13/6/26

Poema de Águeda Franco

 


era un jardín de espalda al infortunio

seguro y fugaz como el rocío

 

 un colibrí oroverde visitaba corolas

 entonces no sabía que era mensajero

 del mundo de los muertos

 no existían los muertos en mis días

 en el jardín brotaba la rosa de los vientos

 y llovía una nube cada tarde

 allí pasaba el mundo

 viajeros coloridos

 de lánguido equipaje llegaban a su fronda

 fluyendo de una fuente se derramaba un agua

 que saciaba la sed como ninguna

 

 yo llegaba por un atajo de azucenas

 impregnadas de asombro

 hadaspolillas blancas

dormían en la base de helechos enrulados

 con un palito les tocaba el lomo

 y alzaban vuelo saludando en su lengua

 mi cabeza con alas respondía el saludo con una reverencia 

pasó el viento y el tiempo

 

algo quebró de un saque la membrana del sueño

se me desdibujó el sendero

no supe regresar

y no sé si aún existe en algún plano

 

cómo perdí las claves para desembarcar

en el jardín de todos los cobijos

es la pregunta negra

la espina envenenada

que va pudriendo el corazón

 

© Águeda Franco

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