Poema de Majo Bozzone
Nada nos pidió el río.
Y ahora muere en silencio.
Se apagan sus aguas en fuego metálico.
Los peces se ahogan en el plomo,
los camalotes se marchitan entre
los troncos quemados.
Donde el sauce arrimaba al espinillo,
los perros huelen muerte.
El viento ruge sequía.
El hambre carcome orillas.
¿Cuándo el grito y el trueno?
El río está muriendo
y aún no se agiganta el llanto.
© Majo Bozzone
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