Poema de Pablo Duca
Una paloma cruza el cielo mojado
y un benteveo hace alarde de su garganta.
Un hornero sale a su rama balcón.
Nada tiene un porqué
hasta que llueve.
El agua crece
como crecen las enredaderas
que ahogan.
A veces es necesario
escuchar los golpecitos
de las gotas que caen
para escuchar una palabra..
El hornero se refresca y huye.
La lluvia va cediendo por la provincia
y va creciendo por la capital.
Nada tiene un porqué.
Nada
o casi nada
en un mundo donde los padres se mueren.
© Pablo Duca
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