9/6/26

Poema de Laura Carnovale

 


te sentís cansada   pero seguís

porque la tarde no puede ser

más azul

y aunque el frío congela los dedos

y los huesos

tu cuerpo parece flotar sobre la huella

a centímetros del suelo

sin que nadie lo advierta

 

y aunque llegara la desgracia

y estuvieses tullida   de ahora en más

sabés

que todavía quedan los ojos

 

seguís

porque la belleza   otra vez y siempre

encuentra un lugar

para encender lo opaco

 

seguís porque el campo se mueve

como un mar crecido y rubio

 

de lado del viento

 

© Laura Carnovale

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Poema de Juan Pablo Bagnarol

 


A Viole

 

boas de fuego se entrecruzan

sobre la superficie del sol

 

el astro furioso cada vez más

parece quiere

chocar contra la tierra

 

la siesta no ve su fin

y la humanidad actúa

su mejor rol:

la negación

 

llego en bici

a la casa de una amiga

inconscientes

decidimos tomar tereré

al borde de una pelopincho

 

la humedad nos consume

ella mete su pelo enrulado en la pileta

y de inmediato es un pulpo

uno manso y bello

me habla

dice

el deseo no se puede

inventar o evitar

 

el calor de los cuerpos

es encuentro

el sol un gran útero

hacia allá vamos

dando sentido a la vida

 

© Juan Pablo Bagnarol

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Poema de Estela Porta

 


MUJER NUEVA


desafiando el fuego sagrado

irrumpirás Mujer nueva

portadora de arcanos

desde el poder creador del verbo

la palabra círculo será la luna

de mareas inconstantes

mecida por los vientos de cambio

de duelos

y en ese vaivén de voces de agua

recuperar el corazón roto

la lengua perdida

la caricia

recuperar el borde

la orilla fértil de la piel de la vida

la orilla amable

tu memoria de diosa

que multiplique la Palabra

 

© Estela Porta

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Poema de David Sorbille

 

A mis Hijos

 

Alguna vez

les diré a mis hijos

que en esta época

donde ya no hay héroes

yo conviví con dos de los más grandes

recuerdo que fue un domingo

un lejano mediodía de Enero

que presencié el saludo franco

y afectuoso de ambos

ellos eran la vida

yo apenas un aprendiz

ellos eran el trabajo y la honestidad

yo apenas soñaba

ellos eran humildes gigantes

yo apenas un pequeño admirador

sólo pocas palabras cruzaron

luego el silencio los envolvió

uno estaba vencido y eterno

el otro estaba de pie y conmovido

uno estaba por partir

el otro permanecía firme y entero

uno había sido la lucha

el otro continuaba siendo el luchador

alguna vez

les diré a mis hijos

que aquello fue cierto

que mis lágrimas fueron ciertas

que uno de ellos

el gigante que continuó luchando

es mi viejo y el otro

el que finalmente descansaba

era también mi viejo.

 

© David Sorbille

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Poema de María Gabriela Micolaucich

 


CARNE VIVA


Vuelo como ave,

caigo con la herida

de mis alas ausentes.


Sabemos que siempre llegará otro día

donde la paz no me de salida,

y la calma ficticia, se haga real.

 

Miraré lo real a los ojos

sabiendo que no dirá nada

y no le preguntaré.

 

Hay soledades necesarias

donde ni el abrazo de amor

se hace alianza.

Hay alianzas olvidadas

a los pies de la cama.

 

Siempre llega un día, o varios

que duelen a castigo

aunque se pretendan remanso

y calma.

 

Hay días donde no existimos

en el silencio de la carne viva

y llegan los cuervos con alas de paloma

hambrientos de entrañas.

 

Son los cuervos de nuestras sombras

que salen de lo oscuro

cuando los silencios elucubran

como dejarlos llegar.

 

Hay días, vida, que llegan los cuervos

y mientras se alimentan

no dejamos de llorar.

 

–Se escapó, y quiso llamarse silencio, sin que lo puedan nombrar…–

 

© María Gabriela Micolaucich

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8/6/26

Poema de Sandra Gudiño

  


Receta


No hay que abusar del dolor

Carina Paz 

                                                               

Hay que abusar del dolor

hay que tomar el dolor por el mango

para que de vueltas

una y otra y otra vez

para que remueva toda la costra

pegada de lado

 

A fuego fuerte que cocine

el otro costado

en ese instante

quedarse parado          justo ahí

mirar la herida a los ojos

esperar

 

Cuando por fin

el dolor estremezca

cuando no deje respirar

y sólo sea    llanto largo

recién ahí

arrancar con la uña

la cascarita seca

la cascarita se cae   

                   se cae

 

hay que abusar del dolor

la herida vuelve a sangrar

             que manche todo

hay que otorgarle

cada milímetro de piel

que germine brote crezca

más y más

 

Hay que abusar del dolor

Hay que arrastrarlo hasta gritar:

no puedo más

con la sádica ironía

de no

        morir

                   del todo

 

© Sandra Gudiño

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Poema de Olga Liliana Reinoso

 

EXPECTATIVA

 

Todo sucede en forma inevitable.

Una sonrisa sin inaugurar

queda en mitad del llanto.

y las penas se instalan

en un tiempo agridulce de lloviznas.

Hay un secreto oculto en algún sitio.

Tantas palabras mueren.

Una mujer camina solitaria

por la ciudad desnuda.

El amor es un ángel descalzo

que reparte azucenas.

Dios observa en silencio.

Y espera.

 

© Olga Liliana Reinoso

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Poema de Damián Katz

 


Bicicleta

 

Pedalear sobre calles fantasmales,

huir cómplices, de ciudades incendiadas,

haciendo equilibrio entre la quietud y el desespero

subido a este maravilloso gerundio de dos ruedas;

en el caos, habitar un lugar posible.

 

Como con la poesía:

hacer pie de alguna manera,

para no caerse

en lo que no tiene nombre.

 

© Damián Katz

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Poema de Ana María Oddo

 


Daniel corre

 

I

Corrías

contra la boca hambrienta de la muerte

esa que te crecía silenciosa

  implacable

corrías

contra las muertes cotidianas

esas que se instalan en la calle

y nos muerden los talones

                                solapadas

corrías

para ahuyentar los escondites

y mirar de frente

los reclamos

las miserias

 

corrías

para ganarle al sueño oscuro

y legarnos la desnudez de tu verdad.

 

II

No fue en la arena fugaz, Daniel

donde tus versos dejaron estampado

el alarido de tu nombre.

No fue en la arena, no

te lo digo aquí

de pie contra el tiempo

que corre sin piedad

y nos alcanza.

No fue en la arena, no

sino en estos corazones

que se oprimen al leerte

y sangran lágrimas que encienden

                                                incendian

                                                nos incendian

porque tu voz sigue corriendo hacia nosotros

sigue sonando tan ardiente

tan íntima

que parece atravesar

cielos y tierra

decir lo que aprendimos a callar

gritarnos en la cara

 

el repertorio de los miedos

                                 los deseos

                                 los olvidos

                                 la nostalgia

esculpirnos el recuerdo

como si naciéramos de nuevo.

 

 

Y sin embargo

qué tristeza, Daniel

no bastaron tus palabras

“para sobornar a Dios”.

  

© Ana María Oddo

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Poema de Osvaldo Víctor Fernández

  


Cómo no va a escribir el poeta sobre la muerte

si la ve en la sombra alargada de un árbol

en el vaso de agua que se vuelca sin querer

.

si la escucha en la madera que cruje de noche

en el silencio de una casa vacía

.

si la siente en la brisa que arrastra nombres

en la piel que se enfría de a poco

.

Cómo no va a escribir sobre ella

si camina descalza entre sus versos

si le susurra cuando toda calla

si le toca el hombro y sigue de largo

 

© Osvaldo Víctor Fernández

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Poema de Ana Romano

  


En las nervaduras de la noche

estrellas afiladas

ahuecan la herida

 

Puntadas de sombras

hilvanan

retazos de encaje

 

Una lágrima viva

recorre

el cuerpo de aire

mientras

aúlla la risa.

 

© Ana Romano

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Poema de Alicia Pastore

 


tan leve la mirada

niña

corto el pisar

tan poco patio ancho

 

exiguo

el espacio abierto

hacia el cielo

 

y vino el hombre

a hacer su sombra en vos

 

a clavar inmenso

desprecio

en tu carne

 

a callar tu voz

de los otros

a borrarte

niña,,, 

 

© Alicia Pastore

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7/6/26

Poema de Blanca Lema

  

Morfina

 

Sacaron vino de mi corazón.

Ya no pertenezco.

Ya no poseo.

 

Vamos al gran funeral de los glaciares muertos.

 

Somos un cairel cayendo sobre el vacío helado

y el mundo ya no se deja besar por los árboles.

 

Ya no pertenezco.

Ya no poseo.

 

La montaña va saltando al lado nuestro

como una ballena desesperada.

 

Nos abraza a medias,  tiene miedo de rompernos.

 

Sacaron vino de mi corazón.

Ya no pertenezco.

Ya no poseo.

 

Los gritos del silencio son los peores

No sé qué hacer con ellos,

escombros míos.

 

Dos cisnes en la carótida

quieren limpiar la confusión de estas escenas.

 

¡Si tan sólo hubiera morfina

en la pulpa de las naranjas!

 

Si tan sólo hú-bié-raaá

(MORFINA)

...en la pulpa de las naranjas.

 

© Blanca Lema

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Poema de Miry Sarkis

 


Sobre la calle rota

 

Esta noche

un niño camina solo

                           solo como fantasma

sobre la calle rota en pedazos

 

él busca en toda dirección

no hay nada,

 

con la uña frágil

rasga la única cuerda del laúd

                                      no hay eco

                                          no hay refugios

                                                    no hay nada.

El niño

tiene hambre

                       ni siquiera un pan hay

                       solo un poco de leche

                       solo leche          sin madre.

 

Esta noche

    un niño camina solo

                   con hambre

                             SOLO

                                sobre la calle rota de Siria.

 

© Miry Sarkis

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Poema de Antonio Ramón Gutiérrez

 


MOLDE PARA UNA METAFÍSICA

 

Para crear una existencia sólo hay que retirar

los sobrantes, la materia que le rodea,

llegar con el martillo hasta las galaxias

y continuar sacando mundo, cavando sombra

hasta dar con la forma justa y definitiva

separada de todo lo que la trasciende.

Obtenido ese modelo de piedra temblorosa,

hay que volver a llenar el universo,

colocar en sus órbitas los planetas,

las estrellas en sus constelaciones,

los ríos en su cauce, los peces en su espina,

jardines alrededor de los brazos,

huertas que broten en el afuera vacante.

Por último, del centro de todo lo posible,

retirar la pieza de mármol, ahuecar ese espacio,

para dar cabida a la nada,

es decir, a un hombre repleto de vacío

con la mirada puesta en todo lo que le falta.

 

© Antonio Ramón Gutiérrez

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