Poema de Ana María Oddo
Daniel corre
I
Corrías
contra la boca hambrienta de la muerte
esa que te crecía silenciosa
implacable
corrías
contra las muertes cotidianas
esas que se instalan en la calle
y nos muerden los talones
solapadas
corrías
para ahuyentar los escondites
y mirar de frente
los reclamos
las miserias
corrías
para ganarle al sueño oscuro
y legarnos la desnudez de tu verdad.
II
No fue en la arena fugaz, Daniel
donde tus versos dejaron estampado
el alarido de tu nombre.
No fue en la arena, no
te lo digo aquí
de pie contra el tiempo
que corre sin piedad
y nos alcanza.
No fue en la arena, no
sino en estos corazones
que se oprimen al leerte
y sangran lágrimas que encienden
incendian
nos incendian
porque tu voz sigue corriendo hacia nosotros
sigue sonando tan ardiente
tan íntima
que parece atravesar
cielos y tierra
decir lo que aprendimos a callar
gritarnos en la cara
el repertorio de los miedos
los deseos
los olvidos
la nostalgia
esculpirnos el recuerdo
como si naciéramos de nuevo.
Y sin embargo
qué tristeza, Daniel
no bastaron tus palabras
“para sobornar a Dios”.
© Ana María Oddo
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