5/10/26

Homenaje en el fallecimiento de FABIANA POSSE

 Me entero del fallecimiento de Fabiana. La conocí en el 2010 y desde ahí estuvo en Mispoetas por varios años. Gran poeta. 

 Una pena su partida, tan joven. Dejo un abrazo a sus familiares y amiges, Gus.


Toda ella

 

Toda ella.

Toda noche que ilumina y ciega estridencias.

Hasta los grillos se callan cuando ella abre los ojos.

Toda ella vestida de luciérnaga azul, bebiéndose galaxias y demonios.

De azul febril se pinta las costillas, desde ahí canta, desde ahí anuda los sueños de los hombres.

Toda ella princesa rota.

Despoja orquídeas del aire y se baña en su champaña delirante.

Niña, perra insólita, hembra de todas las tinieblas.

Amante de Caín, ofrecida al sacrificio.

Inmolada en ron, embriagada por amor al golpe del cristal.

Toda terciopelo desmayada de química imperfecta.

Sin sinónimos que la desnuden mejor.

Hembra lirio más valiente de noche porque la piel le sobra en el cuerpo cuando las almas se apagan.

Mujer imán.

Toda ella.

 

© Fabiana Posse

 

Manto de Olvido.

 

Ya, desaparecer.

Milagro de menta.

Ocaso efímero del lobo.

Segundo blanco que engrandece a la fiera.

Tiempo filoso rasante cortando la risa por la mitad.

Mil pedazos de sed.

Rumores que reprochan los cuentos que chocan entre sí.

Rígido y cómodo se involucra en la ensalada de sus miedos.

La ropa fría le vomita un paisaje salido de la misma perturbada puerta violeta que abrió con los dientes.

Y cree.

Regresa a la mansión de sus acordes de púas.

Rompe la cáscara, se devora a si mismo sobre la mesa.

Camina su calle helado y se fuma el egoísmo que calmó en sus sueños.

Y baila sobre tumbas de escombros.

Se envuelve en la punta de un árbol sin raíces, con un bonete rojo oscuro, gritón, insoportable.

Persigue una peluca de pájaros que no habla desde los tajos del cuerpo.

Hundido sobre un tempano mudo deja de existir en los cuadros.

Rueda en caravana la noche entera, errante, transitado, intoxicado de pensar beber su sangre.

Transpiran las compuertas de la canalla herida.

Olvida lo que no amanece en sus ojos.

Olvida la edad de los nocturnos y la ruta al paisaje del tesoro.

Olvida al pirata de luto dormido dentro de la calesita.

Y perseguido en su cruz, naufragado de medallas y plumas inquietas,

vuelca el esqueleto de un tren dentro de su nombre.

 

© Fabiana Posse

 

Presagio

 

Antes de mojar la arcilla, antes de nacer del barro,

había que rodar sobre el césped de la perra magia.

Había que cabalgar los fantasmas amados.

Había que reírse de las flores masacradas en la ansiedad del vórtice.

Y darle sentido a estos peces alocados que llevamos en el vientre.

Había que aspirar los crujidos insolentes del alma.

Había que confirmar ese pacto en que tu lluvia y la mía

sonaban gemelas

dentro de este universo tiernamente iluminado.

 

Entonces

para llenar los huecos del instante

debimos primero censurar la daga del silencio.

Para ver

primero debimos cerrar los labios

y dejar que estallaran aquellas plegarias azules.

Para crecer

devoramos la voz del mar en nuestras costillas.

Abrimos los huesos,

perfumamos los temores,

cuidamos las palabras que sangran,

desplegamos los cuerpos en espiral,

rodeamos el camino de la muerte.

Nos llovimos de verdades.

 

© Fabiana Posse

 

Las palabras que nos piensan

 

Tengo que dolerme.

Tengo  que incendiar  una llama sospechosa en mi rostro.

Tengo que rugir en  el polvo de esta  noche hembra.

Tengo  que apiñarme con princesas sin brújulas, reas de barro, trenes de cartón transparente,

 y decidir con que llave vamos anestesiar  abismos.

Tengo que nacer  letras rabiosas dentro del ring de mi voz.

Tengo  que aburrir al viento de sinónimos y cenar coraje.

Tengo que fracturar  la luz del alfabeto  y adoptar un  laberinto de pan.

Tengo que afilar tijeras y parir mis huellas que juegan brillosas.

 Tengo que vendar la jaula de cristal que me abraza.

Esperar el verso.

Rodear mis dedos de cactus.

Comprarle a  la hoja en blanco unas vueltas en la calesita del celibato.

Dar tiempo al arrebato de la musa.

Abrirme  toda al hipnótico cifrado que morderá como una cobra.

Habrá que resistir el veneno entre las venas.

Hasta sentir la atmósfera que sostenga el peso exacto del poema.

 

© Fabiana Posse

 

Más de Fabiana https://mispoetascontemporaneos2.blogspot.com/search?q=Fabiana+Posse

 

Mención de honor en poesía y participante de las antologías editadas:

- Autora del guión de teatro infantil “Que se esconde detrás del arco iris”… obra realizada en el teatro El chasqui en 2006 donde también actuó.-

- “Junín 2007”. concurso de las Tres Lagunas. Mención de honor. Antología.

- “Sol y Letras 2008”. ediciones Baobab. Feria del libro de Bs. As. Antología.-

- “Letras de hoy y siempre”. Editorial los Cuatro Vientos. Bs as. Mención de honor. Antología. 2008

- “Tres plásticos y un poeta” Cemed. 1er premio en poesía.2008

- “Encuentro de voces” Concurso latinoamericano de poesía del grupo “Pretextos”. Finalista. (nueve finalistas entre 200 poetas, única argentina). 2009

- Concurso internacional de poesía “Tres de febrero” .Mención de honor. 2009

“Encuentro por las artes” exposición de poemas y dibujos con Fabiana rocha. Junio 2009.-

- Autora del guión de teatro infantil “Maruja y su mágico mundo” obra realizada y actuada en 2009. teatro El Chasqui.

 

Biografía extraída del blog (No actualizada)

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25/11/13

Poema de Fabiana Posse



Los cobardes aman despacio.
Los cobardes aman sigilosos detrás de  sus máscaras de humo.
Los cobardes aman solo donde está escondida la palabrita inmóvil.
Pintan de rojo las baldosas que  destiñen  al pisarlas.
Los cobardes no besan sin antes maquillarse.
No se enamoran sin retroceder.
No se desprenden sin descender.
No sueñan, amordazan.
No hacen el amor, embisten.
No se ríen, dinamitan.
Son tan misteriosos como un pozo de arena.
No se nombran sin asesinar antes sus iniciales.
 Acarician solo convertidos  en eclipses invisibles.
Los cobardes no aman, solo tensan su cuerpo como un arco,
lamen la flecha al verte, y parten en dos tu alma de poeta
para que sigas escribiendo.
Una cáscara de ceniza usan de piel.
Y un repasador  viejo les envuelve el corazón.


© Fabiana Posse

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25/1/13

Poema de Fabiana Posse

Las palabras que nos piensan 


Tengo que dolerme.
Tengo  que incendiar  una llama sospechosa en mi rostro.
Tengo que rugir en  el polvo de esta  noche hembra.
Tengo  que apiñarme con princesas sin brújulas, reas de barro, trenes de cartón transparente,
 y decidir con que llave vamos anestesiar  abismos.
Tengo que nacer  letras rabiosas dentro del ring de mi voz.
Tengo  que aburrir al viento de sinónimos y cenar coraje.
Tengo que fracturar  la luz del alfabeto  y adoptar un  laberinto de pan.
Tengo que afilar tijeras y parir mis huellas que juegan brillosas.
 Tengo que vendar la jaula de cristal que me abraza.
Esperar el verso.
Abrirme  toda al hipnótico cifrado que morderá como una cobra.
Habrá que resistir el veneno entre las venas,
hasta sentir la atmósfera que sostenga
 el peso exacto del poema.
 

© Fabiana Posse

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21/3/12

Poema de Fabiana Posse


Yo te quería como se aman las semillas invisibles de las cosas,
y te esperaba como si existieras.
Y me rendía a todas tus desapariciones,
a las fugas orgullosas de tu nombre dolido de ser serpiente en mi boca.
Yo te insultaba cuando disparabas como novedad tu silencio
sobre las sabanas dinamitadas escondidas en mi mitad.
En mi otro centro incendiabas cada grieta nueva
como un escalón hacia tu rescate.
Yo te pedía permiso para cegarte de trompadas tiernas,
y ser tu rueda errante del corazón al sexo, ida y vuelta.
Y disfrazarme de rayo al perseguir tu maquillaje de nadie.
Y ser muda en todos tus alambres.
En una esquina del ring mi piel sonaba a muñeca rota,
la campana daba muerte en primer round a un sol torcido y marginal.
Vos princesa traicionabas la inercia del banquito opuesto a mi escondite.
Ofreciéndome tú sombra para que al fin me inmolara las venas.

© Fabiana Posse

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28/9/13

Poema de Fabiana Posse


Desencuentro.

Sé que cuando un animal no duerme,  el barrio suelta la paz en los diarios.
Sé  que los  brazos de arena se derraman congelando cerraduras.
Sé que un  lobo azul y sus pupilas resbalan  afónicos de miedo.
Sé que  él  dilata su herida invisible bajo la sombra de una muralla.
Con su olfato acaricia el brindis de mi abandono suculento.
 Estoy perdiendo el apetito de rondarle.
Porque el silencio de su cicatriz pide sangrar como un hoguera.
La mitad de mi,  erosiona el  viaje para caberle dentro.
 Quiere sobrevivir a la utopía de sembrarle mi vértigo.
 Desea mover el temblor para que ensaye dolores que me conmuevan,
 alrededor de mi cuna ,
alrededor de todos  mis colores desérticos ,
alrededor de lo que me brilla.
La otra mitad de mi, ansía  abrirle una ventana animal  hacia mi rescate.
Sintonizar  las mágicas  garras, negar la cobardía del roce del pecado.
 Traducir el idioma de sus tropiezos, ganarle las palabras.
Evitar que mastique  fantasmas que nadan catárticos entre extrañas raíces.
Pero la gente suma jardines y ruidos desesperados.
Impiden que nazca el choque de los tambores de agua.
Sus ejércitos de ojos golpean la distancia y entran en pánico los balcones.
 Nadie quiere ser feliz mientras se besan los que amanecen.
Desgarran el tiempo, desapareciéndolo.
La nada los traiciona y escupen  su simulacro cegando el milagro.
Entonces.
 Él se  va domesticando bosques.
Y  yo me  voy danzando insomnios.



© Fabiana Posse

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20/8/11

Prosa de Fabiana Posse



Vas acuarela vas.

Nunca es suficiente, nunca alcanza tu boca ganada en un estallido tarde y satánico.
No alcanzan tus palabras, llueve y el hambre sacude los escondites, aparecen baches inundados que rugen lo que callas, cada uno de tus secretos mortales y contagiosos vuelan lentos y en ocaso, gemelos del vacío, no se espejan en los charcos tus rostros, no te ves.
Espira el grito donde duelen más los cobardes gestos que la mermelada de tu sangre.
La carne, (ese caprichoso límite del vicioso penar del alma), la carne se debe a la tontería del tiempo, el tiempo no respira en sueños, solo te ahoga de vez en cuando en una pesadilla hermosa, ahí te advertís carnívora en sueños de otros.
Bajo tu piel se arma un papel de fumar, un sorbo de espuma babeando desde la boca de un dragón, y vamos con tu resto de naufragio, las uñas se toman el primer avión de la noche. Y desaparecen en la línea de fuego, pasaje en asiento de primera a morir sobre una caricia de saliva y cárcel.
Golpe y porrazo, la nota final con único destino…la trinchera de un cuerpo caliente dentro de una cajita de música desteñida.
La cama se hace aeropuerto de tus ganas. Y nada te detiene, aunque olvidaste la visa dentro del mar, ningún viento que no provenga de tus vísceras te paraliza.
El cemento se nombra cielo, mientras de tus pies…
Salen poemas desde el etéreo espacio de un ojal sin botón, sale un susto de barco hundido, sale la palabra zarpando del plasma de tus venas, risas arañadas de letargo, promesas del remitente de una carta que se acostó sobre tu espalda goteando serenatas y guirnaldas.
Llueve y nada te sorprende, maldecís haberte colgado en este viaje, fluidamente.
Insultás haberte montado una escena de amante despechada sobre las huellas del barro de tus cacerías.
Vas acuarela…vas, cerrando ventanas que suponen alas verdaderas, sellando miedos que crecen como pasto desollado a tu alrededor, censurando colores que habitan en la nieve de los ocultos detalles de la tela.
Trenzando lazos de telaraña transparente y liquida de historia sin paranoicas cicatrices. Somnolienta sobre el telar de un esqueleto amorosamente igual al tuyo.
Inestable muñequita, dolorida de caminar sobre alambres y agujas ebrias, paseas la vida, buscando un sicario que coloque dentro del frágil laberinto tu humedad suelta y aturdida, complicada, sentada en la última silla vacía del baile.
Vas queriendo recordar estos paisajes como terrenos posibles desde donde desterrar.
Vas desterrando estos recuerdos como paisajes posibles en donde habitar.
Vas acuarela vas…y nunca nada es suficiente.

© Fabiana Posse

12/4/12

Poema de Fabiana Posse


Manto de Olvido.

Ya, desaparecer.
Milagro de menta.
Ocaso efímero del lobo.
Segundo blanco que engrandece a la fiera.
Tiempo filoso rasante cortando la risa por la mitad.
Mil pedazos de sed.
Rumores que reprochan los cuentos que chocan entre sí.
Rígido y cómodo se involucra en la ensalada de sus miedos.
La ropa fría le vomita un paisaje salido de la misma perturbada puerta violeta que abrió con los dientes.
Y cree.
Regresa a la mansión de sus acordes de púas.
Rompe la cáscara, se devora a si mismo sobre la mesa.
Camina su calle helado y se fuma el egoísmo que calmó en sus sueños.
Y baila sobre tumbas de escombros.
Se envuelve en la punta de un árbol sin raíces, con un bonete rojo oscuro, gritón, insoportable.
Persigue una peluca de pájaros que no habla desde los tajos del cuerpo.
Hundido sobre un tempano mudo deja de existir en los cuadros.
Rueda en caravana la noche entera, errante, transitado, intoxicado de pensar beber su sangre.
Transpiran las compuertas de la canalla herida.
Olvida lo que no amanece en sus ojos.
Olvida la edad de los nocturnos y la ruta al paisaje del tesoro.
Olvida al pirata de luto dormido dentro de la calesita.
Y perseguido en su cruz, naufragado de medallas y plumas inquietas,
vuelca el esqueleto de un tren dentro de su nombre.

© Fabiana Posse

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28/9/11

Poema de Fabiana Posse



Anda el toque queriéndome
Deshaciéndome
Perra de todos mis nombres no me nombres
Diciéndome me rompes
Anda la viuda palabra vistiéndose de blanco
Y semillas de ajo pegadas con brillantina
En la pecera de tu dolor creciéndote
Abarcándote en olas mudanzas
Y como buen pez esas alas no te sirven para volar
Apenas te impulsan de aquí a allá
Entre tu lunes y mi viernes
La marea apenas es una arruga que bucea
Entre tu círculo amargo y el mío.

© Fabiana Posse

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26/2/13

Poema de Fabiana Posse


Ella desayuna flores en la esquina de sus huesos.

Sueña cuentos de sirena abrigada con cunas vacías.
Roza lánguida el viaje de su insomnio.
Besa a diario en silencio un ángel hedonista que la circula toda.
Despide la realidad de sus ojos de sótano con una pluma
que desangra el misterio de las ficciones.
Mujer que sabe lo subterráneo del misterio.
Mujer que aprieta la sed en su amuleto de bruja.
Ahoga lenguajes en las sombras del orgullo.
En la tragedia regala abrazos ocultos.
Dispara una ternura secreta de llovizna brillante.
Diluvia un juramento de besos como volcanes desnudos.
En la guerras lanza dagas de miel con aroma a coco y vainilla.
Germina desde las manos panes que derriten latidos.
Se arrincona inmóvil si el dolor baila sobre su cuerpo.
Con lágrimas sonámbulas deshilacha esas prisiones deseadas.
Y elije gritar la soledad a un cielo huérfano.
Presiente que la muerte es una metáfora que deambula disfrazada.
Ella y su vestido profundo,
golpeados de niebla,
esperan sobre la cama ,
ser gajos de la noche . 

© Fabiana Posse

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26/6/12

Poema de Fabiana Posse


El ojo de tus sentidos.

Entonces para llenar los huecos del instante
debimos primero censurar la daga del silencio.
Abrir los huesos,
perfumar los temores,
cuidar las palabras que sangran,
desplegar los cuerpos en espiral,
rodear el camino de la muerte y lloverse de verdades.
Para ver primero debimos cerrar los labios
para que estallen aquellas plegarias azules.
Para crecer devorar la voz del mar en nuestras costillas.
Había que rodar sobre el césped de la perra magia.
Había que cabalgar los fantasmas amados.
Había que reírse de las flores masacradas en la ansiedad del vórtice.
Y darles sentido a estos peces alocados que llevamos en el vientre.
Había que aspirar los crujidos insolentes del alma.
Antes de mojar la arcilla, antes de nacer el barro,
había que confirmar el pacto de que tu lluvia y la mía
sonaban gemelas dentro de este universo tiernamente iluminado.

© Fabiana Posse

9/12/12

Poema de Fabiana Posse


 Soy como un ángel que  regresa del destierro y besa el ciclo.
Unto en silencio mi  antifaz en el andén donde sube  el adiós.
 Hundo mis dedos en el espacio solitario del abrazo que no ves.
Nado en un charco astillado de poemas.
Goteo como un nido de costillas.
Caigo huérfana dentro de una arteria.
Descompongo  un verso que te nombra.
Algo niego del amor absoluto y su búsqueda.
Algo admito del andamio encantador de necesitarte.
Algo entiendo de  tu olor  resucitador de latidos.
Algo surge si estoy de  pie flotando olvidos.
Cualquiera se dispara una bala de viaje en viaje.
Cualquiera es ángel cuando además es demonio.
 

© Fabiana Posse

22/7/12

Prosa de Fabiana Posse


La loba sabe que en noches de luna llena se convertirá en mujer.
Y su cuerpo se volcará rendido a una lánguida piel casi de agua.
Y tendrá ojos de bengalas que buscarán como imanes otros espejos.
Y como faros descontrolados sus brazos lucharán por encenderse.
Sabe que deberá resucitar los baldíos de vocales,
y alfombrar el mundo con mensajes que aúllan en las cornisas,
y con las palabras crear una verdad que le compre patria en este mundo,
y susurrar en la orilla un secreto para que la inviten a jugar.
Besará el error, las sonrisas, las espaldas, los dolores.
Devorará cada hombre, cada mujer, miles…cientos,
masticará sus sexos con una ternura deliciosa en su apetito infiel.
Las lenguas le dirán que no recuerde, que la noche solo dura noche.
La loba sabe que en tinieblas de luna llena se convertirá en mujer.
Como una simple principiante robará la soledad de un colmillo humano.
Rugirá como presa acariciando sus venas que bailan lustrosas en la sombras.
Entrará triunfante al laberinto con una escalera para resolver el misterio de ese rostro.
Deseará afiebrada ese instante de mármol del almanaque.
Cuando amanezca deberá soltar ese cuerpo.
Dejar de declararlo y maquillarlo como si viviera.
Enterrarlo en una tumba de hielo, descansarlo.
Sanar su femenina enfermedad con vendas que envuelvan la memoria.
Y sobre todo deberá tener motivos para amarlo hasta la próxima luna.

© Fabiana Posse

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22/1/12

Poema de Fabiana Posse


Un día…

Inadvertida detrás de la ventanilla de un tren cualquiera
Desvestida de mí rezo para que al fin te bajes y permanezcas
Esquivando durmientes espantados de dolerse como cisnes muertos
Partida del tránsito de mis surcos que se alejan de la estación
Visitando sin venir a tu casa mí tallo, a tu palabra mi savia
Fotografiando detrás del obsceno vidrio esta osadía, este esqueleto de Cupido, esta avidez de meteoros
Yo se que un día voy a temblar lavando tus sucias ropas, voy a seguir el ritmo de tu remera blanca y desterrada de azúcar
Voy a gemir en tu telaraña mientras devoro tus medias, parte de tu talón, digiriéndote despacio, reteniéndote
Mientras el cuarto rey mago te deje una carta sobre tus piernas violetas de dormirse sin dormirse…
Un día…
Quedare soñada ahí en tu amanecer como una emboscada
Como una bastarda menos vos, mas esquina sin salida
Más ochava, menos cenicero
Mas bola negra número ocho, menos bandera blanca, más ruido a nueces en la boca, menos boceto desnudo frente al espejo
Un día existirán
Menos sueños malcriados sobre tumbas desiertas
Menos lluvia en fuga sobre las pieles del misterio (lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir)
Menos turista llena de dudas comprando suvenir
Menos preñez de tu signo astrológico y de todas tus edades
Menos jardines de lenguas sin ceremonias como ciudades que se besan en la mano cuando se extrañan.

© Fabiana Posse
Foto: Gustavo Tisocco

26/11/11

Poema de Fabiana Posse


Toda ella

Toda ella.
Toda noche que ilumina y ciega estridencias.
Hasta los grillos se callan cuando ella abre los ojos.
Toda ella vestida de luciérnaga azul, bebiéndose galaxias y demonios.
De azul febril se pinta las costillas, desde ahí canta, desde ahí anuda los sueños de los hombres.
Toda ella princesa rota.
Despoja orquídeas del aire y se baña en su champaña delirante.
Niña, perra insólita, hembra de todas las tinieblas.
Amante de Caín, ofrecida al sacrificio.
Inmolada en ron, embriagada por amor al golpe del cristal.
Toda terciopelo desmayada de química imperfecta.
Sin sinónimos que la desnuden mejor.
Hembra lirio más valiente de noche porque la piel le sobra en el cuerpo cuando las almas se apagan.
Mujer imán.
Toda ella.

© Fabiana Posse

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13/12/11

Poema consigna de Fabiana Posse



Ella no comprende porque se va evaporando
desde su piel en éxtasis hacia la ceniza.
Suspende el aire y compone un cuadro nuevo
se llena de plumas y sus quejidos gruñen
Convertida en pájaro vuelve en si para decirme
Soy agua estancada, ya dejame ir.


© Fabiana Posse
Pintura: John Everett Millais

27/10/11

Poema de Fabiana Posse


Llueve de vos

La lluvia me nada en mi cama de estanque.
Pienso que entre brazada y brazada, entre poema y poema,
debería dormir una siesta vestida con mi pijama de agua.
Llueve lo que nace.
En todas sus gotas cae tu rostro.
No toda vos. Fragmentos de vos. Versos de vos.
Un racimo de uvasgotas de vos.
Pronto de desparraman y el óvalo que refleja tu ceja de cebra se va rodando debajo de mi almohada.
Algunas llevan pedacitos de tu frente emplumada, la punta de tu nariz casi inflamada de ternura, tu boca abierta de racimo verde albaca.
Entonces tomo una de esas perlas cristalinas, veo tu ojo pirata extraviado en una isla desierta.
Las pestañas ciegas al día, distraídamente mortales apuntan a un pájaro en vuelo.
El rímel corrido dibujó en tu mejilla la palabra “perfidia”.
Beso tu gota y trago de un sorbo tu tinta negra, es miel, es ajo, es baba de jengibre.
Busco otra uva húmeda, y otra palabra y otra sed..
Bebo tu lluvia inevitable, tu pulpa dulce, tu charco que calme esta voracidad de cariciavampira.
Busco descubierta la gota que lleve la palabra “semilla”.

© Fabiana Posse

27/8/13

Poema de Fabiana Posse


Las palabras que nos piensan 

Tengo que dolerme.
Tengo  que incendiar  una llama sospechosa en mi rostro.
Tengo que rugir en  el polvo de esta  noche hembra.
Tengo  que apiñarme con princesas sin brújulas, reas de barro, trenes de cartón transparente,
 y decidir con que llave vamos anestesiar  abismos.
Tengo que nacer  letras rabiosas dentro del ring de mi voz.
Tengo  que aburrir al viento de sinónimos y cenar coraje.
Tengo que fracturar  la luz del alfabeto  y adoptar un  laberinto de pan.
Tengo que afilar tijeras y parir mis huellas que juegan brillosas.
 Tengo que vendar la jaula de cristal que me abraza.
Esperar el verso.
Rodear mis dedos de cactus.
Comprarle a  la hoja en blanco unas vueltas en la calesita del celibato.
Dar tiempo al arrebato de la musa.
Abrirme  toda al hipnótico cifrado que morderá como una cobra.
Habrá que resistir el veneno entre las venas.
Hasta sentir la atmósfera que sostenga el peso exacto del poema.


© Fabiana Posse

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23/3/13

Poema de Fabiana Posse


Ella desayuna flores en la esquina de sus huesos.
Sueña cuentos de sirena abrigada con cunas vacías.
Roza lánguida el viaje de su insomnio.
Besa a diario en silencio un ángel hedonista que la circula toda.
Despide la realidad de sus ojos de sótano con una pluma
que desangra el misterio de las ficciones.
Mujer que sabe lo subterráneo del misterio.
Mujer que aprieta la sed en su amuleto de bruja.
Ahoga lenguajes en las sombras del orgullo.
En la tragedia regala abrazos ocultos.
Dispara una ternura secreta de llovizna brillante.
Diluvia un juramento de besos como volcanes desnudos.
En la guerras lanza dagas de miel con aroma a coco y vainilla.
Germina desde las manos panes que derriten latidos.
Se arrincona inmóvil si el dolor baila sobre su cuerpo.
Con lágrimas sonámbulas deshilacha esas prisiones deseadas.
Y elije gritar la soledad a un cielo huérfano.
Presiente que la muerte es una metáfora que deambula disfrazada.
Ella y su vestido profundo,
golpeados de niebla,
esperan sobre la cama ,
ser gajos de la noche . 

© Fabiana Posse

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25/10/13

Poema de Fabiana Posse


Le decíamos amor al llanto dormido en el corredor de la muerte.
A ese pasillo infinito de pactos y papeles sudados de espejismo.
A ese desierto ocupado de cavidades y besos ambulantes.
A esa carne sostenida  en el aire por gargantas breves.
A esos gestos infectados en las grietas del deseo invisible.
A esos contratos  cristalizados  sobre brotes de piedra.
A esos hijos huecos como soplidos.
A esas  palabras lavadas en el paladar antes del naufragio.
A esas  suplicas de  un cielo extranjero. Uno para cada uno.
A esa locura de ordenar la tempestad  con  los pies  helados.
A ese rito de suicidar la tradición encadenando  pétalos.
A esas fotos del circo, payasos luchando por una porción de sangre,
A esas dagas mudas  anfitrionas del vacío y el silencio.
Le decíamos amor antes de que se inventara la palabra condena.


© Fabiana Posse

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18/8/12

Poema de Fabiana Posse


Presagio

Antes de mojar la arcilla, antes de nacer del barro,
había que rodar sobre el césped de la perra magia.
Había que cabalgar los fantasmas amados.
Había que reírse de las flores masacradas en la ansiedad del vórtice.
Y darle sentido a estos peces alocados que llevamos en el vientre.
Había que aspirar los crujidos insolentes del alma.
Había que confirmar ese pacto en que tu lluvia y la mía
sonaban gemelas
dentro de este universo tiernamente iluminado.

Entonces
para llenar los huecos del instante
debimos primero censurar la daga del silencio.
Para ver
primero debimos cerrar los labios
y dejar que estallaran aquellas plegarias azules.
Para crecer
devoramos la voz del mar en nuestras costillas.
Abrimos los huesos,
perfumamos los temores,
cuidamos las palabras que sangran,
desplegamos los cuerpos en espiral,
rodeamos el camino de la muerte.
Nos llovimos de verdades.

© Fabiposse.