19/12/25

Poema de María Julia Magistratti

 


Rabia 

 

Yo tenía una rabia.

Cultivaba como flores una rabia.

 

Es domingo a veces en el pasado.

 

En la hora de la catequesis, habla el párroco de gris

con una lengua blanca en el cogote, atragantada.

El Monte de Sinaí queda más lejos que los toboganes

de los que nunca hubiéramos querido bajar.

Filisteos, sacramento, corintios, profetas,

palabras sin sentido mientras la hostia se pega en el paladar.

Aliento a hostia nos quedaba como materia de silencio

y nada más.

Hasta que abrían la heladería de enfrente de la iglesia

que era como el cielo prometido.

 

Del otro lado de los vitrales, en las vías,

cada tanto asomaba un croto, nos hacía señales de luces con un espejo,

y era el hombre del nuevo testamento, dispuesto a una siesta de barro.

 

Una voluntad de huida tenía mi rabia. Y masticaba con mis dientes hinojos robados de los jardines.

 

Más allá, del otro lado del tejido, los toros atropellados por las moscas,

inmóviles como el mundo. 

 

Y yo siempre estaba casi a punto de romperme la nariz contra una pared

para demostrar que no existen las paredes.


© María Julia Magistratti

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Poema de Cecilia Galeano

  


DAME


Dos pumas recorren las calles de Gesell

elásticos             fantasmales

buscan comida en la Avenida 3

olisquean la basura

y en las puertas de los bares

hallan

restos nocturnos

de hamburguesas    latas    vasos plásticos

luego quizás entren al bosque

y descansen

en su limbo verde.

 

Un hombre y una mujer en romance incipiente

se escriben,

ella vive en Higashiomi

él

un astronauta

sin ticket de vuelta

como un sol antiguo

enfriándose

tan lejos

tan lejos está ahora

su corazón tierno.

Ella cuece arroz y algas

camina por la casa

con sus pies menudos

y piensa

en su hombre sideral

esperando de su mano,

y recuerda su voz, diciéndole:

dame de tu plato

dame lo que el espacio mudo me niega.

Y ella le ha dicho:

regresa a mí

soy tu luna de plata

soy tu casa en la Tierra,

entonces le envía a su hombre

toda su fortuna

para traerlo de vuelta

al amparo terrestre.

Constante

taxativa

la fe del amor,

y el amor también.

 

Él le cuenta

de su cápsula comba

y brillante

suspendida en la boca del cosmos

del silencio de Dios

─que nunca amanece

y de cómo su hermoso rostro

es pensado en la ingravidez.

 

Los pumas marcan la arena con sus pisadas

sus ojos dorados se abren en la noche

su jadeo es también marino

su hambre lunar

husmean tras las ventanas,

son criaturas

esperando de una mano:

dame de tu plato

dame lo que el monte incendiado

me niega,

hambrientos siguen ahora la línea de la playa

corren buscando su casa en la Tierra

tan lejos el humedal

tan ardido el monte,

pero hay en Higashiomi

una mujer que les daría

su arroz

su casa

su fortuna

porque en la órbita de su amor

hubo un hombre

que ya no va a regresar

a la Tierra

al amor

al poema.

 

© Cecilia Galeano

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Poema de José Luis Frasinetti

 


 Eneas ha vuelto al pueblo.

 

Después de siete años

de vagar por la marea alta de los sembradíos,

ha vuelto.

 

En la fontana, todos conversan sobre el retorno

pero las Harpías

hablan más de la cuenta

y tienen mirar de cuervo cuando principia la noche.

 

Entre volutas de humo,

Andrómaca le acerca un refresco y abre las ventanas.

 

Héctor se ha ido a trabajar en la minga

y Eneas se jura que está más hermosa que la última vez.

 

Pero en este Inframundo de pago chico, infierno grande

una historia cabe en la palma de la mano

“y hasta nos duele el pueblo,

(dice Virgilio)

en esto de jugarnos un truco con los fantasmas”.

 

© José Luis Frasinetti

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Poema de Adelina Lo Bue S.

 


 

REGRESO DE LA MADRUGADA

 

Con gotas distantes, semioscura la tarde

la lluvia esconde dura fuerza

con que a cada golpe de sístole, diástole y lluvia

el corazón sangra en un eco de memoria,

en un encuentro miscible y sin fondo.

Invierno desgarrado

por esa lluvia cambiante

de sangre salpicada y diluida

en un barro atroz que se hunde y se aparta.

 

Sangre lloverá cuando el hombre llore

el sueño perdido

en su infinito sin calles para recorrer.

Sangre helada sufrirá algún siglo

en que nadie dirá que el corazón es mágico.

Un niño en la eternidad,

de regreso en la madrugada

vendrá a decir el sueño que será imaginario

porque pasarán las horas

que se harán milenios sin historia;

y en la última noche

la paciencia tornándose mundo

hará nacer los ojos del hermano.

 

© Adelina Lo Bue S.

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Poema de Amalia Mercedes Abaria

  


LA FE


Vienen los soles y las lunas en el alba de Cristo

                                                                          Jacobo Fijman

 

Misterio del agua, del fuego,

anclado en las raíces

para siempre.

La Espina con su huella en el alma

para escuchar, para no morir.

 

Misterio de ese instante

corola de la Luz,

flecha.

 

Hilo del día y de la noche

huyen las grietas

las preguntas sin respuestas

los oscuros precipicios de la nada.

 

Un pájaro negro cae

y otro.

Los altos muros caen

y otros.

Las tinieblas carcomen

las firmes estructuras,

pero las palomas regresan

las palomas regresan

las palomas regresan.

Amén.

 

© Amalia Mercedes Abaria

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Poema de Roberto Daniel Malatesta

 


NADIE SALE CON APUROS

 

De un nudo nadie sale con apuros.

Y el hilo del reel que se enreda.

No creo sea fácil –dice-

pero, ¿y el hilo de la vida?

Paciencia. Pero,

el río corre, no se anuda,

otra cosa es la vida,

¿quién dijo que es un río?

¿Fui yo? Fueron muchos. Paciencia,

no queda otro remedio.

De un nudo nadie sale con apuros.

 

© Roberto Daniel Malatesta

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Poema de Facundo Giménez

 


dos animales que ahora

pasada la furia   la fiebre

se vuelven a mirar

 

     el deseo también

es esta suavidad

mi mano recorre

tu espalda

 

nos es extraño el gesto

     falta de costumbre

sin embargo en silencio

permanecemos

 

© Facundo Giménez

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Poema de Mirian Rosana Farías

 

Pájaros en el cielo


Un baile de pájaros en el cielo

alineados en perfecto vuelo.

Con singular destreza, ellos

se mostraban alegres danzando.

Perfecta  sincronías de aleteos

imposible no mirarlos.

 

© Mirian Rosana Farías

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Poema de Griselda Rulfo

 


 

A veces me pregunto dónde escarbo.

Mi primera respuesta es: en la tierra.

Pero no es así.

Yo escarbo la generalidad de lo único

la esencia humana

su origen y final.

 

En la búsqueda que deriva de revolver

encuentro la completa acción del hombre.

La verdad pronunciada

la causa y efecto que determina la ley.

El error y el despertar a la verdad.

 

Y en esa búsqueda hallo la emoción

el miedo y la piedad

la purificación

que el recuerdo conserva.

 

Pero siempre habrá algo que se me escapa:

la perfección

la idea final

un ser sin tiempo.

 

Con dolor descubro

               que no alcanzo al ser puro

                              en total profundidad.

 

© Griselda Rulfo

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Poema de Claudia Tejeda

 

 

Oscurezco la casa

para darle lugar a la nueva luz.

Necesito este silencio

hacer espacio en los sentidos

lavar esta fe sucia de andar en los baldíos

esta fe niña que va por caramelos

y no aprende.

Quisiera ser guardiana de la llama

que es todo lo que tengo

en este instante.

Quisiera decorarme el corazón

colgar carteles de buenos augurios

en las arterias.

Entrar descalza a la sala de espera

desposeída como Dios cada diciembre.

 

Nacer es un verbo

que necesito ejercitar un poco más seguido.

Feliz tiempo de contemplación.

Y que triunfe la ternura.

 

© Claudia Tejeda

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16/12/25

Poema de Juan Manuel Zeni

 

 

JUGAMOS

 

Jugamos con los bloques.

Camilo elige minuciosamente

cada parte que será

un puente una casa una cárcel

y escenario de la tierra

de dinosaurios en la que imaginamos personajes.

 

Tiene tres tipos de bloques

por lo que no encastran todos

pero la imaginación hace que se peguen.

 

Cuando termina la historia

empiezo a buscar palabras

para un poema y Camilo se pone a pintar.

 

Cambiamos bloques por palabras y colores.

Seguimos jugando

a intentar

que combinen se peguen rimen

las cosas.

 

© Juan Manuel Zeni

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Poema de Alejandra Boero Serra

 


CÁLAMO

 

El maestro calígrafo

mira los rollos,

escoge el de piel de cordero,

lo huele.

Allí su pluma,

noventa y nueve veces,

borrará un nombre.

 

Su arte sabe perderse

en la belleza de las formas.

 

El maestro calígrafo

confía sus trazos

a una caña,

a la insistencia de un  nombre,

al lábil vacío

de su mortalidad.

 

© Alejandra Boero Serra

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Poema de Álvaro Mata Guillé

 


la voz de mi padre

se derrumba

y muerde su cola

sube a la cresta del árbol arrastrando su piel cubierta de escamas

negras, arrugadas

amarillas,

 

atrapa el ruido

un obstáculo lo ensordece

la indiferencia

se posa en el catre

la rabia

come su cama

 

el odio

permanece

 

© Álvaro Mata Guillé

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Poema de Ana Gervasio

 

extravío

 

¿quién te tatuó la cicatriz en el costado?

qué animal desconocido emergió de la espesura

esa noche, tantas noches,

para herirte hasta el desgarro.

 

aquí estás como una ofrenda a los lobos

temblando detrás de una puerta que jamás se abrió.

niña agazapada en el derrumbe

esperando la caricia de un espectro.

 

era breve el engranaje, hubieras llegado

sin embargo, arrastrabas el lodo de otro tiempo

y en tu garganta agonizaba una palabra,

aquella que murió de pena después de la celada.

la única palabra capaz de salvarte.

 

© Ana Gervasio

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Poema de Águeda Franco

 


cinco toneladas de escombros

sobre mí

siete mil litros de  agua salada

un mar sobre mí

un desierto  encima mío con su anchura y todo su cielo

un  planeta  aplastado y terco sobre mí

rocas sin agua y sin embargo

aprender a respirar de nuevo

debajo de cualquier derrumbe

respirar

como si tal cosa    como si fuera fácil

como

si fuera natural

estar abajo

 

© Águeda Franco

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15/12/25

Homenaje a MARÍA CRISTINA DI LERNIA EN SU FALLECIMIENTO

 Me entero del fallecimiento de María Cristina, una gran poeta, una gran ser humano siempre comprometida, amable, amorosa. Integró muchos años el sitio y por ello tuve la posibilidad de conocerla y compartir con ella muchas veces cuando viajaba a Mar del Plata. Un ser humano adorable. Que repose en paz y un abz a sus familiares y amiges, Gus.





LA LIBERTAD

 

Este silencio es mío.

Lo descubrí vagando en los asombros

de un otoño de abril

mientras la sed presidía los balcones.

 

Mío como el intento que me anega.

 

Incondicional mío como el amor

y como la legión de sombras

que precede mis pasos

mis ausencias

mis bodas profanas con el ángel.

 

Amo esta voluntad de ser silente

y a cada uno de los hijos que se gestan

en la provincia desplegada de las nubes.

 

Porque amo la libertad

la impunidad del pensamiento

donde el madero más liviano es una cruz

apocalíptica,

y la verdad estalla

como una larva demorada.-

 

© María Cristina Di Lernia

 

ENTRE TUS OJOS

 

Caben el universo,

la perplejidad,  preguntas

que insisten como agujas,

gritos ahogados,

las veces que volamos

sobre el mar.

Ahí se alojan mis perfiles,

el entrecejo de la luna

que jamás alcanzaste a descifrar,

algunos papeles oxidados

de tanto guardarnos las palabras.

 

Y algo más,

algo indecible, arcano,

concerniente a la sangre,

a la temperatura del vino,

al holograma

donde aparecemos

intangibles,

imaginados,

imposibles o no imposibles

tal vez.-

 

© María Cristina Di Lernia

 

JURO

 

Juro

que bebí mi propia sed de un solo trago,

que el hecho fue deliberado,

que no anduve sin luces en la espalda

ni un instante de los tantos

que anunciaban mi muerte.

Juro

que eran míos los puñales

como lo fueron  el último abrazo del otoño,

y el mar en los tímpanos

deshaciendo en bruma

cada una de las palabras que no dije.

Juro

que esta costilla

ha dolido desde el  génesis

y habrá que extirparla

un día cualquiera,

sólo para que el corazón

disponga de un espacio

apropiado

a la tensión de sus latidos.-

 

© María Cristina Di Lernia

 

ESTE DÍA

 

Este día de Dios

apacible e incierto

agazapado en la copa del árbol de la esquina de enfrente

memorioso de brumas y  espejos

que encandilan

como funerales.

Tiene algo de ajeno

una oblicua tristeza

un sabor indeciso entre azahares y ciénagas

 

mientras puertas adentro

una nube en su oquedad

avanza.-

 

© María Cristina Di Lernia

 

Su lectura en el Salon Dorado para MISPOETASCONTEMPORANEOS https://youtu.be/_9Q_glelWDc?si=zKFmvmH9ZbcThrB2 

  

María Cristina Di Lernia.  Abogada. Escritora. Actual Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores Seccional Atlántica Mar del Plata. Miembro de la Fundación Argentina para la Poesía.

En 2014 recibió el premio LOBO DE MAR A LA CULTURA en su 26ª Edición, MdP, por su trayectoria literaria.

Libros: Poemas para guardar, canción desentonada y un canto para ahora, 1971;  Versos del vigía, Edit. Martín - 2002; Apología del Viento, Edit. Vinciguerra - 2015.  Selección de poemas María Cristina Di Lernia 2º Volumen de la colección - Poetas argentinas - Biblioteca de las Grandes Naciones - Edición virtual Calameo.com -2015.

Integra nueve antologías.

Videopoema: Culpable, 2015

Sus poemas fueron grabados por  Roberto Vicario en LP/CD Voy a pensarte como flor, 1971; y 20 Grandes Éxitos de Roberto Vicario,  1986; EMI ODEÓN con obras de Pablo Neruda.

Obtuvo distinciones en concursos literarios. Ofrece recitales acompañada con teclado y saxo.

Produce y conduce el programa radial ArtENradio junto con los poetas Olga Ferrari y Carlos Cartolano (FM 91.7 MdP).

 

Biografía extraída del blog (No actualizada)


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Poema de Miguel Fuchs

 


Por qué se callan los segundos.


              A Graciela Caldeo, mamá de María Fernanda Álvarez

 

Ese viernes el reloj perdió sentido.

Cómo entender las horas. Cómo medir los tiempos

si la luz no se derrite y nunca se ha apagado

la memoria que nos ilumina, que todavía existe

de tu alegría, de tus sueños. La llama

que nos queda. Esperar la justicia

de Dios. Lo incomprensible

en expedientes judiciales, condenas

incompletas, imputaciones. El reloj

no se había roto. Sigue de pie la esperanza.

 

© Miguel Fuchs

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Poema de Josefina Kackielo

 

 

Un par de ojos

en mitad de la ventana

pueden ver la calle

pero sólo eso

 

Hay un ir y venir de lo que ignoro

 

El Sol del este no permanece allí

casi siempre y a veces se porque

giro hacia el oeste

Esa luz la recojo en el fondo

donde resiste la savia

y soy

como las lombrices

en bocas de esta tierra

 

Aunque pensándolo bien

una codicia de dioses

me pretende semilla

en estas pocas raíces

en este fondo

saturado de residuos

 

Hay un tiempo que se parte

y no se multiplica

en este par de ojos

en esta mitad de la ventana

 

© Josefina Kackielo

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Poema de Maru Crespo Erramuspe

 


¿A qué huele?


¿A qué huele

el vasto verde,

después de tanta lluvia?

 

¿A qué huelen los jazmines

marchitos por tanta piedra?

 

A tristeza mojada,

pena deshilachada.

 

Vasto verde,

vasto mundo.

 

Tanta pérdida

que no hay lugar

para ser escrita.

 

© Maru Crespo Erramuspe

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Poema de Gabriel Crespo

 

 

¿El mundo ha sido derrotado?

¿Los decapitados alzan monumentos al verdugo?

¿Escriben cartas?

¿Tejen en su ausencia la memoria?

 

¿Será que un día de los ojos

saldrán luciérnagas para buscarte?

¿Será que nadie encuentre a nadie

y suenen melodías de estar solos?

 

Los notarios no están solos.

Las cárceles son el refugio

donde el amor contiene la palabra amo

y hay sacrificios, espantos,

de la guitarra suena un sol

disminuido a la ternura.

 

¿Acaso no será que sus relojes atrasan y andan ebrios?

¿Acaso no será que nos piden que cambiemos la memoria?

Ahora los decapitados pregonan:

“Vivan los ciegos,

las monjas que no abortan

y esta tristeza de amarillo”

 

Se escucha un tango

y alguno canta:

el verdadero amor se ahogó en la sopa,

la panza es reina y el dinero Dios.

 

Amanece pálida la noche

cuando volvemos cansados del trabajo

y del bufón que nos tira encima

cada buitre

que nos comen de todo

menos el grito indignado

de esperanza,

de rabia

de mi calle.

 

© Gabriel Crespo

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Poema de Darío Oliva

 

EPIFANÍA

 

Desaprende el mundo

                    sus pronombres

cuando el adjetivo

             se convierte

             en la irrepetible

                      fotografía

                     de un instante.

 

© Darío Oliva

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Poema de Ángela Maldonado

 


Hipótesis 11: somos    ante todo   

eso que nos cuesta nombrar    

lo que nos cuesta acunar 

 

En ese tiempo yo admiraba la tierra

y lo que crece de ella

en su forma natural     inexplicable

más allá de su propia costumbre de aparecer

 

no por simple no por espontánea

no por prepotente menos bella

menos milagrosa     menos necesaria

repulsivamente necesaria

a veces

bellamente cruel

 

Admiraba

su modo impío de hacer lo inevitable

 

me preguntaba

no con menos frecuencia

 

por la forma humana en todo eso

ahí

en medio

 

© Ángela Maldonado

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