15/7/26

Poema de Reynaldo Farías

 


PADRE


La tarde se deshace en rojo.

El árbol azul de los recuerdos

arremete con la figura de mi padre

manos de greda y trabajo.

Trajinar áspero

de pan y sacrificio.

Roble herido de carencias. 

Se apagó en pleno enero

cuando el sol quemaba

con lágrimas de fuego

el funeral del último grillo.

Lo tengo aquí, sobre mi espalda

ojos de pájaro alfarero

libertad en vuelo y rebeldía.

Quizás, en la índole de identidad

que sobrellevo

me asista un retazo de su nobleza.

 

© Reynaldo Farías

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14/2/26

Poema de Reynaldo Farías

 

 

ELOGIO DE LA HUELLA


Sumatoria del pasado

que descifra la vida.

Sentimiento indeleble

que juega con los atardeceres

y nos deja al lado de la gloria

o debajo de la pena.

La huella.

Ella marca en silencio el rumbo

costado de las decisiones

donde se eleva la piedra

o el suave terciopelo.

Seguimos cargando el signo

en la protección invisible

con sus límites de sangre

con su vuelo de utopías.

Un chorro de luz

se traga la sombra

donde el destino teje la impronta

de lo que somos

y lo que dejamos grabado a fuego

sobre todas las lluvias.

 

© Reynaldo Farías

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17/5/25

Poema de Reynaldo Farías

  


          LEGADO


Cuando suscriba anónimo

el pacto con la muerte

el fuego se quebrará

de sal y humo

y la ceniza será el cielo.

Y mis manos

siempre mis manos

leerán el futuro a los pájaros.

Es allí cuando la guitarra

se quedará sin alas

y un invierno de silencio

agotará sus cuerdas

en un tiempo de misterio.

Entonces, nace esta necesaria

intención de legar el canto

al viento innumerable

al árbol que anida los relámpagos.

Dejo en el último peldaño

la mirada de mi perro

la memoria dulce

de una suelta de palomas

y un montón de metáforas

aún no escritas.

 

© Reynaldo Farías

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18/9/24

Poema de Reynaldo Farías

 


LOS POETAS


Ellos encienden estrellas

en el país de los ciegos

atraviesan las esquinas del amor

como bandera.

En la aventura cósmica  

descifran rumores de pájaros

leen la huella de las mariposas.

Derriten cada palabra

en el caldero de la melancolía.

Ellos, los poetas

innegables, amos 

de esa rara habilidad 

de hamacar penas 

en la punta de la lengua

y volverlas risa

a fuerza de utopías.

Ellos tienen la virtud de encantar 

chicharras en celo y golondrinas

de esconder una lágrima

en la grieta azul de la esperanza

de transformar luciérnagas

en la redondez de un beso.

Ellos, son los poetas.

 

© Reynaldo Farías

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16/2/24

Poema de Reynaldo Farías

  


PLEGARIA


Padre Nuestro

que estás en el silencio

de los árboles antiguos

en el asombro de la semilla

y sus consecuencias.

No permitas bendecir las guerras

ni la gloria de los hipócritas.

Señor Nuestro

que estás en el pan compartido

ceremonial de la alegría

que hueles a greda universal

y nos contienes

santifica la espalda de mi hermano obrero

bendice el sudor sagrado de los campesinos.

Padre nuestro

Gracias por escuchar 

y perdonar mis inviernos 

y la hojarasca

y la resina que no pudo arder.

Padre Nuestro

de manos abiertas

protégenos de los opulentos  

y de la codicia que profesan.

Padre Único

no nos permitas olvidar

a nuestros muertos

a nuestros indigentes

líbranos de todas las mezquindades

y evítanos caer en el egoísmo

que a diario practicamos.

Amén. 

 

© Reynaldo Farías

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5/1/24

Poema de Reynaldo Farías

 


Monte                                                                                   

 

Hay un silencio que anda

                tras la huella de los días

una cobija de espigas

                 en las manos áridas

                                 del campesino.

En la rústica memoria del paisaje

               vibran arcillas viejas

                       de los abuelos indios.

La piedra talla sobre los churquis

la quietud del cielo, la canción del río

                       la solemnidad del búho.

La tarde

            se ruboriza de crepúsculo

y el monte

templo ancestral de las coincidencias

                        acuna el fuego de la vida.

 

 

© Reynaldo Farías

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20/10/23

Poema de Reynaldo Farías

 


CARTA A LA NIÑEZ LEJANA


Pasaron los años 

y el otoño me pregunta 

es decir, mi sangre me pregunta. 

Qué fue de ese contraluz de inocencia

donde amontonábamos la ternura 

y la risa temprana de los sueños.

Qué abismo de quimeras ahogó de estrellas 

las mañanas ociosas de la infancia.

La memoria acude a la nostalgia

y en un dulce amanecer de azahares 

un borbotón de polen 

le crece al naranjo del patio 

trinchera vegetal de horneros y calandrias. 

Hoy, desde esta rama de viento  

me crece un temporal de distancia 

en el desmesurado horizonte de la vida. 

Y una lluvia de asombros  

protege mis manos  

que aún amasan incendios de utopías.

Te abrazo niñez lejana 

con todas las nubes que le quedan a mi cielo.

 

© Reynaldo Farías

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15/3/23

Poema de Reynaldo Farías

 


Frutal


Una voz frutal

despierta los duendes

y una lluvia de arena

profundiza la tarde

en esa dimensión

donde la luna siembra 

su melancolía.

Soy aquel

repujado en la madera del silencio

el que esperó

tras los muros del olvido 

la mano salvadora

en el naufragio.

Y hoy

 el asombro me gana la mirada

se instala en la cima del poema

cuando desde todas las esperas

tú, mujer de leña

sueltas mis palomas. 

 

© Reynaldo Farías

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15/12/21

Poema de Reynaldo Farías

  


OTRO CIELO

 

La infancia tiene un cielo de juegos 

para volar barriletes y sueños 

y que pase la farolera 

por el frente de un cuartel. 

En un misterio de medias viejas 

en esa algarabía de artesanos 

asoma coqueta la pelota de trapo. 

Colgamos la pobreza 

en el alambre del baldío 

y jugamos a ser felices 

sin saber, que no era un juego 

somos felices. 

Ruidosamente cae la niñez 

en la esquina de la tristeza 

y los Reyes Magos, ya no son Magos

 y un ala se quiebra en el pecho 

corazón herido de rocío 

arena en la manzana de los ojos. 

Luego nos volvimos álamo, paraíso 

calle asfaltada y ciudad. 

Después, inviernos y primaveras 

se unen al olvido en la memoria 

y aquella pelota de trapo 

que ya no está.

 

© Reynaldo Farías

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8/11/21

Poema de Reynaldo Farías

  


LA VIDA ES UN PUENTE 

 

Hay que atravesar la tarde 

llegar jazmín a la noche 

trepar la madrugada 

cruzar la mañana 

y alcanzar la otra orilla del día. 

La existencia es un largo sumario a defender 

una honda huella de tiempo. 

Desde el costado de los sueños 

hasta el cardo alfarero de la esperanza  

camina el destino su alboroto 

supera alcantarillas   

atraviesa ríos de intemperie 

amores subversivos y nostalgias. 

La oscuridad es un escalón de olvido 

donde la guitarra alumbra 

con su voz de tierra 

la ribera calandria de los besos.  

Tal vez en el último puente 

encuentre aroma a pan lejano 

y un susurro con perfume a infancia.

 

© Reynaldo Farías

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14/9/21

Poema de Reynaldo Farías

 


SECRETOS DE LLUVIA 

 

Con su vestido de nubes 

y la esperanza atada al pelo 

la lluvia cae despiadada  

sobre la sombra de los árboles. 

Calma el traqueteo de la sangre 

cuando la razón 

es una jauría de truenos. 

Corre descalza los desagües 

canción de recuerdos 

voz que guarda los secretos 

que murmuran las ventanas. 

Minuciosa y sin tiempo 

revive las uvas del pasado 

y en un diluvio de efemérides 

empapa la infancia de nostalgia. 

Desde la matriz del cielo 

estalla racimos de perlas  

y en un beso trigal de transparencia 

desborda pan el mediodía. 

La lluvia es una mujer 

con olor a tierra mojada 

llamada espiga

 

© Reynaldo Farías

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24/6/21

Poema de Reynaldo Farías

  


LA VIDA ES UN PUENTE 

 

Hay que atravesar la tarde 

llegar jazmín a la noche 

trepar madrugadas 

cruzar la mañana 

y alcanzar la otra orilla del día. 

La existencia es un largo sumario a defender 

una honda huella de tiempo. 

Desde el costado de los sueños 

hasta el cardo alfarero de la esperanza  

camina el destino su alboroto 

supera alcantarillas   

atraviesa ríos de intemperie 

amores subversivos y nostalgias. 

La oscuridad es un escalón de olvido 

donde la guitarra alumbra 

con su voz de tierra 

la ribera calandria de los besos.  

Tal vez en el último puente 

encuentre aroma a pan lejano 

y un susurro con perfume a infancia.

 

© Reynaldo Farías

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22/5/21

Poema de Reynaldo Farías

  


         OTOÑO

 

La noche restaura  

la última estrella 

que ha colgado la ausencia 

sobre el muro del olvido. 

Cae vertical la rosa 

para suturar la espiga 

para aniquilar el hambre 

para desatar la risa 

y recomponer las uvas. 

Con su mano de viento 

el otoño pinta las hojas  

y un antiguo mineral de raíces 

renueva vida en la savia.  

Con su abrigo de adiós 

se despereza el sol 

en la redondez de la tarde 

busca recobrar la sangre 

antiguo ceremonial 

del último crepúsculo

 

© Reynaldo Farías

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29/3/21

Poema de Reynaldo Farías

 


INFANCIA

 

El huracán de los juegos 

deletrea su voracidad y fuego 

en el árbol crecido con la infancia. 

El corazón de la tarde 

ha teñido rojo su pañuelo  

para despedir el sol. 

En el silencio piedra 

una hojarasca de juguete 

es herida y viento 

en la soledad de una lágrima. 

En un mar de sombras 

la niñez con algarabía  

le clava las uñas al destino 

y camina horizonte cielo 

allá, donde el búho 

es un rezo 

y los gorriones 

una lluvia de nostalgia.

 

© Reynaldo Farías

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24/2/21

Poema de Reynaldo Farías

  


ESPINAS EN EL TIEMPO        

 

El ocaso ha tallado 

sobre los malvones del patio 

los pliegues de las estaciones. 

Es tarde para la espera 

cuando el tiempo marca 

desde todos los vértices 

huellas y espinas. 

Las filigranas de las manos 

cuentan historias blancas 

de fogatas y de abismos. 

Sobre la frente que nombra 

canta la experiencia un himno    

raíz umbilical de lo vivido. 

Repite sobre la siesta  

la vejez es una canción 

que se aprende en cada esquina 

y el amor es eso que nos llama   

con sus nervaduras tibias 

arrugas del último verano. 

El tiempo llega, se detiene, pasa 

me deja la tristeza en una grieta 

fue en aquel diciembre   

cuando faltó mi padre.

 

© Reynaldo Farías

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24/10/20

Poema de Reynaldo Farías

 


Cipriano Farías, mi padre. Albañil, electricista, plomero y por sobre todos los oficios, músico. El bandoneón, lo convertía en un semidiós capaz de transformar la monotonía de la noche, en un sutil vendaval de sonidos. A veces, en soledad y de madrugada, desde una estrella, me asaltan acordes de luna y tango, de magia y sueño, hechizo de nostalgia repartido por el aire. 

 

MEMORIA Y BANDONEON 

 

La mañana huele a nostalgia. 

Descifra un fantasma añil 

              con sabor a mandarinas. 

Maravillosa la rueda 

   donde viajó la infancia 

              calada en el asombro 

                        de mis ojos niños. 

El “fuelle” 

    ángel de la guarda 

        juega a las escondidas 

                        con mi almohada. 

Sin saber, sin darme cuenta 

        bebo el arrullo 

              de acorde y pentagrama. 

Y en ese trajinar 

              de tanto vuelo 

                   tal vez en ese intento 

mi padre me entregaba 

  el costado más alfarero 

             en la fábula de sus dedos. 

Hoy,  la sombra de la ausencia 

       le grita su congoja 

            a un bandoneón sin dueño 

   y una lágrima 

         se vuelve bruma 

                      lenta, mansa 

                            sobre un tango reo.

 

© Reynaldo Farías

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9/9/20

Poema de Reynaldo Farías





CUARENTENA

Sobre los párpados del día 
anida la esperanza. 
El miedo ladra y muerde 
desata abismos interiores. 
El paso de las horas 
nos deja ciegos 
sonámbulos de voces. 
Lo cotidiano nos mira 
desde la masa del pan 
que duerme su desvelo 
en los ojos de la levadura. 
Somos dos 
y la casa se ha vuelto un continente 
donde el amor es un hechizo 
que trepa cordilleras. 
Somos dos 
en el espanto del viento 
en esta sed de montaña 
para que arda el lucero. 
Somos dos 
y un ejército de calandrias 
ilumina nuestra sangre 
para que la poesía cante 
a pesar de la lluvia.

© Reynaldo Farías

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21/8/20

Poema de Reynaldo Farías


  

PATRIA 

Una mirada aguardentosa 
sacude el país de los viñedos 
mientras el sol le quema 
las tripas al hollejo. 
Madura rebelde el vino 
prisionero de la noche 
resaca áspera de impotencia 
en el jornal escaso 
en la dignidad mínima. 
El paisaje urbano 
devora voluntades obreras 
en las manos del desamparo 
en la decencia maltratada. 
Quiero descubrir otra patria 
que no sea la del miedo 
la de los iguales 
en el maíz como en la escarcha 
en el pan como en la lluvia 
amarla desde el sur 
hasta la rosa de los vientos. 
Por la evocación de los abuelos 
por la tibieza de tierra mansa 
y por la nobleza de cobijo 
en la memoria carnal 
                            de mis huesos.

© Reynaldo Farías

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29/7/20

Poema de Reynaldo Farías




COVID-19

La tarde con ojos de almendra 
tiene un colibrí 
en la palma de la mano. 
La soledad del otoño 
es una ausencia de pájaros. 
La ciudad está triste 
el mástil de la muerte 
le cubre los ojos al durazno. 
El invasor deambula calle abajo 
con espasmos de viento 
y una cruz clavada en la garganta.

© Reynaldo Farías

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24/6/20

Reynaldo Farías recuerda a Armando Tejada Gómez





Oración a la bandera

Quédate en el cielo, amor
no bajes.
Aquí abajo, los grises
son tan grises
que, de algún modo gris
van a ultrajarte.

Y sos tan linda allá
tan nomeolvides
-simple ademán de madre
por el aire-
que si caes, amor
con la ternura
con que caen las hojas
de los árboles
si llegas a caer

acaso nunca
vuelvas a ser tan cielo
ni tan madre.

Déjanos a nosotros
los humildes
los que nunca te usamos
ni abusamos de tu inmenso
silencio planetario
que cuidemos la altura
donde habitas
celestemente hermosa
como el aire.

Déjanos a nosotros.
De los otros,
es piadoso no hablarte.

© Armando Tejada Gómez 
          

MUJER

El tallo más azul del río
trae tu nombre con la lluvia.
El viento atraviesa el otoño
y las veredas de abril
se pueblan de nostalgia.
Con el verano vencido
llegas a leer sobre las nubes
la huella de mis pájaros.
En el árbol de lo cotidiano
hace nido el sol de mediodía
y a tu paso las acequias
bordan poemas amarillos
sobre mi “matorral de lilas”.
Hoy, tu mirada trepa horizontes
para compartir el vino
la canción inapelable
mientras el amor
nos une en un incendio
a la hora de guardar la luna
en este umbral que inventamos.

© Reynaldo Farías

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