14/10/23

Poema de Alan La Veglia

  


Los tentáculos de la lluvia

sobre las plantas oscuras del estarnos,

en la hora que la noche se enciende.

Es la derrota del agua en las ramas;

la limosna al pasto seco.

 

Escuchás. 

Hojas. Apenas el viento.

El sonido de las flores

rozándose al caer * advierte

que algo morirá pronto. 

 

*Pertenece a Chora.

 

© Alan La Veglia

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19/8/23

Poema de Alan La Veglia

 

 

Recuerdo

el olor de los pinos

al caer octubre.

 

Hojas húmedas se encienden

en la lengua del día.

 

Rosarios, la Colt 45,

una hebilla caída

entre jazmines paraguayos.

 

Dios era

el color oscuro de las semillas

al ensamblarse el otoño,

las entrañas en un balde de metal.

 

Alguien se arrodilla al final del mismo invierno.

La llovizna discurre sobre el musgo.

 

© Alan La Veglia

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18/7/23

Poema de Alan La Veglia

 


 

Hay palabras más frágiles

que la oración del sol en las grutas.

Palabras que resisten,

el choque de dos piedras

oficiando el inverno,

el hocico del animal

temblando en la mañana.

Otras, son su propio nacer,

el bosque abriéndose

al laúd del poeta chino

o la llovizna en los hierbajos.

Sólo son ejemplos para decirte

que bajo palabras te espero

como el cuenco de Santôka al arroz.

 

© Alan La Veglia

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10/6/23

Alan La Veglia comparte a Halfon/Morán/Azar

  


Jueves 

 

Preparo el pastillero

una mañana de feriado.

Corto cada pastilla con

el amor de una madre

y con la paciencia de un pariente lejano.

Suave, suavemente,

maniobro el tramontina con

la yema de los dedos

escucho crujir las pastillas

como si me estuvieran saludando

y las arropo en un frasco de plástico.

Para el lunes, para el martes, para el jueves.

Junto con mis uñas, ahora cortas,

cada polvo hecho pastilla

y lo abrigo en mi boca acolchonada y carnosa.

 

Para regalarme suavidad tuve que enfermarme

pero al fin me estoy haciendo el bien, el suave bien. 

 

Gala Halfon 

 


Sentado ante una mesa de trabajo,

afuera es una ciudad cualquiera,

en mi oído se recrea la naturaleza.

El otoño se demora,

solo los pinos parecen recibirlo.

Las piñas caen.

Algunas se desgranan y flotan como una hoja,

otras se quiebran, estallan contra el suelo,

o caen pesadamente con un sonido trunco.

Todo ese indicio lento dice

que el otoño hace su limpieza

escondido en el ramaje.

Hay dolores que en mis venas ya no se pudren.

Así, el tiempo hace su trabajo lento.


Sergio Morán 

 


bisabuelo Khalil

 

Khalil Azar vino de Siria

con una mano atrás y otra adelante

vendía jabón, frutas, mercería

cualquier cosa pero vendía

sus precios deleitaban a las doñas

 

¿guiere barato, señora?

 

el turco Julio fue en Buenos Aires

una atrás, otra adelante

el vendedor más querido de la calle

Pampa

todos los días la caminaba de pam a pá

tocaba cada santo timbre

con su esperanza en la canasta

y la espalda partida

rezando su mantra

 

¿guiere barato, señora?

 

Simón Azar

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17/5/23

Poema de Alan La Veglia

 


Brisa

 

Medianoche.

La palidez del rosa

en el extremo de las ramas.

 

Esta es nuestra riqueza:

una ventana abierta,

              las flores diminutas

                                   y caídas.

 

© Alan La Veglia

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10/4/23

Poema de Alan La Veglia

 


Ōshikōchi no Mitsune huele las flores

 

Madrugada.

Hundo el pincel en la tinta.

 

Ya casi florece el durazno.

El vapor en las tazas asciende

como las ramas oscuras;

el aroma de los capullos entreabiertos

se confunde con tus palabras.

 

© Alan La Veglia

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4/3/23

Poema de Alan La Veglia

 


Caen

   de tus manos

        al estanque

flores

            de damasco.

 

Sobre ellas

        la luz.

 

© Alan La Veglia

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9/12/22

Poema de Alan La Veglia

 


En la montaña

   un pequeño ciervo

dormido.

 

Al levantarse                  

   el olor del azafrán

    tiembla

            en el pasto.

 

© Alan La Veglia

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20/11/22

Poema de Alan La Veglia

 


 

El brillo del fuego

en las hojas pequeñas de los nogales

sugiere la derrota de la hoguera,

la pronunciación clara de la noche.

 

Un balde con agua puede retener

el cuerpo difuso de una estrella

o la caída de un mes en los juncos.

 

Pero la belleza no alcanza.

Hay que reconocer el trabajo del invierno,

las palabras que usamos para mostrar

los sitios que envejecieron con nosotros.

 

© Alan La Veglia

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8/10/22

Poema de Alan La Veglia

 


 

La madera roja

la madera amarilla y húmeda de los árboles.

El rocío, el amor de los largos inviernos.

 

La mañana, la noche

la canción de todo aquello que está cayendo.

 

 

Crece el humo en la choza. Como el humo

a las ramas

                   me tocas.

 

La madera roja

         la madera amarilla

el rocío.

 

© Alan La Veglia

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3/9/22

Poema de Alan La Veglia

 


La cornamenta

    de los ciervos

roza

       las flores.

 

Esos huesos perfumados

 

     y ahora cubiertos

                     de rocío.

 

© Alan La Veglia

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5/8/22

Poema de Alan La Veglia

  


Cede

       la luz

de la tarde

   

en su apagarse:

  pequeñísimos peces

oscuros y vivos

   entre los juncos. 

 

*

 

Agua dulce entre los juncos. 

 

*

 

Oscuros y alegres

     los peces temblaron

 en el amor del día. 

 

*

 

De amor temblaron.


 

© Alan La Veglia

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