10/7/26

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Sigo dibujando el instante,

la desorientación de las líneas.

 

Mis manos trazan la curva.

 

Justo detrás del último punto,

                             tiembla

                                      una línea

                                                     recta,

                                                               muda,

                                              infinita

 

© Alejandra Boero Serra

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26/6/26

Poema de Alejandra Boero Serra

 


KIZ KULESI

 

Soy yo esta torre móvil,

atalaya,

faro,

historia en la historia,

casa en el fiel de la escritura,

intérprete,

la sola que dice

muerte,

esa palabra.

 

© Alejandra Boero Serra

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16/5/26

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Espejismos 

 

El agua abre círculos

bajo el rostro de Narciso.

El reflejo sostiene su mirada

y la recorre.

Muestra un cementerio,

un orden de lo ancestral.

 

Rostro y reflejo se funden

como el hierro en la fragua.

 

Narciso no se reconoce

en esa alquimia.

Una geografía de espasmos

describe su lucha.

 

El recuerdo de pútridos naranjos

y retorcidas herrumbres

desarma su belleza.

 

En sus ojos,

la muerte.

Negadora.

Familiar.

 

© Alejandra Boero Serra

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4/3/26

Poema de Alejandra Boero Serra

 


La caracola susurra,

en mi oído,

la historia del pescador.

 

En sus manos,

el arte de la pesca.

Su barca,

un libro de aventuras,

borradores,

unas notas a pie de página.

 

En esta orilla,

siempre es lunes y

llueve

y hace frío.

 

Es noche de noctilucas.

 

Un barquero zarpa.

 

© Alejandra Boero Serra

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16/2/26

Poema de Alejandra Boero Serra

 


TESBIH

 

Recuerdo las normas del templo,

la exterioridad de los maestros.

Un tesbih, en mis manos,

sacrifica sus tratados,

sistematiza sus yerros.

 

Debo huir, me digo,

volver donde bulle la gracia.

 

Salgo a la memoria de las calles,

a las pozas de café,

a las líneas de mi mano.

 

Regreso las cuentas a mis dedos.

 

© Alejandra Boero Serra

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16/12/25

Poema de Alejandra Boero Serra

 


CÁLAMO

 

El maestro calígrafo

mira los rollos,

escoge el de piel de cordero,

lo huele.

Allí su pluma,

noventa y nueve veces,

borrará un nombre.

 

Su arte sabe perderse

en la belleza de las formas.

 

El maestro calígrafo

confía sus trazos

a una caña,

a la insistencia de un  nombre,

al lábil vacío

de su mortalidad.

 

© Alejandra Boero Serra

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22/11/25

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Último ardid

 

Sus gritos barren la noche.

Decide destruir el mundo.

Arma su garganta y dice:

«Mi voz se perdió en el mar,

siento cómo se entonan mis versos.

Mi nombre será Nadie».

 

©Alejandra Boero Serra

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22/10/25

Texto de Alejandra Boero Serra

  

Ícaro volando

                                 A A. M.

 

¡Qué peso el de la ingravidez! Sucede que, por un momento -no importa cómo lo midamos-, quedamos suspendidos. Lo que sorprende, un poco después -no importa cuándo suceda, ¡pero sucede!- es que la altura quema. Caemos.

 

Arriba la presión corrompe las coordenadas -las que no fueron previstas, las que enfocan la mirada: huellas en desorden - que permite el resplandor fugaz…

 

Los ojos van cayendo. El cuerpo se relaja y deja que las pupilas se contraigan y dilaten la revelación:

Que los párpados amortigüen la pendiente. Que las pestañas filtren el tránsito.

Que el rostro se haga cargo.

 

Una sonrisa se precipita: la desobediencia.

 

Se derrite la cera. La sombra del padre se aleja. Ícaro ya no es Ícaro.

 

Se liberan tus alas. ¡Ícaro! ¡Vuelas!

 

Hay ruidos profundos. Crujen los cartílagos. Los músculos duelen. Hay extensiones de arterias que se abren. Y se desangran.

 

En el centro un abismo se prolonga. Y salta. Y juega. Y nos destruye. Se abren los sentidos. Un soplo. Un respiro.

 

Llegamos. (Llegamos).

 

© Alejandra Boero Serra

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16/8/25

Poema de Alejandra Boero Serra

 


MEZES

 

Me acerco a la mesa.

Veo los platos en ronda.

Recuerdo tus manos, madre.

Huelo las especias,

selecciono las hebras de té.

Espero.

Los dedos se rozan,

se tiñen del color de las granadas.

Untamos, con cada bocado,

los trozos de pan.

Cierro los ojos,

rezo.

Tu historia, madre,

los rostros de nuestra voracidad.

 

© Alejandra Boero Serra

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25/7/25

Poema de Alejandra Boero Serra

 


El tiempo sostiene un horizonte lejano.

Veo la casa ahogarse en la llanura.

El aire es celaje de perfumes ausentes

 y distancia.

El oráculo solo dice la pena.

 

© Alejandra Boero Serra

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7/6/25

Alejandra Boero Serra comparte a Roldan/Guiard

  


 Linaje (s)

 

nos diste de tu mismo nombre

como un pedacito de memoria

 —de raíz—

para que sea nuestro

 

llevo el nombre que mi madre no tiene, el que deseaba

 

mi abuela determina

—María

             maría

                       maría— y corta un eslabón

 

mi madre lo vuelve a unir 

y lo amplía

 

Continua una tarea

remarca su característica

darnos hasta lo que podría haber sido para ella.

 

© Inés Roldan


 

Girasoles nocturnos

 

                             A Dorothea Tanning

 

La respiración de los helechos

pone en los ojos un color más suave

manos de toalla alertan a las adolescentes desmayadas

sobre la llegada del viajero

ellas escriben con el dedo

en los pupitres rojos de la menstruación

en las hojas abiertas del deseo

pedazos de poemas inconclusos que atraviesan el aire como estrellas fugaces

la vida baila afuera con las ubres repletas

la muerte baila afuera con las garras vacías

la soledad avanza con un paso de baile y una mano en los labios

los fantasmas aprietan la garganta en las noches de luna

y las puertas se mueven con el viento

La escalera nocturna

repta buscando una terraza abierta

los pasillos nocturnos atraviesan

una y otra vez

la plazoleta de las cien columnas

la plazoleta de las mil columnas

la plazoleta de infinitas columnas fantasmales

en donde los aquelarres tienen sitio

 

© Silvia Guiard 

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25/5/25

Texto de Alejandra Boero Serra

 


Ícaro volando

                         A Alejandro Michel

 

¡Qué peso el de la ingravidez! Sucede que, por un momento -no importa cómo lo midamos-, quedamos suspendidos. Lo que sorprende, un poco después -no importa cuándo suceda, ¡pero sucede!- es que la altura quema. Caemos.

Arriba la presión corrompe las coordenadas -las que no fueron previstas, las que enfocan la mirada: huellas en desorden - que permite el resplandor fugaz…

Los ojos van cayendo. El cuerpo se relaja y deja que las pupilas se contraigan y dilaten la revelación:

Que los párpados amortigüen la pendiente. Que las pestañas filtren el tránsito. Que el rostro se haga cargo.

Una sonrisa se precipita: la desobediencia.

Se derrite la cera. La sombra del padre se aleja. Ícaro ya no es Ícaro.

Se liberan tus alas. ¡Ícaro! ¡Vuelas!

Hay ruidos profundos. Crujen los cartílagos. Los músculos duelen. Hay extensiones de arterias que se abren. Y se desangran.

En el centro un abismo se prolonga. Y salta. Y juega. Y nos destruye. Se abren los sentidos. Un soplo. Un respiro.

Llegamos. (Llegamos).

 

© Alejandra Boero Serra

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28/2/25

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Vamos a hablar.

De poética.

Digo.

Hablar.

Del tratamiento directo.

De la cosa.

La miel, por ejemplo.

De la importancia,

o no,

de la flor.

Quién recibe el perfume.

El néctar del elogio,

a quién se entrega

 

© Alejandra Boero Serra

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27/1/25

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Llego hasta el delta para verte.

La costa dibuja tu sombra.

Descubro las cañas.

Me hablabas de pesca.

Extrañabas el silencio del mar.

Estás ahora en aguas dulces.

El gran pez descansa en tus alforjas.

El río es puro rumor turbulento.

 

© Alejandra Boero Serra

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20/11/24

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Llega el tiempo de la cosecha.

Morgana enciende la hoguera,

talla una calabaza

e invoca a Odín.

Comerá la castaña.

Él vendrá a mitigar el invierno.

Celebrarán,

sabios y guerreros,

otra despedida.

 

© Alejandra Boero Serra

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26/9/24

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Troyana 

 

Casandra habla.

 

Deambulo

mi voz fantasma

sobre las calles

amuralladas.

 

Troya,

su ciudad,

la ignora.

 

Hay ecos sin resonancia.

Galopes nocturnos de madera letal.

 

El sol se pone extramuros.

La luna no detiene la emboscada.

 

Yo,

Casandra,

corro descalza,

desnuda.

 

Yo,

Casandra,

dejo mi boca

entre estas piedras.

 

© Alejandra Boero Serra

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17/6/24

Poema de Alejandra Boero Serra

 


SEMA

 

Mi respiración se aquieta

en las notas del ney.

Giro en compases de noche

y silencio.

 

Me dejo caer.

 

Mis pies rotan

y mis manos,

suspendidas,

se afinan.

 

Niego la gravedad.

 

Sostengo un cuerpo que,

a la altura del amor,

se abisma en otra música,

se realiza en otro tiempo.

 

© Alejandra Boero Serra

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10/1/24

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Proemio

 

I

 

La memoria se activa.

La gata lame mis manos.

Me siento y escucho.

Su lengua traza un mapa,

levanta, con fruición, mi piel.

Oigo puentes rotos,

rutas no transitadas.

 

© Alejandra Boero Serra

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2/11/23

Poema de Alejandra Boero Serra

 


Troyana

 

Casandra habla.

Deambula su voz fantasma

sobre las calles amuralladas.

 

Troya, su ciudad,

la ignora.

 

Hay ecos sin resonancia.

Galopes nocturnos de madera letal.

 

El sol se pone extramuros.

La luna no detiene la emboscada.

 

Yo, Casandra, corro

descalza, desnuda.

 

Yo, Casandra, dejo mi boca

entre estas piedras.

 

© Alejandra Boero Serra

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25/8/23

Poema de Alejandra Boero Serra

  


CUENTAS PARA UN TESBIH


Me acerco al arroyo

y dibujo,

en su orilla,

la opacidad

de la sed.

***

El trazo de mi escritura

tambalea.

Mi mano arrastra

la letra

que se quiebra.

***

La barca fondea en la bahía.

Suelto los remos.

Veo cómo se mece la tierra.

Cómo el cuerpo aquieta las aguas.

***

¿Dónde pegar la rabia?

¿Dónde descargar el golpe?

¿Dónde olvidar que nada pasa?

¿Adónde volver si ya somos los idos?

 

© Alejandra Boero Serra

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