10/10/26

Poema de Ernestina Elorriaga

  


Nos atrevimos a cerrar los ojos

 

después nos atrevimos a enmudecer y a esconder

los estertores de la piel y de la siesta bajo el perfume del duraznero la ronda de la vida nos abrazaba

y tu corazoncito y el mío

se agitaban en el remolino que nos entreveraba hasta perder los miedos

 

nos mostrábamos el sexo

mientras a lo lejos

los caballos sacudían sus varas erguidas.

 

© Ernestina Elorriaga

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