6/3/21

Poema de Liliana Díaz Mindurry

 


EL GUITARRISTA CIEGO (fragmento)

 

Debe haber en el ojo de los ciegos

una sórdida luz de pasillo donde avanzan los bastones blancos,

un pobre pez que se pudre en el agua del mar sin que nadie lo                

advierta,

una zona sin defensa,

el vientre de las noches sin luna. Se sospecha:

                    una minuciosidad oscura,

                    un detalle

                    que se escapa del cuadro.

 

Y la música no cura.

Cerrar el ojo e inventar sonidos no inventa

otra luz. Ni siquiera una luz oblicua.

 

       Debe haber un cielo roto de antemano

 

© Liliana Díaz Mindurry

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23/9/20

Poema de Liliana Díaz Mindurry

 


SECRETOS (fragmento)

 

El hervor del agua

hace su papel perfecto en la cocina,

sin el menor tropiezo. El ojo verde del gato

se llena de joyas verdes. Es un buen actor y hace su papel perfecto

de gato,

maullando cuando es conveniente. Una en cambio,

hace cosas desviadas sin dirección

como esos dibujos que uno colorea fuera del límite

y se enfurece

el maestro de dibujo.  El agua siempre es confusa

y es lo único

que hay.

 

Y yo digo: Uno se reconoce en el horror al prójimo

y en la boca reseca

                   de no entender.

 

© Liliana Díaz Mindurry

 

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29/7/20

Poema de Liliana Díaz Mindurry



ESPIONAJES (fragmento)

Zumban los hechos,
(esos que sólo son interpretaciones), la tristeza les estalla
entre los dedos. Las bestias
juegan al escondite en cables de teléfono o redes sociales,
uno bebe en tazas de otro, un café prestado
y equívoco. Salen a la luz hasta las manchas íntimas
de la sábana.
Hay gente de pie, gente sentada y gente  que camina,
pero todos espían,
o son espiados. Los oleajes mentales son puestos en la mesa
de disección. Desde el balcón los poderosos imaginan
un mundo de rodillas. Hasta los peines tienen cabelleras
incrustadas
en sus dientes.

El calor del verano corrompe los últimos destellos:
hay quien abre la boca de la gente
y les mete en ella las palabras que se le ocurren. Las gargantas están
dispuestas
a tragar cualquier aire. Una caricia desviada puede ser una astucia.
La felicidad se esconde por pasadizos
para que nadie
la encuentre. Hay quien hace el amor entre escombros
para cualquier propósito. No se sabe quien echa abajo la puerta.
Hasta el viento es sospechoso.

La misma locura es dudosa. Puede ser una fiesta
fingida. Los invitados llegan tarde a la boda cuando nadie se ríe
y tarde al cementerio cuando ya
nadie llora.  Y tarde
a todas partes.

© Liliana Díaz Mindurry

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13/6/20

Liliana Díaz Mindurry recuerda a Jorge García Sabal





"Diría que hay casi una voz.
Diría que hay casi el susurro
de una voz. Diría que hay
una pequeña figura que se mueve
entre el susurro y la voz. Diría
una mente que late en estado
de sospecha. Diría que no se oye
lo que no se podría soportar."

© Jorge García Sabal 
(Balcarce 1948, Buenos Aires, 1996)



Segundo cazador

Se nos dirá que este es un mundo donde se derrumba la luz
que la muerte es apenas un juego frente a un camarín con máscara o disfraces de mal gusto,
que imaginamos actuar, que imaginamos ejercicios gramaticales y les llamamos comunicación,
que las palabras han perdido el sentido o sólo son lluvias de saliva donde gotea el resentimiento,
que rezamos como un coro de cigarras o un hervidero de tábanos
y que en cada gesto
hay un alambre de púas,
se nos dirá que el dolor se nos sale de todas partes y se expande lentamente,
que nuestros pesados zapatos de invierno arañan el suelo y nuestras palabras de amor parecen ronquidos y hasta se unen para la complicidad de la injuria,
que son tristes nuestras calles como caminos de cacería
nuestros cerebros como caminos de cacería
que sólo pensamos en la eternidad cuando miramos lujosos ventanales de palacio o vitrales de iglesia
Nacemos a mitad del espanto.

© Liliana Diaz Mindurry

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13/5/20

Poema de Liliana Díaz Mindurry





Hombre de la carretilla en la nieve

Debía ser paciente y esperar 
que en la mancha obstinada de las casas,
algún día,
esas bestias dormidas
saldrían al patio de las calles
sin la luz de las vírgenes tontas o el degollador que no conoce pesadillas.

Esperar que se abriría el jardín cerrado de los ojos
y dejarían de vigilar a los muertitos durmiendo entre calas agrias y conversaciones idiotas

O que recordáramos cuando de niños alguien nos tapaba mientras se destapaba la luna,
como retazos de una fiesta olvidada.

A cierta hora una olvida quién es.
Habrá que preguntarse.


© Liliana Díaz Mindurry

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21/3/20

Poema de Liliana Díaz Mindurry



Irrealidad

Y si eso fuera todo:
una página sucia,
una paloma o lo que sea, escondida en un cuadro,
es que a los muertos de Guernica les sale sueño por los ojos y la boca,
es que la paloma es un guerrero que se despedaza, un caballo enfermo, una mujer que ilumina crímenes, otra que no sabe adónde va,
un quemado vivo,
es que las ventanas y puertas sacan sus tripas al aire,
es que llenan a Guernica de significados,
es que las palomas  dibujan el cielo sus siluetas únicas,
tan irreales como usted, como yo, como cualquiera,
porque parece
que la muerte
no tiene
la menor
importancia.

© Liliana Díaz Mindurry

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22/2/20

Poema de Liliana Díaz Mindurry



Caballos de sueño

Nada sabe un caballo de ninguna historia
terrestre,
ni los caballos inventados, los de cuerpo de joyas que levitan el suelo,
de ningún abismo donde resbalan ciudades,
pueblos
de este mundo.

Atraviesan la escena ambigua e imposible,
y luego ya no hay nada
y luego al otro día
la pobre luz
volverá a copiar la forma de las cosas
que ya
no
tienen
forma.

© Liliana Díaz Mindurri

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17/12/18

Poema de Liliana Díaz Mindurry





CANTO VIII

Han roto mi garganta: ahora podré hablar,
han vaciado mi voz, sólo me queda el engaño de la palabra,
suspendida en mi tela, guardiana del misterio, centro de una hilera de
moscas atrapadas, mis criaturas,
clavada en el asombro, soy mi propio cáliz, mi propio
veneno. Apenas un punto entre el barro y las constelaciones
del absurdo, una fractura en el orden perfecto del vacío,
me acongojan los paisajes de los vivos, sus perfiles de máscaras.
El juego de los dioses: el religioso hermetismo de la geometría
que las moscas adoran. Sin fin la gratuidad de engarzar nubes,
hilos y poemas.
La locura es fundamento de las cosas,
gota en un abismo universal donde nada se teje
ni desteje:
ni mitos ni grandes decoraciones.
Mi tela separa el sueño de los durmientes del sueño
de los despiertos.
Perdí el hilo que sujeta la leyenda de vivir.

© Liliana Díaz Mindurry

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1/11/18

Poema de Liliana Díaz Mindurry



El que se va y el que se hunde

Así como hay chimeneas que lanzan fuego en vez de humo, hay uno en el hielo
que abandona a otro. Así como hay ventanas de ojos abiertos
también las hay de ojos cegados. Así como hay mujeres y niños
y casas y nieve y campanarios, y pájaros y árboles
raquíticos y cazadores y perros,
debajo del hielo no hay nada y esa excavación para mostrarlo
es la misma oscuridad.  Así como hay demasiadas preguntas y ninguna
respuesta, hay un silencio que se puede tocar:
es suave pero duele.
Así como hay una zarza intensa que arde en cada casa,
sólo las aventuras ínfimas salvan de la desdicha.

Todo está por suceder pero no sucede nunca:
en un aire confuso alguien se va y deja hundido a otro,
el que se va sospecha el hundimiento, pero
no le importa. El que se hunde sabía desde el principio
que iba a hundirse y tampoco parecía importarle:
todos son puertas falsas. La unidad perdida
sigue perdiéndose en la nieve. Ese o cualquier otro
colocaron incrustaciones de cristal en las heridas
para que a la vez que brillaran con más radiaciones y hermosuras
dolieran más.

© Liliana Díaz Mindurry

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27/1/13

Poema de Liliana Díaz Mindurry

                  




En algún momento alguien contará del bailarín muerto delante de los pequeños mundos de Kandinsky,
del disparo,
alguien contará con frases, dedos, uñas de frases,
dedos, uñas de palabras, esquirlas, sílabas, balbuceos, dedos, uñas de sílabas, /esquirlas de balbuceos,
alguien hará ruido con la boca, pólvora de ruido, esquirlas de ruido,
alguien moverá la mandíbula,
alguien hará gestos con los dientes,
alguien moverá la cara
                                               y no será cierto

Porque nunca es eso. 

Y no se trata de miedo,
ni dedos, uñas de miedo, esquirlas, pólvora de miedo
gestos de miedo. 

            Cuando llega la muerte
despacito,
no hay ruidos,
no hay silencio.

© Liliana Díaz Mindurry

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3/7/12

Poema de Liliana Díaz Mindurry


Eso

Eso
recién nacido
nada sabe de asesinados armenios, judíos sin aire, débiles y áridos como el amanecer, argentinos rotos en lugares secretos, negros incendiados como antorchas.
nada sabe del torturador que cuida su santa familia mientras la picana le revela misterios: que nada existe, ni su santa familia.

No sabe del continuo horror de ser descafeinado y sin azúcar.
No sabe de ratas multiplicadas por la soledad, ni de los que ayudan a llorar /con el agua de sus ojos.

No ha leído castillos de Kafka, ni pasados de Proust, ni horas de Joyce
Hilos de niebla
Babas
Sobre la piel del mundo.


Más lejos la luna de todos envilece la sombra de los grandes barcos
que lo aguardan.
© Liliana Díaz Mindurry

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18/3/12

Poema de Liliana Díaz Mindurry


EL GUITARRISTA CIEGO
de Pablo Picasso

Se nos habló del ojo como del único sentido para construir el sentido,
las líneas de significaciones.
............ Algún francés nos habló de la evidencia.

Un español hizo del ojo el único sentido para construir el sentido,
sin buscar claves ni líneas de significaciones evidentes,
.............. juntó casi burlándose
.............. la ceguera y la música
como si la música fuera una cuerda rota,
como si la música fuera por fin
.............. un dejar de ver las formas del mundo,
como si nada,
no quería entregar ninguna llave:
.......una simple música en un azul de ojos cerrados.

(Y por favor,
que no se espere nada de los colores de una tela
ni aunque sea azul y un joven Picasso haya inventado a un guitarrista ciego).

Como si no sucediera nada hay quien la mira en un azul de ojos cerrados,
como si la ceguera fuera una cuerda rota,
un viejo que toca una guitarra ciega en un vacío.

.............. O sólo eso: nada,
.............. una música que como la muerte,
.............. cierra los ojos.
© Liliana Díaz Mindurry

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19/2/12

Poema de Liliana Díaz Mindurry


LA FILOSOFIA DEL CAMARIN
de René Magritte

Cuando nadie los ve
cuando nadie los oye
los vestidos guardan deseos de otros como heridas abiertas, como sangre expuesta,
las ajenas miradas de la desdicha, las voces roncas, las fracturadas noches,
las alegrías futuras como perros por nacer.

Los zapatos reflejan el universo, ese Dios que guarda en los cajones toda la /infelicidad del mundo,
las nostalgias que caen del cielorraso
y los pasos que llevan al placer en los dedos y en la punta de los labios.

Les queman los días pasados y los por venir,
tontos de sueños, de esperanza y de hambre,
ellos,
puestos en el lugar de lo viejo,
juegan dulcemente a las trampas.

Hablan a veces con voz de agua jabonosa,
hablan a veces
del perfume de las cosas estancadas, del espejo que los guarda en sus aguas.

Así lastimados
son eternos. No sonríen ni dejan que nadie les sonría.
Recuerdan que es mejor olvidar y como filósofos no creen en lo que se ve,

..... beben tranquilos las luces de la sombra,
y hasta entienden
............ por momentos
................ esa música sin freno
.................................. de la muerte.
© Liliana Díaz Mindurry

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11/12/11

Poema consigna de Liliana Díaz Mindurry


Mujer

Conocedora de todos los abandonos concebibles,
cortaba el aire
su grito pequeño, desde ningún silencio
ínfimo,
perfecto,
su voz imposible como cáscara de nuez donde dormían trinidades, vírgenes, santos, profetas, líderes, mártires,
donde ni Dios era nada,
podía no existir,
dejar el sinsentido.

Buscaba algo enorme, sin nombre, una piedra escondida en los ojos,

una piedra escondida en sus libros, cuadros, sinfonías, monumentos,
tragedias.

Los ojos líquidos se arrojaban de la más alta escalera,

Dios se escondía de tanta novedad en el agua de su /boca,
sin saber qué hacer
con ella.

Ninguna mujer salida de un cuadro

habla,
no hace falta.

En su silencio

en su sonrisa
sin malentendidos
custodia la torpe soledad
del universo

© LILIANA DIAZ MINDURRY
Pintura: Ricardo Andres Salinas Tello

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26/11/11

Poema de Liliana Díaz Mindurry



PERSISTENCIA DE LA MEMORIA
de Salvador Dalí

Habla de
......... no sabe de qué habla
tal vez de la tristeza
o de la memoria que cae en gotas desde el cielorraso,
y entonces
como quien trata de hacer respirar al que se muere
como quien lava con agua las manchas de tinta, como quien camina en las /piedras de la luna desde adentro de los ojos
la memoria
las hormigas de la memoria
sus relojes líquidos
sus pesadillas.

.. Y ya después de la memoria ella puede terminar de ponerse vejez en los /cabellos, mirar como crece la hierba en las manos de los niños
ver en el fondo de las fotografías
...el ángel frío que la abuela cosía en las mañanas.

Habla de
.........no sabe de qué habla
de relojes goteando
hace apenas un ruido de cucaracha que se quiebra en el piso
oye la muerte en sí, la simple pureza de la muerte
apaga el cigarrillo en el fondo de la taza
y se va a dormir envuelta en esos trapos que se llaman sábanas
bebe la última luz de la memoria.

(No cabe en la cama
.... despacito se le rompen las piernas)

............. Por cosas así la gente muere,
por cosas así.

Vivir es sólo una forma de la impiedad.

© Liliana Díaz Mindurry

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4/10/11

Poema de Liliana Díaz Mindurry



LA GIOCONDA
de Leonardo Da Vinci

Se ríe desde el fondo de los recuerdos,
se ríe desde el fondo de las esperanzas,
de la sangre de esos gatos que nadie recoge, del último fulgor que nadie ve en
/los ojos de los peces,

se ríe de los muebles de las alcobas que tienen deseos inconfesables, de las
/manos que jamás responden al dueño,

se ríe de los tigres en la calma del mar,
del revés de las caras.

Se ríe de la alegría que lastima la garganta ya por ser pena que endulza la lengua,
se ríe de las mañanas,
de las tardes,
del prometido amor y del temido infierno,
de los que descosen el futuro y tejen un pasado que no existió nunca para
/colgar en los balcones,

se ríe de la tibieza de las salas donde la palabra es terciopelo y seda, transparencia y perfume,
del cristal empañado en el ojo, del último calor del cuerpo
antes de la muerte.

Se ríe del corazón como una campana resonando, de la red que tiembla,
del Dios escondido en las cajas de las iglesias,
se ríe de los bosques cerrados hasta el borde de otros bosques cerrados,
hasta el borde de otros bosques cerrados.

Se ríe,
se sonríe,
sabe que no resucita ningún día perdido en la tristeza
y que la piedra sobre piedra sólo es tejido de piedras.
(Los sirvientes lavan los espejos para que su sonrisa no contamine el porvenir).
© Liliana Díaz Mindurry

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