De la guerra
A mí no me cubrió la turba, ni me sacudió la bomba.
No me aturdieron los gritos.
No sobrevolé la bruma, ni tirité en las balsas.
No me acostó la muerte.
Pero tampoco me acarició, el canto de la bandera.
No me acogieron Las Islas, no me eligió la Patria.
Y no tengo la estampa, en la historia compartida.
Ojalá pudiera ser, la mitad de numen
de esos cuerpos muertos en la tierra de la sal
(el hogar de los
cognados)
y la mitad del sueño
de los cuerpos resistidos, en adaptación
y "donde no estuve
nunca, quedar para siempre"
.
© Laura Panizo
(Dice Paul
Celan en Amapola y Memoria: “De mi mano tomas la gran flor/no es blanca, ni
roja, ni azul-pero la tomas./Donde no estuvo nunca quedará para
siempre./Nosotros no estuvimos nunca, por eso quedamos con ella.”)
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