19/4/12

Poema de Rafael Vásquez


NUNCA ME PREOCUPARON LOS ESPEJOS

Nunca me preocuparon los espejos.
Hubo inseguridades, dudas elementales
cuando la juventud se interrogaba sin respuestas.
Después pude ignorarlos
salvo cuando el reflejo del amor me acompañaba,
cuando cabía en su luna
la desnudez perfecta de una mujer en llamas.
Pero volví a olvidarlos.
Porque hay otro reflejo mecánico del día
que no suma ni resta:
no importa que me afeite ni me peine
ni pase
frente al espejo mudo que no me tiene en cuenta.
Por eso, vuelvo a repetirlo,
nunca me preocuparon los espejos.

Hasta hace pocos días
cuando, antes de apagar la luz,
me vi más viejo.

© Rafael Vásquez

Poema de Gisela Galimi


Trasmutación

La piedra tiene memoria
de su estado anterior a roca.
El guano de los pájaros le recuerda
su esencia migratoria.

Muda busca,
onda que la remonte,
hombre que empuñe la onda,
dios que trace el arco.


© Gisela Galimi

Poema de Edna Pozzi


Cecilia es nada más que esta cajita de metal
donde guardo sus versos
no los huesos de muerta joven
doblados sobre una avalancha de jazmines
y ángeles de vidrio
tampoco esa mujer
que golpea mi puerta en las noches de invierno
y a la que siempre digo
que no hay nadie en la casa

© Edna Pozzi

Poema de Héctor Miguel Ángeli


LA BRISA

¿Y el nogal, el roble,
los abnegados pinos...
y el tilo de la entrada
y la sensual magnolia
y el querido abuelo, el viejo fresno?
Todos han caído.
Esta es, acaso, la misma brisa
Que los reanimaba.
Y es la brisa
que en la terraza de las tardes
solía acompañarnos.
¿Pero es la última brisa
o es tu última voz
que aún me quiere decir algo?

© Héctor Miguel Ángeli

Poema de Hugo Mujica


entre rojos tulipanes
exhala
el cordero blanco

entre blancos tulipanes


© Hugo Mujica

Poema de Sonia Del Papa Ferraro


El Ginkgo Biloba del cementerio.

“La muerte cava tu libertad desenfrenada”. Edna Pozzi.-

................En la memoria de mi madre


Te brotaron los ojos celestes de poesía
aun bajo el árbol de los cuarenta escudos este invierno,
allá donde te dejamos sin otro remedio que dejarte.

No me creía la tarde ni una palabra.
Ni los rosales del jardín, me creían,
ni los aquelarres sobre la playa de los veranos;
ni el fósil viviente creía,
que estabas bajo de sus raíces.

Todo fue semillas brotando,
gusto a pan y a trenzas amasadas los domingos,
cuando todavía la madre era intacta,
el amor intocable y sin estrenar, la inocencia.

Hoy el árbol amarillo te custodia
donde quedaron tus ojos de lavanda
las manos de hada abatidas por el tiempo.
Bajo el azabache de la tierra,
volverás a cabalgar tu vientre fértil,
a ser pájaro,
a fundar paraísos de poesía.
entre las ramas del árbol de oro
que tanto te gustaba,
y que ahora, madre, te corona.

© Sonia Del Papa Ferraro

Poema de Antonio Pourrere


POR EL AIRE

Por el aire...
El regreso anunciado,
los ojos grandes
asomados a una mirada que aplasta,
y un toque de silencio.

Todos contra el que vuelve.

Por el aire...
que el mundo es un pañuelo,
un testigo callado,
el feroz poseedor de inclemencias.

Por el aire...
Extasiado en el cielo,
loco de ver pinturas en la luna
y amarrado a la tierra.

Por el aire...
alzar, tonto, los brazos
creyendo que son alas.
Sufragar la esperanza
del éxito acordado.

Por el aire...
Tirar vueltas y vueltas
encerrando el olvido entre los dedos
por tener el recuerdo
grabado en la revancha.

Por el aire...
cayendo, como hoja reseca
que tapizará el campo.

© Antonio Cristóbal Pourrere

18/4/12

Poema de Horacio García


Creer para temer

Creer para temer
sin elección,
la sangre de tu silencio coagulado.
Se hunde el tiempo mudo
y hay polvo pintado en tus pupilas.

Está bien,
te entiendo;
eso de asistir a mi suicidio sin ruido,
te trae malos recuerdos.
Vos no necesitás felicidad,
porque vivimos para parir
las cruces del mediodía.
Muerde pues, entonces, mi luz
y estalla en ella
como fue en un principio.

© Horacio García

15/4/12

Poema de Luis Alberto Ambroggio



Tránsito… Trance

Vivir consiste en construir futuros recuerdos.
Ernesto Sábato

A través de doce horas se hilvanó
un suspiro de penumbras,
batalla de sombras contra sombras,
ungüentos que florecieron
flechas de una travesía
para desmenuzarse
deshilachadas en la felicidad
del círculo rendido,
y ser luego el verbo de dos sangres
exclamando un nuevo amanecer,
refugio azul con el oro del rostro
que celebra la profecía.


© Luis Alberto Ambroggio

Poema de María Chapp


J O H N


anteojos rotos
...... frente al Dakota

luces

panes y flores
John vuelve a casa

canta .. camina


cae


sin Julia

sin Yoko




sin mí



© María Chapp

Poema de Rolando Revagliatti


Zahorí

Que te advertiría en la multitud
que te incluiría en violeta en mi agenda
que te cantaría en exclusiva el suave murmullo
que te dilapidaría en mi cama
que te obsequiaría un poemario de Bukowski
que te abandonaría

Que me moriría quince años después
atropellado por el subterráneo.


© Rolando Revagliatti

Poema de Liliana Lapadula


LA EMBOSCADA

Con manto de piedad y una sonrisa
pegada a las mandíbulas
esgrimen la endémica fábula
repetida, apacible.
Paz y seguridad dicen
paz y seguridad
con las manos en alto.

Un lobo rapaz deambula
entre los pliegues de sus ropas
una larva incisiva se arrastra
por la arena caliente de sus venas.
Tienen sed, una insaciable sed
de señorío.

Parecen inocentes algunas cosas
inofensivas
casi etéreas parecen.

Pero cuando el velo de los ojos
cae
y nos devuelve una mirada
franca, sin artilugios
el corazón nos revela
la daga homicida del lobo.
Se enciende entonces el fuego
de una visión primitiva
históricamente opacada.

Parecen inocentes
inofensivas, algunas cosas
parecen
parecen.


© Liliana Lapadula
Imagen enviada por la autora

Poema de Rubén Gómez


(pregunta)

el viejo cabalga el frío de abril /
astilla la escarcha del arroyito //
en el mallín / el viejo se sienta /
a merced de la árida música de la tierra que vuela
nunca respondés / dice el viejo /
y pregunta por la edad que olvida /
por los hijos a los que no vuelve / pregunta /
por la primavera que se rompe / pregunta /
si se puede ir mañana / pregunta //
el viento habla en su lengua /
la tierra vuela pero no escribe /
y el viejo no entiende / no entiende /
y cabalga el mediodía

© Rubén Gómez

Poema de Patricia Díaz Bialet


CORREDOR DE ACEITE

Los lechos negros logran la más fuerte
Rosa de amor; arraigan en la muerte.
Delmira Agustini


Corredor de aceite es tu vena desbocada.
Corredor de vid en repliegue.
Corredor de halo fructífero.

Porque cuando vos y yo juntos nos reptamos.
Cuando vos y yo juntos nos erguimos hasta el mojado tendón.
Cuando izamos la arteria potente.
La vela enhiesta.

Cuando vos y yo juntos como un cono múltiple nos asentamos por dentro.
Es un manjar tu fresa ardida.
Tu glúteo de préstamo esporádico.
Tu cuello acantilado.
Tu pierna torpedo.
Tu lamido talón.

Porque cuando vos y yo juntos nos erigimos.
Mi brazo te lleva a flote en su crin enguantada.
Mi brazo te lleva en su fluir permanente.

Cuando vos y yo juntos nos arqueamos por dentro.
Cuando nos disolvemos el fémur de harina.
Es un corredor de aceite tu fina tripa de seda.
Tu cauce en precipicio.
Tu elixir de espesa furia redimida.

© Patricia Díaz Bialet

Prosa de Sonia Quevedo



ASONADA

Esa noche tras el asalto se alargaron los pasos perdiéndose la mirada hasta llegar a la nada; los pensamientos quietos, cansados, silenciosos y punzantes, desgarraron sin compasión los corazones cansados.
Amanece entre las ruinas el sentimiento agotado; los ladrillos rotos quedan, los cristales astillados y el calor del fuego se expande al explotar los cilindros, haciendo más tenso el ambiente.
Se esparce pronto la sangre sobre los cansados cuerpos de hombres, ancianos, mujeres y niños en su impotencia cargando el terror por lo vivido.
Se repiten las noches de agresiva adversidad marchando siempre marchando con inestabilidad en los pasos y la mirada perdida.
Otra noche sin piedad y terror se espera observando desgarrar como siempre lo que encuentran a su paso, sin mirar ni detenerse, para ayudar al que sangra, llora o se arrastra buscando proteger la vida.
En la noche tras la asonada van más de prisa los pasos extraviándose la mirada hasta perderse en la nada buscando un punto de fuga.

© Sonia Quevedo

Poema de Álvaro Olmedo


de reinos y desiertos

son las bocanadas de sal
y su sequía penetrante
son las mutilaciones
el fuego el caracol la noche
los motivos de senderos
........(siempre esquivos)

el tiempo sabio los borra de oscuridad
a seguir en la búsqueda
........en el instinto
que muere y se renueva
en el claroscuro del cuenco
........de la vida

la polvareda que desdice al peregrino
la ruta que ha quemado los rostros
los enseres
hasta alcanzar el reinado pleno
........una corona de arena
........y la servidumbre al universo y sus estrellas

la miseria sin fin quiebra toda avaricia
sólo un turbante índigo que tapa sin disimular
que no destiñe sino impregna
un reino sin tiempo
el viento viste siglos ..... y es más libre que el día
las joyas están en los ojos
en la calma que derriba la palabra
un reino de silencio
donde se oyen migrar chispas y arena
donde se siente el perfume del aire

sólo una corona
y mientras menos objetos
........cada uno mayor valor


© Álvaro Olmedo

Poema de Xenia Mora


ÚLTIMO POEMA

Desde la tormenta desatada
unos verbos despedazan mi carne
llagan mis ojos desafiantes palabras
deshilachan mis sueños gota a gota.

Camino con mi beso exilado
no escucho
la música que bailaba conmigo.

Ya sin poder volar con los brazos abiertos
los latidos de mi silencio palpitan dolor
…y lo escondo en este último poema..


© Xenia Mora Rucabado

Poema de Teresa Vaccaro


RIO DE LA HISTORIA

Es el espeso río de la historia
que clama por salvarnos,
por templar las aguas.

Y la rueda gira.
Y el molino muele el grano.
Y el sacrificio obliga a continuar,
a ser esclavos del tiempo
o dueños de la libertad
y la terca esperanza.

Inocentes o culpables,
condenados o libres,
vagamos entre dilemas
para amar o ser amados
para rendirnos o vencer.


© Teresa Vaccaro

Poema de Jorge Manuel Herrera



Confieso

Me encanta la seriedad de tu trasero
No hay noche más revuelta que él y su causa
Pues sueños opalinos convergen gozosos
Para hacer turrón las ebriedades de los potros

Me fascina palpar tus senos a lo lejos
Imaginar de ellos escenarios bélicos
Donde te declaro la agonía de pueblos bárbaros
Con sólo cerrar mis ojos hormigueros

Me coloca saborear tu saliva sin aún besarte
Navegar en una barca que pertreche su mar hostil
Y estar devuelta para el primer beso

Me maravilla tu manera de matarme tan lento
Con ella resucito humano de ti y de mi
En el vientre calido de tu glorioso vientre.

© Jorge Manuel Herrera

14/4/12

Poema de Graciela Maturo



Carta a Ernesto Ríos.

Tarde lluviosa en el café
donde venías, joven amigo.
Un clásico de tango.
Pensar en vos es colmarme de perfumes marchitos,
y sentir la visita de un pájaro agonizante.
Cuesta entender
ese no-estar–en-el –mundo que llaman muerte
y aceptar que un día cualquiera, en tu pueblo,
abandonaste tus ropas por descuido
con tus huesos adentro.
Ya no puedes mirar con esos ojos claros
acuosos de ironía,
ni venir al café donde planeábamos
jugadas de ajedrez
para el descenso de los ángeles.
Tus amigos ahora
olvidaron los mapas y las brújulas
para llegar a vos,
a tus coplas burlonas
a tu risa en las cintas telefónicas.
Sin embargo percibo tu mirada
desde dónde
hasta cuándo.
Sólo silencio te rodea.
Escribo en un cuaderno
esta carta tonta.
Destinatario
con dirección desconocida.
. Como dijo Vallejo
Perdón por la tristeza.

© Graciela Maturo

Poema de María Eugenia Caseiro


Reflexión para un adiós sin exordios

......................Para Anisci, Aníbal Jorge Sciorra

Si al partir a ese pueblo impalpable
(en obtusa manera de decirlo)
del que nada sé y ahora ya sabes
a pesar de ese fragor en que imagino
los rítmicos intentos de tu pecho,
tu pluma irreverente, tu palabra,
o tu andar inquieto por las vías transidas,
. por las traviesas vías
. por vías intransitables,
. por vías desconocidas,
. por las vías del siempre
. o por aquellas que nunca...,
en la estepa inusitada del papel,
me hubieran alertado
(aunque fuera tan sólo un titilar del punto
o el extraño aleteo de una coma)
del hilo en el advenimiento de tu viaje,
el adiós no hubiera sido tan abrupto.
Porque te hayas marchado,
la máquina no cesa de teclear a solas.

© María Eugenia Caseiro
13 de abril del 2012

Poema de Miguel Oyarzábal



SUEÑO DE LA MIRADA EN LA PLAYA

Enero se arquea,
Buenos Aires es un charco,
como la historia
que no pudo amanecer
y habita en el insomnio.
La mirada
regresa
a la llanura hecha crepúsculo,
al celeste largo,
al horizonte azul
-donde padece la espuma-
y el agua
es una línea que se pierde;
sueña que vuela,
una vez más,
sosegada y húmeda,
sobre las ventanas
que no se atreven.

© Miguel Oyarzábal

Poema de Lidia Vinciguerra




..............................a Olga Farino

La vida no me ha sido concedida
para ser híbrida consecuencia
de aprobaciones o sabidurías lineales.
He nacido desdoblada
entre liturgias cotidianas
para estirar mi piel gatuna
al abrir este ojo de búho
que aún no ha podido
cerrar la noche.
He nacido para estirarme
hasta crujir extremidades
estirarme en amaneceres
hasta tocar las aguas frías
de ojos de asombro
y niebla.
He llegado incluso
para desestimar la muerte
hacer pie en la verdad de faces diurnas
que afirman absolutas
esta lúcida conciencia.
Luego acontece lo simple:
Un tazón de café
me despeja del entresueño
del quejido de un recuerdo anidado.
O de una trivialidad.

Aquella pésima trivialidad
que en las horas de sol quemante
ancló su dolor
en los funerales del libro
que aún resiste la escritura.
Que aún espera el alumbramiento.
Ignoramos por qué algo muere
mientras tanto.
Y advertimos finalmente que la vida
no nos ha sido concedida
para que nos inclinemos vulgares
sin pasiones
sin contemplarnos definitivos.
Ya he despertado.
Estoy acordando un ejercicio de frutos
de gajos frescos, de colores nutricios.
Ya puedo recobrar la dignidad:
esa dignidad reconocida
en voluntades
eternas y consagradas.


© Lidia Vinciguerra

Poema de Alejandro Schmidt



Carozo de infinito

mi gran escribir
sin que yo piense

mi gran vivir
sin que lo sienta

una cama de provincia
la noche de aquí
mi corazón liso como un vidrio

¡gran paso por
el Tiempo del planeta!

lo que no tengo
no lo quiero

mi gran ignorar
es lámpara
Futuro

en breve enterramiento
me cubre el horizonte
todo.

© Alejandro Schmidt

Poema de María Del Mar Estrella


COPA DE SOMBRA

A César Vallejo, que nos regaló el don del
sufrimiento


Yo soy aquel heraldo que bebe infiel cicuta
en la copa de sombra del destino,
el aullador errante de un llanto en sangre viva.
El que nació ese día que Dios estuvo enfermo
y cuya humillación fue travesía de inmolado abandono
crucificado en un desierto de insepultos.

Habito el desamparo de ser solo intemperie.

Yo soy el mensajero de una estirpe
que agoniza sin doblar su rodilla
velando tanta muerte hermética y tirana, absurda y triste.

Proclamo mi condena con los ojos abiertos
sentenciado a culpa de nacer.
A duro grito.
Vulnerado festín de rosas negras.

Que vengan los apóstatas a cobijar mi ausencia
y esparzan mis harapos en el viento.
Y que mi madre –Trilce- la impiadosa
me acune entre sus pechos funerarios.

No habrá más cacería.


© MARIA DEL MAR ESTRELLA

Poema de Marina Centeno



Madre

ensancha la cadera
que vengo en proa inmerso en matriz

Mástil y selacio

Confuso en el oleaje de tu sexo líquido

Abísmate a mi paso

Arcíllame en espuma
como indefenso astro
redimido en vorágine de días
que alargan tu preñez


Abárcame –Madre-

y encállame a tus pies


© Marina Centeno

Poema de Roberto Reséndiz Carmona



PARAÍSO PERDIDO

Jamás dijeron
que el domingo contara suspiros a las cuatro
anunciara vivencias
aguas de abril
mayos de Silvio
repitiera en Santa Fe
sermones cuesta arriba.

Jamás dijeron
que la llovizna del pasado
ahogaría la ropa y las sandalias
el dolor de las campanas
en el absurdo poltrón de dromedario.

A fuerza
bebo cacharros de aguardiente
rezo poemas de Gioconda
lustros de Piedad
aguas broncas
a Pizarnik
al labio congelado.

Puedo garabatear
seis glifos en la pared de los intrusos
chasquear el agua
pescar medusas
gritar río abajo
tatuar el sonido del mar en la conciencia
comprar la muerte de las horas
al abismo entarquinado de palabras.


En el vértice de la treinta y tres con quince
siembro letras
frases quedas
paraguas sin sol
la sensualidad de la tormenta.

Sin nada de razón
averiado en el apartamento cinco
dejo fluir agudos aleteos
madrugadas con frío
paraísos
un signo horizontal ...agonizante.

© Roberto Reséndiz Carmona

Poema de Milagros Rodríguez


Desde los muelles arrecia el mar

su invulnerable arboladura

pero la escollera se estrecha, se afina

es una daga de plata que lo hiere

En cada grito salino, se subleva

se pierde entre los juncos que lo excitan

entonces…retoma su montura y vuelve

................... sobre el primer aire
................... sobre el primer azul

y vuelve
................... más allá de los ojos
................... de las fabulas del viento
................... y sus castillos

Él sabe de resurrecciones

................... de la imaginación de la arena
................... tallando signos
................... de la irrealidad de lo mirado

También sabe que se abren grietas


para que pase el hombre

................... y se salve
................... y se llene de sonidos

© Milagros Rodríguez
Imagen enviada por la autora

Poema de María Montserrat Bertrán


RETRATO CON LA ABUELA

En la víspera, la sombra luz de los castaños
huele a pueblo natal,
al campo de los laberintos violetas, de los cardos y del misterio.

Las garzas del verano
sobrevuelan el siempre río del corazón.
Bajando al patio de las uvas
ella,
me suelta de la mano.

© María Montserrat Bertrán

Poema de Luis Benítez


Segundo Piso: Eliot Di Nucci

Nadie estuvo en el pasado
Y ninguno habitará el futuro.
Sólo existe este departamento,
La ventana que da a Central Park,
El tedio infinito de mis piernas inválidas,
El reloj que indica que dentro de dos horas
Vendrá la enfermera profesional
No sabe todavía lo que dice.
Mi vida no importa:
Una sola cosa late entre estas desiertas paredes
Y hace mucho que no es mi corazón.
En alguna parte, en algún cajón, una Beretta 40
Recuerda que vengué a mis piernas con ella,
Un día improbable, indefinido, de 1964,
Desde esta misma silla de ruedas,
Vaciándole el cargador a Moe “Ametralladora” Carrick,
No lejos de aquí, en una esquina que he olvidado.
Debajo de la pistola un viejo diario amarillento
Da todos los detalles de mi asunto.

© Luis Benítez

Poema de María Laura Coppié


As time goes by

Cuando los ojos brillan
es el pasado que vuelve
defendiendo a rajatabla
la necedad de lo imprevisto.

© María Laura Coppié

Poema de Nilda Barba


el vestido de plumetí
un lazo en la cintura
mínimo
pollera amplísima
y el cierre al costado (al fin)
duerme rosa en el baúl
talle cinco

© Nilda Barba

Poema de Norma Gianico


LA NADA

Esta sensación de no querer estar
en ninguna parte.
Este huir a través de la ventana
sin equipaje en el alma
y desaparecer
del hueco de la tierra
donde el fluído mundano
corroe las riendas de cabalgar
en un riel cortado
a trás mano de la intuición
que lleva en el pico
la fugacidad del momento.
Ir desprendiéndose
del altar que tenemos dentro
con todas sus imágines
fosilizando el pensamiento,
la quietud de ser nada
y renacer entonces
al cosmos del absurdo
hojarasca retorcida,
óxido de una pantalla
hacia afuera
para penetrarla con el láser ácido
de una frase al descubierto
al descampado de la razón
con el deterioro de un instante único
casi mágico sin cadenas.

© Norma Gianico

13/4/12

Fallecimiento de Aníbal Jorge Sciorra

Aníbal fue un integrante, uno de los primeros de MISPOETAS. Hoy se ha marchado, lamentamos la pérdida de este poeta y difusor de la Palabra. Saludos a su familia, Gus...



Lánguido me deslizo por esa vereda
que alguna vez sufrió nuestros pasos
cuando las tardecitas de los domingos
eran helado de crema y chocolate
cuando las campanillas violáceas
se reverenciaban a nuestro paso
cuando era la muerte
separar nuestras manos

Lánguido me deslizo ahora
y convoco ecos que ya no retornan
tu sonrisa me perturba
y ese perfume tuyo que me hiere esta noche


***********


DE LA NOCHE A LA MAÑANA

Esas noches sin tiempo
de relojes descogotados
de papeles sueltos en la mesa
y tu pelo en mi tinta
y tu cuerpo en mi letra y tu saliva en tantas hojas
y vos que dormís sin saberlo
Ya no hay fósforos
en la fría noche que se pianta
se agotó gota a gota la pirada
y es tiempo de mates
Acuesto la estufa en el piso
y sobre su calor
apoyo la pava,
agua caliente,
vos hecha poesía,
mates amargos.
Junio de no sé qué día.


© Aníbal Jorge Sciorra


Aníbal Jorge Sciorra (Anisci) nació en la Ciudad de Buenos Aires el 26 de Agosto de 1952. Desde la adolescencia escribe cuentos y poesía. A fines de la década del '70 incursionó en el cine independiente realizando cortometrajes en paso reducido (Super 8), siendo autor de guiones cinematográficos inéditos. Estudió guión cinematográfico e historia del cine argentino en el Museo del Cine con el Prof. Guillermo Fernández Jurado. En 1996 publicó su primer libro de poemas: "Sentires" (Ediciones Darse Cuenta, Buenos Aires). Entre 1996 y 1997 presentó su unipersonal "Digo, no sé" . Durante 1998 y 2002 realizó diversos programas radiales de literatura en emisoras comunitarias de Buenos Aires y alrededores. Parte de su obra puede leerse a través de Internet en "Página Digital" www.paginadigital.com.ar . Colabora en las publicaciones virtuales literarias "Isla Negra", "Inventiva Social", "Con Voz Propia", "Artesanías Literarias" y "La República de las Letras" . Es fundador y director de la revista literaria virtual (e incluso un blog: http://lamaqdeescribir.blogspot.com/ ) "La Máquina de Escribir", que se edita periódicamente desde octubre de 2003. También posee su sitio personal donde edita permanentemente sus textos: http://sciorra52.blogspot.com/

Poema de Paulina Vinderman



Una última tardía mariposa sobre el gomero parece
una ficción. Yo misma no soy más que una fìcción,
contra los alambrados del verano que se va —tarda en irse—
estremecido y oscuro.

Es mi imaginación que finalmente crece al anochecer,
media hora de índigo, de horizonte que baila.
Esta nada es puro arrepentimiento, esta nada es más vieja
que mis dedos dispersos manchados de tinta.

No existe sendero alguno y ése es el premio mayor:
la corona de siemprevivas sobre el ángel de estuco,
que nunca tuvo un jardín (igual que yo)
y vuelve del poema como quien jamás se fue,
recitando en otra lengua el abandono.

© Paulina Vinderman

Poema de Julio Carabelli



A Humberto “Cacho” Constantini
In memoriam

Alguien camina lentamente
alguien calvario
con llagas en los pies y una leyenda
en la cual no encontrará nunca
su lugar en el mundo
en la heretz
como si sólo lo amparara
el camino desde el cual
sólo verá
el carro divino de Ezequiel.

© Julio Carabelli

Poema de Laura Massolo


PROYECTO (DOS)

De las gaviotas te hablo
del clavo enfermo en la herida con astillas
del pasado absurdo
de la extirpación y del anhelo
de la placa que refugia y que clausura
del vidrio llovido por el mar
del olor de los pinos y los bloques de arena
del viento con su furia y su desdicha de no poder romper
de las formas imprecisas del guijarro y de la secreción salada de la noche
del cuarzo en el camino
de las pobres soledades derrotadas

De nuestra realidad te hablo
de estos paisajes
del cálculo incierto y del avance y el miedo para llegar a la primera roca
de la bandera salvaje por fin en el punto vertical
de una luna descarada entre las sábanas
de los pies juntos de la marcha del espacio de la historia quebrantada por la historia y del cuento que termina en otro cuento

De mi sed te hablo
de las horas que descansan en la rabia de las olas
de mis letras con pájaros
de los últimos días del sol
de todos los soles que nos queden
de la fuerza nueva
de comenzar la obra de los días

De decir que sí

© Laura Massolo

Poema de Rubén Amaya



una mujer está subiendo
desde el remoto paso
de mi primera ausencia
una mujer que intento nombrar
y no alcanzo sus nombres
porque una tempestad a manotazos
los va sembrando en mis heridas
hay una antigua soledad
que me pregunta
porque ranura vital
esa mujer se me filtró en la sangre
una mujer me viene venciendo la tristeza
me está golpeando el corazón
para voltear sus puertas
me está abriendo la pìel a pedacitos
para reconstruir su verdadero rostro
con los fragmentos de mi alma
esa mujer despide un fuego verde de sus ojos
y me alumbra la boca
esa mujer va a devorarme
y yo le haré el amor
emboscado en su vientre

© Rubén Amaya