5/10/26

Texto de Griselda Riottini

 


Furias

                        A la poeta Alda Merini

 

Estoy con las manos en tu regazo destruido y me viene la salvia de donde nacen todos los monstruos, Alda.

Abismos de maldad cruzan tus pensamientos y el mío y se inmolan cual raíces a las que Proserpina (según decías) elevaba sus plegarias en las noches del infierno.

Sin embargo, en este momento en que te pienso es mediodía y entonces (me permito) ¿algo ha cambiado? ¿si fuiste, para otros, mala hierba de la tempestad nocturna, en mi invocación de ahora, cuál de las dos lo sigue siendo en tu sosiego?

Ambas, eso creo y me la juego. La follia es nuestra y nadie podrá arrebatarla así como así.

¿Es esto un consuelo, Alda?

Dimmi, prego, para que, en divina tríada, también yo pueda silenciarme junto a tus dioses.

 

© Griselda Riottini

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