25/7/26

Poema de Adelina Lo Bue S.

  


EL OJO DEL TIGRE


                                  A Giacomo, Franca, María Rosa


En el invierno yo quise

ofrecer un verano,

lo incierto cambia

en un espacio de silla.

 

Acaso, tal vez pronto

mi voz sea tierra,

pantanos de palma,

plantas de café.

 

En un lugar,

entre caminos de cocos;

entre montañas,

acequias asfaltadas,

el mundo dejará mi barco, una vez más.

 

En el invierno yo quise

ofrecer un verano,

en el invierno yo quise

ser tumba enamorada.

 

Cuál será el oscuro seno de la vida

que se aleja, que se lleva, que nos llama.

 

Desconocido marcha lo indecible

la palabra mar también nos es desconocida

entonces,

¿cuál es, corazón, el eje rotado

de lo indecible a lo decible?

El verano espera el rojo luminoso. Lo presiente.

Cual una esponja el hombre absorbe lo posible

y derrocha lo imposible

siempre al alcance como un vaso de agua.

 

Espacios de piedra

donde nosotros trazamos las ciudades

sin ningún sobresalto

para que el atrevido invierno

no dé muerte al ojo del tigre que nos aguarda.

 

En el invierno yo quise

ofrecer un verano.

 

© Adelina Lo Bue S.

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20/6/26

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


MI ESPALDA TATUADA 

 

Era una luna en plenitud que nadie veía

 

Iluminaba la noche de mi cuarto

cuando mi pecho en el recuerdo respiraba sin cesar

 

Caían hechizas esmeraldas en el borde de mis mejillas                 

No había burbujas en el aire

Con tu boca cubriste mi talle

 

Miraba el cielo y pedacitos de estrellas rotas

tatuaban mi espalda 

                                      

©Adelina Lo Bue S.     

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13/5/26

Poema de Adelina Lo Bue S.

  


ELEGÍA DEL MAR

 

               ¿Has puesto a tono tu ser con el gran dolor de la Humanidad,

           oh Candidato a la luz?

                                           El Libro de los Preceptos Áureos

 

I


El mar es joven para ser calavera

tierra de hombres, voz baja de serpientes.

No ves dolor en la ballena que gime en el mar

y en los pulpos juntando sus huevos en torbellinos de sal

 

Mar que no tienes queja

adónde irás si blando apenas empujas

la ribera redonda de un sitio más?

 

El mar es joven para ser calavera.

 

Por las noches, conquistadores sin sol

despliegan redes donde la sangre golpea

en las costas de bocas que ríen

con sol y cuerpos y arenas tranquilas.

 

El mar es joven para ser calavera.

 

II

 

Aquí está el mar.

El mar y su muerte.

Su muerte entregada a nosotros.

 

Arroja tu dolor a las rocas, a las olas.

Entrégalo a la voluntad de las aguas

para luego ahogarte en tu misma sangre

y decir que el dolor es manso

cuando tu color no sea rojo.

 

El mar es joven para ser calavera.

 

Aquí está el mar.

El mar que nos devora,

que nos golpea,

el mar de nosotros,

el mar que devoramos.

 

Tierra de hombre, voz baja de serpientes.

¿No ves dolor en el tiburón herido

revolcando sus ojos abiertos

entre las algas del mar?

 

El mar es joven para ser calavera.

 

III

 

Aquí está el mar.

El mar que no tiene queja,

que es a veces tumba de gemidas cabezas.

¿Cómo eras, cuando eras niño?

Los hombres no tenían formas

y la tierra era un cristal sin pena.

 

El mar es joven para ser calavera.

 

Pero ahora, mar,

¿tantos corazones para nada?

porque para nada parecen las ostras,

las almejas, los delfines, que, preocupados,

se apartan hacia otros rincones del mar.

 

El mar es joven para ser calavera

tierra de hombres,

que nuestra casa no se olvide:

aún es inocente a la hora de morir,

aún obedece.

 

Mar, duele construir un continente,

duele la isla desprendida.

 

Roja cabeza en un mar azul;

escucha su misterio que no agota

su estado de círculo

y ten en cuenta lo no descifrable.

 

Roja cabeza en un mar azul.

 

Tierra de hombres,

allí están los peces con ojos semiabiertos,

sueltos hacia el limbo del alimento oscuro.

 

© Adelina Lo Bue S.

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4/3/26

Poema de Adelina Lo Bue S.

  


EL OJO DEL TIGRE


                                  A Giacomo, Franca, María Rosa


En el invierno yo quise

ofrecer un verano,

lo incierto cambia

en un espacio de silla.

 

Acaso, tal vez pronto

mi voz sea tierra,

pantanos de palma,

plantas de café.

 

En un lugar,

entre caminos de cocos;

entre montañas,

acequias asfaltadas,

el mundo dejará mi barco, una vez más.

 

En el invierno yo quise

ofrecer un verano,

en el invierno yo quise

ser tumba enamorada.

 

Cuál será el oscuro seno de la vida

que se aleja, que se lleva, que nos llama.

 

Desconocido marcha lo indecible

la palabra mar también nos es desconocida

entonces,

¿cuál es, corazón, el eje rotado

de lo indecible a lo decible?

El verano espera el rojo luminoso. Lo presiente.

Cual una esponja el hombre absorbe lo posible

y derrocha lo imposible

siempre al alcance como un vaso de agua.

 

Espacios de piedra

donde nosotros trazamos las ciudades

sin ningún sobresalto

para que el atrevido invierno

no dé muerte al ojo del tigre que nos aguarda.

 

En el invierno yo quise

ofrecer un verano.

 

© Adelina Lo Bue S.

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21/1/26

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


BARCO

 

Barco, por qué navegas

en las aguas rojas

de mi espíritu.

 

Ahora, tu sombra

que un día vi

ni siquiera aparece.

 

Han robado, acaso,

el espíritu y el mundo

tu timón.

 

Barco, entonces,

¿por qué navegas las aguas

que no eran tuyas?

 

Ahora, cómo llamarte

si apenas es un roce

tu viaje.

 

Por eso, espíritu,

interrumpe ya su andar

y tráemelo.

 

© Adelina Lo Bue S.

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19/12/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


 

REGRESO DE LA MADRUGADA

 

Con gotas distantes, semioscura la tarde

la lluvia esconde dura fuerza

con que a cada golpe de sístole, diástole y lluvia

el corazón sangra en un eco de memoria,

en un encuentro miscible y sin fondo.

Invierno desgarrado

por esa lluvia cambiante

de sangre salpicada y diluida

en un barro atroz que se hunde y se aparta.

 

Sangre lloverá cuando el hombre llore

el sueño perdido

en su infinito sin calles para recorrer.

Sangre helada sufrirá algún siglo

en que nadie dirá que el corazón es mágico.

Un niño en la eternidad,

de regreso en la madrugada

vendrá a decir el sueño que será imaginario

porque pasarán las horas

que se harán milenios sin historia;

y en la última noche

la paciencia tornándose mundo

hará nacer los ojos del hermano.

 

© Adelina Lo Bue S.

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7/11/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


LADRÓN DE INVIERNO                                 

 

En estas montañas donde es perversa la nieve,

como una historia

que no admite ser contada,

suena un surtidor.

Una sombra de leopardo a media luz

echa tierra con su mano

para que cuando duermas

junto al ladrón de invierno

no te falten las hojas

para hacer el fuego.

 

© Adelina Lo Bue S.

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18/10/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


LA DANZA

 

Era la danza una elipse.

Fue abriendo el reflejo silencioso

y un habla en decadencia.

Sembró el círculo

que hacia la línea iba

castigando lo pétreo

de las formas inmóviles.

Nutrió a todo lo nostálgico sensible:

su alma penetra el misterioso concepto

del movimiento en razón.

 

© Adelina Lo Bue S.

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13/9/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


LA PIEL

 

La piel se consume

y la piel es niño

amor, estrella pálida

 

La piel es muerte

un jardín que nunca enferma

Un eco y unos pasos

sueñan dulcemente

en el libro aún no abierto

 

Un ángel dibuja

un torso desnudo

y la noche sustenta

un trágico universo

 

Terrible y bienamada

la piel es un estado de alma

una espada en el crepúsculo

Nada es inmortal

solamente se espera

que no haya

fuego de flores

 

Como entre muros

la piel encierra

un loco

un genio

un suicida

un traidor de amanecer

Si, allí está

un amante

un verdugo

alguien que tortura

Piel de hombres, de secretos y olvidos

Cuidado

la piel revela

 

Grito de piel

zarpa los mares

las calles, los aires

Grito de piel

La piel siempre recuerda

las ciudades

que el corazón olvida

La llanura es un tiempo

irremediablemente extraño

de sombra

 

Siglos de piel

piel de siglos

han formado al mundo

palabras inventadas que la piel pronuncia

Adentro

cuánto calor

cuánto sudor embellece

 

© Adelina Lo Bue S.

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7/7/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 

 

CUERPO DE SERPIENTE

 

Perdidos sus trozos

en paradójico encuentro

una estrella ha quedado colgada

en memoria del esqueleto

que formó la piel del mundo.

 

Ahora es nada en la nada.

Se abre una pasión.

¿Qué más se puede decir

de la hipótesis no conocida

cuando el movimiento surgido

es el trágico anuncio

de un dios hastiado

que quiere quebrar las vértebras del hombre

para que su cabeza quede en un

cuerpo de serpiente?

 

© Adelina Lo Bue S.

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16/6/25

Adelina lo Bue S. comparte a Cano/Bertini/de la Maza

 

 

LA RAÍZ

 

Una raíz

quizá,

quizás

una raíz,

es lo que busco.

Una raíz es

un principio

un fin

un entretanto

de dónde venimos

a dónde vamos.

 

Constante

constantemente nos preguntamos,

preguntamos por las raíces.

 

Las fagocitamos

enterradas y con fuerza suficiente

vitaminas picantes desafiantes

ante bajo contra tierra.

Firmes estáticas erráticas.

                                       

      Necesaria pertenencia.

 

© Beatriz Cano


 

TIEMPO AION

 

No es la fina porcelana

 donde las rosas trepan inmóviles

por el pequeño plato

 y el cuerpo de la taza.

 

No es este continente labrado

que lleva un hilo de oro alrededor de la boca.

 Tampoco el brebaje

 hierbaluisa y salvia

de un verde ámbar dentro del cuenco.

 

Ni el asa destinada a la mano

 ni el aroma cotejando el sabor de la tisana

ni los rastros de hoja seca/ húmedos al final.

 

Nada de eso es un efímero encuentro

con la tarde que se aleja

 sino la eternidad

 entre un sorbo

y otro.

              

© Claudia Bertini


AMARILLOS

 

Cuando el amarillo es sol intenso

Todo es brillo en la senda.

La ilusión se ocupa de los pasos

y acompaña con fuerza y empuje

la confianza en lograr un horizonte.

Cuando el sol comienza a demacrarse

se apetece ver crepúsculos

colorear alguna nostalgia

encontrar palabras y escribirlas

saborear el tiempo de nosotros

...

Cuando el amarillo se opaca

el silencio ocupa el lugar del vocablo

las páginas son pasatiempo

la fantasía se despidió del duende

el porvenir es solo una espera

... 

Cuando el amarillo se oscurece

es el momento,

pasa el viento

lo recoge

y se van...

          

© Juan de la Maza

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30/5/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


UN LIBRO EN EL SUELO

 

En el suelo hay un libro, rudo, sin tapas

sus páginas cuentan

de una sangre sacada del mar,

de palomas rojas que no vuelan,

de delgadas serpientes con cara de niño.

Sólo fragmentos de fraterno frío

que no ha hecho más que vigilar la espalda

dividiendo la cara sin ojos

del que mira un libro en el suelo.

 

© Adelina Lo Bue S.

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15/2/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


 

CASA DEL CREPÚSCULO

 

Suena la voz del océano.

Como un desconocido

avanza en la casa del crepúsculo.

Reza el mundo la plegaria del tiempo.

Va y viene la piedad. Arrastra lo que resta

en la tierra.

El pavor reposa en el alma,

y la arena

grano salpicado

aplaca la sed de las mentas

quemadas en las costas.

 

© Adelina Lo Bue S.

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13/1/25

Poema de Adelina Lo Bue S.

  


VUELVE EL POETA       


                            A Fernando Lorenzo, poeta

 

Quizás, poeta, el mundo viene

porque hay un arco que une,

medita y no da tregua,

o quizás llegas escondido en el espacio

cuando la noche pasa.

Silencio de años que las alas

no advirtieron, la palabra saldrá

cuando el corazón tenga labios.

Y esperar hasta que el tiempo sea

esa insinuación del momento triangular

cuando arrinconados duermen los planetas

surgirá así el encanto,

la medida reflexión.

El abismo no es llevado por ríos y vientos

sino por el sueño extraviado en su fin.

Caer

 caer en la mañana peligrosa

que la nada no compara,

y adentro, aullar hacia arriba

arrastrando a la noche insaciable de oscuridad.

Qué terrible cuando calla el poeta,

la palabra ha dejado de ser

un rincón de descanso.

Sal es el alimento de la sangre,

nuestra sed sin alambres

puede tragar los mares

porque el corazón siempre es,

en el intento sin pausa,

ya que vamos aprendiendo el silencio

de las cosas donde cambia el hombre.

Rudo es, a veces, lo que oímos

el misterio y la vida nos vigilan,

y en la abertura en que flotamos

lo incierto es el efecto de un fervor

diligentemente arrojado.

Y ahí estás tú, poeta;

el mar es finito,

el cielo ha quedado vacío

los poetas han sido desterrados.

 

© Adelina Lo Bue S.

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18/11/24

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


EL RÍO

 

Sé que mi sueño no tiene fin.

Cuando muera

irá conmigo

 a otras horas.

Sé que no quiero ser siempre feliz.

Cuando lo sea

pondré mi corazón sobre el río

como una cosa más que el río castiga,

arrastra y deja.

Allí entonces mis manos lo tomarán

y será mío nuevamente,

podré así saber qué me dice su agua.

No quiero ser feliz

porque el regocijo de lo oculto

no será mío

y sí será extranjera a mi célula la vida

y correrá en los días de almanaque mi sangre.

 

© Adelina Lo Bue S.

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23/10/24

Poema de Adelina Lo Bue S.

 

 

LA NAVE

 

Porque nave fui,

soy,

marcando surcos a la ágil fantasía,

al dolor fiel que arraiga.

Un sabor frío

 atraviesa mi estómago, siembra de la vida.

Han muerto mis remos,

                                      otros mares.

Otros mundos ya no existen.

No basta azotar a los sueños,

no basta rugir otros soles;

los trozos se construyen arriesgados en el tiempo.

Solamente hay que esperar la blandura

de las cosas que se debilitan.

Nave enloquecida como león de universo

sangran tus mares un camino distinto de eternidad.

No se trata de vencer la tierra

clavando los ojos que más tarde morirían.

¡Hunde la línea roja… trágico universo!,

siempre hay rincones que poco a poco se abren,

allí será fácil que la nave encuentre ese mundo

central, único, todo amarillo.

Sí, fácil será,

 porque siempre albañiles están construyendo.

Infinito sobre infinito

marcha el hombre detrás del crepúsculo

preguntando ¿es hora de la muerte?

Desmesurada estrella cuya carne

absorbe el dolor de la atmósfera perdida,

¿qué has hecho que no has agotado morir,

en el silencio de la nada,

que rompe los muros de su noche desierta?

Atravesando el mundo,

el corazón se ha hecho astro en la inmensa distancia

que separa la misteriosa incertidumbre.

Sí, fácil será,

porque siempre albañiles están construyendo.

 

© Adelina Lo Bue S.

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19/6/24

Poema de Adelina Lo Bue S.

 


Flores silvestres 

 

IV


Es mi pequeña orgía

sentarme en los cafés

sola  retirada

vigilando

a la muchedumbre

 

V


Te regalo

anillos en el aire

y en el lecho

 

VI


Amanece

y una flor se abre

Cuando despierto

una nube violeta

 descubre en tus ojos

un capullo adormecido

 

VII


Es mi pequeña orgía

sentarme en los cafés

sola  retirada

vigilando

a la muchedumbre               

      

© Adelina Lo Bue S.

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25/4/24

Poema de Adelina Lo Bue S.

  


Flores silvestres

 

I


No apagues tus ojos

No los apagues

Este camino

No lo conozco

 

II


Temblorosa dama de la noche

perdida en la niebla húmeda del amanecer

buscando un puente

por donde atravesar el río 

 

III


En invierno

las cabras salvajes descubren

brotes de ceibos

cubiertos de nieve

 

© Adelina Lo Bue S.

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