Poema de Adrián Marcelo Ferrero
Tríptico: Elegía de Río Santiago
I
Un fervor de marineros
Escucho un fervor de marineros,
una tripulación que de uniformes
se resuelve en un saludo al horizonte.
Los marineros
que agitan los remos en la espuma
sobre la frescura de las olas
también cantan sus canciones,
atentos a no desentonar
con la música de la mar.
Escucho un fervor de marineros
y las muchachas se alborotan,
agitan sus faldas el viento Norte
y dejan alterado y suspendido
el juicio de los camaradas de a bordo.
Estoy feliz de este homenaje,
en el que mi padre fenecido
siquiera por el instante de un escrito
me permite reconciliarme
con un oficio de altamares
que le son tan ajenas
a mi obstinado afán
de trajinar la tierra y los libros.
Papá y yo ahora estamos en paz.
Me acerco a su tumba procelosa,
aspiro de una bocanada
el río caudaloso,
Santiago así llamado,
y algo en mí se encoge de alegría
con la camaradería que brilló antaño
en estos parajes
que él fatigó de sobra,
con sol, vientos o lluvia.
Este grumete que escribe
se entrevera con su genealogía,
y se reencuentra por fin en un río
con el destino
que tan celosamente
guardado lo tenía.
© Adrián Marcelo
Ferrero
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