Poema de Graciela Ballesteros
Ya es invierno.
Pero nada es determinante.
Los nombres que he heredado
tienen un capricho subjetivo
siempre soy
algo de otoño
por donde veo las veces
que mi cuerpo ha caído a la intemperie.
Siempre soy un pedacito de verano
donde descanso; me protejo
debajo de su frondosa sombra
alivio el peso acumulado en el trayecto
espero la lluvia
para enjaguar la vida y arrebatarle una
rosa.
La primavera la guardo en el espejito de
mano
me miro, busco su esencia en los ojos
para “pintar mi aldea”.
Yo encuentro a los nombres heredados
más allá
del nombre de las formas
más allá del nombre de las cosas
más allá de este tiempo y de este espacio.
© Graciela Ballesteros
Etiquetas: Graciela Ballesteros



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