3/10/26

Poema de Graciela Ballesteros

 


Ya es invierno.

Pero nada es determinante.

Los nombres que he heredado

tienen un capricho subjetivo

siempre soy

algo de otoño

por donde veo las veces

que mi cuerpo ha caído a la intemperie.

Siempre soy un pedacito de verano

donde descanso; me protejo

debajo de su frondosa sombra

alivio el peso acumulado en el trayecto

espero la lluvia

para enjaguar la vida y arrebatarle una rosa.

La primavera la guardo en el espejito de mano

me miro, busco su esencia en los ojos

para “pintar mi aldea”.

Yo encuentro a los nombres heredados

más allá

del nombre de las formas

más allá del nombre de las cosas

más allá de este tiempo y de este espacio.

 

© Graciela Ballesteros

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