31/7/26

Poema de Noemí Correa Olivé

 


ALTARES DE LA CALLE 

 

Salió una historia

a buscar su anécdota

entre las marionetas

de un circo.

Los muñecos, disfrazados de penurias

con sus voces alientan a un grupete de piratas

que pretende escalar la pared

del teatro de payasos.

La historia otorga letra a una fábula

pergeñada en la traición y la torpeza.

En desprevenidos altares de la calle

muchos se encomiendan a sus santos

y hasta los ateos rezan

Y nos sentimos sobrevivientes cotidianos

de un naufragio,

vivimos con el miedo

celando en los cerrojos

y cuando nos invade el aroma

de nuestra pequeña fortaleza

creemos en milagros

¡creemos en milagros!

y en la existencia

de un destino irrefutable.

 

© Noemí Correa Olivé

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27/6/26

Poema de Noemí Correa Olivé

 


PERSISTENCIA RETINIANA

 

Los almanaques

avanzan en torrentes

sobre un tiempo escarlata y sin tino

en tanto, mis señales perseveran

en la memoria ociosa del espejo.

Allí están todas. Las mujeres que fui

y aquellas que ya no soy

Ésas. Las innombrables.

Las que se eluden en toda biografía

las ilegibles en todas las lenguas

las del alma en cabestrillo

las del alba tan oscura

como la próxima noche,

las que son liquen pegajoso

en las paredes del inconsciente.

Las negadas entre todas las negadas.

Las que decidí no ser

y hoy se aprietan en las estanterías

de mi historia

con persistencia retiniana

en la memoria ociosa del espejo.

 

© Noemí Correa Olivé

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17/10/25

Poema de Noemí Correa Olivé

 


ALTARES DE LA CALLE 

 

Salió una historia

a buscar su anécdota

entre las marionetas

de un circo.

Los muñecos, disfrazados de penurias

con sus voces alientan a un grupete de piratas

que pretende escalar la pared

del teatro de payasos.

La historia otorga letra a una fábula

pergeñada en la traición y la torpeza.

En desprevenidos altares de la calle

muchos se encomiendan a sus santos

y hasta los ateos rezan

Y nos sentimos sobrevivientes cotidianos

de un naufragio,

vivimos con el miedo

celando en los cerrojos

y cuando nos invade el aroma

de nuestra pequeña fortaleza

creemos en milagros

¡creemos en milagros!

y en la existencia

de un destino irrefutable.

 

© Noemí Correa Olivé

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13/8/25

Poema de Noemí Correa Olivé

 


MUNDOS AJENOS 

 

Un hombre en su horizonte.

Allí mismo, un enigma.

Densidad concreta de existencia.

Muro y límite.

Paradoja atroz,

el alcance de su mano.

Frontera pétrea

al vuelo extendido

de sus ansias.

El alcance de su mano,

tan real como la certeza profunda

del océano,

una métrica delusiva

de probables.

Y una cárcel sin rejas

es la  orilla,

el stop a este Ícaro

que ve en la espesura de su mente

la posibilidad de un posible

al que no llega.

El alcance de su mano

abierta

en los suburbios

reconoce

la nube que no roza

arenas que queman en las playas

el vuelo de un albatros que no mira

el rezo monacal que le es esquivo.

Y es espejo insondable

de universos paralelos

y sus adioses.

Un hombre en su horizonte

tal vez piensa

que el mundo de alfeñique

al alcance de su mano

es prueba de amor

y fractal enriquecido

que lo eleva.

 

© Noemí Correa Olivé

Pintura de la autora del poema

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18/7/25

Poema de Noemí Correa Olivé

                                


MANIQUEOS 

 

Nadie y todos

nunca y siempre

jamás, eterno y mortal

nada, infinito, absoluto, perpetuo

caos, orden, barbarie, pecado y pureza

puta y santo

paraíso, infierno

verdad y mentira

indivisible y ninguno…

Para variar                        para respirar

entre los “entre” y los grises

y para que el tiempo

no se esfume                    sin presentirlo,

para que las caléndulas que nos envían señales

desde jardines unívocos

sepan

que no estamos ciegos

¿Podríamos deshilar un tal vez,

un a veces, un alguien, poco a poco,

un algo, gota a gota, un gris claro

un posible sin futuro?

Para que las rejas

que nos preservan (¡oh, sí…!)

de los monstruos del averno

y de la pasión desenfrenada

sepan

que no estamos sordos,

para que las voces

que esgrimen como sables

palabras que hablan por nosotros

desde sus púlpitos helados

sepan

que no estamos mudos.

Maniqueos,

resistimos

en un crispado absoluto

sobre el filo del extremo

entre gorgonas y diluvios.

 

© Noemí Correa Olivé

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7/6/25

Noemí Correa Olivé comparte a Guidi/Micetich/Mendizaba

 

dijo mi madre

 

a mi vieja, por darme la vida dos veces 

 

dijo mi madre un día

que el nombre que me habita

era de un espíritu libre

 

me dije que quizás paloma fuera

para pasar entre las rejas

que tantas formas adquieren

 

con las golondrinas se fue mi madre

al lejano territorio del dolor deshabitado

a cocinar con sabiduría de azúcar

el membrillo que al hierro carcome

 

me quedé solo enseñando a mi paloma

a regresar cada noche

para tener en el relato de su vuelo

noticia del mundo de los hombres

 

y traía ella en su pico cada día

una gota de mermelada de membrillo

hasta que la dulzura pudo

disolver el presidio 

 

© Guido Guidi


 

Grado cero de la lengua

 

 “A cuore scalzo ad aspettare i piedi sopra il cuore…”


Busco la primera palabra

aquella pequeña mariposa

que vuela en la seda del cuaderno.

 

Una por una cada sílaba

desciende al menos un millón de veces

y las sueño en los abalorios que tejo

con el corazón descalzo

preparada para encontrar

el color de aquel océano mar.

 

Obedezco al motivo del aire

y al salmo desde el refugio de una lengua.

 

No sé si el motivo ordena el caos

expectante entre tu voz de cielo y de tierra sabia.

 

Sin dudas, los encantamientos vuelven a escribirse

en las amapolas creciendo sin tiempo,

en el grano de trigo buscando el agua serena

en la tarde que cae cuando afina la luna

o en los tenues aleteos de  mariposas en secreto.

 

© María Cecilia Micetich


 

El heraldo antiguo

 

Hierve la bocanada oscura,

derrama un cielo que no espero.

Diciendo ser otra alumbro la ruda

del agosto, esto me conmueve.

La belleza del gesto es un acto promiscuo,

me obliga a sentir en mi pecho un atropello,

un torbellino muerto y urgente

que torna agónico este lucero.

No hay demencia en la rosa.

Ni carne, ni linaje, muero plebeya.

Es infinita la lluvia de tu lengua-saeta.

Galopa un trono en la sombra de mi dolor antiguo.

Nunca negué la Poesía.

Advertida yegua troto mejor que nadie,

y mi lazo de palabras trata de una estrella que amo y me ama.

Con el libro mejor amado bajo el ciruelo

me cubre la lluvia

y agradezco la demencia del aljibe que me inspira.

Del fruto secreto sé más de lo que pienso.

 

© Sandra Mendizaba

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23/5/25

Poema de Noemí Correa Olivé

 


El cuerpo

es una burbuja

de cansancio…

 

INTOXICADOS

 

Una Humanidad líquida

se escancia

en abrevaderos sin memoria.

Se diluye

el sentido de la carne

entre callejones violentos

 

¿Qué arcano predijo

el goce exagerado del espejo?

 

¿Qué argumento incita

a mirar desde adentro

al jugo

que no da abasto

con la ingesta?

 

¿Cuál es el rostro oculto

del huésped

que diseña ingenierías

de fracasos?

 

El cuerpo

es una burbuja

de cansancio.

 

© Noemí Correa Olivé

Pintura de la autora del poema

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14/9/24

Poema de Noemí Correa Olivé

 


EL MUNDO ES ANCHO Y TAMBIÉN OSCURO 

 

Qué es esta paranoia

               del espacio tan enésimo

               del tiempo tan antiguo

               de la luz tan intensa

                              que no ilumina

                                            lo recóndito

 

Cae una neurona

impregnada de Dios.

Intenta responder

a orillas de un fogón

por la carne violentada

 

Cómo inventar una palabra

(“En el principio

era el verbo…”)

que cancele la impiedad

entre los sexos

 

Lo ínfimo

a veces

es el todo.

 

© Noemí Correa Olivé

Pintura de la autora del poema

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18/10/23

Poema de Noemí Correa Olivé

 


TIEMPOS ÁCIDOS 

 

Me esperaron estos pájaros,

me esperaron el valle y el río

y la pequeña cascada que brota entre la piedra,

me esperaron las montañas

los glaciares

la hoja de un álamo plateado

un caracol en mi azucena

el árbol en el bosque sin caminos,

sabían que vendría.

Me recibieron con los aromas de la tierra

con el hechizo de un canto

que se inhala

aún en el silencio de la selva dormida,

me acunó un aire fresco

un rubor en la noche

un soplo de nubes en los ocasos dorados

el gélido respiro de los vientos del sur,

un sol de otoño me abrigó

al rescoldo de maderos viejos.

Sabían que vendría

y me esperaron

con galas de bienvenida

entre  asombros de primavera,

pero ellos no sabían

ninguno sabía

que yo, infame

humano infame

los cubriría

de mierda.

 

© Noemí Correa Olivé                        

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17/4/23

Poema de Noemí Correa Olivé

 


ESCENARIO DE GUERRA 

 

I

 

Recorre el campo de batalla

con alucinación

de candil.

A cada paso

a cada tropiezo

una definición

de muerte.

 

 

II

 

Resplandece

un escaparate

por sobre la niebla

Señala el tiempo perdido

en la batalla.

Y de la vida:

¿quién habla?

 

© Noemí Correa Olivé

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20/2/23

Poema de Noemí Correa Olivé

 

CONTACTO VISUAL

 

Ya no pude escapar. Fui reconocida

sobre el puente invisible

que une miradas

del Otro, que busca

fisuras en la hostilidad

del entorno

del Uno, que intenta evitar

la miseria inagotable

de la calle,

embretar los sentidos

disfrazar la emoción

parecer inmutable

Hay palabras que son abismos

y miradas que son infiernos

Sin embargo

los ojos -cada tanto- traicionan

y debo hacerme cargo

del lodo que me ahoga,

de la mariposa

que vuela sobre el arco iris.

 

© Noemí Correa Olivé

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14/12/22

Poema de Noemí Correa Olivé

  

MUJER ROTA 

 

Circula en círculos,

vuelve al lugar del extravío

al sitio exacto, inerte,

del crepúsculo repetido

en su vórtice de insomnio

en cada amanecer.

 

Circula en círculos

atávicos, concéntricos,

retorna a la trampa

que trasluce en indiferentes

lunas de metal

 

Un sortilegio de equinoccios

gira los senderos

por más que los pasos se agiten

al vaivén de serpentinas.

 

Es marioneta rebelde

sin rebeldías

 

Una matriz de las cavernas

lidera vorágines de entregas

Su carne se desguaza

y es un charco

en la fosa común

del naufragio cotidiano,

un continuo que no agota

su último aliento

en la palabra.

 

© Noemí Correa Olivé

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15/10/22

Poema de Noemí Correa Olivé

 


MUÑECA DE TRAPO

 

Es esponja y sombrilla

alfombrita, pintura

diente roto,

es artesa y bandeja

llavero y lamparita,

ojo negro.

Es bastón y aún muleta

charquito de lágrimas,

cardenal,

es condón y martillo

amapola, lenteja

bofetada.

Es muñeca de goma

botellón y guitarra,

moretón,

es plumero, reloj

fruta fresca y zarzuela,

taco roto.

Es polenta y jazmín

agua de río y sombra

hueso roto,

es ventanal y azúcar

es madera y pincel

tajo impune.

Es fantasía y limón

arboleda y espejo

golpe artero,

es sábana y  canela

es cofre, orilla y selva,

nariz rota.

Es mantita en invierno

fundición y arco iris

cicatriz,

es montaña y silencio

es fuego, ocaso y lluvia

quemadura

Es perfume y palabra

mano amiga y caricia

es canción,

es desierto y olvido

es suspiro y ofrenda,

mujer rota.

 

© Noemí Correa Olivé

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10/6/22

Poema de Noemí Correa Olivé

 


HOGAR 

 

I

 

Porque partimos

a rodar por las calles

de cristal y de cemento

hoy sabemos cuál es nuestro lugar

 

y aquí estoy

con vos

y con este equipaje colmado de incertidumbres

debajo del árbol

que da frutos.

 

© Noemí Correa Olivé

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13/5/22

Poema de Noemí Correa Olivé

 


MUJER CON IMPRONTA DE ARCO IRIS 

 

Una geografía virtual

te incita a trazar senderos

invisibles,

en el río de esas calles

las miradas son espinas de cristo

las palabras, canto rodado,

entonces callas.


Sobre tu frente

crecen cuernos de toro

y arrastras tu hocico en el polvo

y cierras la puerta.


Si tus ojos son impronta de arco iris

por qué los cerrojos

por qué el sí-no, el blanco-negro

el día-noche

por qué a la vez te hielan y te escaldan


Te extiendes en horizontal hacia el cielo,

es tu cuerpo un arco voluptuoso

de eternidad,

en esta ingeniería tibia

traspasas meridianos sembrados de abanicos

y se hace viento la existencia que te arrastra.


Es tu vuelo invisible un poema octogonal

con heridas de rincones olvidados

con silencios de amapola

con quietud enamorada de la orquídea

con púrpura en versos

despojados de atardecer.


Y trabas y destrabas cerrojos


y pierdes las llaves…

 

© Noemí Correa Olivé

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7/3/22

Poema de Noemí Correa Olivé

 

DUELO ENTRE CARA Y CECA


En reverso

expira la frase del adiós

en un callejón cualquiera.

Tu brazo me atrapa con azul de escaparate

  y despide al náufrago que fui en tiempos de bachata

cuando en una nave casino

el mascarón de proa me sostuvo

con sus dientes

de Neptuno contrariado.

En reverso

campanas que suenan a muertos

componen el bolero que bailamos en Vallarta

sobre baldosas de espuma.

Tu brazo me atrapa entre blanco de Cibeles

y soy quien arroja manzanas de oro

y emparejado león

que te acaricia con su garra.

En anverso,

soy ungido sacerdote que en la piedra

vigila tu féretro precoz

y alimenta al arbusto del milagro

que envía tu brazo amarillo de otoño

y me acuna en mi silencio.

Por una ventana embargada de cielo

asoma tu rostro

con ceniza entre los labios,

cancelo tus párpados entre mis besos.

Arrojo de canto la moneda

de esta historia que no acaba

y que en reverso y anverso,

en un sempiterno desfile de carrozas

lanzadas al aire por caballos bucéfalos

me atrapa con su látigo

para que entienda

 cómo es el duelo,

y vuelca sobre el tapete de mi intemperie

al inconcluso reloj de arena

con la suerte proscrita

antes del tiempo.

 

© Noemí Correa Olivé

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7/2/22

Poema de Noemí Correa Olivé

 

CALAMBUR 

 

Exilio es amante trasnochado

que nos salva de los muros,

restriego mi espalda en los graffiti

y  pienso en Calambur.

Allí, entre luciérnagas e iguanas

hay una silla que espera.

Las piedras de la calle

arrastran desde los tobillos

por senderos

que se inventan  con tu nombre.

Allí, una mujer

del fin

de los últimos días.

Allá, una mujer

espuma

entre la arena.

Una vela muerta

entre las dunas

y otra historia tan-gente

para contar tiene,

con palabras que en secreto

esconden viejas caracolas.

Un graffiti trepa por mi espalda

y anuncia que RomA es mi puerto.

Pero, cansado, loco

-mi amor reflejas a tu antojo-

escapo con destino a Calambur,

allí se ve la mujer muerta

que finge

el arte de vivir.

 

© Noemí Correa Olivé

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