Poema de María Julia Druille
Sólo las hojas tiernas
como si un abejorro nocturno
secara el néctar del poblado
amanece
la naturaleza ignora la guerra
también la desmemoria olvida
los
tiempos siniestros
de la muerte
y despierta cada mañana
como el día de la marmota
a las armas otra vez
nadie percibirá el aliento
de los pimpollos que pese a todo
resisten
la pólvora se pavonea por las calles
dueña
del aire y de los ánimos
y la familia recita un conjuro
contra el miedo
pero la madre ve lo invisible
cocina pan, tuesta
almendras
entibia leche
con un
gesto de campanilla invita
a una pareja de refugiados
ellos mitigan su vigilia de cansancio
su hambre de semanas de marcha
la
madre
en su gesto de cascabeles
de brisa de musgo verde
de orilla suave
dibuja con sus manos
un milagro
© María Julia Druille
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