14/8/21

Texto de María Malusardi

 


alguien apoya los ojos sobre mi caída: el episodio sucede dentro de una música barroca resulta intransferible ese pedazo de infancia en los violines papelitos donde nadie anota sueños viajes que no empiezan ni terminan viajes que alienan el balanceo solitario del trapecio

 

© María Malusardi

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21/10/20

Texto de María Malusardi

 


ser artista del trapecio asegura eterna identidad con el lenguaje amoroso de las sombras la muerte en las alturas del poema

 

© María Malusardi

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10/4/20

Texto de María Malusardi



hubo un día y no nací y me vieron todos anunciada y lisa sobre el mural corroborada en el extremo del vacío salté hacia el extremo del cielo nada podía sucederme más que amar en la caída y respiré y confundí el invierno con el último soplo de la humanidad sobre mi cuerpo

© María Malusardi

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20/1/20

Texto de María Malusardi



di contra una superficie de metal el sabor aceitoso del océano el filo de la escama iniciando un corte mi cara seca y de pronto una lluvia de ojos y no supe si me desmayé a destiempo o me rompí los huesos contra el griterío de las piedras

© María Malusardi

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19/8/19

Texto de María Malusardi



no estoy ni aquí ni allá ni con uno ni con otro ni conmigo misma repaso mi pasado joven los amantes me visitan y me azotan con pudor no reclaman mi abstinencia ni mi entrega ni me ayudan a nacer ni me limpian el morir y me dejan sola como un vestido absuelto destripado en el trapecio

© María Malusardi

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16/7/19

Texto de María Malusardi


  

el descenso de jacqueline du pré


“He llegado a  la meta de mi corazón.
No hay ningún rayo que vaya más allá.
Dejo detrás de mí el mundo…”

Else Lasker–Schüler



preludio la ceniza de mi infancia: mi madre arañaba los ojos del incendio y me dormía así los cuentos de la noche encallaban el árbol en su sombra el agua ardía en el devenir de los infiernos donde la música esparce sus caballos y me deja 

no puedo quejarme de los huesos: la música se ha enfermado en mí he roto la cuerda un acto de confusión y de olvido miles de manos entre sábanas riéndose intentaron elevarme sostenerme en la gloria me he dormido sobre la escena no hubo tiempo para el desarraigo estoy aquí: los dedos tiemblan cuando amanecen sobre la madera intacta del silencio 

los rosales se amontonan sobre un libro (es la escena) se borran al nombrarme al estallar se enredan el aire de mi pelo se desgarra estropea mis pies la flor que me despide rozo el invierno de los rostros intentan retenerme forzarme alguien me desnuda y trae a dvorák despacito calma los dolores sabe: nadie como yo lo ha comprendido nadie como yo le ha sacado idioma a las heridas



    1 Jacquelin du Pré nació en Oxford, Inglaterra, en 1945. Fue una virtuosa violonchelista. Sus versiones de los conciertos para violonchelo de Elgar y de Dvôrack son prodigiosas e inolvidables. En el auge de su carrera, se le declaró esclerosis múltiple. Murió en 1987.




© María Malusardi

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27/4/19

Texto de María Malusardi





nadie me vio caer dijeron a coro y recorrieron con intensa ceguera el derrame de mi aptitud


© María Malusardi

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27/3/19

Texto de María Malusardi




hay una zona rota en el trapecio la misma zona rota en el poema un hueco amargo sentencioso severo un desliz el ardor al caer las marcas de la luz en la mirada y junto a mí los que me aman con indiferencia

© María Malusardi 

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23/2/19

Texto de María Malusardi



hablo del día que caí y ya no supe más de mí ni de mis ceremonias: la infelicidad el trapecio roto la indigencia del poema

© María Malusardi

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23/1/19

Texto de María Malusardi



hablo del día que caí porque no supe si nacía o colgada de aquel sueño respiraba la vida de otros: desde allí narraba con distancia precipicio dolor: quién levantó los ojos me vio caer y no dijo nada?

© María Malusardi

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10/10/18

Texto de María Malusardi



detrás de un vidrio oscuro

a Ingmar Bergman,
in memorian 

“¿Cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece?” 
Heráclito 

detrás de un vidrio oscuro una mujer repasa sus costumbres: en su sueño un hombre se escapa un dinosaurio ladra música barroca un perro mastica una flor y escribe un epitafio una cama incendia el trigo de su cosecha un pájaro anarquista se fatiga por la causa mientras yo inválida de atuendos atravieso dos amores: uno que me deja otro que me condena a la repetición 

la mujer espera a dios sin embargo lo que llega y rodea su delantal de cocina es la locura 

amasa el pan hunde sus dedos en lo informe como una salvación desnuda la mujer de cara a la ventana ve reflejos en el barro ve sobre el agua del mar una multitud que camina hacia los perros muertos que rasguñan sus ojos 

contemplo a esa mujer y calzo en su sufrimiento la acuno le escribo un destino detrás de un vidrio oscuro


© María Malusardi

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8/9/18

Texto de María Malusardi



hubo un día y no recuerdo si nací y en el trapecio maduré como una fruta herida y si nací canté en la cuna el porvenir mi esclavitud y si soñé con la familia con insectos y si la falta de equilibrio regresara y el cansancio que arrastra la vida en el agua en la palabra: mi cosecha mi excepción mi salto al vacío

© María Malusardi

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4/8/18

Texto de María Malusardi



detrás de un vidrio oscuro

a Ingmar Bergman,
in memorian 

“¿Cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece?” 
Heráclito


detrás de un vidrio oscuro una mujer repasa sus costumbres: en su sueño un hombre se escapa un dinosaurio ladra música barroca un perro mastica una flor y escribe un epitafio una cama incendia el trigo de su cosecha un pájaro anarquista se fatiga por la causa mientras yo inválida de atuendos atravieso dos amores: uno que me deja otro que me condena a la repetición 

la mujer espera a dios sin embargo lo que llega y rodea su delantal de cocina es la locura 

amasa el pan hunde sus dedos en lo informe como una salvación desnuda la mujer de cara a la ventana ve reflejos en el barro ve sobre el agua del mar una multitud que camina hacia los perros muertos que rasguñan sus ojos 

contemplo a esa mujer y calzo en su sufrimiento la acuno le escribo un destino detrás de un vidrio oscuro


© María Malusardi

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