17/12/21

Poema de María Belén Zavallo

  


Sueño lúcido


Hay que morder el suelo

probar de a bocados la naturaleza.


Hincar el olfato contra el trueno.


Hay que paladear la demencia del paisaje

arrojarla por las manos o los pies

por la pasarela que es el cuerpo.


Hundir la estaca que es la lengua

en el horizonte más cercano.

 

© María Belén Zavallo

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4/11/21

Poema de María Belén Zavallo

 



Montaraz


Tengo los pies grandes y anchos, una horma que se expande

abierta como la boca de un jabalí

trazo mi pisada pero no la sigo

le dejo al monte que me guíe aunque sepa que los cardos

van a pelear por mi piel elijo siempre la zarcilla

                                       para moverme segura

con cada espina en el ojo nace una fuga


tengo una lengua montaraz guardada

desenfundo la vaina cuando el grillo

empieza el canto.

 

© María Belén Zavallo

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8/10/21

Poema de María Belén Zavallo

 


La copa derramada

 

Siempre que se volcó la copa en la mesa

mamá levantó la voz y dijo alegría

una cruz en la frente con el dedo mojado nos bautizaba

 

salíamos creyendo la potencia de esa marca

la fe en la mano y en la boca

la fe en la lengua

en el grito que derramaba mi madre y salpicaba nuestras caras

 

© María Belén Zavallo

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6/9/21

Poema de María Belén Zavallo

 


La mula

 

Antes de terminar internada, mamá

levantó los brazos para tender la ropa

pero un cimbronazo en las costillas

la tiró como si alguien con una tanza firme

hiciera fuerza para levantar un sábalo

 

Un quejido de mula rompió el calor

de la tarde del pueblo

 

el dolor habla con lengua animal

 

en la ruta al hospital vi corrales con ovejas

no conté cuántas eran

supe que el sueño no vendría después.

 

© María Belén Zavallo

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16/8/21

Poema de María Belén Zavallo

 


 

Los cardenales

 

Cuando mamá lavaba las jaulas en la bacha de cemento

los cardenales trinaban desde la viga del lavadero

sus cabezas eran llamas que

replicaban la imagen del espíritu santo

movían sus cuerpos como lenguas entre los alambres

 

granos de alpiste rodaban hasta el pelo rubio de mi madre

que encorvaba la espalda y refregaba con jabón

las piezas de la jaula

una chapa metálica sobre la que caían semillas, plumas, heces

recibía la devoción de su servicio

 

mamá agradecía que la lengua del pájaro rompiera el silencio de su casa.

 

© María Belén Zavallo

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