8/6/26

Poema de Ana María Oddo

 


Daniel corre

 

I

Corrías

contra la boca hambrienta de la muerte

esa que te crecía silenciosa

  implacable

corrías

contra las muertes cotidianas

esas que se instalan en la calle

y nos muerden los talones

                                solapadas

corrías

para ahuyentar los escondites

y mirar de frente

los reclamos

las miserias

 

corrías

para ganarle al sueño oscuro

y legarnos la desnudez de tu verdad.

 

II

No fue en la arena fugaz, Daniel

donde tus versos dejaron estampado

el alarido de tu nombre.

No fue en la arena, no

te lo digo aquí

de pie contra el tiempo

que corre sin piedad

y nos alcanza.

No fue en la arena, no

sino en estos corazones

que se oprimen al leerte

y sangran lágrimas que encienden

                                                incendian

                                                nos incendian

porque tu voz sigue corriendo hacia nosotros

sigue sonando tan ardiente

tan íntima

que parece atravesar

cielos y tierra

decir lo que aprendimos a callar

gritarnos en la cara

 

el repertorio de los miedos

                                 los deseos

                                 los olvidos

                                 la nostalgia

esculpirnos el recuerdo

como si naciéramos de nuevo.

 

 

Y sin embargo

qué tristeza, Daniel

no bastaron tus palabras

“para sobornar a Dios”.

  

© Ana María Oddo

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