21/5/21

Poema de Amalia Clausts

 


 

USARÉ LAS PALABRAS

 

Mi mamá nunca lo ha dicho

Pero yo tengo mis sospechas

Así que  para presentarme a secas

Usaré las palabras de las cosas

Que a mi madre le dieron de comer

Por ejemplo:

Los hilos, el dedal

Los alfileres y las agujas de coser

 

Mi madre nunca ha sido mujer

De delantales ni alfombras

Pero creo que a mí me hizo

Del mismo modo y forma

Que los pantalones de gabardina rota

Que le remendó al vecino ayer

 

Aunque en vez de hacerme bolsillos

Me embonó la tristeza en la mirada

Y  la bondad  y la alegría

En un rinconcito de mi válvula mitral

 

Las manos me las tejió con tal ternura

Que ahora éstas sólo sirven

Para cosas tan crudas y ordinarias

Como escribir poemas, y dibujar fonemas en la piel

 

Y en la conciencia me puso un daltónico alfiler

Para que las indulgencias no me fueran necesarias

Por eso siempre mi voz se presta

Para  bien achacarle la culpa al poderoso y  al poder

 

Quizás los pies me los hizo  con un poquito de ceguera

Y dejó que torcidos fueran al yacer

Por eso tal vez mis huellas que de tan nuevas

Parecen que por viejas heridas van a desfallecer

 

La voz y las palabras me las entregó

Un día que no había luz

Por eso siempre hablo como si llevara

Una cruz muy cruzada en la garganta

 

Y el rostro, las vértebras  y las hazañas

Me las hizo con puntada recta

De zigzag y de revés

Con las agujas de las lentejuelas sordas

Y los hilos que estaban ya vencidos

– De tanto perder 

 

Pues nunca aprendí a disimular mis inquietudes

Ni mis negociaciones frente a las exigencias

Tampoco  las solicitudes de mi sien entreverada

Mucho menos supe coser con agujas

Ni cocinar el guiso para diez

 

Mi madre que nunca ha sido

Mujer de delantales y alfombras

Tiene mágicas sombras y  secretos

Y a veces hasta yo sospecho

De su máquina de coser.

 

© Amalia Clausts

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28/4/21

Poema de Amalia Clausts

 


 

LA DECENCIA ACASO

 

Perdí la cuenta de cuántas veces me he enamorado

 

Deduzco con pena que fueron pocas

Pero yo perdí la cuenta de los amores

Tan fácilmente como extraviar

El ultimo recibo de la luz

 

Si alguien me invitara un cigarrillo esta noche

Le mentiría con que dejé el tabaco hace un mes

 

A veces es así

Gratamente difícil desprenderse de la decencia

Que no es norma ninguna

Sino un hondo temor esculpido en cal

 

La moral no tiene tanto sentido si el castigo de la culpa eterna

Y la imprudencia de pecar

 

La moral podría decirse

Es la luz perpetua de la nada

Y de la brevedad erguida

 

La moral acaso

Me condujo a ningún sitio

 

Me negó los labios de un hombre si ideario

 

Me negó las primicias del recuerdo postulado

Y la absurda espera sin honorarios

 

La decencia

Es cierto

No sirve de mucho

Si acaso sirve para algo

Debe ser para dignificar la vida de los indignos

 

Pero mi abuela pensaba lo contrario

Y mi madre huella por huella

Sigue sus limpios pasos

 

Yo

Con idearios y sermones

Tripulo a mis sentidos periféricos

 

Se que el amor es

Un pecado vestido de liviandad

Y que su peor virtud

Es la de jurar ante el altar

Una muerte de lealtad profunda

De cuerpo presente

De soledad

 

Los amores no son eternos

Pasajeros a veces

Instantáneos quizás

 

Alguien preguntó algún día

Que cosas intimas hacemos con la decencia y la verdad

 

Esta carne ayer en su cofradía

Al caer la tarde besó en silencio

Las agridulces sombras de lo impío

 

Porque una mujer decente

             Como yo –

Abre siempre sin culpa y a solas

Su última botella de vino

Y colecciona corchos en una maceta de cristal

 

No sé qué decirle, criatura

La gente decente como yo

Es devota de lo inmoral.

 

© Amalia Clausts

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24/3/21

Poema de Amalia Clausts

 


 

SI QUERÉS SER POETA 

 

Si querés ser poeta tenés que poseer la gallardía

De hablar con suma osadía

Sobre los desplantes dolientes

De este inframundo terreno

De barbaries y calamidad

 

Si sos poeta

No podes dejar la puerta abierta a la indiferencia

Ni observar al enemigo tras la ventana

 

Si querés ser un verdadero poeta

No pretendas hacer negocios con la poesía

Ni eslóganes de tu destreza

 

Ofrece tu alma

Y deja que tus manos dicten

El camino por donde habrás de persuadir

A la esperanza y su insolación

 

Si sos poeta no pongas nunca un portón

Sobre tu corazón empapelado

Ni cerques con idearios a tus tristezas

 

Si querés ser un buen poeta

De esos que valen más que su propia vida

No te hundas en el augurio ni en la contienda

Y deja que tu boca a tientas vierta sus besos

Sobre el olvido y la oscuridad.

 

© Amalia Clausts

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18/2/21

Poema de Amalia Clausts

  



UN ÚLTIMO LADRIDO

 

El mundo es mundo desde siempre

Lo tengo aprendido de memoria

Pero soy torpe

Tonta y testaruda

Y me acurruco en algún rincón

A llorar todas sus desgracias

 

Mis llantos no cambiaran al mundo

Ni al mío propio tal vez

Pero no es suficiente tan sólo

Con ver la triste lluvia errar

Sobre mi ventana entreabierta

 

Esta casa es enorme y oscura

Como mi corazón desamparado

El mundo afuera no es tan distinto

Si un niño en la india no tiene para comer

Si un hombre en el África se muere de sed

Si en América Latina los desaparecidos nunca han de regresar

Si el mar ha de tragarse las inocentes esperanzas

Y escupir sus huesos a las orillas y nada más 

 

El mundo es mundo desde siempre

Me repito silenciosamente mientas tomo un café

 

Un perro agoniza sobre mis faldas

Y la clemencia del mundo se duerme en su proceder

 

Un último ladrido al mundo

Y el mundo se muere con él.

 

© Amalia Clausts

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21/12/20

Poema de Amalia Clausts

 


 EL SILENCIO DE MI MADRE CUANDO REZA

 

Nunca fui mujer de ayuno

Ni promotora de alabanzas

Pero le rindo culto fiel al silencio

Que mi madre hace cuando reza

 

Aquel silencio al que ella mira como a un Dios

Es el mismo que yo clamo en la odisea

 

Aquel silencio postulado para ser

Escuchada en su plegaria

Es el mismo que yo oigo con rastros de marea

 

Esos silencios que persignan a mi madre

En su hibrida certeza

Son quizás más ágiles e indestructibles

Que la fe de todos los cristianos del planeta

 

Por eso

El silencio de mi madre cuando reza

Es mi Dios trashumante

Mi romanza

Y mi más intima promesa.

 

© Amalia Clausts

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3/11/20

Poema de Amalia Clausts

 


 

MÍSERA OFRENDA

 

No le podemos pedir diez bolsas de pan a un pastor

Ni un saco de lana a un panadero

 

Todo el mundo ofrece únicamente

Lo que tiene para dar

Y todo el mundo da

Lo que solamente posee para ofrecer

 

Por eso de vez en cuando

Me atrevo a hablar en voz baja

Sobre mis miserias y mis agonías

 

Y las ofrezco

Y las doy sin pleitesías

Y las brindo ante todos

Como una lagrima gruesa

Con rostro de poema y compasión

 

No tengo diez bolsas de pan

Ni a un pastor de amigo

Ni de amante a un panadero

Ni un saco de lana colgando en mi tendedero

 

Yo tengo únicamente mis tristezas

Y este mísero aguacero que empaña a mi soledad

Dos pares de zapatos viejos

Y a un tétrico quejido atado en mí palpitar.

 

© Amalia Clausts

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12/10/20

Poema de Amalia Clausts

 


CON QUÉ FLOR DE OTOÑO

 

Mi padre fue alcohólico

Y mi madre fumadora

 

Mi hermano mayor es drogadicto

Y mi hermana la del medio

Incansablemente soñadora

 

Yo, en ocasiones escribo poemas

Y tantas otras veces

Leo poesía

 

Cada uno de nosotros elige

La manera más eficiente de huir

Y con qué flor de otoño masacrar

Silenciosamente su propia vida.

 

© Amalia Clausts

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