31/7/26

Poema de Sonia Rabinovich

  


10 de Agosto 1998

Granada

                                            Para vos, por supuesto

 

Te miro erguirte sobre el monte rojo,

allí en  la cima fortaleza

con fosas a los pies,

adivinando extensiones de profundas aguas

para que nadie acceda.

No podés visitarte, estás allí

desde la torre madre avizorando

las pequeñas casas blancas

que trepan la granada

mientras yo traspaso la Puerta del vino

hasta llegar al centro de tu Alcazar.

No me digas que no sentís

a esta hora del día

el calor como raja las murallas

No me digas que no sentís

a esta hora de tus días

esta sequía de piedras

mientras asomo entre tus arcos

y hay sospecha de fuente

en el centro del patio.

Dejá que explote el agua de tu sed

por la boca de los doce leones,

que fluya húmeda por el sendero unánime

hasta llegar al extremo

donde la llave guarda el agua del secreto.

Imaginá el atardecer, el rojo del monte

y el del cielo

uniéndose hasta penetrar tus palmeras de nácar

Imaginá

no querrás quedarte ahora haciendo guardia

en este instante en que acabo de mojar mi mano

en el agua de la fuente más fresca de la alhambra.

 

© Sonia Rabinovich

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24/6/26

Poema de Sonia Rabinovich

 


Era morocha y el cabello tomado

en un rodete supongo

en la foto junto al bisabuelo.

Desde el sepia profundo

no se distinguía más que eso

y el vestido negro de tela rústica

parecía gastado.

Ya estaba ciega, cuando yo

en el vientre de mi madre

intercambiamos su último suspiro

por mi llanto de aire.

Y así heredé su nombre,

yo, que ahora enciendo palabras

para ver.

 

© Sonia Rabinovich

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25/2/26

Poema de Sonia Rabinovich

  


Estamos todavía en tiempo de milagros

Esta mano que aprieta un jamsa  bendecido

en un pequeño templo en Sfad

Como hicieran los druidas con las marcas del Ogham

sobre las varas de la predestinación

yo intento también lanzar al agua

 letras que me digan

 del por qué de los cielos cerrados de tu cara.

 

Estamos todavía en tiempos bíblicos

Ascendiste a los montes en busca de tus tablas

por más de cuarenta días

no bajaste a tu nombre

Yo sé que ya no será el mismo

 

© Sonia Rabinovich

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2/1/26

Poema de Sonia Rabinovich

 


13 de Agosto de 1998

Cementerio de Montparnasse

Rendez vous a Julio Cortazar 

 

Busqué pétalos de un sol cortado en la vereda

cuando supe que allí estaba el lugar de tu ausencia.

No fui a buscarte,

solo llegué al sitio de panteones

y recordé que allí fue Carol primero.

Y ahora como una dura almohada compartida

una línea y tu nombre.

 

Cómo saber que solo cuatro pinceladas amarillas

unidas por un tallo

tocarían la piedra porosa,

el jardincito desde donde les brotan

las verdes impotencias a los muertos,

rozaría la c de cronopio

que alguien pintó de rojo en un costado

y así de pronto el rito del pasaje.

Decía Eugene Ionesco

en la esquina de la división número tres

Eugene Ionesco 1996

en la esquina de tu barrio

en el vértice de tu cuadra muda.

Verte rodeado de jóvenes

que hablaban de tus cuentos

sentarme profana en la tumba vecina

y acariciar tu nombre

mientras citaba pésimo un poema tuyo, era probable.

Pero, acaso fue así?

fue Montparnasse, tu muerte,

fue un jueves trece y este año

cuando le pedí a una flor que te llamara?

 

© Sonia Rabinovich

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16/11/25

Poema de Sonia Rabinovich

 


La barca no es afuera

y está inmóvil

a pesar de los vientos

 

A veces un vaivén

la muestra endeble

en este mar interno

 

Inspiro los aromas

que ella trae

para cuando llegue

el tiempo del desborde

y trepe la marea.

 

Hoy huelo a milenrama

mientras afuera llueve.

Algo que apenas tiembla

sabe que no es un arca,

que la protejo sola

y que no habrá paloma

cuando bajen las aguas.

 

© Sonia Rabinovich

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9/8/25

Poema de Sonia Rabinovich

 


Cuándo fue esa traducción opaca del silencio,

este balanceo mudo

que pide al andamio de los párpados

que despierte

y lea otro mensaje

en lo no dicho.

 

© Sonia Rabinovich

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25/7/25

Poema de Sonia Rabinovich

 


 “No es nada, solo la marea que sube”                                                  

(Remedio para melancólicos  Ray Bradbury) 

 

Cada noche sube la marea,

cuando ella cierra los párpados

y lentamente se barre

lo que escribió en la arena ese día;

una luz pequeña, el trinar de los pájaros del patio,

el abrazo del padre, las manos de la madre,

olor de almendras tostadas y una pizca de sal.

 

Cierra los párpados y la marea alta

cubre los saltos de la niña, las palabras de los hijos,

el cuerpo cálido del hombre.

Dibujos  en la arena.

 

© Sonia Rabinovich

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17/5/25

Poema de Sonia Rabinovich

 


Ella tantea el vaso

El borde de la mesa

Pregunta por el tiempo por el día por el viento

Estoy un poco triste- te dice

Hoy estoy un poco triste

Y mira lejos donde yo no llego

Donde está oscuro por ahora y gris

-Hoy estoy un poco triste-

y bebe el agua

 

© Sonia Rabinovich

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22/2/25

Poema de Sonia Rabinovich

 


Algo pide redención

algo marca el límite

y necesita en verdad bandera blanca.

 

Tomo la foto donde el sepia guarda

las miradas que armaron el sentido,

el estremecimiento de aquel mar del sur.

También se olía entonces la melancolía.

Venas que laten en sepia

sobre la traición de la memoria.

 

© Sonia Rabinovich

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8/1/25

Poema de Sonia Rabinovich

 


Alguien la obliga a correrse de su fuego

empuja la barca lejos de sus manos,

sopla fuertemente los aromas.

Alguien cava una fosa en el cielo

para que descienda la soledad,

alguien apaga todo sonido

y a lo lejos , breves,

chicotazos de agua.

 

© Sonia Rabinovich

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17/12/24

Poema de Sonia Rabinovich

 


Málaga, Casa natal de Picasso 

 

“Yo cojo un jarrón y lo convierto en una mujer. Utilizo una vieja metáfora , le doy vuelta y le doy vida “                      

                              ( Pablo Picasso ) 

 

Subiendo las escaleras blancas de la casa de Málaga

Subiendo con el pensamiento las escaleras de un museo

con la historia de todos los retratos

donde una flor podía ser vagina dentada,

olvidándonos por un instante  de la cara de pibe en trajecito

que nos recibe abriendo la puerta frente a la plaza de la Victoria

damos vuelta la vieja metáfora ,

él toma una mujer y la convierte en un jarrón, utiliza la vieja 

metáfora, le da vuelta y le da muerte y le pinta una lágrima

en el rostro cubista y fragmentado.

Caminando la salida, él mismo lo confirma en una frase

“Soy como un río que baja arrolladoramente arrastrando

los árboles que crecen cerca de la orilla “.

 

© Sonia Rabinovich

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25/5/24

Poema de Sonia Rabinovich

 


 

10 de Agosto-1998

Granada

 

                                                Para vos, por supuesto.

 

Te miro erguirte sobre el monte rojo

allí en la cima fortaleza

con fosas a los pies

adivinando extensiones de profundas aguas

para que nadie acceda.

No podés visitarte, estás allí

desde la torre madre

avizorando las pequeñas casas blancas

que trepan la Granada

mientras yo traspaso la Puerta del vino

hasta llegar al centro de tu Alcázar.

No me digas que no sentís

a esta hora del día

el calor como raja las murallas.

No me digas que no sentís

a esta hora de tus días

esta sequía de piedras

mientras asomo entre tus arcos

y hay sospecha de fuente

en el centro del patio.

Dejá que explote el agua de tu sed

por la boca de los doce leones

que fluya húmeda por el sendero unánime

hasta llegar al extremo

donde la llave guarda el agua del secreto.

Imaginá el atardecer,

el rojo del monte y el del cielo

uniéndose hasta penetrar tus palmeras de nácar.

Imaginá

no querrás quedarte ahora haciendo guardia

en este instante en que acabo de mojar mi mano

en el agua de la fuente más fresca de la alhambra.

 

© Sonia Rabinovich

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19/4/24

Poema de Sonia Rabinovich

 


Entonces

era el cuerpo leve

el pensamiento leve

y volver, una palabra que no existe.

 

© Sonia Rabinovich

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28/2/24

Poema de Sonia Rabinovich

 



En el valle del pacífico 

 

Desde Monterrey curva por curva se abisma sobre el mar

una neblina que lo cubre todo.

Cada tanto volteando hacia lo que creemos

la cara oscura en la montaña

algún rayo furtivo de sol

nos muestra la esperanza azul turquesa

de las aguas cercanas a la playa,

y uno que se descubre gritando

para que no vayan a pensar que ese paisaje del que tanto hablamos

era tan gris todo

tan gris y blanco y niebla a los costados.

 

Soy como este camino, te dije,

de pronto y sin saber toda la niebla

cuando mejor y más profundo era el paisaje,

pero el abismo, claro.

Y tanta  y tan tupida era la niebla

que ya no se sabía lo que había debajo,

y tanta y tan irrespirable

que ni siquiera podría adivinarse

un borde de montaña.

 

© Sonia Rabinovich

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8/1/24

Poema de Sonia Rabinovich

 


Comíamos ciruelas y damascos,

comíamos semillas de zapallo tostadas,

de girasol, al sol, comíamos.

Eso era todo y tanto,

el gusto el tacto y el olfato.

Sacralidad olvidada.

Paraíso en los labios

 

© Sonia Rabinovich

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27/11/23

Poema de Sonia Rabinovich

  


y la deja caer

con la última letra

después del amor. 

 

Ella conoce aquella lengua antigua

la escuchó antes

en un sueño

y ahora

solo intenta descifrar

las letras vagas

Iluminando la piel

al dorso de su vida

para que la vida

no sea más que una sospecha. 

 

Cómo se escribe con luz?

Cómo se lee?

Solamente en las sombras.

 

© Sonia Rabinovich

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16/8/23

Poema de Sonia Rabinovich

 


París,

el verde muelle de plaza gigantesca

entre Concorde y Eiffel.

Dejá tu mano, allí, justo entre tanto hierro apilado

hincando el cielo

y tanta cúpula y árbol contra el Sena.

Dejá tu mano en la curva donde dobla

la fuerza de mi sangre,

en el puente de piel entre el hombro y la cara.

Déjala

que descanse

mientras mi pelo se enrama entre tus piernas

y escuchamos la vida acentuada en francés,

mientras intentamos detener  

como en las fotos

el instante.

 

© Sonia Rabinovich

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18/3/23

Poema de Sonia Rabinovich

 


No desde el muro

sino detrás

desde la libertad que lo antecede

que ni siquiera lo predice

del aire que lo hace temblar

de la nada prebíblica

de los aromas sin catálogo

De allí el estallido

la locura de pétalos

el caos del color sobre el blanco

abriéndole un sentido

Sabías de la rosa que pulveriza la piedra?

 

© Sonia Rabinovich

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23/2/23

Poema de Sonia Rabinovich

 


 

La Profecía 

 

Ella leía en los sueños y escribía presagios,

escribía con años y siglos de distancia

comprendiendo milagros y desgracias.

Ella hablaba de tiempos de sequía y de una sed interminable.

Hablaba de sequías y pestes y de hambre

para el que no había panes que saciaran.

Seguramente en esa época habrá sido quemada.

 

Hoy llegaron manuscritos ajados y amarillos

Allí dice : Cada sexto día del año que repita dos veces

las lunas de todo nacimiento y termine con el número perfecto,

año en que se encontrarán estos papeles,

se reunirán los druidas en círculo

revolviendo marmitas humeantes,

unos sabrán de hierbas y otros de tiempos y cuidados.

Habrá un ciclo de hechizos que será bautizado

como el libro de un mito con ojos de pantera y garra de león.

Un ser que llevará el nombre

de un emperador o mes de escarcha,

hijo de varón de la vieja Castilla

dará comienzo al rito que se cumplirá en la casona

de puertas de hierro y ventanas de caleidoscopio.

Así se cumplirá la profecía,

todos sabrán después de cada sexto día,

antes de marcharse,

que, como a Scherezade,

las palabras que allí se pronunciaran,

por otro día más

los habrán salvado de la muerte.

 

© Sonia Rabinovich

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6/1/23

Poema de Sonia Rabinovich

  


                               a mi madre 

 

La vi escalarse a sí misma en el descenso

La vi trepar arañar los muros

la mina sin piedras

la corteza sin fruto

La vi resbalar pensando que finalmente

que tal vez, finalmente

y desde el fondo cuando casi el pie

gritar que era mentira y que sabía

de manos y palabras en el borde del foso

La vi

Desde un lugar de impotencia

la vi con mis visceras caerse y volver

con el tubo atado a la boca

bucear para subir a salvarse

 

© Sonia Rabinovich

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