12/6/26

Poema de María Julia Druille

 


Sólo las hojas tiernas 

 

como si un abejorro nocturno

secara el néctar del poblado

                                  amanece

la naturaleza ignora la guerra

también la desmemoria olvida

 los tiempos siniestros

                                de la muerte

y despierta cada mañana

como el día de la marmota

a las armas otra vez

nadie percibirá el aliento

de los pimpollos que pese a todo

                                        resisten

la pólvora se pavonea por las calles

 dueña del aire y de los ánimos

y la familia recita un conjuro

                              contra el miedo

pero la madre ve lo invisible

                         cocina pan, tuesta almendras

entibia leche

 con un gesto de campanilla invita

a una pareja de refugiados

ellos mitigan su vigilia de cansancio

su hambre de semanas de marcha

 la madre

en su gesto de cascabeles

de brisa de musgo verde

de orilla suave

dibuja con sus manos

un milagro

 

© María Julia Druille

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