4/12/24

Poema de Marline Louisedith Gousse

  


Esta presencia ciega que me acuna

con un solo brazo sin fin,

 

esta voz negra,

voz de pecho abierto que sostiene

mis ansias de llorar

 

esta pupila que no me deja

esta dolorosa necesidad de otra piel.

 

*

 

Para qué recordar

si puedo fabricar

todas las veces

tu cabello encendido,

tu sonrisa redonda,

la multitud de tus manos,

de tus pechos,

y tus alas también

 

para qué má,

si te vas de mi lado

como primavera interrumpida

y sin duda vuelves

de cuando en cuando

como las ganas de vivir.

 

© Marline Louisedith Gousse

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17/7/24

Poema de Marline Louisedith Gousse

 

 

Con un tuareg me casaré _

 

Mi hombre y yo no

nos amamos, aún.

 

Ofreció

diez vacas santas,

cinco cabras negras

de balido elocuente

dos camellos y una cosecha

de dátiles secos.

 

Solamente acepté

de todo eso el beso

que abre las nupcias

y abre la boca

de los mudos.

 

Ahora, sí, soy de mi hombre

y mi hombre, mío, poeta, azúl.

Es lo que valgo.

 

Hija del maíz, crecí

como una gacela del Magreb,

los pies

buscando hilos de lluvia para tejer

caminos practicables

hacia los hermanos de mi madre

sus rostros secretos;

 

y fraguar senderos mudos bajo el desierto,

arroyo de las muchas lágrimas

añiles

álamo negro bajo la niebla mis pies

partían a la niebla venenosa

polvo de ángel caído

 

y mi pecho naciente, sol, ámbar de leche

derramaba el cielo, amamantando

a los bueyes

al Erídano

a los peces.

 

Todo eso, mi hombre lo sabe, todo

lo sabe porque

cuando amanezca

en silencio, se marchará de mi sangre

y nunca volverá

por los caminos del agua

sin el llamado de su nombre.

 

© Marline Louisedith Gousse

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15/4/24

Poema de Marline Louisedith Gousse

 

 

Muñequita imperfecta

resto luminoso de algún amor

mal apagado,

 

ay de ti, pequeña muñeca de sal, 

regalo sensible entre tantos juguetes

duros e insípidos,

 

deseo infantil

que cobra vida al deshacerse

bajo el agua precoz del alumbramiento;

 

yo sí te quiero;

 

mañana

el sol cubrirá tu cuerpo mutilado

 

y tus huesos volverán a crecer

dentro del vientre profundo de mamá.

 

© Marline Louisedith Gousse

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19/2/24

Poema de Marline Louisedith Gousse

 


Mi madre es de hierro y de sal.

No soy su hija,

no puedo con la fuerza bruta de su amor.

no puedo aún, soy pequeña.

 

Cuando me llama,

voy hacia ella por caminos empinados,

con frágil alegría, con mapas sin nombre,

y mochilas de oxígeno.

 

Ella me espera con una taza de té negro.

Enciende una vela, canta, invoca, enmudece.

Ha estado soñando y predice, no soy su hija:

no puedo con la lengua que me ha dado

no puedo con el cuerpo que me ha dado.

 

Me mira y ya estoy en ella.

Con avidez trepo por su pecho

y su leche de hierro y de sal,

me sacia el hambre, me quita la angustia

pero la palabra que no sale de su boca, hiere.

 

Madre, vine a decirte que cumplí,

que soy de carne, que soy lo que soy,

que amarte es un vicio, que te extraño.

Vine hasta tu casa madre,

y contra el filo del hierro, una última respiración,

sobre la blancura de la sal, la tierna sangre derramada.

 

Voy ahora por mi vida.

 

© Marline Louisedith Gousse

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8/1/24

Poema de Marline Louisedith Gousse

  


Nací con tres vueltas de cordón

y el corazón sellado,

para que los espíritus se confundan

y se alejen

del cuerpo de mi madre.

 

Nací al atardecer

con la luz de un sol granate

y un tordo negro

vigilaba mi cuna.

 

Y busqué los ojos de mi madre,

su sangre.

Y ella se arrojó sobre mí

con su leche, sus palabras hermosas

que no entendía.

 

Es que las mujeres de mi familia

tienen la sangre que mancha, sangre

de moras caídas,

de parto interminable.

Los espíritus se anidan en nuestra sangre.

 

Entonces fuí poeta

y pedí a todos los poetas

muertos, suicidados

que me contaran lo que vieron

del otro lado.

 

Y me dijeron que mi madre, que mi padre

que no me apurara, que no

me apurara.

 

Me dijeron que nací para oír y para ver,

para callar, para escribir

porque las heridas son llaves,

portales obligados de todo nacimiento.

 

Pero no me dijeron

cómo sanar tantas grietas

abiertas en el pezón que aún

me mantiene viva.

 

© Marline Louisedith Gousse

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