarme de adoquines   

salpicados de sangre

              

no llega acá la niebla     

desahuciada  y azul        

con el último aliento del ahogado

                                                                          

© Águeda  Franco

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23/3/24

Poema de Águeda Franco

               


atemporal y trágica

la obdulia preguntaba    

si no habíamos visto a su yegua

              

tras la puerta de alambre            

nos corría un temblor    

ante sus ojos afiebrados              

su pañuelo de campesina de galicia        

sus faldas que flameaban entre el polvo

              

la yegua azul corría cada tarde   

se escurría al galope      

iba hacia dónde

cortando sogas 

brillante de sudor y de aventura

              

al rato             

vara en mano    

una mujer sin tiempo     

con lastimosa aureola de orfandad          

interpelaba al mundo

              

rapaces

               ¿no han visto a mi yeguita?

 

© Águeda Franco


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16/1/24

Poema de Águeda Franco

 


Listado

 

el baúl que trajo la bisabuela de Italia con los sellos del puerto

las piñas de un bosque oloroso frente al mar

la vasija que un alfarero sanjuanino suavizó con sus manos

una lechuza en roja madera de algarrobo

el agua azucarada que di a los picaflores

las siestas  de verano

          su olor a pasto seco y a chicharras

la escarcha del invierno cricreando bajo el pie

el ruido de las hojas del otoño

una lágrima como una esquiadora bajando la mejilla

semillas con forma de manos en oración o aplauso

la borra de café que contaba mi historia

las voces de los hijos

las carcajadas de los nietos

el arrastrar los pasos de mi madre que ha caminado tanto

la  mansedumbre de la mirada de mi padre

y unos poemas

que me siguieron como perros a través de los años

 

© Águeda Franco

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7/6/23

Águeda Franco comparte a Santillán/Zuazo/Pascual

 


Se acerca el viento

en la cola de dios o del diablo

 

es hora de  sacar a la intemperie

mis incomodidades

el moho del silencio

 

ver pasar

el potro de mi rencor

manía de mi pulcritud sacrificada

 

revisar la memoria

y disolver en ráfaga lo que lastima

 

que pase el viento con su olor a tierra seca

y me haga bailar sobre su soga

 

esta vez no temo

 

lo espero

con piedras prehistóricas

con la sal del infortunio

lo siento

envolver el vestido

estallar entre mis piernas

salvar mi sexo

             el prejuicio

                                                           

Alicia Santillán 

 


Entre las cañas es verde amarillo el tiempo.

No tiene nombre la tierra.

Rayos de luz inclinados hacia el río

desbordan el agua de dorados.

Entre las cañas la familia baila

confabulada con el sol.

Váyase hijo mío a la ciudad

el santo hará de las suyas para que llegue.

Prepara tamales para el viaje en tren

llevando a Catalina en su recuerdo.

Cruza el desierto de sal

soñando con frutos frescos.

La ilusión se mece sobre plumas

de pájaros que vuelan

y las cañas se abren

cautelosas con la ayuda del viento.

                                                                          

Marcela Zuazo

 


En un claro al borde de la laguna

vemos un pequeño cuis

nos acercamos despacio

el animalito huye y se refugia  en la oscuridad de su cueva

bajo ramas en equilibrio

y caños de desecho

pienso

yo también tengo por costumbre

correr ante lo desconocido

esconderme en una cueva inestable

bajo desechos de palabras

en una oscura soledad de papel

casi sin aire.

                                                           

Daniela Pascual 

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7/10/22

Poema de Águeda Franco

                      


una fisura en la boca de abril                     

es este día                         

un ojo que dormita y no descansa                          

una grieta que escarcha los fragmentos 

                             

(por qué no me sorprende                          

esta muerte negada en los puñales                         

presentida en tu olor                    

revolcada en insomnios                

que vuelven viejo el mejor día                  

por qué no me sorprende                           

este dolor cansado de golpearse                             

en el mismo lugar amoratado                   

la flor del framboyán que se deshoja                      

después de haberse oscurecido…) 

                             

sostener en las manos un mundo fisurado                          

agobia mis espaldas                      

tu juventud se escurre en la fisura                          

se pierde como un agua               

la sigue mi mirada 

                             

no puedo remediarlo                    

y es tan triste. 

                                                                                                                      

© Águeda Franco

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23/9/22

Poema de Águeda Franco

                   


                           
            

trascendencia                             

                             

una tarde de enero                       

arrojé mis semillas                         

con gesto distraído                        

no tuve en cuenta                          

calendarios lunares ni solares 

               

algo habrá de crecer               

de esta siembra tardía               

al azote del viento 


          azorada criatura de pálida raíz

          gota verde de luz

          ojito vegetal entre la tosca

                             

el rocío  su gota              

caída por azar sobre la grieta                    

la semilla en lo oscuro              

                             

algo debe quedar

                             

el calor de mi mano                      

en los terrones pardos

 

© Águeda Franco

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