Poema de Ernestina Elorriaga
Nos atrevimos a cerrar los ojos
después nos atrevimos a enmudecer y a
esconder
los estertores de la piel y de la siesta
bajo el perfume del duraznero la ronda de la vida nos abrazaba
y tu corazoncito y el mío
se agitaban en el remolino que nos
entreveraba hasta perder los miedos
nos mostrábamos el sexo
mientras a lo lejos
los caballos sacudían sus varas erguidas.
© Ernestina Elorriaga
Etiquetas: Ernestina Elorriaga



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