13/7/26

Poema de Patricia Suñer

 

 

Nadie está libre

 

¿Acaso, empatizaste tu mirada

con la de un mendigo?

 

Ojos hundidos, mojados

de alguna lágrima flotando.

 

Golpe de puño cerrado, suave,

casi ahí, golpea el portal.

 

Cabeza inclinada, a merced,

de providencia vecina.

 

Mano derecha, extendida,

a la espera de un pan,

de una moneda, o de lo que caiga en ella.

 

¿Acaso, entrelazaste, por un instante, aunque con un hilo,

tu alma al suplicio,

que le ha tocado, padecer?

 

Afectada de vergüenza,

por la desdicha de

lo que no tiene, lo que le falta.

 

Ignorar, repudiar o descalificar,

al mendigo,

te hace más mendigo que él.

 

Hubo que haber caminado,

con sus sandalias,

sí es que tuvo.

 

Hubo que haber palpitado

su corazón desvanecido,

aturdido de dolor,

agonía y pesadumbre.

 

Escuchar el eco del llanto,

de un hijo.

De ese tan pesado mendigar,

que a lo mejor,

en su existencia

             ni imaginó.

                                                   

© Patricia Suñer

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24/5/26

Poema de Patricia Suñer

  


Volverse noche

 

Me volví noche

abrazada al frío helado

sin cobijas en mi cama.

 

Mi volví noche

en el bosque de tu cuerpo.

Me abrigo de la copa de tus brazos abiertos,

para no morir de indiferencia.

 

Una galaxia de astros

sin brillo asoma

en el cosmos de mi interior.

 

Absorta de tu recuerdo,

enmudezco de nostalgias.

Añoro tu abrazo,

el sabor del beso robado.

Me volví noche,

aunque el amanecer sonríe.

Lo observo ...

Y le sonrío iluminada.

 

© Patricia Suñer

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6/3/26

Poema de Patricia Suñer

 


La Memoria y el Tiempo

 

Pasado el tiempo, más de seis décadas

vienen a la memoria, los recuerdos.

Aprendí sentada en la escalera

de la casa de las sierras,

atarme las zapatillas, mi abuela paterna

estaba allí, a mi lado.

Sentí la voz de mi abuelo paterno

cada noche con un cuento,

sentadito en mi sofá cama.

"Habibi" esa palabra que abrazaba

mi corazón, de mi abuela materna libanesa. Sus confesiones y sus intrigas sobre la vida sexual.

¡Cómo lo recuerdo! yo dándole consejos.

Wadid mi abuelo libanés la vida y las guerras que soportó, manteniendo una gran familia. Viene a mi memoria,

tanta lucha y llegar a sobrevivir dándole lo mejor a sus hijos.

 

Llevo dentro de mí, una gran historia.

Larga de contar en Poesía.

Sólo sé que fui enriquecida de amor

y sabiduría.

Hubo momentos crudos y duros,

que hoy mi memoria no quiere registrar,

porque se las entregué al viento,

que lejos de mí las llevé.

De mis padres, supe valorar la vida.

Supe de la honestidad, aunque también

supe de la agresión, ah, eso el viento

lo llevó.

El tiempo y la memoria, acunó tres niños.

Mi vientre los albergó y a la vida se los entregué. Y ahí estoy, siempre cuidándolos.

Ahora la memoria tiene cinco bellas sonrisas con rostros de nietos.

Hoy, la memoria no me falla

aunque el tiempo tuvo su lugar.

Me queda el agradecimiento

de que en versos puedo expresarla.

 

© Patricia Suñer

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