8/8/26

Poema de Darío Oliva

 


LENGUA ROTA 

 

La luz del sol muerde

el secreto lenguaje de las paredes,

y el cajero automático, adentro,

sólo obedece

        a su literalidad de cripta

cada fin mes en que se objetiva

la realidad en sus ranuras.

 

Pero esta vez

su negativa a darme una moneda

fue más fría y cínica que de costumbre:

ha puesto en jaque, ha desvirtuado

la subjetividad necesaria

en las neuronas del estómago.

 

Y apenas, con dificultad respiro

en este país de larvas,

este tóxico distanciamiento del sentido.

 

La poesía olfatea en otro tacho,

y ya van cientos...

 

No sé si se merece

la sombra de vereda este ladrido

                                 de lengua rota.

 

A falta de oxígeno,

es la única respuesta que me queda.

 

© Darío Oliva

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16/2/26

Poema de Darío Oliva

 

 

PRETEXTO

 

¿Con qué pretexto

el techo formó una grieta,

ojal por el que filtra en penumbras

la luz su osada huella?

 

También lluvias lamen con su lengua

                           la insomne hendidura.

 

Fragmentos deforman

                    la palabra pupila.

Bocas al silencio se encadenan.

 

Lo que no resiste se derrumba.

 

Membrana el cuerpo

                  descose en herida

                   expresivo desborde de ceniza.

 

Duele ser parte del cielorraso,

          descascarar los ojos;

          ante el vaivén del viento

          crujir los huesos y sentir

                                    -luego entender-

          que el abandono y el olvido

                 son sinónimos.

 

© Darío Oliva

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15/12/25

Poema de Darío Oliva

 

EPIFANÍA

 

Desaprende el mundo

                    sus pronombres

cuando el adjetivo

             se convierte

             en la irrepetible

                      fotografía

                     de un instante.

 

© Darío Oliva

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10/11/25

Poema de Darío Oliva

 


Contra molinos de viento 

 

Ya no sé si es día o noche

en este cuarto de preguntas,

o si el decorado es otro

y mueven de lugar ventanas,

                               pájaros y luces,

o si bosteza en el espejo

un calendario de luciérnagas ciegas

                                     o desorientadas,

 

o si cambiaron de lugar

una mesa o una neurona,

y habito el desorden

de palabras repetidas,

y silencios que se clavan a la lengua

con oxidadas dudas

                      tras las puertas.

              

Lo único cierto es la incerteza,

y que el mundo está de cabeza.

 

Yo mismo palpo la ausencia

cuando me toco roída sombra,

y es el deseo madera

de un barco encallado en las orillas.

 

Marea el vacío

y soportar los mismos ruidos.

 

Ni visitan el patio idénticas estrellas;

las nubla el charco de la tristeza

en el ojo de Heráclito, el oscuro,

y el desoído canto de ranas grises

bajo la luna. Y ya no sé si soy

semilla del aire o pie de tormenta,

o trazo desdoblado en un cielo

de Magritte. O la voluta de humo

                que se consume en la ceniza

                               de un último cigarrillo.

 

Me consuela saber,

-aunque me engañe-

que esto también pasará

como tren de carga,

o viento entre las hojas,

y volverán las manos a encontrarse

en cada remanso de cada calle,

y la noche a darle de comer al día

sus buenas tardes, sus alegrías.

 

Y a ser gentes y no zombis

los que se hablen y demoren

                                una charla de más

                                entre mate y mate.

 

Y decomisen al miedo

                          tanto asedio,

                          tanta noticia destemplada,

                          tanta horrísona muerte

                          miserable en cada semáforo,

                                          bocacalle o esquina.

Y gritar vida

en las puntas que proyecta

el sol de arena sobre líneas

que un niño traza en la rayuela.

 

Y volver mañana

por las deshoras ganadas

                               y perdidas en Poesía.

 

© Darío Oliva

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3/9/25

Poema de Darío Oliva

 


SUEÑO

 

Me extravié entre alfileres,

remachado a la parálisis del sueño,

consciente de la luz sin tocarla,

y del sonido sin formular palabra,

como un ojo de clavo que se abraza

a las palpitaciones del día,

pero lo hiere la sombra,

                     fantasmal y suicida,

                     de una mosca

                     sobre el plato de comida.

 

© Darío Oliva

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14/7/25

Poema de Darío Oliva

 

PITADAS 

 

¿Con qué decencia dejo caer la birome,

carcomida por el humo del insomnio,

hasta el acordonado precipicio de las zapatillas?

¿con qué humor dejo que el frío

cuele sus ojos por la ventana

y haga de mi piel papel de lija,

mientras intento el poema

que me excuse del día y me permita

defenderlo de su rutina

bosquejada en las cenizas?

 

El tiempo fuma esta persistencia,

y me aleja del desolado corazón

de las camisas. No hurga el despertador

en mis entrañas. Ya no perfuma la mañana

el aerosol de propaganda, ni el café se me va

de la boca hasta las venas.

Ni en la oficina preguntan

por expedientes que despaché

                          mientras dormía.

 

En absoluto cambió mi vida:

ocupo las horas en mentirme

con palabras prestadas,

tomo otra vez la lapicera

y la hundo con frenesí

en el empedrado sombrío de este poema

para no ser otro desempleado número

que busca ubicación en los clasificados

de un diario pesimista y aturdido como todos.

 

Dejo de creer en Dios

y apago el velador de la pieza.

En la mesita de luz

soy otro cigarrillo que se quema.

 

© Darío Oliva

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3/2/25

Poema de Darío Oliva

   


CAVILACIONES

 

                   A mi hermano, Jorge Luis 

 

“Vacaciones obligatorias”,

dijo mi hermano

al extenderme el mate

como un parte con contraseñas de yerba

y resignación sombría en la cara

cariacontecida, tremebunda,

con fatiga de herrumbre,

detenidas sus pupilas

en la fantasmagórica fábrica

que escupe a sus peones a la calle,

a resguardarse de los colmillos del hambre

con sobras de un sueldo a saldos

masticado por tarjetas de crédito en rojo,

y un mundo abismal

que se les cae en los hombros.

 

Me ocupo en estas cavilaciones,

con frío de agosto en los huesos,

para robar un mendrugo de pan al insomnio,

y hacer como que escribo en un diario íntimo

que abre sus ojos a cuchillos

cuando el día llega somnoliento

y la pava rezonga

       por un sol estancado en la garganta.

 

No tarda en llegar la lluvia,

tose el reloj y se me escapa

este exabrupto de melancolía.

 

© Darío Oliva


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19/12/24

Poema de Darío Oliva

 


Relecturas 

 

la nube da forma al movimiento del ojo,

y llueven pacientes rasguños

del viento sobre el césped

 

maúlla la mosca su letargo de siesta

 

la voz del Cigala adormece

el ronco ronronear de la tormenta

 

releo a Giannuzzi, y la gata no entiende

                     cómo le crecen uñas

                     cuál es el fin de esta rutina

                     de bosquejar un poco de mundo

                     en líneas confrontadas 

                                      con el desánimo,

y desordenar la sordera de palabras viejas,

gesticular sin ira, pensativo,

y apagar voces agrias, 

y cerrar cortinas entre sorbos de mate

y derrames programados de nicotina

                                         en los márgenes,

                                         en la niebla,

donde la vida vuelve al recuerdo de otro sueño

           en el que gravita el vértigo

           de un último poema escrito a oscuras.

 

© Darío Oliva

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16/10/24

Poema de Darío Oliva

 


VIEJO CIPRÉS 

 

Inclina su fatigado tronco

un viejo ciprés,

y la luna bosqueja

sus primeras sombras

sobre el desnivel de las baldosas

con despintado apuro de horas

que el otoño comprime en su memoria.

 

Ruidos tras las rejas

fragilizan retinas

de estas palabras que ahuecan

su silencio de golondrinas.

 

Sé que entre sus alas

                                    harán espacio

                                    para que a la muerte

                                    no le duela el árbol.

 

© Darío Oliva

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14/8/24

Poema de Darío Oliva

 

 

SUBTERFUGIO

 

Donde me pone fósforo la mañana

me descascaro huevo,

invento la duplicidad de otro cuerpo,

                                        oscurezco su reflejo,

y la lluvia de la ducha

me recibe a cascotazos,

con clavos de punta oxidada

y un mal humor a frío

que atemoriza y constipa hasta el lenguaje.

Siempre las puertas dejarán tras de sí

la radio encendida, la taza con café a medias,

mi voz hundida en sábanas negras,

destartalados huesos del despertador

sobre la cómoda o el ropero,

o la mesita de luz a oscuras.

Aislado del mundo,

puedo sentirlo sueño y reescribirlo

en la subterránea ciudad de un libro,

con ojos hacia adentro,

y la libertad encerrada afuera

en un cuerpo que no es mío,

                             camino a la oficina.

 

© Darío Oliva

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24/5/24

Poema de Darío Oliva

  


LO QUE NO CAMBIA 

 

Ladra el viento

sobre los techos de cinc

hasta que lame el sol

las superficies de block cuadriculado

después de la lluvia y sus cuchillos,

resecos los ombligos

de perros y niños

en busca de sus sombras por el patio,

mientras adentro revienta los oídos

un reggaetón furioso

como la vida calma

de cualquier suburbio.

 

Lo que no cambia

es el ojo gillette del insecto

posado en la comida

que nadie, en este país de llagas,

                encuentra.

 

Lo que no cambia

es la mudanza del reloj

sin ganas de dar la hora exacta

cuando lame el sol la sombra

de su desterrada pobreza

en los caseríos

donde se exprime

el níquel soberano

de cada moneda

que nos hace esclavos

de algo insustancial

                                  e inalcanzable.

 

© Darío Oliva

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13/3/24

Poema de Darío Oliva

  


descargo

                     bolsas de azúcar

                     -50 kilos-

                     bolsas de papas

                     -60-

 

el camión se vacía

                 en mi camisa

                      mi cara

                      mis huesos

                      mis piernas

 

y soy otra bolsa

                 de azúcar

                 de papas

                 de arena

 

                 de barro

                      aire

                      voz

                   y silencio

 

                      cenizas

                      nada

 

y otro ser descifrable

por su sombra en la lluvia

bajo el pie de la fábrica.

 

© Darío Oliva

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22/1/24

Poema de Darío Oliva

  


RUTINARIO 

 

¿Cómo apurar con la mirada al tren

             para encontrarme adentro,

abrir por la mitad el diario,

hojear la realidad fruncido el ceño,

y recordar lo que olvidé cerrar

detrás de mí cuando salí a la calle

y no palpé los huesos del reloj,

                  las ansias del retraso;

correr tras de mis pasos,

y alcanzar a sentarme

donde no estoy ahora,

de vuelta a casa

hasta la arruga desnivelada

                         de las sábanas,

y el ropero abierto

con la ropa ahogada

                   en el perchero,

sobre la cama y en el suelo;

quitarme los zapatos

o desacordonarlos;

dejar la corbata en un descanso;

y que se enfríen el café,

                           la boca y los ojos

por no haber mirado

más de cerca al espejo;

y descubrir que no era yo

este señor sin lentes,

                          desempleado?

 

© Darío Oliva

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10/11/23

Poema de Darío Oliva

 

 

Murió Di Stéfano

y una lágrima fría

cae sobre Madrid

en el ceniza añil de la vereda.

 

En el Mineirao Alemania

goleó a Brasil 7 a 1.

Hay disturbios

y un lamento que parece no tener fin.

 

Argentina es Sub-Campeón

el sol usa la misma camiseta

y el viento dobla en su gambeta…

 

Cambiaría este calendario

si tuviera la certeza

de que sos mundialista

y que jugás de local

sobre mi cancha

con uñas afiladas

como te da la mejor gana

 

pero me engaño con cerveza fría

y la colilla del último verano

parapetado en mi recuerdo

a deshoras con desgano

y el perfume de tu ausencia

como un penal que el sueño cobra.

 

© Darío Oliva

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15/10/23

Poema de Darío Oliva

 


INVITACIÓN 

 

Si falta insomnio,

llueve humo en el cenicero,

y esa ausencia raspa el ojo

y lo que pasó por la palabra

antes de ser voz sin ser silencio.

 

Golpe de luz rompe el espejo de lo real,

y un álbum de fotos recoge el recuerdo

                                 a galope de viento.

 

A poco de tocar el reflejo,

describe la ceniza

el movimiento de mi mano,

y no hay poema posible que me sobreviva

en la sombra especulativa

de un intento de lectura que no alcanza

esta aturdida invitación a la pregunta.

 

© Darío Oliva

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25/9/21

Poema de Darío Oliva

 


Retrato de lluvia

 

detrás de las cortinas

espera en el zaguán la lluvia/´


sobre la mesa

grises los relojes y retratos

reflejan la triste soledad

de flores casi muertas/


gotas resbalan en el cristal

helado de la pena/


ni una sonrisa queda/


resquebrajada el alma

huelen a hojas secas

las lágrimas que caen allá afuera.-

 

© Darío Oliva

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14/5/21

Poema de Darío Oliva

 


Rosa negra


Verla como si perdiera

con el día vigor y altura,

y destejiera en su pupila

el color bermejo

de la primera herida;


y comprender lo semejante

de su sangre y la mía

cuando comprime,

en su corazón sin jaulas,

el canto silencioso del rocío

y el poema del que beben

                nuestros cuerpos;


y que la vida repone a las cenizas

           luz de sombra

           en el útero terroso

donde su raíz todavía trepa

las rejas del insomnio,

y la sueño abrasada

               al sexo del agua

               donde se marchita

               y revive al mismo tiempo.


Y no tener palabras

para darle a la muerte otro reposo.

 

© Darío Oliva

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27/3/21

Poema de Darío Oliva

 


Contingencia

 

¿Acaso piensa la hormiga

cruzar el río

y llegar a la orilla?

 

Abandona

la idea de ahogo.

 

No concibe,

ni por asomo,

que sea plausible

esa contingencia;

 

y se hunde

en el agua

como otra gota de lluvia.

 

© Darío Oliva

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